Emperador de los Cielos - Emperador de los cielos - Capitulo 95 - Hospital central
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Emperador de los cielos – CAPITULO 95 – Hospital Central
Al salir de la tienda Starbucks, Dylan noto que todos los hombres en trajes estaban frente a el, inclinándose todos le gritaron a Dylan “saludos al gran jefe” ellos sabían que este joven era la persona más importante dentro de la organización, incluso de las señoritas y los jefes.
Asintiendo con la cabeza en respuesta a los hombres con trajes, se dirigió hacia al borde de la carretera, Dylan sabía que si llegaba al hospital con todos estos hombres y vehículos lujosos, lo más probable es que causaría una escena, por lo que prefería tomar un taxi.
“taxi” grito Dylan, al instante un taxi se detuvo al frente de Dylan, abordando el taxi Dylan le dijo al conductor “llévame al hospital central de Harbin”
El conductor del taxi respondió “enseguida” poniendo así en marcha el taxi.
Los hombres en trajes, solo podían observar las acciones de este gran jefe, pues ellos no tenían el derecho de interferir en los asuntos del gran jefe.
En el interior de la tienda Starbucks, las mujeres y los dos hombres estaban aún en estado de shock, jamás iban a imaginar que la persona que buscaban tantos años era en realidad el maestro de su maestra.
Algo que no imaginaron ni en un millón de años, que de un asunto pequeño encontrarían a la persona que más habían buscado hace muchos años, de repente una de las mujeres grito “Ohh no, el gran maestro se fue” como podían ellos permitir que el gran maestro saliera sin que ellos lo ayudarán o lo siguieran.
Sun Ting que salió de su trance rápidamente tomó su bolso, y con mirada sería dijo “rápido tenemos que ir al hospital central de Harbin, el gran maestro se dirige a ese lugar”
“bien vamos” respondieron todos, ellos sabían que su gran maestro estaba decepcionado con ellos, pero aún así tenían que ser filiales con su gran maestro.
Todos salieron de la tienda, y entraron a sus Rolls-Royce Phantom junto a los mercedes, rumbo al hospital central de Harbin.
Más de 26 vehículos lujosos transitaban por las calles bulliciosas de la ciudad, llamando así la atención de los transeúntes, ellos no habían presenciando tantos vehículos de lujo en su vida, y mucho menos tantos reunidos en un solo lugar.
Por lo que aún así se quedaban un tiempo observando pasar estos vehículos por al frente de ellos con miradas llenas de júbilo.
Aunque Dylan amaba a sus aprendices, el no podía dejar sola a Isabel y mucho menos en estos momentos que lo necesitaba por lo que decidió ir primero donde Isabel y después donde sus aprendices favoritas.
Al legar a la entrada del hospital, Dylan le dio las gracias al taxista pagando así la tarifa del taxi, entrando al hospital dirigiéndose hacia la ventanilla de información, tenía que preguntar donde tenían a Isabel.
“hola, busco a la paciente Isabel Abasto” le pregunto Dylan a la enfermera que estaba detrás del cristal.
La enfermera inmediatamente comprobó los registros del hospital, unos minutos después encontró la información que buscaba “la paciente Isabel Abasto está en sala general 1, al final del pasillo.” Respondió la enfermera.
“gracias” le dijo Dylan a la enfermera dándole una sonrisa encantadora a esta mujer enfermera.
La mujer enfermera, se sonrojo por aquella acción de Dylan, se dio cuenta que aquel joven era muy guapo por lo que una simple sonrisa de este joven la había hecho sonrojar.
Dylan se dirigió hacia la sala general número 1, donde la enfermera le había dicho que estaba Isabel, llegando a la sala general Dylan sintió que el olor a sangre, suciedad y toda clase de malos olores salía de esta sala general.
Con el ceño fruncido Dylan entró a la sala general donde estaba Isabel. Para sorpresa de él, la hermana de Isabel y Rubí estaban ya en la sala junto a la cama de Isabel hablando muy animadamente.
Isabel y maría notaron la llegado de Dylan por lo que le sonrieron, Isabel fue la primera en hablar “no tendrías por que venir Dylan, es solo un rasguño” pues ella se había caído accidentalmente en la cocina del restaurante, tumbando consigo una olla hirviendo de agua.
Por lo que tenia que venir al hospital por tratamiento a las quemaduras.
“Tía no te preocupes es lo mínimo que puedo hacer por ustedes” contento Dylan pero de repente recordó algo “tía ya las reviso el doctor” aunque Dylan sabía de medicina, el no quería que por medio de este incidente Isabel y maría descubrieran que el sabía sobre medicina.
Isabel negó “Dylan sabes que somos inmigrantes, por lo que no nos tratarán tan fácilmente” los doctores ya habían visto que estas dos mujeres eran inmigrantes por lo que las habían ignorado.
Con el ceño fruncido, Dylan llamó a una enfermera presente en la sala diciéndole “enfermera me podría ayudar a pasar la paciente Isabel Abasto a una sala mejor”
La enfermera con el ceño fruncido le respondió “niño deja de jugar, ellas son inmigrantes por lo que no tienen dinero para pagar una habitación privada” ella creía que esas mujeres no tendrían dinero para pagar una habitación privada mucho menos un niño que usaba ropa común y desgastada.
Un par de minutos antes, Sun Ting junto a sus hermanas y hermanos habían llegado a el estacionamiento del hospital Central de Harbin, llamando así la atención de todos los presentes a los alrededores del estacionamiento.
Pues no importaba lo mucho que intentarán ocultar sus estilos de vida, esta muestra de poder y grandeza era algo que jamás se había visto en la ciudad de Harbin.
Después de ingresar al hospital, Sun Ting y los demás no sabían como empezar a buscar en este gigantesco hospital pues tenía más de 20 pisos de altura y ocupaba un área de un kilómetro cuadrado de diámetro, entre los distintos pabellones, salas y todo tipo de aparatos disponible en este inmenso hospital.
Aquel hospital era el más importante en la ciudad, como también el más grande en toda la provincia Heilongjiang, por lo que tenia un área grade.
Desde plazoletas, pabellones especiales para cada especialidad, habitaciones privadas, entre muchas cosas utilizadas por este inmenso hospital.
Sin más remedio Sun Ting se dirigió hacia la ventanilla de información, no tenía otra opción mejor que ir a preguntar directamente si su gran maestro había ingresado ya al hospital.