Norte oscuro - Capitulo 34 : Promesa de venganza
Por la inesperada reunión, Alexa y klaus no tuvieron más remedio que dejar a liv sola en la tienda. En un principio, Alexa quería dejarla con unos vecinos, pero luego de escuchar la opinión de los vecinos acerca de ellos, cambio de idea.
Se había dado cuenta de que, aunque viajaban junto a los demás, estaban solos.
Cuando llegaron a la tienda, notaron a liv acostada en el medio. Parecía profundamente dormida, pero en el momento en que se acercaron, ella se despertó con rapidez.
Mirando a su alrededor con ojos soñolientos, la pequeña niña reconoció a ambos, y al verlos, salto hacia ellos, abrazando a Klaus.
–¡Klaus! la gente dice muchas cosas malas de ti, Dicen que eres malo, y que te gusta hacerle daño a los niños–
Viéndola actuar de esa forma mientras decía esas palabras, Klaus no sabía exactamente como responder a ello. Pero una cosa si era cierta, esta niña, simplemente era increíble.
Agachándose a su altura, Klaus puso su mano en la pequeña cabeza mientras la miraba de forma altanera y decía. –Admito que talvez sea un hombre malo, pero nunca me gustó hacerle daño a los niños. Dime, ¿quien te dijo algo tan feo de mi?–
–Sabes, A mi no me importa que seas un hombre malo. Porque se, que nunca serias malo conmigo– La pequeña Liv lo dijo con una mirada tan inocente, que incluso Klaus no pudo evitar sonreír. –¿Cómo lo sabes?–
–Solo lo sé, okey? Hhmp– Mofandose, La pequeña Liv camino junto al saco de dormir y se acostó sin decir nada en actitud de berrinche.
Pero lo mires por dónde se mire, esa actitud solo parecía adorable…
Mirando hacia un lado, Klaus pudo ver la mirada de Alexa. Tan profunda como siempre, y evocaba una sensación de tristeza tangible como el agua. Mirando esos hermosos ojos azules como el océano, Klaus preguntó. –¿Que sucede?–
–¿Que es lo que haces?–Pregunto Alexa de repente.
–No entiendo lo que quieres decir–
–¿Porqué sigues con esta gente?– Palabra por palabra, Alexa continuo. –Esta gente no te importa en lo más mínimo, tampoco te son útiles, es más, todo sería más fácil sin ellos. Y por sobre todo lo demás, te insultan y te ven como una plaga. Por eso te pregunto, ¿Por qué sigues con esta gente?–
Por un momento, Klaus no supo cómo responder. Alexa, ella había dado en todos los puntos clave. Ninguna de estas personas le importaba, tampoco le eran útiles, y encima de eso lo ven como un enfermo psicópata. No había una sola razón para quedarse.
Espera, si había una razón para quedarse…
Mirando a Alexa a los ojos, Klaus dijo sin ánimo de seguir discutiendo. –Me quedaré hasta llegar al sitio seguro, tú puedes quedarte o irte si quieres– Habiendo dicho eso, Klaus se dió la vuelta y caminó junto a a los sacos de dormir.
–Es por ella, no es así? por Abey– Cuando esas palabras salieron de la boca de Alexa, Klaus se detuvo. No sé dió la vuelta, solo dijo en voz baja. –Lo que yo haga no es asunto tuyo, mejor cada uno a lo suyo, está bien?–
Ninguno dijo otra palabra después de eso. Esta podía considerarse la primera pelea de esta singular pareja.
Ninguno de ellos notó que Liv tenía los ojos habiertos, y llenos de preocupación…
. . . . . . . . . . . . . . .
Sigilosamente, Abey abrió la tienda donde descansaban su madre y su hermana.
Rápidamente las notó abrazadas juntas, Brígitte abrazaba a su madre desde atrás. Ella… Parecía tan frágil.
Llevaba un gorro de lana para cubrir la calva en su cabeza. Y un suéter grueso para protegerla del frío.
Parecía tan indefensa…
Abey se acercó en silencio, y se recostó junto a su hermana, abrazándola ligeramente. Brigitte parecía darse cuenta de su presencia, por lo que pregunto sin abrir los ojos. –¿Dónde estabas?–
–Fui a orinar–
–Mientes, te fuiste hace mucho, yo…te Vi salir– Las palabras de Brigitte eran medio vacilantes, todavía no estaba acostumbrada a la voz de Abey.
Viendo que no sería capaz de convencer a su hermana con eso, Abey cerró los ojos y dijo. –Te lo contaré mañana, está bien? Quiero descansar–
–¿Y mamá? ¿le contaras que puedes hablar?–
–¡Brigitte!– Susurro Abey molesta.
–Esta bien, está bien, hablaremos mañana–
Por un momento, hubo verdadero silencio en la carpa…
–Abey– Llamó Brigitte nuevamente.
–¿Que pasa?–
–Mi cabeza…se siente vacía–
A las palabras de Brígitte, Abey la rodeó con sus brazos y la abrazo con fuerza. –No te preocupes, yo estaré aquí contigo–
[Jamás te abandonaré de nuevo] Pensó Abey.
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Ya habían pasado varias horas desde que anocheció, si tuviera que adivinar, diría que eran las cuatro de la mañana. Era una noche fría, con algunos grados bajo cero.
Pero para Bruce no parecía ser así…
El sudaba, profundamente, movía su cabeza de un lado al otro mientras Murmuraba algo incoherente. Parecía estar teniendo una pesadilla.
De repente, Bruce se sentó de un salto, se veía muy ansioso, y en ningún momento concidero volver a dormir. Levantándose, Salió de la tienda en la que dormía, tenía planeado dar un paseo para ordenar sus ideas.
Las cosas que habían pasado, las cosas que…había hecho, comenzaron a atormentarlo. No sabía lo que debería hacer, no sabía cómo podría remediar nada, se sentía como.
Un inútil…
Mientras caminaba por los alrededores del campamento, Bruce pudo ver a Ethan, sentado sobre un autobús. Parecía estar mirando a la luna, honestamente, no tenía nada mejor que hacer.
Acercándose en silencio, Bruce se subió al autobús y se sentó junto a el. Ninguno dijo una palabra en mucho tiempo, y Bruce no pensaba ser el primero. La verdad es que no tenía idea de porque se acercó a Ethan.
Si había una persona en este lugar que de verdad detestara, sería Ethan. Siempre lucía tan creído, como si todos fueran inferiores a el. Solo verlo sacaba a Bruce de quicio.
–¿Cómo está Brigitte?– Inesperadamente, fue Ethan quien habló primero. Por un momento, Bruce se quedó aturdido, pero reacciono rápidamente y dijo. –Ella…no lo sé, cuando fui a verla no quiso verme. Supongo…Que debe de estar bien–
Luego de esa pequeña conversación, ninguno dijo otra palabra…
El tiempo pasó, y pronto, el sol comenzó a salir desde el horizonte. Todos los que descansaban se levantaron, tomaron las tiendas y todo lo que tenían para continuar el viaje.
Klaus y Alexa recogían la tienda mientras Liv ayudaba con lo demás. Abey y su familia cogieron el equipaje y lo montaron en una outhback, mientras que Bruce y Ethan ayudaban a montar el equipaje en el autobús.
Mirando hacia un lado, Bruce pudo ver a su padre mirando a la distancia, en dirección al pueblo. Bruce lo pensó por un momento antes de comenzar a caminar hacia el.
–Papa, ¿Que estás mirando?– Pregunto Bruce al acercarse.
Por un momento, Sander no dijo nada. Se quedo hacia el pueblo con una mirada vacía, antes de que el silencio se prolongará demasiado, el simplemente dijo. –Nada–
No miro a su hijo Bruce ni por un momento, solo se dió la vuelta y caminó hacia el convoy recién formado. Bruce lo siguió rápidamente.
Con el rugir de los motores, Sander miró hacia atrás una vez mas, antes de volver a avanzar con total determinación.
En este día, en esta hora, se habían hecho una promesa, un juramento, y una deuda de sangre…