Emperador de los Cielos - Emperador de los cielos - Capitulo 09 - ¿Puedo ayudarte?
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Emperador de los cielos – CAPITULO 09 – ¿Puedo ayudarte?
Después de la partida de la mujer, Dylan se dio cuenta de que en realidad ya se estaba oscureciendo, ya era hora de volver a casa, organizando un poco el pequeño local, Dylan tomo el maletín con el dinero, no lo conto pues sabía que, si la mujer lo había engañado anteriormente, ella de seguro volvería.
Saliendo del local se dio cuenta de que el local del lado ya estaba cerrado, supo que el jefe de la pequeña tienda ya se había ido para su casa, suspirando se dirigió a la parada del autobús a esperar que llegara el autobús, no tubo que esperar por mucho tiempo pues alcanzo a divisar el autobús a lo lejos.
Subiéndose al autobús, Dylan busco un lugar vacío y tomo asiento, inconscientemente cerro los ojos en estado de meditación, los pasajeros notaron al joven con los los ojos cerrados, pensando que estaba cansado por su trabajo, pues era horario en donde todos regresaban a casa después de un día de duro trabajo.
Dylan que había expandido su sentido espiritual, tenía claro todas las expresiones que le habían lanzado los distintos pasajeros, pero actuando con gran indiferencia no les guardo en su corazón.
Bajándose en la parada de autobús del distrito morichal, Dylan que llevaba su maletín con dinero, pensando en los meses en lo que no pudo colaborar de alguna manera, toma la decisión de comprar verduras y más vivires para el hogar, por lo que se puso en marcha buscando una tienda.
De regreso Dylan que llevaba muchas bolsas con verduras, y muchos otros víveres, no pudo evitar sentirse eufórico, pues por fin pudo colaborar de alguna manera, ayudar a las hermanas, que lo estaban ayudando desde su llegada a este mundo hace medio año, era algo que se prometió a si mismo hace mucho tiempo.
Al llegar a casa Dylan noto un leve aroma a comida recién preparada, sonriendo dijo:
- Tía estoy de vuelta.
- Ohh, Dylan como te fue, que ¿hiciste hoy? Dijo Isabel, al ver todas las bolsas que traía Dylan sorprendida dijo:
- ¿Y esas bolsas Dylan?
- Ahh, tía traje un poco de verduras para la tía Isabel y la tía maría: dijo Dylan
- Sorprendida dijo: Dylan ¿de dónde sacaste dinero para comprar todas estas cosas?
- Tía hoy encontré un trabajo, y recibí una pequeña contribución dijo Dylan, pues no quería decirle que estaba dando consultas
- está bien, dijo Isabel ella confiaba en que Dylan no aria nada malo.
- Deja las bolsas en la cocina, mañana las llevare a el restaurante
- Bien, no hay problema tía: dijo Dylan
- Ve a ducharte, ya voy a servir la cena: dijo Isabel
- Bien, asintiendo Dylan se dirigió a su habitación
Llegando a su habitación Dylan guardo el dinero restante que le quedaba pues aun le quedaba la mitad del dinero que había ganado, eligiendo un lugar para guardar el dinero Dylan se sintió satisfecho y se dirigió hacia el baño para tomar su ducha.
Al salir de su habitación totalmente revitalizado Dylan se dio cuenta que los platos ya estaban servidos y que estaban en la mesa, Isabel y Rubi ya lo estaban esperando
- Toma asiento Dylan, vamos a cenar dijo Isabel
- Hola tío, dijo Rubi
- Pequeña Rubi, como te fue en el instituto dijo Dylan
- Bien tío, todo sigue igual de aburrido
- Ohh dijo Dylan, tienes estudiar diligentemente dijo Dylan de repente
- Si, dijo Rubi
- Bien, vamos a comer dijo Isabel
Después de la cena la noche transcurrió sin ningún cambio, Dylan ayudo a lavar los platos de la cena, después de organizar un poco la casa, todos se fueron a la cama con una expresión de felicidad.
A la mañana siguiente Dylan no acompaño a Isabel y Rubi al instituto simplemente se fue a la parada del autobús, diciéndole a Isabel que tenia que ir a trabajar por lo que Isabel no le hizo más preguntas.
Al llegar a el pequeño local, Dylan noto al jefe de la tienda de al lado, organizando la tienda, lo saludo con una sonrisa diciendo:
- Buenos días jefe
- Buenos días, muchacho dijo el jefe de la tienda y siguió limpiando su tienda
Dylan noto que aquel hombre de mediana edad tenia, unas leves arrugas en su frente, pues se formarían de estar frunciendo el rostro causado por un dolor físico. Preguntándose si debería ayudar a este hombre poco amistoso Dylan, tomo la decisión de que, si el hombre quería su ayuda, él tendría que tomar esa decisión, Dylan se acerco un poco al hombre y le dijo:
- Jefe, se que te duele la columna, puedo ayudarte a recuperarte bien
- Jajaja deja jactarse niño, ningún doctor a podido tratar mi dolencia
- Eso es por que no te he tratado yo: dijo Dylan
Al ver la burla del hombre Dylan no pudo pensar que este hombre es idiota o estúpido, pues aquel hombre no confiaba en nadie, aun mas si lo querían ayudar, aunque no culpo al hombre, Dylan sabia de propia mano que no se podía confiar en nadie. Sin preocuparse por las palabras de este hombre, sin mas reparo cogió un trozo de papel que estaba sobre una mesa, saco un lápiz que tenia en el bolsillo y escribió unas cuentas palabras.
- Te daré una lista de hierbas medicinales, si quieres que te trate cómpralas, vendré al medio día para tratarte, si no quieres olvida mis palabras. Sin darle mas oportunidades para que este hombre se burle de sus palabras, se dio la vuelta y se fue abrir su local.
El hombre se quedo viendo la espalda de este joven, y tenía un sinfín de pensamientos, vio la expresión pura, pero firme del joven cuando le hablo y no pudo evitar sentirse alegre por sus palabras, como si fueran el edicto del emperador de jade.
Abriendo su pequeño local, colgando el cartel Dylan organizo y limpio su local, esperando a su próximo paciente, pues aun eran las nueve de la mañana y los trabajadores aún están circulando por todos lados.
Después de una hora de espera, Dylan que tenía los ojos cerrados sintió la presencia de unas figuras, una vieja más otra un poco más joven entrando en su pequeña tienda, preparándose para darle la bienvenida.
- Bienvenidos dijo Dylan
- Jummp dijo una de las figuras, creía que esto era una pérdida de tiempo.
- Perdón el atrevimiento, dijo la otra figura con un tono respetoso
- No tienes que ser discreto dijo Dylan:
- Vienen para una consulta
- Ehh, si, dijo la figura: queremos ver el doctor Luca Milani
- Ehh, luca Milani, no conozco ninguna luca Milani dijo Dylan
- No lo conoces, pero el daba consulta aquí: dijo la figura frunciendo las cejas.
- Ehh, ahora ya no da consultas aquí, tal vez ya se fue a otra ubicación, dijo Dylan
- Es así, dijo la figura mas vieja un poco decepcionada.
- Pero yo puedo darte tratamiento dijo Dylan
- Jajaja joven no bromees con este viejo dijo la figura
- Puedo saber que estabas viniendo a recibir tratamiento, tenia que venir cada mes por tratamiento.
- !COMO LO SABES¡ grito el anciano con sorpresa
- También se que estas enfermo de la rodilla dijo Dylan
- Tu, tu, tu, como lo sabes. Dijo el anciano en estado de show
- Como lo sé, no tienes por qué saber, pero puedes saber que te puedo curar la rodilla… Dijo Dylan con tono serio
- ¿DE VERDAD? Pregunto el anciano
- Si, pero es costoso, dijo Dylan