Generación Z: El despertar - Capitulo 18
El supuesto hijo de Dios (parte 7)
– ¡Hola Estrella! ¿Cómo estás?, ¿Y las otras chicas?-
– Tu solo quédate conmigo hoy.-
– Sabes que las amo a todas jajaja.-
-¿Y quién es tu amigo?-
Después de preguntar la chica llamada Estrella se acercó a mí mientras me miraba con unos seductores.
Me abrazo y se apretó contra mi costado, es muy difícil tratar de zafar con una chica tan hermosa a tu lado.
– ¿Y tú cariño, es tu primera vez?-
– Eh… Sí, soy Daniel, un gusto.-
– Jajaja me agrada tu amigo, se ve tímido.-
Gabriel se acercó a Estrella y le susurró al oído, los escuche claramente.
– Dale un tratamiento especial esta noche.-
– Si mi amor, déjalo en mis manos, lo tratare bien.-
Mientras miraba a mí alrededor, podía ver como se nos acercaban más chicas, nos guiaron a una mesa privada y se sentaron con nosotros.
– ¿Qué te parece hombre, soy el regalón de este bar?-
– Esta genial.-
Pero algo me intrigaba, como este tipo había logrado tener un trato tan preferencial en este local.
– Oye Gabriel.-
– Dime.-
– Una consulta…-
– Dime hombre, vamos.-
– ¿Cómo tienes este trato de las chicas?-
– Con que más va a ser.-
– …-
– Con dinero viejo, plata, cash, money.-
– Si pero de donde lo sacas, no te veo con el bolsillo lleno ni nada.-
-…- Mi miro con cara de estúpido por un segundo.
Yo estaba esperando su respuesta cuando de repente metió su mano a un portal pequeño del porte de un plato de té y saco un fajo de billetes de veinte mil pesos del grueso de un brazo.
– Esto es para la noche.-
– Hijo de…-
– Tranquilo hombre y disfruta, que apenas entramos llevas la cara de imbécil.-
A las chicas no parecía impórtales de donde salía el dinero y tampoco le preguntaban a Gabriel, y que sus ganancias en una noche con el equivalían al trabajo de por lo menos 6 meses.
– ¡Ya mis amores, comencemos la fiesta!-
Ese fue mi último recuerdo sobrio, las chicas traían y traían tragos, se embriagaban con nosotros y disfrutaban de charlar entre ellas, luego de unas horas me fui con Estrella a una habitación privada y pasó lo que tenía que pasar.
No voy a decir que fui muy espectacular, pero por lo menos no la decepcione, así que está bien, en cuanto terminamos volvimos a la fiesta y la cosa se descontrolo a tal nivel que a las seis de la mañana recién paramos.
Mirando a Gabriel tendido al lado mío en el suelo junto a otras chicas.
– Oye Gabriel, ya vámonos, ya son las seis am.-
– Si déjame… vhgg.-
Se puso a vomitar en el piso, yo intente pararme pero la resaca era tan fuerte que me partía la cabeza, apenas pude levantarme después de luchar.
– Abre un puto portal de mierda y vámonos.-
– Si jefe, en un minuto.-
Gabriel se apartó de su vómito y se cayó de nuevo al suelo, parecía estar durmiendo.
Le pegue una patada en las costillas para que se levantara.
– Arriba Gabriel, vámonos.-
– Cinco minutos más por favor.-
– ¡Ya vamos!-
– Bueno cálmate, déjame lavarme los dientes.-
– No, lo haremos cuando estemos allá.-
Luego abrió un portal y se levantó para cruzarlo, yo aproveche mientras se levantaba y se cruce rápidamente el portal.
Al otro lado estaban Ágata y Ariel entrenando como de costumbre.
Ambos me miraron con cara de pena y siguieron en lo suyo, yo por mi parte fui directamente a acostarme.
Mientras caminaba siento el azote de la cara de Gabriel contra el piso.
Ni Ágata ni Ariel se apuraron en levantarlo, solo lo dejaron.
Gabriel con su último esfuerzo dijo que dormiría ahí.-
Yo logre llegar a mi cama.
֎֎֎
Pat! pat! pat!-
Sentía golpes en mi cara, todavía me dolía la cabeza pero logre abrir los ojos.
Era Ágata, me estaba golpeando la cara para despertarme.
– Hola… ¿Qué tal?-
– Levántate Daniel, y ve por Gabriel.-
– Oh, déjame dormir un poco más por favor.-
– Llevas durmiendo desde las seis am, ya son las 8 de la tarde.-
– ¡AH!- Me levante de golpe.
Nunca pensé que dormiría tanto este día.
– Tu y Gabriel deben venir, y será mejor que te apures o te tirare un balde de agua en la cabeza.-
– Este bien, dame unos minutos.-
Después de arreglarme fui a despertar a Gabriel que parecía muerto y fuimos donde se encontraban esperándonos Ágata y Ariel.
Estaban sentados sobre unos muebles en la fábrica jugando cartas.
– Hola.- Dijo Ariel.
– Hola Ariel.- Le respondió Gabriel tapándose los ojos, probablemente del dolor que sentía, supongo que es lo mismo que yo.
Yo mientras me tomaba la cabeza con ambas manos y masajeaba para tratar de disminuir en dolor de la resaca.
– Parece que se divirtieron anoche.- Dijo Ariel.
– Si hombre, se nos pasó la mano con los tragos… y con las chi-kuck!-
Alcance a darle un golpe en las costillas antes de que empezara a desparramar todo lo de ayer.
Ágata solo miro y volvió a jugar con sus cartas, no parecía importarle mucho.
– Muy bien, vamos a empezar, necesito que se coloquen el uno al otro de frente.-
– Ok.- – Ok.- Dijimos al unísono.
– Ahora necesito Gabriel golpe tu estomago con todas sus fuerzas, y tu mientras tanto debes fortalecer tu abdomen.-
– ¿No puedo devolver los golpes?- Pregunte.
– ¿Quieres matarlo?-
– Está bien solo me defiendo.-
– ¿Y yo mientras que hago?- Dijo Gabriel.
– Solo concéntrate en golpear a Daniel con todas tus fuerzas, necesito saber qué nivel de control tienes sobre tu habilidad.
¿Puedes mover la energía de tu cuerpo?-
– No lo sé, supongo que se refiere a nuestros poderes, siento la energía y la se esparcir por mi cuerpo, pero nunca la he concentrado, probaremos ahora.-
Gabriel concentro su energía en su puño y lo lanzo a mi estómago.
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