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Norte oscuro - Capitulo 37 : Despedidas

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No fue hasta luego de un cuarto de hora que sander se reencontró con los demás. Junto a él había un empleado del gobierno, el cual estaba encargado de llevarlos al lugar donde se quedarían.

Como se podía ver a simple vista, Nueva York lo tuvo más difícil que ellos. Muchas personas habían muerto, y habían dejado casas vacías por todas partes. Las que no resultaron muy dañadas por la batalla, fueron tomadas por el gobierno y prestadas a quienes no tenían hogar.

Personas como el grupo de Sander…

Luego de otra larga caminata, el grupo llegó frente a un complejo de apartamentos vacío. Al parecer, los inquilinos en este lugar habían huido o habían muerto. Aunque se habían encargado de los cadáveres, todo seguía estando muy desordenado.

Mirando a Sander y a los demás, el funcionario les dijo. –Perdonen por el desorden, no estábamos preparados para recibir a un…grupo tan grande. Tomen las habitaciones que neseciten, en cuanto a los alimentos, un camión militar vendrá a dejar comida a las cuatro. Pues bien, si no hay nada más, entonces me retiro. Si nesecitan cualquier cosa no se olviden de llamarme–

Con eso dicho, el funcionario del gobierno se fue, dejando a Sander y a los demás a su suerte…

Entonces, Sander miró a Mayor y le dijo. –Llama a Bill, dale la dirección y que traiga nuestras cosas aquí–

–Sander– Mientras daba órdenes, Sander escucho la llamada de alguien, al darse la vuelta, notó que provenía de Klaus, quien caminaba junto a una niña hacia el.

–¿Que quieres?– Pregunto Sander un poco a la defensiva. La verdad es que no había tenido tiempo de pensar en el, pero ahora que lo veía, la imagen de lo que hizo era lo único que aparecía en su mente.

A su pregunta dedpectiva, Klaus Respondio despectivamente. –No mucho, solo quería presentarte a esta niña, se llama Liv. Sus padres murieron y se ha estado quedando conmigo todo este tiempo, creo que ya es hora de que le busquen un nuevo hogar–

–No, no quiero. Klaus, me voy a portar bien, lo prometo. Por favor, no me dejes– La pequeña Liv salto rápidamente en cuanto escuchó que Klaus quería deshacerse de ella.

Poniendo su mano sobre la cabeza de la niña, Klaus se agachó frente a ella. –Pequeña, no sé si lo has notado, pero a mí no me gustan los niños. Anda y buscate una nueva familia, esta bien?– Klaus trato de ser vorde a proposito para que asi la niña no diera mas problemas. Claramente, no le importaba lo que ella pensara sobre el.

–Ya esta bien, Vamos pequeña, te llevaré a un bonito lugar–Estirando la mano, Sander trato de apartar a la niña de Klaus. Honestamente, pensaba que ese tipo no debería tener al cuidado a ningún niño.

–¡No, espere!– Pero antes de que la alcanzará, la niña fue apartada por esa extraña chica de ojos azules. –No hace falta buscarle hogar, yo me encargaré de cuidarla–

Escuchando sus palabras, Klaus no dijo nada, mientras que Sander retiro su mano incómodamente. Pero no dijo nada tampoco, no conocía a esta chica, pero de hecho era más confiable que Klaus. Además, Sander había recordado que si no hubiera sido por ella aquella vez, talvez no estaría aquí.

. . .

–Hola Brigitte, solo quería…ver cómo estas– Ethan trato de hablar con Brigitte, quien no había visto desde el incidente del fuego. Pero esta lo había estado ignoro y, prácticamente corrió lejos de él.

Como habia esperado, la chica corrio lejos en cuanto se le acerco…

. . .

–Si no te conociera, diría que estás huyendo de el– Hablando sarcásticamente, Ann miro a Brigitte con lo que parecía ser una sonrisa.

–Ay vamos, solo…no quiero hablar con el ahora, eso es todo– Con una expresión tímida en su rostro, Brigitte trato de defenderse. Últimamente, el carácter de Brigitte era más débil, talvez, desde el momento en que sucedio aquello.

–Bueno, ya me tengo que ir. Mi tía vive no muy lejos de aquí, así que, me quedaré con ella hasta que todo…vuelva a la normalidad– Habiendo dicho eso, Ann se alejó por la calle.

Luego de llegar al complejo de apartamentos, todo fue normalmente. Todo el mundo escogió la habitación que querían. Las familias con varias personas escogieron apartamentos grandes, mientras que los solitarios como Klaus, eligieron algo sencillo para quedarse.

Mirando al final del pasillo, Klaus encontró una habitación bastante agradable. Habia una cama, una mesa, un sofá, y también un bonito balcón. No era nada especial, pero estaba bien para vivir algún tiempo.

Dejando las cosas sobre la cama, Klaus camino hacia el balcon. Cuando miro hacia la calle desde la ventana, podia oir las conversaciones de la gente. Hablaban…mas o menos como siempre. No parecian darse cuenta de que, a su alrededor, solo habia desolacion.

Klaus no sabia por que, pero ese extraño sentimiento que habia tenido desde que entraron en esta ciudad, no lo habia abandonado incluso ahora.

¡Tock! ¡Tock!

Mientras Klaus visualizaba su apartamento, se oyó a alguien tocando la puerta. Sin pensarlo demasiado, Klaus habrio la puerta, y entonces Alexa entro sin permiso con Liv de la mano.

–¿Que crees que estás haciendo?– Pregunto Klaus algo molesto.

–Pienso quedarme aquí, ¿Que? ¿Te da miedo dormir con una chica?– Pregunto Alexa provocativamente.

Klaus solo sonrió en respuesta y cerró la puerta detrás suyo…

. . .

–Cariño, estarás bien aquí tu sola?– Pregunto la madre de Brigitte a su hija.

–Si mamá, No te preocupes y ve, has lo que tengas que hacer– Brigitte ya estaba cansada de decirle a su madre que estaba bien, solo podía seguir respondiendo de la misma manera.

Mirando a Abey que estaba junto a la puerta, La madre de las chicas dijo. –Abey, asegúrate de cuidar de tu hermana, está bien?–

Abey solo asintió en respuesta…

Luego de que su madre abandonara el apartamento, Brigitte miro a Abey con una mirada de crítica. –Aun no le has dicho nada a mamá, verdad? ¿A que estás esperando? Mamá también merece saberlo–

–Lo se, es solo que… todavía no e encontrado el momento. Pero se lo diré, en serio–

–Ya, Vete tu a saber lo que haces–

. . .

–¿Nos vamos a quedar aquí?– Pregunto Bruce luego de ver el cuchitril de apartamento.

–Si Bruce, vamos a dormir aquí– Respondió Sander con voz cansada.

–Genial, otro pedazo de mierda que agregar a mi mierda de vida– Dijo Bruce con una sonrisa poco entusiasta. Nunca en su vida había dormido en un lugar como este. Bueno, hasta el día de ayer por supuesto.

–Tu…solo…»Suspiro»– Sander quiso decir algo, pero se dió cuenta de que no había nada que decir. Su vida, la vida de su hijo, todo se había ido al carajo en cuanto empezó este dichoso Apocalipsis. Decir que su vida era una mierda no estaba del todo mal.

Pero aún así, escuchar a su hijo decir tales palabras, llenaba su corazón de amargura…

–¿Y mamá? ¿Que va a pasar con ella?– Bruce hizo esa tonta Pregunto, pero la verdad es que no esperaba que Sander contestará.

–Yo me encargaré– Respondió Sander.

–¿Que significa eso?–

–Significa lo que signifique– reospondio sander algo furioso, aunque no con su hijo, ni con alguien en particular, talvez…con el mundo mismo.

–Esta bien, de todas formas me importa un cuerno– Con una mirada algo desesperada, Bruce abandono la habitación sin más palabras.

Con una mirada de indescriptible tristeza, Sander murmuró unas palabras poco claras a su hijo, que ya había abandonado el apartamento.

–Lo siento–

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Luego de alejarse del grupo de Sander, Ann camino por las calles de Nueva York, al lugar el cual recordaba que era la casa de su tía Yoselin, y su marido Ludic.

Había un poco de ansiedad dentro de Ann, en el pueblo, en ningún momento pudo encontrar a sus padres, como todos los demás, solo pudo pensar lo peor, que ya estaban….en fin. Ahora que estaba sola, resultó ser que su tía era el único familiar que tenía. Si algo le había pasado a ella también, eso no podría soportarlo.

Ann siguió avanzando por las calles…

Paso el tiempo, y Ann pudo llegar al complejo de apartamentos donde vivía su tía…

Yoselin vivía en un bonito departamento a unas calles de dónde se quedaba el grupo de Sander. El gerente del edificio había muerto, y el gobierno aún no había llegado a esta parte, por lo que el lugar estaba seriamente desordenado.

Pero Ann no se detuvo a observar nada esto, corrió hacia las escaleras y comenzó a ascender al siguiente piso…

. . .

Después de subir por las escaleras hasta el cuarto piso, Ann había llegado al apartamento de su tía. Luego de haber tocado el timbre, Ann espero pacientemente a que se abriera la puerta.

Cuando alguien finalmente respondió, resultó ser Ludic, el marido de su tía…

Mirando su rostro, Ann pudo ver un enorme moretón junto a su ojo, y por su expresión, diría que no fue con una puerta.

–Ludic, ¿como has…Estás bien?– Pregunto Ann con algo de cuidado.

–Si, no te preocupes, anda, tu tía está ahí– Sin mucho cuidado, Lúdic dejo pasar a Ann por el pórtico. Parecía no tener ganas de conversar con ella al entrar en el apartamento sin una palabra.

Un poco confundida, Ann lo siguió por la sala hasta llegar a la cosina, ahí, encontró a Yoselin, sentada en el comedor mirando una copa de vino, algo anonada.

Tenía que decirse, Yoselin era una mujer extremadamente hermosa…

Su rostro era muy hermoso y sin arrugas, no parecía una mujer que pronto alcanzaría la mediana edad. Lo más sorprendente, es que con todo lo que ha estado pasando, ella habia podido arreglarse el pelo. Y su cuerpo, las curvas que delineaba su figura atraves de esa delgada bata de lino, hacían que tus ojos se perdieran en los recovecos de su cuerpo.

Está mujer había nacido para ser seductora…

–¿Tia Yoselin?– Llamo Ann un poco emotiva.

–¿Ann? ¿Eres tú?– grito Yoselin sorprendida.

–Las dejaré para que hablen– Con esas palabras apáticas, Ludic abandono la cocina. Ann no le prestó atención cuando se abalanzó sobre Yoselin, y ambas se envolvieron en un fuerte abrazo. Lágrimas de felicidad salía de los ojos de Yoselin, quien parecía haber pasado por mucho.

–Te eché tanto de menos– Dijo Yoselin con voz de alivio.

–Yo todavía más, no sabes por cuántas cosas eh pasado–La Voz de Ann era la de una niña agraviada. Yoselin hizo todo lo que pudo para decirle lo más confiable posible.

–No te preocupes cariño, ahora todo estará bien–

–Tia, tienes un cuarto para mí, me siento muy cansada–

. . . . . . . . . . . . . . .

Caminando por las solitarias calles de nueva York, ahí estaba Bruce, no tenía un rumbo fijo. Solo…caminaba, no sabía adónde le conducía el Cruze que acababa de tomar, tampoco le importaba en lo mas mínimo.

Solo…quería… no, ni siquiera sabia lo que quería. Antes pensaba que lo sabía, pero ahora, no sabía ni quién era en realidad. Antes, pensaba muy bien de si mismo, pensaba, que era una persona en la que se podía confiar.

Pensaba que había nacido para ganar. Y lo había hecho, toda su vida había ganado sobre todo lo que se había propuesto.

Pensaba, que era una buena persona…

Pero no…

Nada de eso era verdad…

No era de fiar, ni siquiera un poco…

Era un perdedor, y un cobarde encima de eso…

Y desde luego, no era una buena persona…

[Solo soy otro pedazo de basura, en este asqueroso bertedero que llamamos mundo] Mientras pensaba en ello, una risa de auto burla se escapó de Bruce.

. . .

Mientras la mente de Bruce divagaba por todas partes, no se había dado cuenta de que ya no pasaban mas personas junto a el.

El silencio que reinaba en el lugar fue lo que lo había despertado…

Mirando a su alrededor, Bruce podía ver los edificios en mal estado, y las calles llenas de basura. Al ver todo esto, Bruce maldijo internamente.

Sin querer, había traspasado la zona oscura…

La zona verde, así le llamaban los militares al área que había sido totalmente asegurada. Mientras que todo lo demás era denominado, la zona oscura, áreas no exploradas, o simplemente no habían Sido autorizadas.

Pero una cosa si era segura, si lo encontraban rondando por ahí, los militares no serían blandos con el…

Hablando del diablo…

Justo en ese momento, un Jeep militar apareció en la vista de Bruce. Este maldijo internamente y se escondió tras un edificio, mientras que el Jeep militar paso junto a el y doblo en la izquierda.

Afortunadamente perdió a Bruce de vista…

En silencio, Bruce dió la vuelta y corrio en la dirección opuesta. Avanzo tanto como pudo hasta que se canso de correr.

El único problema ahora era que, no sabía por dónde diablos ir para regresar, y no tenía la libertad de llamar a algún soldado al azar y preguntarle por direcciones.

Solo podía seguir caminando en la dirección en la que vino…

¡Crasss!

De repente, Bruce escucho el sonido de un vidrio roto. Parecía provenir de la otra calle, alguien más debe estar aquí, y de seguro no era un soldado.

Con algo de curiosidad, Bruce se acercó a la calle, y en su campo de visión entro una cafetería al que parecían haberle roto una ventana. Inmediatamente Bruce pensó que debería tratarse de ladrones, en tiempos como estos, eso no era para nada extraño.

Sin ganas de meterse en problemas, Bruce se dió la vuelta y quiso abandonar el área.

Pero lo que lo recibió fue la sombra de un bat, momentos antes de perder el conocimiento…

 

 

Autor: Lamento la tardansa, es que el dispositivo con el que subia los capitulos se haberio, y tambien se me habia olvidado la cuenta, asi….Pero bueno, ahora seguire subiendo los capitulos normalmente.

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