Generación Z: El despertar - Capitulo 27
El cáliz de la última cena (parte 6)
La vida de Jazmín.
He vivido muchos años preguntándome porque sigo en este mundo, porque simplemente no me suicide, sufrí muchos abusos de parte de mi familia, no era algo que una niña debiese pasar, siempre pensé que era mi destino.
Hasta que lo conocí, él era un hombre gracioso, de muchos amigos, siempre alegre salía a fiestas y era independiente, lo conocí en mis tiempos de escuela.
Me enamore muy pronto de él, rápidamente nos pusimos a pololear y nos dejamos llevar por el amor.
Pero no todo es tan placentero como dicen, primero comenzó gritándome, luego me sujetaba con fuerza hasta que finalmente me pegaba con brutalidad.
Muchas personas dicen que es simplemente fácil dejar a ese mal hombre y comenzar mi vida desde cero, pero es imposible, las veces que trate de huir terminaba en la cama por una semana con la cantidad de golpes que me daba.
Mi familia supo todo lo que me hacía, aun así no quisieron ayudarme, no les importaba nada que tuviese que ver conmigo.
Pase muchos años viviendo en la tormenta, mi vida era una mierda.
Luego llego mi hijo, tuve tanto miedo de que él matara al bebe cuando naciera o que este siquiera llegase a nacer.
Pero no fue así, cuando nació Felipe, él se calmó, pero no duro mucho.
El dejo de salir con sus amigos, dejo de beber alcohol, dejo de golpearme, por lo menos durante un año, pero su adicción lo supero y todo comenzó de nuevo.
Cuando estaba sola perdí mi voluntad de vivir, ahora con mi hijo en mis brazos tenía la fuerza para resistir de nuevo, igualmente todo tiene un punto culmine.
Solo pasaron algunos meses cuando comenzó a golpearme de nuevo pero en escalas peores, y mucho peor no le importaba que estuviera nuestro hijo entre medio.
Muchas veces hasta el terminaba recibiendo unos golpes.
Él fue para mí el infierno en la tierra, mi familia me abandono, mi pareja me maltrato, no tenía nada, nada hasta ahora.
Pero solo una noche lo cambio todo para mí, fui capaz de sonreír como nunca antes.
Él se llamaba Daniel, era un chico sencillo, de no más de 18 años de edad.
Se notaba que no sabía cómo interactuar muy bien con el mundo, pero eso ya no importaba, justo cuando pensé que moriría a manos de mi pareja, el me salvo y no solo a mí sino que también a Felipe, no podría estar más agradecida con él.
Junto con sus compañeros me mostraron como era el mundo de verdad, la historia que se lleva trabajando durante años y por último nosotros.
Los despertados.
Se supone que somos la evolución del humano actual, el homo sapiens, pero no se puede suponer eso ya que nuestro físico es el mismo que todos, solo bajo determinadas circunstancias liberamos algo que ya teníamos dentro como cuando un perro muestra por instinto sus colmillos al peligro.
Eso somos, y este mismo hecho es el que nos pone entre la espada y la pared.
Quizás es mejor así ya que mi vida fue tan tormentosa yo necesitaba una salida urgente e incluso ya aceptaba la posibilidad de morir.
Ahora tengo una nueva razón para vivir, quiero ser libre y poder criar a mi hijo como una madre normal.
Pero una muralla se ha interpuesto entre yo mi hijo, la muerte.
Ángeles o demonios, son lo mismo, que los humanos y el ganado.
Comida.
La realidad que manejo ahora no se compara con la realidad que tenía hace apenas unos días, creo que cualquier persona se volvería loca.
También dentro de todo este juego existen los marcados, seres humanos despertados a la fuerza por los ángeles, una marca los esclaviza y los controla.
Ellos no son simples soldados, son influyentes, son personas con poder, tanto político como económico, controlan todo, desde comunicaciones hasta lo farmacéutico.
Los marcados han tenido tanto tiempo para controlar a la sociedad de manera discreta que se han inmiscuido dentro de todos los puntos influyentes al momento de controlar la natalidad y mortalidad de las personas.
Los ángeles son astutos.
Los demonios son arrasadores.
Devoradores de todo lo que se les permite, cada vez que ellos pasan, dejan muerte a su paso, controlando accidentes, suicidios, sectas, cultos, entre otras cosas.
Nada se les escapa de las manos.
Nada menos los errantes, los despertados que son capaces de sobrevivir a su control total y mantenerse en un estado de sigilo.
En este grupo nos encontramos los cinco, siendo Ariel un caso especial.
Un demonio que tomo conciencia de sus actos y se libró del control de su progenitor, el Diablo.
Tienen una historia de dolor y sufrimiento junto con Ágata, la niña que parece un fantasma.
Ellos me contaron todo lo que han averiguado hasta el momento, me dicen que soy libre de irme en el momento en que estime conveniente, pero sabiendo lo que ocurre si es que me llegan a atrapar, es mejor quedarme con ellos hasta que pueda hacerme cargo de mi vida.
Solo hace falta una cosa.
No puedo exponer a mi hijo a todo este peligro, es necesario dejarlo en un lugar seguro mientras ellos no descubran soy un despertado.
Ya solo me quedan unos días con él, este bebe ha sido mi apoyo durante los últimos dos años, sin él no habría sido capaz de llegar más lejos.
A pesar de que mi vida fue miserable hasta el momento, no quiero lo mismo para él.
Quiero que viva, que sea feliz, que sea alegre, que pueda hacer feliz a su propia familia, yo quería ver eso y para hacerlo tendríamos que estar vivos.
Y como si nada, el tiempo llego.
Debía decirle adiós a mi único hijo, a mi razón de vivir.
Ya había preparado mi corazón para este momento, fue difícil, llore sin parar durante varias horas, pero pude sacar valor gracias a la ayuda de ellos, mis salvadores.
Tuve que dejar a mi hijo al cuidado de mi madre, ella fue buena conmigo durante el tiempo que estuve en esa casa, el infierno lo viví gracias a mi padre, mis tíos y abuelos.
Ella era la única en la que podía confiar, pero no podía contarle todo.
Nos preparamos durante la tarde para salir, llegamos cercano a las once de la noche, aun se notaba un luz encendida.
Dentro de la casa estaba ella durmiendo en el sillón y viendo algún programa de televisión que no podía reconocer.
Solo una carta fue dejada en el pecho de Felipe mientras dormía.
Unas mantas cubrían casi todo su cuerpo.
Después de tocar la puerta mi madre se levantó y miro hacia todos lados hasta que se fijó en Felipe.
No lo podía creer.
Su nieto había sido abandonado solo con una nota en su pecho.
“Cuidado, te lo ruego con mi vida… volveré a ustedes.”
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