EN OTRO MUNDO - Capítulo 52 – Amigos
Habían pasado ya algunas semanas y en este momento me dirigía a mi vieja casa junto con Barton a ver al pequeño, y por lo que me había contado el pequeñín se había recuperado sorprendentemente rápido. También lo había estado interrogando pero solo había podido obtener que él verdaderamente no pertenecía a este lugar, ahora solo quedaba responder cómo es que había llegado hasta nuestro territorio.
No podía simplemente echarlo pues si lo descubrían lo asesinarían por ser un intruso, no valdría la pena haberlo salvado, así que la única alternativa que encontré sería esconderlo el tiempo que fuera necesario. Al principio había pensado en hacerlo pasar como un nieto de Barton pero él no podía simplemente aparecer con el niño sin explicar cómo es que ya se encontraba dentro de nuestra mansión y sin haber sido registrado, era demasiado complicado, aunque esa sería la respuesta que daría si alguien lo descubriera después vería que más podría inventar si fuera necesario.
Cuando lo mire parecía que no esperaba mi visita, creo que Barton no le había contado que vendría puesto que se había sorprendió un poco al verme entrar pero solo permaneció callado.
Se veía mucho mejor, mucho más saludable y eso me alegro. Su cabello rojizo estaba perfectamente amarrado en una coleta baja pero era tan largo que se extendía hasta su pequeña cintura, si no supiera que este pequeño era un niño pensaría que era una bella niña con cara de muñeca, suspire pues era mucho más bonito que yo.
— Saluda mocoso, esta es mi señorita tu verdadera salvadora —le decía Barton un poco molesto por la descortesía del pequeño.
El solo me examinó con la mirada mientras yo observaba sus pequeños ojos, los recordaba, esos ojos eran tan hermosos pero a la vez tan misteriosos que no los olvidarías tan fácil.
— “Muchas gracias por haberme salvado señorita” —me comentaba mientras se inclinaba elegantemente ante mí y besaba el dorso de mi mano.
Al parecer por su comportamiento él conocía de etiqueta, voltee inmediatamente a mirar a Barton y él también se veía realmente sorprendido.
— Humph no sabía que este mocoso tenía modales —replicaba Barton algo enfadado.
Era un poco divertido de ver puesto que me había comentado que era bastante difícil hacerlo hablar y mucho menos me esperaba que fuera tan amable.
— No fue nada, es bueno que te encuentres mejor pequeño —le respondía sinceramente—. Mi nombre es Odelisse pero puedes llamarme Odel —creo que mientras lo decía Barton me miraba un poco molesto pero ya había escuchado hablarme así a Annie y Hallie así que otra persona más que me llamara de esa forma no debería de importar suspire—. ¿Cuál es tu nombre pequeñín?
Él instantáneamente frunció sus pequeñas cejas.
— Ahm… ¿Dije algo malo?
— Mi nombre es Diago, no “pequeño o pequeñín” y tampoco me llamo “mocoso” —me hablaba tranquilamente mientras miraba amenazante a Barton.
— ¡Este mocoso!, estuve preguntándote todo este tiempo por tu nombre y llamándote “mocoso” durante todos estos días sin que te preocupara en absoluto ¿por qué ahora te enojas?
— Tú no eras digno de saberlo primero —explicaba secamente el jovencito.
— “Ja” miren a este mocoso hablándome de esa manera…
— Pff…. —demasiado lindos, no pude contener mi risa era demasiado divertido ver a este pequeño niño de aspecto adorable al que le ganaba con una cabeza en altura pelear con un hombre “mayor” como lo era Barton.
Los dos voltearon rápidamente a verme y el pequeño parecía ser que se había dado cuenta de cómo lo había estado mirando que gradualmente su cara se tornó oscura.
— Barton déjanos solos por favor.
— Está bien mi señorita, estaré afuera por si necesita algo.
— Diago lindo nombre, así que… a mí sí me dirías ¿quién eres? —lo interrogaba mientras me acercaba lentamente hacia él.