The Loud House: New Lincoln - V1C24 - Invasora I
Capítulo 24 – Invasora I
Ya convencido a sus padres para estudiar en casa, el breve recuerdo de haber hecho esto en el pasado le surgió en la cabeza, reconociendo que todos en la casa lo habían hecho pero todo terminó saliendo demasiado mal.
Por eso mismo Lincoln entendió de la duda de sus padres cuando este le preguntó, seguro dejándole hacer esto sólo porque demostrando algunos cambios de él mismo, siendo alguien nuevo o quizás sea por el golpe de la cabeza o mejor, porque su desempeño era bastante bueno.
Más allá de la razón, no importaba, ya había obtenido lo que quería. Sólo le faltaba ahora buscar una forma de ganar dinero.
¿Por qué la necesidad de ganar dinero? No tenía idea del porqué de tanta necesidad pero, quería comprarse algunas cosas, una de esas cosas era un teléfono ya que todas sus hermanas mayores tenían uno a su disposición.
Entre más rebuscaba en su memoria, sabía que tenía uno, el tema era dónde podía estar. En su cuarto la final no estaba para nada. Por más que revisaba su cuarto, encontraba alguna que otra cosa que seguramente había usado o visto en su pasado, cosas que en sus recuerdos por más rebuscaba, no encontraba nada.
Dejo de buscar cuando ya sentía que no encontraría nada de lo que buscaba. Entonces, como tal, se tiró a la cama, relajado y esperando a que se haga la hora de cenar.
Mientras esperaba, entonces, como tenía una forma de comunicarse con Clyde, le diría de su decisión de estudiar desde su hogar y le preguntaría, sabiendo que este le ayudaría, un lugar para conseguir dinero fácil.
Habrán estado hablando por fácil por algunas horas, estando Clyde algo molesto por la decisión de su mejor amigo en decidir de querer estudiar desde su hogar, dejándolo sólo en la escuela a lo que este le respondió que buscaba más que nada, tener dinero para comprar muchas cosas, entre ellas, regalos, regalos para él mismo claro. También le regalaría algo a sus amigas así como a sus hermanas.
Eso último lo estaba dudando bastante.
De todas formas, estuvo hablando hasta que se hizo la hora de la cena, dejando de lado el comunicador para bajar a cenar con toda su familia.
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Ya estando bastante lleno, se fue directo al baño corriendo para evitar la espera de usarlo para irse a dormir.
Como único niño, hombre mejor dicho, de los 11 hijos, usó el baño primero y de una manera rápida y simple. Hacer sus necesidades sin perder el tiempo, lavándose los dientes viéndose que los tenía muy blancos, orgulloso de ello y salió de allí, con una enorme sonrisa mostrando tales dientes.
Estando ya en su cuarto, mirando de nuevo todas sus cosas, pensaba en vender algunas cosas. El deseo de dinero se hizo más fuerte cada segundo, siguiendo con el pensamiento de que le estaba pareciendo raro por el hecho de desear tanto ganar dinero. Negó con la cabeza, sacando estos pensamientos nuevamente y se cambió para acostarse a dormir.
Al cabo de un rato, mientras trataba de dormir, empezó a escuchar gritos por parte de sus hermanas, hasta el sonido fuerte de una puerta cerrándose.
“¡Bien! ¡Entonces me iré con alguien que sí me aprecie como su compañera de cuarto!” La voz era claramente de Lynn y, deduciendo fácilmente, tuvo una pelea con Lucy nuevamente y ahora seguro discutieron sobre algo que hizo que una de ellas se fuera del cuarto.
Los pasos se escuchaban cada vez más cerca de su cuarto, implorando que no viniera con él una y otra vez hasta que se escuchó el sonido de su puerta abrirse, maldiciendo por lo bajo.
“Oye Lincoln, ¿puedo dormir contigo esta noche?” Él se dio la vuelta, ya que estaba mirando contra la pared en su cama, sólo para notar que su hermana mayor Lynn, estaba solamente vistiendo su camiseta, viendo sus piernas desnudas así como sus pies. Tragó saliva por unos segundos y sacudió su cabeza. “Mm… este lugar, se ve que le falta bolas” No pudo decir nada, más para ese comentario que dijo, aparte de que ella prendió la luz y metiéndose dentro de su cuarto, mirando todo a su alrededor. “¡Que suerte que traje las mías!” Así con su almohada, también tenía en mano algunas bolas, bolas de beisbol.
“¿Puedo saber hasta cuando te vas a quedar?” Preguntó viendo a su hermana que parecía sonreír estando en su cuarto. Quería estar sólo y no tener que compartir. Sí, quería a sus hermanas pero no tanto como para compartir su cuarto.
“Hasta que la señorita muerte diga que la persona equivocada es ella. Mientras tanto, me quedaré contigo” Lincoln se quedó pestañeando varias veces mirando a Lynn que viendo esta cara rara de su hermano, su expresión cambió. “¿Qué te sucede? ¿Acaso te molesta que esté aquí?”
“Suena como un castigo que vengas a mi cuarto” La seriedad de su rostro poco a poco se fue yendo hasta convertirse en una sonrisa y aguantar una carcajada, haciendo que Lynn le tomara de la cabeza con el brazo y frotara su puño en su cabello, quejándose de esto claramente. “Ya maldita sea, puedes quedarte…” Dijo sin más ganas de hablar a lo que Lynn lanzó su almohada a su cama y rápidamente se recostó en ella. Lincoln miró lo rápida que podía ser su hermana para algunas cosas.
“Vamos hermanito, ven a dormir junto a tu hermana mayor” No sabía si esa frase le ayudaría a querer tirarse a su cama o con la cara que lo dijo, incomodando de alguna manera al peliblanco que suspirando, fue directo a su pequeño lugar que su hermana le había dejado para dormir. “¿Recuerdas que antes dormíamos juntos?” Al recostarse a su lado, ella pareció recordar algo de esto y le dijo a su hermano, quien estaba tratando de dormir ni bien se recostó, ese pequeño recuerdo a lo que balbuceó un “no” como respuesta. “Claro, no lo recuerdas…” Suspiró negando con la cabeza mientras miraba de a ratos a su hermano quien no parecía importarle.
“Tenemos toda la noche para hablar” La voz apagada de su hermano, quién estaba deseando poder dormir, al final, buscaba saber de esto y dio pie para que ella le contara sobre este recuerdo.
———
A la mañana del siguiente día, Lincoln despertaba con una Lynn encima de él y roncando contra su cara, oliendo el aliento de su hermana y sintiendo que estaba en el mismo infierno por tener que dormir escuchando tales ronquidos.
Aparte, teniéndola encima, casi que no la movía por lo pesada que aparentaba ser.
Pinchaba, tocaba, agarraba en partes del cuerpo de su hermana que, tras un pequeño rato, ella empezó a sentir que alguien le estaba agarrando partes de su cuerpo que, abriendo los ojos sorprendidos y más abiertos que una iglesia los domingos, logró hacer que se moviera muy desesperadamente.
“¿¡Quién se atreve a tocarme!?” Lynn se levantó de golpe, levantando sus puños en el proceso y con una expresión altanera y agresiva. Viendo que al final no había nadie que le tocara, comprendió que su hermano era el único, además de que se estaba tomando la cara. “¿Fuiste tú?” Preguntó viéndolo de cerca mientras miraba que una gota de sangre salía de su boca.
“Definitivamente un día de estos vas a matarme” Se limpió la boca de la poca sangre que tenía, alegre de que nada se haya caído o se haya aflojado.
Algunas de sus hermanas, al bajar, estaban tomando café mientras que las demás estaban tomando un desayuno típico: leche y cereal.
Pese a un sábado, igual se terminaron despertando un poco temprano de lo habitual.
Tras haber desayunado, cada una se dedicaron en sus cosas, prestando poca atención a los demás.
El día realmente no dejaba mucho que desear ya que las lluvias seguían y seguían, maldiciendo un poco al ver que el clima no mejoraba la menos un poco que le permitiera salir un poco de su casa. Sus padres vinieron a él, especialmente para charlar sobre estudiar desde casa, contándole sus preocupaciones las cuales explicó nuevamente y esta vez mucho mejor que antes.
Se fueron también, contentos ahora con la explicación que les había dado. Suspiró. Ahora que no mostraba nervios algunos, pudo decirles lo bueno de esto. Estiró un poco, queriendo volver a su cuarto para ponerse a leer un poco más hasta que sintió unas manos en sus hombros que le detuvieron el paso.
“Lincoln, es hora de cobrar ese favor que me debes” La voz de Lori resonaba en su cabeza, cerrando los ojos y volviendo a suspirar. Se quitó las manos de su hermana, dándose la vuelta y mirándola a la cara sin mucho interés.
“¿Cuál es ese favor?” Ella le dio algo de dinero a su hermano, extrañado viendo los billetes que esta le estaba dando. “¿Esto es…?”
“Dinero que vas a utilizar para comprarme algo”
“Creo que no soy la persona más lista de todas pero, afuera está lloviendo. ¿Hace falta salir con esta lluvia?” Preguntó a lo que su respuesta fue simplemente “favor es un favor” apretando su puño algo molesto con esto del favor. Negó con la cabeza, fue a ponerse un abrigo que le protegiera de la lluvia y salió, maldiciendo mientras Lori le miraba la espalda sin saber que tenía una sonrisa en su rostro.
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Lori espero al menos 30 minutos y su hermano no aparecía.
1 hora y todavía no había rastro.
3 horas y nada de nada. Su hermano seguía sin aparecer.
Para cuando se hizo de tarde, más hablando francamente en el atardecer o en la tarde propiamente hablando, el reloj marcaba las 5 de la tarde y a esa hora, el peliblanco aparecía con una bolsa en su mano y empapado con la lluvia.
Al mismo tiempo que este aparecía, su hermana Lynn que había salido por un juego que tenía, que incluso la lluvia no la paraba para nada, entró junto con él y sus padres.
Cuando ella bajó las escaleras al escuchar la voz de Lincoln, estaba enojada por tardar demasiado en comprar algunas cosas, entre esas cosas, aquel fatídico postre de chocolate que tanto le gustaba.
Pero vio la mala cara que este llevaba, más que antes, haciendo que se preguntara la razón de su tardanza.
“Lo siento por tardar. Aquí tienes tus cosas y el dinero que sobró” Sólo sobraron 10 dólares al final. En la bolsa, estaba todas las cosas que quería, además de su postre.
“¿Por qué tardaste tanto?” Dijo sin despegar la vista de la bolsa, esperando la respuesta de su hermano a lo que este sólo hizo una mueca que pudo ver de reojo.
“Me encontré con un conocido, nada serio. Lo siento por tardar” Repitió lo último y se fue subiendo las escaleras dejándola confundida ya que, no recordaba que su hermano reconociera a alguien en seguida o que alguien le diga que le conoce y este recordara, aumentando sus sospechas en él. Guardó silencio, siendo este la mejor opción y prosiguió a guardar sus cosas.
Por otro lado, Lincoln, mientras subía las escaleras y volvía a su cuarto, notó que su hermana Lynn estaba allí, botando una pelota contra la pared mientras estaba recostada en su cama lo más tranquila del mundo y con una sonrisa.
Él sintió el olor del lugar y se tapó la nariz inmediatamente. “¡Dios Lynn! ¡Al menos toma un maldito baño!” El olor era fuerte a lo que su hermana se rió de él.
“Como siempre, eres bastante débil Lincoln”
“Ahora puedo darme una idea del por qué Lucy y tú pelearon” Murmuró para luego acercarse a su hermana y tomar la pelota y tirarla fuera de su cuarto a lo que esta iba a decir algo. “Has silencio” Dijo terminantemente. “Si te vas a quedar en mi cuarto, al menos tomate un maldito baño por favor, tu olor es asqueroso”
“Muy bien señorita delicada, iré a tomar ese baño así no te quejas” Lincoln decía “sí, por favor” y apoyó su pie en su espalda para empujarla, cerrando la puerta no sin antes, tirar algo de perfume en su cuarto y luego cerró la puerta.
Se lanzó contra la cama, suspirando y tomándose la cara.
“Espero que se reconcilien rápido”