The Loud House: New Lincoln - V1C36 - Genio musical
Capítulo 36 – Genio musical
Tanto Luna como Lincoln se encontraba ahora mismo en la cochera de su casa, esperando a que los amigos de Luna vinieran para poder comenzar la práctica que tendrían entre ellos así como enseñarle a su hermano menor un poco.
“¿De verdad tenemos que hacer esto ahora? Sabes que tuve que faltar a entrenamiento ¿no?”
“Viejo, no había otro mejor día que hacer esto que hoy. No te preocupes, ya sabes que te quieren en el equipo por lo que faltar un día no habrá problema”
Los días habían pasado bastante rápido, llegando a ser miércoles ahora mismo.
Conforme los días pasaban, la relación entre Lincoln y Lori había bajado bastante por ese dibujo y no había alguna forma de explicarle que no era su dibujo. De todas formas, tomó responsabilidades de ello haciendo que Lana le debiera un favor enorme a lo que también pensó en castigarla de la manera más horrible que podía: bañarla y obligarle a vestirse como una princesa.
No había cosa que odiaba que esas dos cosas que hizo Lincoln que luego Lola de escuchar la explicación que había dado su hermano mayor, con todo el gusto del mundo aceptó ayudarle con eso a vestirla de esa manera generando la risa de ambos al verla vestida de esa manera. Claro que estuvo todo el día del domingo jugando con ambas, no desaprovechando el molestarla por cómo se veía. Hasta la tarde fue que le parecía que cumplió con su castigo. Le dijo que la próxima vez, estaría solamente con Lola cosa que su amenaza funcionó perfectamente para que pidiera disculpas por tener que cargar con la culpa y que ella diría la verdad aunque no era necesario, que no había forma alguna de disculparse entre ellos a lo que sintió mal sobre una de las gemelas.
Para el resto de ese día, se acercó hasta Lisa para no sólo continuar con los estudios sobre todo su cuerpo sino que estaba más con ganas de ver a Lily quien jugaba y jugaba con sus juguetes siempre con una sonrisa. Se unía a ella mientras Lisa escribía y escribía, tomando notas sobre el comportamiento de su hermano en todo momento. Al igual que las otras, conocía un poco la razón por el cambio de personalidad tan brusca que tuvo. En parte la amnesia había hecho su trabajo pero por otro, estaba segura que había otra razón por lo que anotaba y anotaba sobre él.
Tanto Lucy como Luan se interesaron en él, ambas buscando una sola cosa ya por la noche: que haga la misma magia que había hecho. Simplemente hizo un pequeño truco. Tomó un centavo y lo encerró en su puño apretando fuertemente. Al abrir su mano, no había nada. Ambas se miraron unas a las otras a lo que Lincoln les dijo que estiraran su brazo y cerraran su puño y luego lo abrieran. Cada una apareció con una moneda en sus manos de 25 centavos. Lo que más les hizo temblar fue que la moneda que había usado el peliblanco era de 50 centavos. Hizo una reverencia mientras era observado con ojos de asombro a lo que este respondió con curiosidad sobre la mirada de Lucy ya que no pensaba que le interesaran tales cosas. Luan por otro lado, estaba con ganas de insistirle a su hermano que se dedicara a actuar y a ser mago, cosa que rechazó. Era un desperdicio de talento pensaba Luan a lo que se retiró de allí salvo Lucy que ahora quería que su hermano le ayudase con sus poemas, cosa que no creía serle de mucha ayuda, aun lo hizo obteniendo un pequeño avance mientras le escuchaba atentamente cuando le leía todo.
Ya para los otros dos días, no hubo muchas más que hacer en su agenda. Estudiar en casa por la mañana, descansar un rato, prepararse para seguir entrenando con el equipo, cosa que estaría pensando en hacer otro deporte si le aburría el fútbol y luego, volver a casa para seguir conviviendo con sus hermanas.
Aunque convivía con ellas, seguía sintiendo que por más felices que se podían mostrar en la superficie, en el fondo, sentía que había pasado algo. Referirse a Lori o a Leni, sabiendo las cosas que su hermana mayor le hizo, a veces le había temblar un poco. Pero viendo la forma de actuar de Leni en todo momento que podía, le hacía pensar bastante. ¿De verdad una persona así puede hacerme algo? Empezaba a cuestionar si realmente ella le hizo algo como Luna le había dicho. Sentía que estaba mintiendo pero sin prueba, no podía decir nada.
———
Así fue sus días, ahora teniendo a Luna con todas las cosas preparadas para practicar mientras que Lincoln estaba con su teléfono, esperando a los amigos de ella para verles tocar un rato.
“¿Cuánto más hay que esperar?” Dijo quejándose Lincoln. “¿No llevamos ya esperando una hora?”
“A la hora que les dije que vinieran era a las 5 de la tarde. No te sigas quejando por favor, no eres un niño” Hizo una pausa para ver su teléfono viendo que tenía unos mensajes de Sam diciendo que no le faltaba mucho para llegar. Lo mismo de otra amiga que, parecía tonto pero cuando confirmó la presencia de su hermano, esta no dudo en venir a su casa a practicar. “Ya están cerca”
“Ya era hora. De saber que iban a venir a esta hora hubiese entrenado y luego volver a casa” Algo que no quería hacer Lincoln era perder un poco de condición física. Entre sus estudios y su relajo para luego más tarde entrenar con el equipo, realizaba unos ejercicios que había encontrado por internet absteniéndose de preguntarle a Lynn ya que haría que cargara una tumba en su espalda por decir un ejemplo más cercano a la realidad.
“Y ya deberían estar…” La puerta de la cochera sonó por unos pequeños golpes dando a indicar la llegada de sus amigos. “…aquí” Fue a abrir la puerta del mismo, dejándose ver una cabellera rubia así como una cabellera negra. “Chicas, por fin vinieron. Casi hacen que mi hermano se muriera esperando”
Lincoln, que se estaba levantando de la pared en la que estaba apoyado con su teléfono, pudo reconocer a una sola de ellas que era la que no tardaba en caminar contra él para nada.
“¡Viejo! Veo que sigues igual que siempre ¿eh?” Cabello negro corto, un mechón de este se levantaba para arriba, un copete en cierta manera en donde una franja lila se mostraba en esa parte de su peinado. Camiseta blanca a franjas negras (o negra con franjas blancas, como gusten) junto con una falda y unas botas blancas altas.
“Y tú sigues igual de enérgica como siempre Tabby” Respondió Lincoln con una leve sonrisa al verla. Eso sí, mantuvo sus pasos con ella porque no sabía que sería lo siguiente que haría.
La forma en la que los dos parecían hablarse, hizo sentir a Luna muy cautelosa. Estaba segura que no la reconocería para nada pero era todo lo contrario. Es más, hasta parecían bastantes animados charlando.
La misma sensación de duda surgía en su amiga Sam que estaba a su lado. Primero vio a Lincoln cuando la puerta de la cochera se había abierto, viendo que tenía una expresión de confusión al sentir su mirada pero dicha mirada se fue cuando Tabby se acercó hasta él, teniendo una sonrisa en su rostro. Miró a Luna unos segundos y en la forma en la que les estaba viendo, podría hasta llegar a dar miedo.
“Tanto tiempo sin verte Lincoln” Decidió hablar interrumpiendo la charla de ambos y apoyando su mano en el hombro que Luna quien volteó a verle y le dio una sonrisa. Ella pareció reaccionar rápidamente y volvió a mirar a Lincoln que se acercaba junto con Tabby detrás de él.
“¿Tú eres…?” Le miraba a la cara por unos ojos, entrecerrando sus ojos y asintiendo un poco al verle de cerca. Sam no dijo nada, tan sólo estaba en silencio al igual que Luna que miraban la cara del peliblanco que daba una sonrisa y golpeando su puño en su mano, haciendo un gran descubrimiento. “¿Sam?”
“Vaya… Me sorprende que me recuerdes” Dijo en un tono alegre ella a lo que Lincoln, escuchando lo que dijo, miró a su hermana entendiendo su mirada de duda.
“Ella sabe lo que te pasó en su momento al igual que Tabby que por cierto, ¿cómo has hecho para recordar tan rápido”
“Al ver a Sam mi cabeza duele bastante. Con eso recuerdo que siempre solían tocar la guitarra en casa de vez en cuando, bueno… Si se lo podía llamar tocar…” Tosió varias veces, más lo último. No quería que supieran que lo que menos hacían eran tocar y solamente, hacían ruidos. “Si te refieres a la persona detrás de mí, me la he cruzado antes por allí” Esa fue la mejor explicación que pudo darle sin tener que entrar en detalles a lo que es más, seguro que ella misma diría lo mismo si le convenía.
A Luna esto le sorprendió que recordara esas cosas. Claro, Lincoln luego añadió algo que Tabby le había contado sobre el año pasado sobre el dichoso baile de las estrellas que hubo, organizando aquella famosa cita entre su hermano y ella, la cual no terminaría del todo bien ya que sus otras hermanas también organizaron citas con él siendo el resultado de que todas ellas cogieran interés en sus amigos, sintiéndose feliz de hecho cuando supo esto. “¿Cuándo van a empezar a tocar?”
“Cuando los demás lleguen. Todavía falta el baterista y…” Miró nuevamente el teléfono Luna a lo que suspiró al ver los mensajes. “…el baterista no vendrá” Dijo con desilusión.
“Pero, ¿realmente hace falta un baterista para que practiquen?” Lincoln insistía en que tocaran para verlas.
“Necesitamos a alguien que genere ritmo mientras tocamos pero, da igual. ¡Conectemos nuestras guitarras y empecemos!” Aunque sin un baterista, a las tres no les detuvo para nada a empezar a tocar sus guitarras.
Lo que a Lincoln le llamó la atención con las guitarras era que Tabby que era completamente roja y unas líneas que eran disparadas para diversos lados, diferentes tamaños y grosores salían de ellas, pareciéndole una belleza en cierta manera.
No estaba prestando mucha atención a lo que estaban tocando una vez empezaron pero estaba seguro que por el ruido fuerte que estaban generando, debía ser una especie de solo. Quería aprender algo de música también pero, esa guitarra no se la sacaba de cabeza.
Las tres tocaban, paraban un momento para charlar sobre lo que estaban tocando, discutían para decidir que nota iba mejor luego de otra, se calmaban y retomaban con su mini concierto frente al peliblanco que esta vez, se sacó de la mente la guitarra pero se levantó de donde estaba sentado y acercándose levemente a la guitarra de Tabby.
Ella sentía la mirada de Lincoln, que por un momento le hizo sentir nerviosa y fallando en una nota lo que conllevo que Luna y Sam parasen de tocar y la vieran. No solo a ella sino a Lincoln que estaba mirando fijamente a Tabby.
“Oye, no puedo tocar si tu hermano me ve de esa forma” Tabby le señalaba a Lincoln el cual seguía mirándola o eso se suponía. “Viejo, en serio, ¿qué pasa?” Le preguntó ahora. Incluso las otras dos cogieron interés en el porqué de verle de esa manera.
“¿Me prestas tu guitarra un momento?” Lincoln quería su guitarra. Quería usarla por la simple razón de sentirla así como comprobar si ese sentimiento dentro de él se iba de alguna forma.
“¿Sabes tocar?” Le preguntó. “Pensé que no te gustaba tocar…” Pero no siguió hasta que vio la cara de Luna diciendo que le permitiera al menos tocar la guitarra a lo que aceptó con algo de duda. “No le hagas nada malo”
Lincoln tomó la guitarra, sintiendo nuevamente ese extraño sentimiento mucho más fuerte que antes. Con el tacto, las notas de una pieza se vinieron a la mente, teniendo completa memoria de cómo tocarla. El tema era si podía hacerlo el también. Un recuerdo, uno vago de hecho, se podía ver a alguien tocar un estrepitoso solo de guitarra con el mismo parecido a la que tenía en manos.
Se la colgó y empezó a tocar levemente algunas notas con la guitarra, demostrando que la guitarra de verdad no era lo suyo. Las tres se miraban entre ellas, con una no muy buena cara y más por parte la del mechón lila que sentía que estaba dañando su guitarra.
Estaba ya dispuesta a quitarle la guitarra hasta que las notas y acordes que estaba tocando iban mejorando, tanto que todas se quedaron en silencio viendo la mejora que estaba teniendo en tan solo unos segundos.
Y allí, en ese momento, antes de siquiera decirle algo a Lincoln, este empezó a tocar un una larga nota para seguir con varias de ellas, tocando un increíble solo donde se podían ver los dedos del peliblanco moverse a una velocidad sorpresiva mientras su cara tenía una sonrisa viéndose tocar.
Tras terminar de tocar, agitaba la guitarra un poco logrando producir una nota y sonido diferente.
Pero no terminaba allí, él empezó ahora a tocar pero mucho más fuerte, más rápido y con las puntas de sus dedos de la mano derecha tocaba que casi que no se movían mientras que la otra mano, tocaba las notas cerca de la otra mano. Su cara aquí era de felicidad enorme mientras tocaba y viendo que le estaba saliendo. Tras otros 10 segundos de estar tocando, este empezaba a disminuir la velocidad hasta que ya nada se escuchó por unos pequeños momentos.
Cuando paró, Tabby, que estaba frente a él, estaba sintiendo realmente lo que Lincoln acababa de tocar. Ni hablar de Sam y Luna que ambas se miraban demasiado sorprendidas por lo que acaba de tocar el peliblanco. Pero no podían decir nada de la primera que lo tenía al frente.
“¡Eso fue estupendo viejo! ¡Realmente no pensaba que podías tocar semejantes notas!” Como antes, casi se lanza encima de él. Estaba emocionada, bastante. Miró tanto a Luna como a Sam después de dejar de mirar a Lincoln. “¿¡Vieron eso!? ¡Fue genial!”
“Realmente nunca pensé que supieras tocar…” Luna no esperaba realmente esto. Podía deducir que por ver este pudiera saber tocar pero, nada como tocar lo que acababa de tocar ahora ya que estaba segura que ella no podría hacerlo por la complejidad de las notas que este acababa de tocar. “¿Cuándo aprendiste a tocar tal cosa viejo?” Preguntó curiosa. Sam también le preguntó el nombre de lo que acababa de tocar ya que, ninguna sabía y eso que estaban muy metidas en el tema del rock, sabiendo que lo que escucharon recién, era rock en mayor esplendor.
“Se llama Erupción” Lincoln no sacaba la vista de la guitarra en ningún momento a lo que luego les dio una sonrisa. Las tres se miraron. Trataron de recordar un poco esto. No recordaban que dicho solo como bien dijo que era Lincoln o algo así, tuviera ese nombre o que existiese. Incluso buscando en sus teléfonos tampoco encontraron nada a lo que Lincoln viendo esto, dio una leve risa y volvió a tocar o mejor dicho, continuar donde lo había dejado.
No había terminado allí pero no dijo nada. Quería ver las caras de las 3 y como la tenían ahora mismo, no había palabra alguna para describirlas. Simplemente, estaban en shock.
Continuó así hasta un largo rato. Sus dedos parecían ser uno con la guitarra, sintiendo una especie de conexión rara y casi que no podía dejar de sentir una enorme felicidad al tocar así como la excitación enorme de lo que estaba tocando. Incluso él mismo estaba sin palabras.
El nombre de lo que estaba tocando Lincoln hizo que las chicas sintieran que la respuesta de alguna manera se mostrara frente a ellas. Literalmente, luego de decirles el nombre, buscarlo y no encontrar nada, ahora viendo que estaba tocando lo que parecía ser la continuación, parecía que la guitarra misma así como los dedos del peliblanco estaban a punto de explotar y hacer erupción.
Lo que estaba tocando Lincoln, una vez había terminado, se podía notar en su rostro el sudor que recorría por toda ella. Además, después de tocar semejante cosa, que así fue como le llamó, sentía un calor extraño, diferente a lo que sería por estar debajo al sol, tratando de tomar algo de aire y algo de agua.
Cuando se descolgó la guitarra y se lo iba a dar a Tabby queriéndole agradecer por ello, no hubo reacción por parte de ella. También Luna y Sam estaban que no se movían de donde estaban paradas. Eso sí, sus ojos no parecían dejar de seguirles, viendo cada uno de sus movimientos.
“¿Qué pasa?” Dijo como podía mientras se ventilaba así mismo su ropa viendo a las chicas.
Tras un largo rato y con la mirada de él, ambas dijeron al unísono, “increíble”