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Generación Z: El despertar - Capitulo 30

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El cáliz de la última cena (parte 9)

 

Lunes 15 de Diciembre de 2020

 

Perspectiva de Daniel.

 

 

Casi ha pasado un año desde que llego Jazmín, nuestra nueva compañera. Durante este último año hemos pasado por un duro entrenamiento en las manos de Ariel, he logrado crecer de manera significativa.

No solo logre que mi habilidad superara los límites que me impedían combatir contra los ángeles, sino que también logre aumentar considerablemente mi almacén interno de energía, ya soy capaz de dar prácticamente dos o tres veces más energía que el año pasado.

 

Ágata ha logrado perfeccionar su técnica del estoque a tal punto que puede perforar cualquier cosa, es prácticamente como tener un tanque a tu lado, aunque su habilidad alcanzo sus límites hace mucho tiempo, ella pudo desarrollar nuevas técnicas y estrategias para mejorarse a sí misma, actualmente ya no es capaz de ganarme en batalla pero eso no le impide hacerme las cosas difíciles; Recuerdo la última vez que nos enfrentamos… yo partí con mi típica táctica de ataque frontal, como mi poder es la aceleración es difícil para utilizar una estrategia mejor que un ataque frontal, por eso lo mejor es impactar directamente contra mi oponente y lo más rápido posible, de lo contrario sería casi imposible lograr mejores resultados, pero Ágata tiene su clarividencia por eso cuando pelea conmigo, aunque no es capaz de ganarme en velocidad, mantiene su distancia y dispara sus estoque anticipando mis movimientos, ella me dice que aunque es difícil no es completamente imposible pelear contra alguien más veloz que ella, ya que solo tiene que adaptarse a los futuros alternativos que le son mostrados cuando pelea conmigo, algo así como estar peleando contra ilusión, en definitiva son batallas que siempre resultan educativas, ya que no paramos de sorprendernos.

 

Ya que yo he vivido con este ellos por casi tres dos años, me he acostumbrado al estilo de vida de estos “seres”, por un lado Ágata es muy fría, pero no sé si será una coraza o una costumbre ya que muchas veces la sorprendo fuera de esta faceta jugando con Gabriel, conversando vivazmente con Jazmín o pasando el rato conmigo. Ariel me dijo que es posible que la costumbre de vivir con él durante tantos años por fin este siendo borrada por el calor de este grupo, que sin lugar a dudas ya paso a ser una familia.

 

Jazmín sin duda es una madre muy amorosa, aunque la dejamos hacerlo pocas veces, solo en ocasiones especiales ella puede transportarse con Gabriel a la casa de su mamá para observar a su hijo Felipe y ver en qué estado se encuentra. Después del regalo de Gabriel la mama de Jazmín cambio radicalmente su estilo de vida, ahora es mucho más saludable y prospera, dedica su tiempo a cuidarse a sí misma y a Felipe, incluso contrato a unas señoras para que la ayuden con la limpieza y cocina, sin duda no ha sufrido ningún tipo de dolor este último tiempo.

 

Por su parte Gabriel se pasa los días jugando, molestado a la gente o simplemente en algún otro país disfrutando de la playa o alguna estupidez, ya que no nos molesta, solo lo dejamos ser ya que cumple todos los días diligentemente con su entrenamiento, a pesar de sus constantes inmadureces es muy agradable pasar el día con él, a veces salimos a alguna fiesta y nos emborrachamos, pero lo hacemos muy poco por los riesgos que implica, Ágata y Jazmín siempre se niegan a participar y ni hablar de Ariel. En este último año Gabriel ha mejorado tanto sus habilidades físicas como la de sus portales, ahora no solo es capaz de crear portales simultáneos, sino que también es capaz de moverlos o alterarlos según el estime conveniente, sin duda ha aumento significativamente sus posibilidades de supervivencia.

 

Ariel, al ser un demonio con más de diez mil años no tiene nada nuevo que aprender, claro en cuanto a lo que trata sobre la guerra, el combate, las habilidades y las estrategias, porque en lo que respecta a la vida diaria, se pasa los días investigando cosas como decoración del hogar, cocina, como preparar té e incluso ahora está aprendiendo a como cortar el pelo, algunas veces somos sus víctimas; Pero eso es la parte bonita, él es un entrenador brutal, no pocas veces terminamos sudando sangre, sus sesiones de entrenamiento incluían batallas interminables, numerosos cortes y fracturas, golpes por todo el cuerpo y lo peor de todo es que a menos de que fuera una herida fatal, él no nos curaba, lo tendríamos que hacer nosotros; Y la curación de los seres superiores y mucho mejor que la de los humanos, según Ariel por la cantidad de energía que somos capaces de liberar.

 

– Hola Daniel, buenos días.- Me saluda Jazmín alegre como siempre, se sienta al lado mío en la mesa.

– Buenas Jazmín, ¿Cómo amaneciste?- Le pregunte ya que estaba un poco preocupado de la paliza que nos dio Ariel ayer.

– Bien, no te preocupes, al fin de cuentas hemos pasado por esto varias veces, es mejor solo pensar en los errores que cometimos y solucionarlos.- Me decía con una cara un poco decepcionada.

– No me refiero a eso, puedo ver que estas un poco deprimida, pero no te preocupes, aún tenemos tiempo y tu hijo está sano y salvo, no tienes que desesperar porque el tiempo pase, Ariel está haciendo esto por nuestro bien.- Le dije para intentar calmarla un poco.

– Lo hace para que seamos capaces de ver nuestros errores, es bueno que no nos de falsas esperanzas, por eso debemos seguir esforzándonos como equipo ya que todos tenemos una misma meta.- Intervino Ágata que se acercaba a la mesa en la que me encontraba.

– Gracias a los dos, la verdad estaba preocupada, ya que no hemos mejorado mucho últimamente.- Me decía ya con un color más tenue en su rostro.

– Eso solo significa que ya solo tenemos que mejorar nuestro trabajo en equipo, individualmente hemos crecido lo que teníamos que crecer, ahora solo queda luchar juntos.- Le decía Ágata a Jazmín mientras la abrazaba por la espalda, desde que Jazmín llego al grupo se han vuelto muy amigables, supongo porque tienen edades similares, lo mismo que yo con Gabriel.

– Gracias Ágata, me esforzare el doble de ahora en adelante.- Le respondía Jazmín ya completamente reanimada.

 

Ágata se sumó a la mesa que estábamos sentados y nos pusimos a tomar desayuno, era uno simple, teníamos té, café, queso, mantequilla y pan amasado, pero era lo suficiente para nosotros, nunca fuimos exigentes con estas cosas ya que todos tenemos pasados humildes; La excepción a esta regla es Gabriel, a pesar de que tiene un pasado como nosotros no escatima en lujos, siempre como lo que se le antoja y en las mejores y más sofisticadas tazas, todos pensábamos que sería el único, pero increíblemente Ariel siempre come con él ya que le gustan ese tipo de cosas.

 

Eran cerca de las seis de la mañana, siempre nos levantábamos a esa hora para entrenar, pero hoy no era así, solo conversaríamos de lo que se vendría desde hoy en adelante.

 

El caso especial de hoy se debía a que hace un año, después de rescatar a Jazmín y enterarme de que los marcados mataron a mi madre, decidí dejar de comunicarme con la personas de mis sueños, la última vez que converse con él lo entendió y me dijo que lo buscara cuando estuviera listo.

 

(Recuerdo de Daniel)

 

– Hola de nuevo, veo que te ha ido bien, haz logrado rescatarla y está en buenas manos, sin duda será un arma letal.- Me decía la voz de mis sueños, me encontraba de nuevo en las praderas con árboles de frutos extraños, rodeados por murallas.

– No puedo seguir con esto…- Le decía, ya había tomado la decisión de no seguir sus palabras, por suerte la última vez no me enfrente a ningún marcado, pero no podía confiar en que la información que me daba esta voz era verdad o no, así que decidí que hasta no hacerme lo suficientemente fuerte como para matar al titiritero, no me enfrentaría a ningún marcado.

– ¿Estás seguro, pensé que te gustaba pasar tiempo aquí conmigo?- Incluso se podía notar un tono de angustia en esta voz neutral.

– Todo esto es extraño, aunque la información que me diste es correcta siento que me estoy arriesgando y estoy arriesgando a los demás.- Le decía a la voz, la verdad no estaba seguro si lo que estaba haciendo era lo correcto.

– …- La voz no me respondió nada, seguramente solo quería irse.

– ¿Cómo puedo contactarte de nuevo, cuando esté listo?- Le dije ansioso esperando el peor de los casos en que solo desapareciera.

 

Pasaron unos minutos y no tenía respuesta de la voz, empecé a ponerme ansioso y por alguna razón seguía dentro de las praderas encerradas en las murallas, la verdad es que nunca me detuve a mirar que era este lugar y por qué existía solo en mis sueños, me acerque al árbol que tenía enfrente mío y tome una fruta que estaba colgando de la parte inferior del árbol, tuve que dar un pequeño salto para poder obtenerla.

 

Comerla fuera una de las experiencias más reales que tuve dentro de mis sueños, sentí un calor desbordante por todo mi cuerpo, sentía que estaba a punto de estallar, mi cuerpo se sentía completamente vivo, pero en mis sueños no podía ocupar mis poderes así que lo único que pude hacer fue disfrutarlo.

 

Cuando termine la primera fruta, tome otra de un salto y me di vuelta, quizás no fui capaz de darme cuenta de eso antes pero a lo lejos se podía ver una estructura de estilo griego, de pilares blancos y un techo alto, era parecido a cuatro arcos que en el centro tenían un pequeño pedestal, no sabía lo que significaba pero seguramente era algo bueno.

 

Cuando intente acércame lo escuche de nuevo.

 

– Solo puedes llegar hasta ahí, tu tiempo conmigo se termina.- Me dijo la voz, note un todo un poco irritado pero puede que solo haya sido una sospecha mía.

– ¿Podre conversar contigo de nuevo?- Le pregunto ansioso por el hecho de que quizás esta era la última vez que me encontraba con la voz.

– …- De nuevo sin respuesta.

– Supongo que esta será la última vez, adiós.- Le dije en tono de despedida.

– Cuando sientas que estés listo, llámame, yo sabré que eres tú.-

 

(Fin del recuerdo)

 

Esa fue la última vez que converse con él, pero lo que paso después fue lo increíble, cuando me desperté, me levante y fue a la mesa donde tomábamos desayuno, Ágata ya se encontraba ahí junto con Jazmín y Ariel, como de costumbre me saludaron y cuando me senté con ellos, y del grito que dio Ariel todos nos asombramos, incluso Ágata no lo predijo, quizás porque no había ajustado sus poderes.

 

– ¡¿De done sacaste eso?!- Me pregunto mientras apuntaba a mi mano, rápidamente mire mi mano y pude ver que tenía una fruta de aquellos árboles, parecía un durazno pero un poco más pequeño, de color dorado y con una especie de brillo.

– Lo tome de mi sueño, no sabía que lo traería realmente.- Le respondí asustado por el sobresalto que nos dio.

– ¿No sabes lo que es cierto?- Me preguntaba mientras abría sus ojos de manera exagerada.

– No, como sabría hombre, solo lo tome del árbol que tenía en frente y desperté.- Le dije para intentar calmarlo, ya que veía que en cualquier minuto se acerba y me arrancaba la fruta con mano incluida.

– Se llama proja, la fruta de proja.- Me decía fascinado mientras miraba la fruta.

– Que tiene de especial esta fruta, yo solo veo que brilla un poco.- Dijo Jazmín mientras observaba con cuidado la fruta.

– No Jazmín, el árbol de Proja fue un causante de guerra en el pasado, la energía que proporciona un árbol está a la par de unos diez humanos.- Le respondió Ariel.

 

Así fue como nos enteramos que hace muchos años, existió el famoso árbol de Proja, capaz de producir frutos con mucha energía, la guerra entre los ángeles y demonios llevo a esta árbol al borde de la extinción, mientras ellos peleaban no podían cultivar el árbol, por lo cual procedieron a buscar alternativas más rápidas, una de ella fueron los humanos; Ariel recuerda esa fruta desde sus primeros años, tienen la capacidad de nunca pudrirse y mientras más tiempo permanezcan en su árbol más energía recolectan, la que el comió fue directamente dada por su señor, el Diablo; Por eso a Ariel le sorprendió tanto el hecho de que yo tuviera una en mis manos, él no podía creer que todavía existieran cultivos de este árbol y nadie podía darse cuenta.

Ahora volviendo al presente me encontraba con todos reunidos y la fruta aun en mis manos.

 

– Hoy tratare de hablar con el de nuevo, creo que todos ya deben conocer los peligros de confiar en esta voz, ya que cualquier error podría ser fatal.- Les advertí a todos.

– Esa decisión está en ustedes, recuerden cuanto han crecido hasta el día de hoy.- Nos decía Ariel alentándonos para lo que venía.

– Claro Daniel, solo hazlo así quizás me llega una novia.- Me decía  Gabriel con sus típicas estupideces.

 

Jazmín y Ágata solo asintieron y quedaron a la espera que lo que yo hiciera, yo solo me levante y mire al cielo, cerré los ojos y ofrecí la fruta de vuelta, pidiéndole a la voz que nos reuniéramos de vuelta en la pradera para poder devolver lo que tome.

 

El resto del día lo pasamos haciendo cosas por nuestra cuenta, como de costumbre Jazmín y Ágata se fueron a hacer quizás quien sabe qué cosa, Ariel se puso a practicar alguna cosas relacionada con hobbies o habilidades hogareñas y Gabriel solo se fue a jugar en su consola.

 

A mí en particular me gusta recapacitar sobre mis habilidades y las técnicas que he desarrollado, casi viéndolo como si se tratara de un juego.

 

Fuerza: Media.

Defensa: Media.

Velocidad: Muy alta.

Energía; Alta

Habilidad: Aceleración tiempo-espacio, velocidad máxima, alrededor de un mach.

Técnicas: Control preciso: Capacidad para controlar de manera precisa la utilización de energía al momento de acelerar, reduciendo considerablemente el uso de energía y maximizando la cantidad de utilizaciones. Ataque frontal: Solo cargando energía en mis puños y piernas acelero al máximo posible en un periodo casi instantáneo e impacto por el primer objetivo dentro de los primero 100 metros (que es prácticamente un paso a esa velocidad). Estoque (personalizado): Al igual que Ágata soy capaz de liberar energía a tal presión que parece un explosión, pero no soy tan bueno dándole forme, por lo que lo único que logre fue redirigir el impacto hacia adelante, es como una granada, la distancia del impacto no supera los quince metros.

 

Durante la tarde me dedique a probar mis habilidades haciendo estallar algunas cosas, luego me dedique a leer los libros que le pedí a Gabriel, nunca me gusto el hecho de no haber ido a la escuela por lo cual siempre que tenía tiempo me dedicaba a estudiar de todo, este último año logre ponerme a la par de un estudiante finalizando su escuela media, la verdad es que estaba muy contento con mi  progreso.

 

Lo único en lo que no había progresado era en mi relación con Ágata, ya todos tenían claro que me gustaba, claro todos menos Ágata, puede ser muy buena peleando pero es lenta en los temas del amor, no importaba cuanto intentará acercarme a ella, nada funcionaba, seguíamos siendo solo amigos y compañeros de este viaje. Al final decidí no darle mucha importancia, algunas veces salía con Gabriel a distraerme y conseguir el amor de alguna chica dispuesta por una noche, después de mi primera vez no fuimos más a un prostíbulo.

 

Llegada la noche, me prepare para la voz de mis sueños, como había hecho lo que la voz me dijo, es muy probable que hoy la escuche de nuevo, pasaron algunos minutos después de que me acosté y pude ver todo tan claro de nuevo, estaba en la pradera de los ar boles de Proja, y tenia la fruta que robe en mis manos.

 

– Hola, soy Daniel… he venido a devolver lo que saque y a tener una conversación contigo.- Le dije inmediatamente volví a mis sueños para expresar mis disculpas.

– Hola Daniel, deja la fruta debajo del árbol del cual lo sacaste.- Me dijo en tono neutro.

 

Me acerque al árbol y deje la fruta en el piso, apenas toco el piso la fruta perdió su brillo y se pudrió, posteriormente fue chupada por las raíces y desapareció sin dejar rastro, quizás por eso las praderas de estos árboles se encontraban tan limpias. Me levante y me dispuse a conversar nuevamente con la voz.

 

– Quiero ver a las personas que mataron a mi madre, quiero ver al titiritero.-

– Tienes que buscarlo en el edificio más alto de la capital, en este mismo momento se esta llevando a cabo un plan para crear a un nuevo ángel.-

– ¿Qué quieres decir?- Le pregunte ansioso, no me daba buena vibra lo que venía.

– Se llevara a cabo un atentado para una cosecha masiva de almas, y estas serán usadas para crear un nuevo ángel, uno poderoso.-

– Gracias.- Le dije al darme la oportunidad de conocer esta información.

– Hay algo más…-

– ¿Qué seria?- No me esperaba que dijera otra cosa, que podría ser.

– Eso que ustedes buscan, él sabe dónde está.-

– ¿Qué cosa que noso…? ¡Oh! El cáliz, ¿Él sabe dónde está?- Esta información no iba a ser capaz de conseguirla en ningún lado, solo quería despertar para informarle a los demás.

 

Como si él hubiese leído mis pensamientos, luego de eso desperté y como recordaba, luego se sus sueños despertaba sudado y cansado.

 

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