EN OTRO MUNDO - Capítulo 25 – Lecciones de Barton
Ya había pasado una hora desde el atardecer y Barton aún no llegaba.
— Parece ser que no va a venir —suspiré decepcionada.
De repente sentí la sensación de que alguien estaba detrás de mí, me asuste pero voltee inmediatamente para verificar quién era, solo que no pude notar a nadie, aunque era realmente extraño porque podía sentí un par de ojos observándome desde una de las esquinas de la habitación donde la luz de la lámpara no llegaba.
Annie y Hallie ya se habían marchado pues no querían molestar cuando llegara Barton, así que me habían dejado sola o eso creía yo.
Un momento después mire como salía una sombra desde aquella esquina donde había sentido esa presencia, y lo único que hice fue correr apresuradamente hacia la cama para esconderme debajo de esta, no grite porque había una posibilidad de que fuera Barton y si así fuera habría problemas, pero si no era él no me abstendría de luchar y gritar con fuerza.
Escuche pasos acercándose hacia la cama y mi corazón no dejaba de latir aceleradamente.
— Señorita salga soy yo Barton.
“¡Era enserio!”…, salí rápidamente arrastrándome un poco molesta y Barton solo me miraba como si hubiera visto algo gracioso.
— Fue una buena idea esconderse debajo de la cama si es que no la hubiera visto, pero desde el principio vi en donde se había escondido, así que fue una mala decisión, ¿qué hubiera pasado si no hubiera sido yo? —negaba con la cabeza.
— Habría gritado —contesté con seguridad —. Además traigo conmigo un pequeño cuchillo —se lo mostraba con admiración.
Me miró asombrado.
— Señorita de nada sirve que lleve consigo ese pequeño cuchillo si no sabrá ni cómo utilizarlo para defenderse, y debe estar consiente que la mayoría de las veces no dependerá de la fuerza sino del ingenio con el que maneje la situación —decía mientras suspiraba.
— Bueno, entiendo que fue algo tonto, pero por qué estabas escondido como un bandido, ni siquiera avisaste cuando entraste, ¿quieres matarme de un susto? —replicaba enojada.
— Lo siento señorita, pero no podía dejar que me notaran. Aunque si es de admirar que haya sentido mi presencia pues solo personas con un gran talento en magia lograrían detectarme en las sombras, parece que tiene potencial.
— …
Solo pude sentarme agotada sobre la cama mientras Barton acercaba una pequeña mesa y se sentaba en una silla a mi lado.
— ¿Dígame como le ha ido con las clase de la señora Monic?
— Es una persona demasiado odiosa —respondí con desdén.
Barton solo rompió en una pequeña risa. — Era de esperarse señorita, ella es muy conocida por su excelente trabajo, y por enseñar a casos imposibles pero también es conocida por ser una persona un tanto fastidiosa con sus alumnos, espero que le tenga paciencia.
— Espero eso también Barton.
— Aunque el Lord fue demasiado injusto con la comida durante las clases —me comentaba con un tono frío —. Bueno comencemos, ¿supongo que sabe leer y escribir? —me pasaba un poco de tinta y papel para comprobarlo —. Empiece escribiendo su nombre por favor.
Lo escribí sin ningún problema, de algo tenían que servir las memorias de Odelisse, desearía que también me hubieran servido en su totalidad en las clases de Monic.
— Muy bien, estaba preocupado de que ni siquiera le hubieran enseñado lo más básico —se notaba aliviado.
De hecho no era que le hubieran enseñado a Odelisse, ella tuvo que aprender por su cuenta, era tanta la necesidad de recibir amor que para escribirle poemas y cartas al príncipe cuando este se encontraba lejos tenía que aprender a escribir primero, si tan solo hubiera hecho lo mismo con lo demás, era demasiado ingenua, pensaba impotente.