Norte oscuro - Capitulo 11 : metamorfosis.
Klaus no era el único que se encontraba en una mala situación, los demás habitantes estaban en situaciones precarias también.
La ciudad estaba llena de un sentimiento opresivo, y los pocos que sobrevivieron, o que no fueron poseídos, trataron de escapar lo más rápido que pudieron.
El problema es que la ciudad estaba rodeada por una niebla que era tan espesa, qué apenas se podía ver unos metros por delante.
Al final, todos los que trataron de escapar terminaron volviendo donde empezaron, cuando el patrón se repitió una y otra vez, las personas comprendieron que no podían salir.
Algunas personas más inteligentes, fueron a las tiendas, forzaron las cerraduras y se llevaron cuantas cosas pudieron cargar, se encerraron en sus casas junto a sus familias, amigos, o vecinos.
Otros simplemente caminaron hacia su hogar, se acostaron en sus camas y cerraron los ojos. A esos nunca se les volvió a ver.
Pero también hubo algunos que tenían ganas de saber lo que estaba pasando, así que fueron a la estación de policía en busca de respuestas.
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–Morris, despierta Morris, que te sucede? alguien llame a emergencias, Morris está mal–
Sander era el jefe de policía de la ciudad, cuando todo comenzó, el sostuvo la situación lo mejor que pudo. arresto a muchas personas que parecían haber enloquecido, y también a algunos enfermos que aprovecharon la situación para matar, robar, violar u otras fechorías, incluso había apresado a algunos caníbales.
Conforme pasaba el tiempo, la situación comenzaba a empeorar antes de mejorar. Algunos de sus hombres murieron a manos de los delincuentes, otros oficiales se suicidaron, como muchos en la ciudad. mientras que algunos eran como Morris.
El no se movía de su cílla, aunque respiraba, parecía más muerto que vivo.
sus ojos perdieron el brillo, y se podía ver un tinte de desesperación en ellos.
Un oficial de policía se le acercó a Sander muy agitado. En el momento en que llegó empezó a hablar.
–Oiga jefe, hay muchos civiles afuera, todos quieren saber que está pasando–
Sander miro a Morris con dificultad, antes de voltear la mirada hacia el oficial y seguirlo fuera, luego dijo.
–¿El gobierno a contestado?–
–Sí señor, quieren hablar con usted?–
–Bien, Luck, ve allá afuera y calma a las personas. Diles que la ayuda viene en camino–
Después de ordenar, Sander se dirigió hacia su oficina, había tratado de comunicarse con el gobierno desde que todo inicio, pero no recibió respuesta alguna. Si llaman ahora es porque debe haber ideado algunas contramedidas.
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Después de separarse de Klaus, Sarah logró llegar a casa, pero no encontró a nadie. Parecía que todos se habían ido.
Una sensación de vértigo la azotó, cuando el último poco de fuerza que tenía en su cuerpo la abandono, se desplomó en el suelo y empezó a llorar como no lo había hecho en mucho tiempo.
Ella no era una persona muy fuerte, pero amaba a su familia.
A su hermanito, que siempre hacia el gracioso y le sacaba una sonrisa a todo el mundo.
A su madre, que la llamaba todos los días para saber si estaba bien y siempre se preocupaba hasta por el más mínimo detalle, y su padre, que parecía tener las respuestas a todos los problemas del mundo.
Los amaba a todos, pero ahora no podía encontrarlos.
Empezó a sentir desesperación…
¡Tock! ¡Tock!
Fue en ese momento cuando escucho un llamado desde la puerta, se limpió las lágrimas del rostro, y camino hacia allá.
Dudó por un momento en si debería o no abrir la puerta, Pero al final lo hizo. Cuando la abrió, se encontró con el amable vecino de al lado, que la miro con una amable sonrisa.
–Oh Sarah, no debiste haber vuelto, las cosas están muy mal aquí–
Sarah ignoró el comentario del vecino y le pregunto con preocupación. –Señor, Usted sabe dónde están mis padres–
–Claro, fueron al refugio en la iglesia. nosotros vamos para allá ahora mismo, quieres acompañarnos?–
–Claro, dame un momento por favor–
Con eso dicho, se dió la vuelta para buscar algunas cosas. En su mente solo podía pensar en su familia, ni siquiera se dió cuenta de la extraña sonrisa que apareció en el rostro del vecino.
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Frío.
Esa era la única forma de describir la sensación que tenía Klaus en este momento. No podía moverse ni siquiera un poco, incluso para abrir los ojos, nesecito de una cantidad de esfuerzo descomunal.
Pero en el momento en que los abrió, tuvo una sensación de vacío indescriptible.
Todo estaba lleno de oscuridad.
Sin luz.
Sin Espacio.
Sentía como si estuviera atrapado en una pequeña caja, en el fondo del océano.
Frío, sin luz, ni sonido.
Cuando la desesperación empezaba a apoderarse de su mente, el paisaje frente a el empezó a cambiar.
Ya no estaba en el fondo del mar, ahora estaba sobre el.
Al mirar a su alrededor, no pudo evitar quedarse maravillado por lo que sus ojos veían.
Estaba en un bote de madera, flotando a la deriva de un mar, el cual parecía contener sus propias estrellas, ya que brillaba como una noche repleta de luz estelar.
En este lugar parecía ser de noche, pero el cielo no tenía una luna, y aún así, brillaba tanto como el mar.

Este lugar parecía demasiado fantástico para ser real. La paz que se transmitía del aire hasta su cuerpo, se fundía con su piel.
Klaus sentía que podía quedarse aquí para siempre.
–Es precioso, verdad?–
La mente de Klaus fue sacada de sus pensamientos por una voz que había escuchado. Un poco sorprendido, se dió la vuelta, solo para ver a su padre sentado en la pequeña barca junto a el.
No parecía diferente de las otras veces que lo había visto, siempre con esa leve sonrisa, que hacía parecer que todo estaba bajo su control.
Después de observarlo por un rato, Klaus lo miro y dijo. –¿Donde esta este lugar?–
La expresión de Ezra no cambio ni un poco cuando le respondió. –En mi mente–
Klaus quedó atónito por esas palabras, e inconscientemente miro a su alrededor. Mentiría si dijera que esas palabras no lo sorprendieron. Antes de que el hablara, Ezra continuo.
–El lugar donde estabas anteriormente era tu mente. no es un lugar agradable, verdad?–
–¿Mí mente? ¡C-Como-–
–No tenemos tiempo para hablar de eso– la expresión de Ezra se volvió sería cuando continuo. –Vas a morir si no despiertas ahora mismo, por lo que debes despertar–
–¿Como lo hago?–
–Lanzante al agua–
–¿eh?– Por un momento, Klaus miro al agua con miedo, desde esa experiencia que tubo, empezó a temerle a la oscuridad. Inconscientemente dió un paso hacia atrás, pero terminó chocando con algo.
Cuando se dió la vuelta, se dió cuenta de que había chocado con Ezra, quien había aparecido misteriosamente detrás de él.
Ezra lo miro y le dijo –No hay tiempo para dudar–
¡Splah!
Después de haber Sido empujado al agua por Ezra, Klaus intento nadar a la superficie. Pero por más que lo intentaba, seguía undiendose en el abismo.
Luego de unos momentos de panico, Klaus se dió cuenta de que podía respirar bajo el agua. Pero lo más inquietante, era que todas las luces en el océano habían desaparecido. El sabía lo que eso significaba.
Había vuelto a la oscuridad.
A diferencia de la última vez, Klaus podía moverse con facilidad, pero aún así sentía como iba undiendose cada vez más.
Se hundía cada vez más..
De pronto, una destello de luz apareció en el fondo del océano. La luz era de color azul marino, y a cada momento que pasaba, se iba expandiendo, hasta que se convirtió en una pequeña estrella de luz azul.
Conforme se acercaba a la estrella, su corazón empezó a latir con más fuerza. Klaus sentía inconscientemente que esto era lo que nesecitaba para despertar.
Cuando estuvo justo frente a ella, Extendió la mano para apretarla. Justo en el momento en que lo hizo, un latido se extendió por el horizonte.
Todo ser viviente en la ciudad lo sintió.