EN OTRO MUNDO - Capítulo 9 - Narcisos III
Ya era otro día, estaba lluvioso y se podía sentir un aire pesado en el ambiente, y ahí estaba yo junto al cuerpo inerte de mi querida nana Leo.
— Señorita dese prisa tiene que regresar a su habitación — Hallie me decía llorosa.
Me sentía como un títere al que le costaba trabajo moverse, me limpie las lágrimas y junto con Annie regrese a mi habitación escalando la pared.
Tuvimos demasiada suerte de que nadie se hubiera dado cuenta de que no me encontraba todo este tiempo en el cuarto.
Annie me recostó de nuevo en la cama mientras lloraba un poco en silencio, después se marchó.
Otra vez me encontraba sola.
No podía entender por qué había muerto, en la novela original eso no sucedía.
Y… ¿si la historia se reinició y se replanteo de nuevo?, no eso no puede ser posible porque hasta la desaparición de Giselle todo seguía igual a su curso, hasta mi llegada por supuesto.
Ahora que recordaba la voz que escuche dijo algo así que “podía cambiar mi destino según mi modo”, eso quiere decir que ¿todo cambia o solo algunas cosas?
Espero que sólo sean algunas cosas, porque si es que cambio todo, ya no tendría ventajas y estaría jugando a ciegas mi vida en este complicado mundo.
¿Qué se supone que deba hacer ahora?
Estaba tan inmersa y conmocionada en mis pensamientos que no supe cuando entro mi “padre” y este se encontraba parado frente a mi cama.
— Parece ser que Eleonor ya no estará contigo —me hablaba con una voz seca.
Solo me quede mirándolo como si observara una estatua inerte.
— Al parecer no aguanto el castigo y falleció —mencionó.
Pude ver un ligero rastro de culpa en su mirada, no, tal vez fue mi imaginación y si así fuera él era el culpable de cualquier modo.
— Desde ahora Barton se hará cargo de las labores de Eleonor— enseguida entro un señor cano, mucho más mayor que Leo, me hizo una reverencia y se presentó aunque no le preste suficiente atención y luego se retiró—. Bueno eso era todo, Barton junto a tus dos doncellas te estarán sirviendo.
— ¿Puedo ir al funeral?
— No…—y solo se fue como llego.