EN OTRO MUNDO - Capítulo 76 – Regresando a la escuela II
Aun estando en un carruaje volador nos había costado tres días llegar pues era un sitio bastante remoto y apartado que se encontraba en la cima de unas montañas.
En la lejanía podía observar como los más exclusivos nobles se abrían paso en sus lujosos carruajes de entre los demás, yo por otra parte decidí hacer una entrada mucho más sencilla y no llamar atención innecesaria puesto que el carruaje en el que estaba viajando era uno que me había obsequiado el príncipe, el cual era extremadamente suntuoso…, así que tuve que esperar a que el lugar estuviera un poco vacío para poder bajar de él.
Todo un problema había sido este vehículo volador, suspiraba pensando como Amelia se había opuesto firmemente a que lo usara pues me seguía reprochando seguir robando el lugar que tuvo que haber sido de Giselle, esa loca sí que a veces perdía la compostura, pero como fueron órdenes de mi padre usarlo solo tuvo que acatarlas de mala gana y yo también.
Aunque pudo haberme dejado ir en uno de nuestra familia para complacer a su esposa suponía que quería que todos supieran que yo estaba con la familia real, o eso pensaba, no había otra forma de que el siendo como era me hubiera mandado en este carruaje porque era mucho más “cómodo para mí”.
Dejando a esas personas de lado, realmente la vista era asombrosa que por algunos segundos agradecí de encontrarme en este lugar, la escuela era un gran castillo antiguo rodeado de un bosque frondoso y verde con un enorme lago de agua cristalina, en mi mente me sentía como un verdadero estudiante de Hogwarts, todo era tan “mágico” que realmente se sentía demasiado fantasioso.
Por suerte nadie me había visto bajar de ese llamativo carruaje pero al llegar a la entrada una misteriosa mujer ya esperaba por mi llegada.
— “Bienvenida señorita Odelisse de Armendia, es un gusto tenerla de vuelta nuevamente en nuestra escuela —se acercaba la rara mujer que portaba un gran sombrero de plumas—Permítame presentarme mi nombre es Wanda Wold y soy la directora de Amantita —me saludaba cordialmente la señora canosa pero joven.
— El placer es mío directora Wanda —me inclinaba elegantemente en respuesta para saludarla.
Ahora soy tan “importante” que hasta la directora vino personalmente a recibirme eh…
Desde el incidente del incendio la junta directiva había cambiado al director pero la verdadera dueña nunca lo había conocido en persona ni tampoco a esta distinguida mujer.
— Te daré tiempo para que descanses del largo viaje y mañana por la mañana uno de los estudiantes de tu año que este en el consejo estudiantil te dará tu itinerario y te mostrara la escuela —explicaba cordialmente—. Me retiro, que descanse señorita.
— Entiendo, muchas gracias —le sonreía amablemente mientras miraba como se alejaba.
La noche llego rápidamente, Hallie ya había acomodado el equipaje y se preparaba para irse junto con Barton a los dormitorios de los sirvientes.
Todo era tan espacioso, la remodelación después del incendio sí que había ampliado mucho más las habitaciones, o tal vez ya eran así y como siempre la dueña de este cuerpo no lo notó.
Solo espero no tener que hacer tantos enemigos, aunque no creo que eso fuera a ser posible, me tumbaba agotada por el cansado viaje mientras caía profundamente dormida en la extensa cama.
…. ⊰❖⊱ ….
— Hola mucho gusto mi nombre es Vanesa Ransen del consejo estudiantil y vengo a entregarle su itinerario —se inclinaba ante mí una hermosa jovencita de cabellos lilas y ojos del mismo color.
— El placer es mío, mi nombre es Odelisse Armendia.
— Eso ya lo sé, solo sígame por favor.
Ella no parecía ser muy amigable, caminaba y hablaba demasiado rápido supongo que trataba de confundirme pero eso no era nada comparado con algunas de las clases de Barton.
Durante todo el recorrido no me dirigió la mirada y solo hablaba de la institución.
Si por fuera la academia ya era majestuosa por dentro lo era aún más pues todo era tan brillante, los estudiantes parecían siempre estar concentrados y la pulcritud en ellos los resaltaba aun más, aunque era de esperarse, la academia como lo había dicho mi padre “era un lugar para obtener una buena educación y reconocimiento” si querías sobresalir tenías que ser de lo mejor así serias bien recibido con una buena posición, trabajo o matrimonio cuando te graduaras de este lugar. Ya que al graduarte a la edad de quince años ya serías parte de la sociedad haciendo tu debut en la vida adulta o anunciando tu compromiso.
— Las reglas de la academia son sencillas: no debes salir de tu dormitorio después de las diez de la noche, están absolutamente prohibidas las relaciones amorosas a no ser que ya estés comprometido y no puedes ir a los dormitorios de los chicos ni de los sirvientes absolutamente por ninguna razón —recalcaba fuertemente sus palabras—. Debes pedirle permiso al consejo estudiantil siempre que necesites salir por algún motivo de la academia para que verifiquen y autoricen tu salida con la directora. No está permitido atacar a compañeros con magia a no ser que sea una clase y no debes ir a los lugares prohibidos dentro de la institución ni traspasar los límites de la academia. No se permite ayudar a ingresar personas que no sean estudiantes, guardias o sirvientes, si infringes alguna de estas la primera vez serás sancionado con un día de encierro en la torre de castigo, la segunda vez solo se le notificaran a tus padres la mala conducto y serán ellos quienes decidirán el castigo, la tercera es la expulsión definitiva, ¿alguna duda?
— ¿Cómo sabré cuales son los lugares prohibidos? —“Wow” ¿en verdad no se habrá cansado? lo dijo todo de una vez sin siquiera parar a tomar aire…
— Es fácil verlos ya que siempre habrá un sello rojo que se iluminara cuando estés en uno de ellos, cuando lo veas de un color intenso debes irte de ese lugar de inmediato ya que si no lo haces este te noqueara con una descarga eléctrica.
— “…”, De acuerdo —vaya sí que son serios.
— Bueno entonces eso sería todo, si tienes más preguntas no dudes en buscarme, estaré en la sala del consejo estudiantil —se giraba para mirarme ya que todo el recorrido me había dado la espalda—. Solo espero que no sea un hábito señorita Armendia pues preferiría no tener que ver con alguien como usted, no lo tomes a mal pero debes saber que no eres bien recibida y no quiero tener problemas si me ven a tu lado.
Ya estaba preparada para esto puesto que mientras dábamos el recorrido muchos me miraban con desprecio otros con interés de poder obtener algo y otros tantos solo me ignoraban, me sentía como el nuevo animal del circo que llegaba para su entreteniendo.
— Eso no será necesario usted fue una muy buena guía, aprendí correctamente —expresaba dulcemente abriendo mis hermosos ojos.
Ella pareció sorprenderse, tal vez esperaba a la chica de los rumores que habían estado esparciendo durante tanto tiempo esos odiosos mellizos, “la vil princesa heredera que provenía de una amante no amada”, ”la princesa heredera sin modales”, “la falsa princesa que solo pudo estar en ese lugar por la muerte de su adorada hermana”, etcétera, etc.
— E…entiendo me despido, sigue el pasillo y luego gira a la derecha en el fondo encontraras tu aula —se despedía desconcertada la jovencita.
Mientras tanto yo solo me dirigí a donde me indico sin volver a mirarla.
— Bueno parece ser que mi primera clase es “teoría de la magia”, sí que suena realmente aburrida.
— Es verdad realmente es aburrida pero con el tiempo te acostumbraras.
Se paraba frente mío un atractivo joven más alto que yo y desde mi perspectiva solo podía observar sus largas pestañas rubias, ojos verdes y su ondulado cabello dorado como la luz del sol, ese hermoso rostro no podía ser de nadie más que de Eiden.