La Guerra de las Flores - La Guerra de las Flores - Capítulo 10 - Primeros méritos
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Capítulo 10 Primeros méritos
No fue a dormir directamente, se lavó y se preparó algo para comer mientras revisaba una vez más el mapa de las cercanías. Mientras él estaba ocupado, Ari tampoco permaneció quieta. Aunque interactúan cada día mediante su conexión única, cuando Drian entró en la [Madriguera Secreta], dejó que Ari saliera un rato al exterior para que pudiera jugar o hacer lo que quisiera.
Ari siempre le traía sorpresas y aunque ella estaba feliz de permanecer dentro de él, Drian no la obligaría a quedarse siempre allí. Era cierto que necesitaba ser cauteloso de que ningún mago la viera antes de estar preparado para hacer frente a las consecuencias, pero si no la dejaba salir, no podían hacer nada más que intercambiar pensamientos. Estando ella fuera, podían tener más formas de interacción.
Además, Ari mantuvo aún su faceta algo infantil y traviesa. Cuando Drian se encontraba deshaciéndose de la suciedad y lavándose, Ari aprovechó para arrojar chorros de agua con las manos juntas mediante la presión de sus palmas. Drian no entendió si estaba intentando ayudarlo o si estaba jugando con él, pero dado que notó que se lo pasaba muy bien, no se lo impidió y hasta la salpico un poco en venganza mientras le sonreía, lo que causó que Ari se emocionara y desatara una pequeña guerra de agua entre los dos.
Cuando terminaron, Ari dejó que comiera tranquilo. Se entretuvo ella misma mientras daba vueltas por la [Madriguera Secreta], explorando con curiosidad a detalle los cambios que Drian le había hecho. Cuando se cansó, miró el mapa que Drian sostenía con una mano mientras levitaba a su lado, evitando molestarlo.
Drian mantuvo el mapa abierto deliberadamente unos minutos más antes de guardarlo, incluso después de terminar de revisarlo, ya que Ari miraba el mapa con obvia curiosidad. Sintiéndose limpio y con el estómago lleno, Drian se acostó en la cama y tras jugar un poco más con Ari, se durmió profundamente.
A la mañana siguiente, se levantó bastante más temprano de lo habitual de forma deliberada y se encontró una sorpresa.
Ari había llevado a cabo una idea que ya tenía en mente mientras dormía, aprovechó una porción de la mesa para crear una réplica del mapa. La mayor parte del mapa estaba lisa, mientras que una pequeña porción de las zonas que atravesó a pie se elevaban y formaban un mapa en tres dimensiones en miniatura con todo lujo de detalles. Drian estaba maravillado y Ari sintiendo su asombro, rió y dio vueltas alrededor de su trabajo, sintiéndose feliz. Después de una vueltas, volvió a sumergirse dentro de Drian.
Este tomó un almuerzo ligero rápido y tras terminar de comprobar que todo estaba bien, salió de la [Madriguera Secreta] con cuidado. La noche anterior justo antes de quedarse dormido, pensó en una posibilidad. Si lo mandaron a él para descubrir o desarmar trampas, era muy posible que también hubiera alguien del otro lado responsable de vigilar-las, mantenerlas o aumentar su número constantemente.
Por eso se había levantado temprano, incluso si aún tenía sueño.
Su idea era aprovechar que el Sol aún no había salido para terminar de revisar la superficie restante y tratar de evitar un probable enfrentamiento que lo pondría en clara desventaja.
Necesitó dos horas más para terminar de marcar el mapa y destruyó otras cuarenta trampas, sumando un total de más de doscientas trampas inutilizadas por su mano. Localizó algunas trampas adicionales, pero en lugar de neutralizarlas, solo las marcó en el mapa ya que se encontraban en las inmediaciones de la zona de su misión. Si también se encargará de ellas, gastaría demasiado tiempo y podían surgir imprevistos.
Una vez terminada su misión, retrocedió siguiendo la ruta por la que había llegado.
Realizó varias pausas en el camino de vuelta para asegurarse de que nadie lo perseguía o espiaba, incluso cuando vio la silueta de los muros de troncos del campamento, no quiso bajar la guardia. Se acercó a uno de los puentes y tras pasar por la verificación de la pulsera, pudo ingresar.
Solo cuando estaba a varios metros de la entrada se relajó y sus ojos empezaron a iluminarse.
¡Era el momento de recibir méritos!
Su unidad no solo había logrado completar su primera orden sin ningún problema, también habían capturado con éxito un mago de Vestaar y no tuvo problemas en su propia misión, por lo que recibiría un total de tres recompensas acumuladas.
Sus pies empezaron a avanzar y pronto llegó al Salón de Guerra. No solo era el lugar donde los méritos podían ser canjeados, también era el lugar donde se obtenían los méritos en sí tras finalizar las misiones, con tal de llevar un control estricto y que no hubiera inconsistencias ni modificaciònes tratando de beneficiar o perjudicar a nadie.
Aún era temprano y el campamento estaba despertando, por lo que solo se encontró a un par de magos madrugadores que habían llegado antes que él. Pero poco importaba, había mucho personal ahí y podían tratar fácilmente con veinte personas a la vez. Se movió a una ventanilla vacía y pudo empezar a manejarlo todo.
-¿Reclamar o gastar méritos?- le preguntó con educación la persona al otro lado del mostrador. Se trataba de un hombre de unos cincuenta años, con el pelo y la barba bien cuidados.
-Reclamó- respondió.
-¿Orden, misión o logro?- preguntó asintiendo el hombre mientras abría los registros.
-Los tres- declaró.
El hombre lo miró con una mirada sorprendida en los ojos por un instante antes de recobrar la compostura y seguir el protocolo.
-Elabore por favor- pidió.
-Méritos de orden de la unidad 27, Drian- informó.
El hombre se tomó un momento para buscar y localizó el registro.
-Correcto. Orden cumplida con éxito. Se recompensan 20 méritos de bronce- respondió el hombre- ¿Misión?- continuó.
-Misión [Reconocimiento del terreno]. Este es el objeto solicitado- entregó el mapa que había marcado durante los dos días de trabajo.
El hombre recogió el mapa y lo examinó con cuidado durante unos minutos.
-Se considera una misión exitosa. Se recompensan 136 méritos de bronce – confirmó – Un mérito por cada dos trampas anotadas y desarmadas, junto algunos méritos adicionales por la información de las inmediaciones. ¿Logro?- le preguntó para la última recompensa.
-Captura de un mago de Vestaar. El mago Nelo de mi unidad ha traído al cautivo – explicó.
El hombre revisó un libro rojo a parte y encontró la información.
-Correcto. Un mago de Vestaar capturado. Mago de Agua de primer rango- deslizó el dedo sobre el papel lentamente para revisar la recompensa correspondiente escrita a su lado – Se recompensan 10 méritos de oro. La recompensa ha sido duplicada por ser el primer logro de este tipo – anotó unas marcas antes de continuar – El total es de 156 méritos de bronce y 10 méritos de oro, bien hecho joven – felicitó el hombre con un leve rastro de admiración.
Las felicitaciones del hombre eran más que merecidas. Hay que observar que aunque la construcción del campamento y los preparativos llevaban semanas en marcha, el enfrentamiento se encontraba apenas en el segundo día y alguien ya había logrado obtener méritos de oro, cuando se especuló que podrían pasar semanas antes que nadie lo lograra.
La buena noticia no tardaría en esparcirse, levantando la moral y motivando a los magos de primer y segundo rango a esforzarse más a causa de su faceta competitiva.
-Gracias- Drian estaba feliz con la recompensa, aunque no sabía si la cantidad era alta o baja, los méritos de oro eran bastante valiosos, sólo por debajo de los méritos mágicos – Me gustaría dar un vistazo a las recompensas que puedo canjear – quería comparar la cantidad ganada con los precios de las recompensas para tener una mejor idea del valor de los méritos en sus manos.
El hombre en asintió en comprensión, añadió los méritos a la pulsera de Drian y señaló hacia su izquierda.
Siguiendo la dirección del dedo, Drian vió y reconoció el artilugio indicado por el hombre. Asintió y se acercó hacia este, se trataba de la familiar esfera cristalina sostenida encima de un pequeño pedestal. Drian ya sabia como funcionaba gracias a experiencias pasadas, por lo que sin dudar ni esperar un momento, depositó la palma de la mano encima de la esfera y se concentró.