Norte oscuro - Capitulo 40 : Sentimiento disonante
En una sala de operaciones, en algún lugar de la ciudad, se reunieron varios militares y burócratas involucrados en una intensa discusión. En este momento, el soldado que estaba parado frente a todo el mundo comenzó su informe.
–Como habiamos esperado, el movimiento demoniaco a aumentado considerablemente hace una horas. Fueron muy cuidadosos, pero todavia los detectamos serca del puesto sur, probablemente vienen desde filadelfia. Pero el problema es que aun no hemos podido identificar su ruta de ataque, por lo que no hemos construido una defensa apropiada –
Evidentemente, no tenian idea de como proseguir…
Y no solo ellos, ninguno de los militares o burocratas tenia alguna forma de afrontar esta situacion. Luego de sobrevivir a la primera oleada de ataques, la division estacionada en Nueva York sufrio grandes vajas. De los 15.000 efectivos, tuvieron alrededor de 4.000 bajas y mas de setecientos heridos.
Entre los muertos, estaba el general de division, y el general de brigada…
Luego de que los mas altos cargos murieran, la posicion de lider quedo vacante, y fue disputada por dos coroneles, uno era Henri c norman, era un militar con una gran trayectoria en su carrera, teniendo muchos años en el ejercito. Comparado con su competidor, tenia todas las cartas a su favor para ser elegido.
Pero aun asi termino perdiendo ante su contrincante, uno de los coroneles mas jovenes de la historia, el coronel John wilson.
En ee momento, todos los ojos de la sala fueron al mismo lugar, al final de la mesa, el lugar que pertenecia al lider en funciones.
En ese asiento, estaba sentado un joven caucasico, de pelo negro, y claros ojos azules que, si los mirabas mucho tiempo, serian capaces de atraparte en ellos. El joven miro al soldado de pie y le dijo tranquilamente. –Gracias soldado, puede retirarse–
–Si, mi coronel– Respondio el soldado con respeto, antes de marcharse silenciosamente.
Luego de la salida del soldado, el joven coronel se levanto de su asiento, camino con calma frente a todos, y los miro a los ojos. Podia oler el miedo en sus rostros, todos ellos. Las cosas que habian estado pasando, no les habian permitido pensar en otra cosa que, si podrian ver otro dia almenos.
Pero John ignoro todo eso, no, se podria decir que era indiferente a ello. Lleno de seguridad, John empezo a hablar. –Ya todos estan claros sobre lo critica que es esta situacion, por lo que no elaborare demasiado. No sabemos por donde atacara el enemigo, o cuantos son, por lo que la unica opcion que tenemos, es replegarnos. Primero reforsaremos el perimetro, no podemos dejar que nada pase por alto. Ademas, pondremos pelotones en las calles cada cincuenta metros, y un francotirador en los edicios mas altos en un perimetro de cien metros, aparte de su ayudante, cada francotirador debe tener por lo menos dos escoltas–
Hubo un revuelo rapidamente, era una estrategia audaz pero factible. Aun asi, la estrategia tenia varios agujeros, el coronel norman no tardo en exponerlos. –Esta estrategia tiene varios huecos, en primer lugar, los demonios atacan de manera impredecible, separar tanto cada peloton solo los estariamos enviando a morir. Los francotiradores pueden reducir un poco las bajas, pero no podemos olvidar lo astutos que son los demonios. Tomarlos desprevenidos es casi imposible–
Todo el mundo estuvo de acuerdo con estas palabras, la verdad es que eran algunas de sus preocupaciones tambien. En la batalla anterior, la capacidad de los demonios de adaptarse a situaciones mortales habia dado lugar a un sinnumero de bajas.
Naturalmente, el joven coronel wilson estuvo de acuerdo con ellos, y no tardo en decir. –Si no estuviera seguro, no habria propuesto una estrategia tan arriesgada. No voy a andarme con rodeos, hemos recivido refuerzos del teatro de operaciones. ese escuadron se encargara de cubrir el deficit que sufrimos ahora –
–¿Un escuadron? ¿Como sera eso suficiente para cubrir los huecos en nuestra defensa?– El coronel norman lo refuto nuevamente.
Se formo una leve sonrisa en el rostro del joven coronel cuando respondio con total confianza. –Seran suficientes, son el escuadron de contraateque, despues de todo–
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Mientras tanto, en aquel complejo de apartamentos, la madre de las hermanas habia vuelto. –Chicas, adivinen que, logre conseguir una casa en el area residencial. Unos amigos mios estan de viaje en el extranjero, y resulta que me han dejado la casa mientras todo pasa–
–¿En serio? ¿ya no tenemos que quedarnos aqui?– Pregunto Brigitte con exitacion. Aunque Abey no dijo nada, tambien estaba secretamente encantada.
Con una mirada alegre, su madre las apresuro. –Vamos, que estan esperando? recojan sus cosas y vayamonos de este lugar–
. . .
Como habia dicho su madre, Brigitte y abey recogieron todo su equipaje y salieron de la habitacion. No sentian ninguna perdida al mudarse de nuevo, no se habian quedado lo suficiente para encariñarse del lugar, y por como se veia, aquello tardaria mucho tiempo.
En solo quince minutos, terminaron de recoger todas sus cosas y comenzaron a abandonar la habitacion.
–Brigitte– en el momento en que abandonaron la habitacion, las chicas escucharon un llamado a sus espaldas. Al darse la vuelta, notaron que se trataba de Ethan, en el momento en que lo vio, Brigitte tuvo la nesecidad de esconderse. Pero sabia que eso no iba a seguir funcionando, por lo que miro a su madre y dijo. –Vuelvo en un momento, esperenme si? –
Habiendo dicho eso, Brigitte camino hacia el chico que la esperaba junto al pasillo, pero aun pudo alcanzar a ver a su hermana levantando ambos pulgares con una sonrisa alegre.
–H-hola– Al acercarse a Ethan, Brigitte no tuvo idea de que mas decir aparte.
Con una sonrisa en el rostro, Ethan miro a los ojos de brigitte y le pregunto con aparente seriedad. –Dime una cosa, ¿por que me estas evitando?–
–Yo…no te estoy evitando, es solo que…– Brigitte trato de replicar, pero no supo como.
–¿Somos amigos?– Al ver que no respondia a la primera, Ethan hizo otra pregunta en su lugar.
– ¿Amigos? ¿que te hace pensar eso?– Pregunto Brigitte con una sonrisa.
Algo indefenso, Ethan se encogio de hombros. –Bueno, ya te he salvado un par de veces, y hemos pasado por tantas cosas que, pense que era suficiente para ser tu amigo. Al parecer, tengo que esforzarme mas–
–No seas tonto, claro que somos amidos– Respondio Brigitte con entre risas.
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Viendo a su hermana riendo y charlando por un lado, Abey no pudo evitar sentirse feliz por ella. Brigitte…habia sufrido demasiado. Era algo bueno que tuviera momentos felices de vez en cuando.
Cuando un pensamiento repentino paso por la cabeza de Abey, esta miro a su madre a su lado y dijo con señas que se adelantara, que ambas la alcanzarian mas adelante.
Solo al ver que su madre desaparecia en el pasillo. Abey se dio la vuelta y camino, paso junto a Brigitte e Ethan sin mirarles un momento, y continuo caminando.
. . .
Luego de una pequeña caminata, Abey habia llegado frente a la puerta de aquel departamento, el departamento, de aquel chico que habia sido su amigo en la infancia, pero luego de que todo comenzara, no habia tenido tiempo de hablar con el.
Ahora que tenia una oportunidad, duduba, no sabia por que, no tenia motivos para hacerlo, pero…sentia que todo podria cambiar despues de hoy.
Al final, algo de determinacion surgio en el corazon, y la chica abrio la puerta y avanzo…
Ahi estaba el, sentado sobre la cama, leyendo un libro totalmente inconsciente de su alrededor. Cuando ella abrio la puerta, Klaus levanto la cabeza ligeramente para ver de quien se tratava, al ver a Abey junto a la puerta, una mirada serena aparecio en su rostro.
Dando unos pasos dentro de la habitacion, Abey se sento en la cama junto a el, mientras que Klaus aparto el libro que estaba leyendo, y se sento a su lado. Hombro con hombro, los dos adolescentes se quedaron en silencio durante un tiempo. Aveses se miraban, pero rapidamente apartaban la mirada al notar la del otro.
Hasta que sus ojos se encontraron al mismo tiempo…
Ese parecio ser un instante que duraba eternamente, ambos lo sintieron, pero la naturaleza de sus pensamientos eran completamente diferentes. Pero aun asi, ninguno dijo nada, por un rato hasta que Abey abrio la boca.
–Ah pasado mucho tiempo desde que…estuvimos asi, solos tu y yo– Abey parecia mirar un pasado distante mientras hablaba, como si no hubiera notado la expresion de shock en el rostro de Klaus.
Klaus tardo solo unos momentos en recuperarse de la sorpresa, cuando una sonrisa sincera aparecio en su rostro. –Felicidades–
Una risita consentida escapo de los labios de Abey cuando dijo. –Sabes, antes de que todo esto comenzara, tenia muchos planes. Me habia enterado de que tu padre habia salido en un viaje de negocios. Pensaba ir a tu casa despues de clase y…preparar de esos deliciosos croasanes de queso. Ver una pelicula aburrida y, no se, algo mas–
Haciendo una pausa, un poco de audacia aparecio en Abey cuando, ella tomo la mano de Klaus debajo de la suya, y con ojos vidriosos y llenos de una emocion inconfundible, lo miro. –Sabes yo…tengo algo muy importante que decirte, yo…–
Antes de que ella pudiera terminar lo que queria decir, Klaus apreto su mano con suavidad. –Abey, ya lo sabes, eres la…eres una persona muy importante para mi, considerando claro que, no me inportan muchas personas. Pero no…no puedo ser lo que quieres que sea, no soy esa persona, lo siento– Klaus trato de decirlo lo mas amable posible, hasta el punto en que uno dudaria que fuera dicho por el.
Escuchando las palabras de Klaus, los ojos vidriosos de Abey se agrietaron todavia mas. Ella trato de forzar una sonrisa pero, la mirada en su rostro solo evocaba tristeza, una amarga tristeza. –Bien yo, habia esperado ser rechazada, en el fondo lo sabia pero…aun asi duele–
Al final, Abey no pudo aguantar mas y las lagrimas se escaparon de sus ojos, se deslizaron por sus suaves mejillas y calleron en su regazo. Limpiandose las lagrimas con las manos, Abey se levanto de donde estaba. –Dios, esto es tan vergonzoso, creo que…mejor me voy–
Abey literalmente trato de correr a la puerta, pero se detuvo cuando Klaus tomo su mano. El mismo Klaus no sabia por que lo hizo, fue mas bien un reflejo.
–¿Que te pasa ahora? ¿tienes algo mas que decir? si no, te pido que me sueltes por favor–
Con esas palabras, Klaus se dio cuenta de que no tenia motivos para retenerla, aturdido, el solto su mano.
Por fin liberada, Abey salio de la habitacion sin mirar atras, no queria pensar en nada, solo queria esta sola, por mucho tiempo.
. . .
No fue hasta que oyo que la puerta se cerraba que Klaus recupero el conocimiento, todo sucedio muy rapido, ni siquiera tuvo tiempo de procesarlo. Pero una cosa si tenia clara, despues de hoy, su relacion con Abey seguiria retrocediendo, talvez hasta que…deje de ser lo que era.
Que la rechazara no significaba que no sintiera nada por ella, tampoco es que estuviera completamente seguro de lo que sentia. Pero en primera instancia, su rechazo nacio del deseo de protegerla.
Sonara hipocrita y…de cierto modo egoista pero…esa era la verdad.
Abey…ella era luz, resplandeciente como el amanecer, llena de amor por todos a su alrededor, y de compacion por los que no. Mientras que el…
El era muerte…no tenia un proposito, pero en el fondo lo sabia, que llegaria un momento en que todos lo señalarian con odio y mirarian con desprecio por quien es. Y en ese momento, no estaba seguro de lo que seria capaz de hacer.
En ese momento, los que estuvieran a su lado solo sufririan por su culpa, y la unica persona a su lado en estos momentos era Abey.
Si queria continuar a su lado, tenia que cambiar, y si no lo hacia, entonces Abey debia de hacerlo…
Pero eso era inaceptable, no canbiaria quien es, por nadie ni por nada. El eligira su propio camino, y los que lo odien que lo odien. Aun si el mundo entero es mi enemigo, yo seguire mi camino.
Y en cuanto a que Abey cambie, heh, eso era aun mas inaceptable. ¿Como le pides a la mañana que se combierta en anochecer?
Con esos pensamientos en mente, Klaus cerro los ojos