EN OTRO MUNDO - Capítulo 6 - Somos una sola II
— Ahora te atreves a llorar —dijo él.
En ese momento me di cuenta que todavía seguía en la misma habitación tuve un solo pensamiento, sobrevivir.
Este era el diablo eso era lo que la auténtica Odelisse no sabía, me dolía el corazón no solo por la antigua dueña de este cuerpo sino también por mí, sentía que lo desgarraban y lo volvían a unir de una forma mal hecha, lo sentía, me asfixiaba la tristeza, ella solo quería el amor de un padre, no comprendía por qué él la odiaba tanto como para después dejarla morir ahora y en el futuro, ella siempre será para él algo peor que la basura para sus ojos.
Como pude contuve mis lágrimas y alcé la mirada.
— ¡¿Qué le has hecho a Giselle?! ¡contesta si no quieres que te abandone en el bosque oscuro para que destrocen tú cuerpo las bestias! —gritaba enojado.
Calma Haru no te asustes todo estará bien, todo estará bien, repetía en mi mente.
— Yo no le he hecho nada a Giselle padre, cuando desperté ya estaba en su habitación pero no había nadie más que yo ahí, ella ya no estaba.
Cuando escucho mi explicación tembló de rabia.
— Padre sé que no me crees pero quizá tal vez secuestraron a Giselle —respondí desesperada.
Esa era una fuerte posibilidad, estaba segura de ello, puesto que me habían puesto en su habitación a la fuerza a ella tal vez se la habrían llevado, todo tenía que ver con esa persona que había visto con el tatuaje de espada, pero no era el momento de mencionarlo.
— ¿Tú enserio esperas que crea esa absurda explicación?, la escuela de Amantita es la más segura del reino.
Claro las más segura que los incendios pueden ser pan de cada día, pensé.
— O acaso esperabas ser como tu hermana ¿querías tener lo que ella? ¿enserio lo anhelabas tanto? “mi amor”, por eso escondes lo que le hiciste, pues escucha bien, tú sólo esperarás sentada para mirar cómo te conviertes por siempre en su sombra, tú naciste para ello —mientras lo decía su mirada penetraba mi alma.
Que irracional y deplorable ser, pero aun así no puedo aguantar por mucho las ganas de romper en llanto.
Debería haber sabido que esto pasaría él no me toma en serio, estoy cansada de esto, creo que tengo derecho a decir lo que pienso, al fin de cuentas en este mundo no estoy obligada a nada, él no es mi familia no tiene que dolerme lo que haya dicho, mientras todo lo haga bien no creo que por esto muera.
— Padre, entonces déjeme preguntarle algo, si es que esta tan seguro de que yo tengo la culpa, sus aliados más cercanos y los nobles del consejo de investigación ya debieron de encontrar algo en mi contra ¿cómo pude asesinarla? ¿cómo es que yo tendría la fuerza de esconder a Giselle? ¿por qué todavía no hay rastro de ella?
— “Hija mía” tú enserio no sabes lo que dices, es verdad que no hay pruebas, pero mientras no las haya tú siempre serás la culpable de la desaparición o posible asesinato de Giselle.
Él solo quería a alguien a quien culpar, quien mejor que alguien que ya odiaba.
— Por ahora te dejaré en paz, pero mientras tanto no saldrás de esta habitación hasta que se verifique el “supuesto” rapto de Giselle.
Se fue sin siquiera mirarme.
No sabía si llorar o reír todo esto era una locura, como una trágica comedia, pase de asesina a secuestradora, como sea era la “culpable” pero tenía que limpiar mi nombre porque yo soy inocente, tal vez no sea ahora pero con el tiempo todo se resolverá, por el momento no tendría que preocuparme de morir.
Gracias a lo que me mostró esa esfera de luz sabia un poco la trayectoria de la que ahora sería mi vida y eso ya era por mucho una ventaja.