The Loud House: New Lincoln - V1C63 - Noche de brujas
Capítulo 63 – Noche de brujas
Pasaron los días y llegó el día que sería toda una felicidad para todos en la casa Loud pero más que nada para Lucy en concreto.
Este día para ella era un agasajo, un día bastante especial y muy significativo porque podría demostrar muchas de las cosas que cree y ama, haciendo que cada año, las cosas que preparara fueran escalando más y más con respecto a la mejora de ellas.
Un día antes de dicha noche, ella se levantó normalmente de su cama con diversos murciélagos que pululaban por su cercanía, siempre haciendo compañía a su dueña en todo momento para nunca dejarla sola.
“Suspiro… ¿qué hora es?” Se levantó notando que su compañera de cuarto, Lynn, estaba haciendo flexiones de brazos sin parar. Ella pareció notar que se había despertado y le miró con una sonrisa mientras se levantaba de hacer flexiones.
“Ah, Lucy, hola. Son… las 11 de la mañana. ¿Acaso estás algo nerviosa porque mañana es noche de brujas?” Le preguntó mientras estiraba un momento y se limpiaba el rostro sudado con una toalla que tenía a su alcance.
“¿Nerviosa? Más bien estoy emocionada y espero que sea ya noche de brujas para que podamos mostrar al barrio entero lo que hemos estado trabajando hasta el día de hoy”
Ella se mostraba siempre con la misma expresión neutra de por vida. Aunque esa expresión suya era la que mostraba, se podía notar la emoción que estaba teniendo dentro y que ya quería que fuese noche de brujas.
Le costó de alguna manera sacarse todo los colores de su cabello pero con fuerza y dedicación, volvía a tener su característico color negro que siempre amaba.
“Seh, puede notarse demasiado la emoción que llevas encima por este día… Por cierto, ¿de verdad Lincoln va a participar con nosotras?”
Se levantó de su cama, buscando su libreta y mirando lo que había anotado en estos. Miró un momento todo, buscando el nombre de su hermano y encontrándolo. “No dijo nada sobre participar con nosotras por lo que puedo suponer que va a pedir dulces con las demás”
“Oh… ¿Quieres que le haga cambiar de opinión?” Golpeó sus puños con una sonrisa con algo de maldad. Le pediría a la fuerza que participe con ellas para poder estar juntos. Aunque la idea era conseguir más ayuda, la verdadera razón era pasar más tiempo con él.
“No hace falta en hacer eso Lynn. Estoy segura que él va a decirnos lo que va a decidir sin que necesitemos violencia de por medio” Podía convencer a su hermano sin la necesidad de la violencia y si ella le golpeara, entonces estaba segura de que no iba a participar en esto.
“Oh bueno… De todas formas, le voy a preguntar” Lynn se fue de allí corriendo de la habitación mientras se iba con una enorme sonrisa del lugar en busca de su hermano menor.
Lucy no pudo decir mucho ya que no importaba que tanto hablara, ella no le escuchara para nada, suspirando por esto. Miró de nuevo la libreta y empezó a ver que faltaba hacer y qué cosas estaban ya listas.
El día de hoy debía terminar con todos los preparativos con respecto al laberinto al igual que todas las decoraciones de los alrededores de su casa para que sea la más tenebrosa y la más espeluznante.
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Ella bajó para ver a todos sus hermanos mayores trabajando con varias calabazas que estaban personalmente personalizando, todos de una manera diferente y dándole un toque especial en cada calabaza que hacían.
Ella se acercó a la mesa en donde todos trabajaban con una sonrisa y mucha dedicación tratando de darle muchos detalles.
“Atención. Chequeo de calabazas” Dicho eso, sus hermanos de pronto dejaron de trabajar y dieron vuelta para que ella pudiera ver las caras de las calabazas de las cuales, todas prometían. “Lori, pon un poco más de sangre falsa a esa calabaza. Lana, no pongas mucha mucosidad encima de ella, eso quita en cierta parte lo tenebrosa que puede ser. Lola, pon un poco más de cicatrices y Lincoln… De hecho, tu calabaza está bien hecha” Lincoln había hecho una calabaza totalmente dañada y con una sonrisa triste y ojos decaídos. Le faltaba un pedazo enorme en la parte superior que estaba adornado con algo de sangre salsa de un color un poco oscuro al igual que el fuerte color rojo de la sangre misma.
“¿De verdad? Le puse un poco de esfuerzo a esto, esperando que al menos se vea bien… Gracias por decir que se ve bien” Puso algo de esfuerzo en la calabaza por lo que Lucy podía ver. Una sonrisa se puso en su rostro mientras tocaba la calabaza que su hermano decoró, sintiéndose bastante genial de hecho con respecto a la sangre fresca y sangre ya seca.
“Nunca pensé que pudieras hacer algo como esto Lincoln” Le remarcó de nuevo su buen trabajo y continuó por toda la casa mirando que sus hermanas mayores estaban haciendo la parte decorativa. Supervisaba que todas hagan lo que le corresponda y que ningún error se pudiera cometer ya que la más mínima falla, todo se podía ir al diablo en seguida.
“¿Te estás divirtiendo hija?” Su madre se apareció mientras cargaba a Lily en brazos mirándola con una sonrisa.
“He esperado con ansias este día desde que comenzó el año. No hay palabras para poder describir la enorme felicidad que estoy sintiendo en este momento”
Literalmente hablando, no las había. Su cara seguía siendo la misma de siempre. No había expresión alguna. Aun así, emanaba felicidad.
“Si… Realmente se puede notar la emoción en tu rostro Lucy. ¿Hay algo que necesites?” Pero ella negó con la cabeza mientras tenía una leve sonrisa en su rostro.
“Lori y Lincoln ya consiguieron las cosas que quería antes mamá aunque, gracias por preguntar si necesitaba algo” Ella alzó una ceja algo sorprendida de que ellos dos, sabiendo que podía ver que no se llevaban del todo bien, fueran juntos a comprar las cosas.
“Me alegra entonces que tus hermanos mayores sean tan buenos como para ayudarte. Recuerda que si necesitas más ayuda, no dudes en pedírmelo a mí… y en cuanto a tu padre, mientras menos molestemos con esto de la noche de brujas, menos se asustará”
Sólo su madre compartía un gusto parecido al de sus hijos con respecto a la noche de brujas y su padre, en cambio, no le gustaba para nada. Se aterraba fácilmente viendo todas las cosas tenebrosas que había. Por eso casi que ni salía de la casa o no interaccionaba con nadie por esta misma razón.
“Gracias mamá. Espero que puedas ayudarme en el laberinto del día de mañana” A lo que con una sonrisa y acariciando su cabeza, le aceptó sin dudarlo y se fue con Lily que incluso ella misma quería hacer lo mismo que ella hizo con su hermana mayor.
Volviendo a lo que estaba haciendo, ella continúo viendo todo el alrededor de la casa, asintiendo levemente con la cabeza mientras todo lo que había estado preparando para el día de mañana sea perfecto y no hubiera ningún problema.
Si todo seguía así, mañana sería un grandioso día para ella.
———
Ya para el siguiente día, todos ya estaban preparados con sus disfraces y listos para empezar a actuar en el laberinto de mazorcas.
Era noche de brujas y todo el mundo no podía hacerse esperar para poder pasar el día con los demás y este caso, las menores, salir a pedir dulces con una enorme sonrisa en sus rostros.
Lincoln todavía no se ponía el disfraz que había conseguido. Seguía vistiéndose de una manera bastante casual a diferencia de sus hermanas que ya estaban con los disfraces puestos.
Lisa y Lily iban con un traje completo de canguros, las gemelas venían ya preparadas como la estatua de la libertad y Abraham Lincoln y luego, si se quitaban ello, iban como sal y pimienta. Todo era para poder conseguir más dulces de lo normal. Tenían otro tercer traje, también para conseguir más y más dulces. Para ellas, los dulces eran el néctar prohibido ya que con la enorme cantidad de azúcar, se pondrían enérgicas y como locas. Pero tampoco le iba a decir algo él. Se alegraba que mostraran un enorme entusiasmo por esto.
Viendo que todas estaban ya preparadas para sus respectivas cosas, él entró en el cuarto de sus hermanas mayores Lori y Leni que, sólo estaba la primera revisando su teléfono por última vez antes de dejarlo para actuar en el laberinto. Ella no le notó a lo que, para que le viera, cerró la puerta de la habitación, atrayendo su atención.
“¿Lincoln? ¿Qué haces aquí?” Soltó su teléfono y se acercaba a él con una muy mala cara. “¿Acaso no te queda claro que no puedes entrar en mi habitación SIN mi permiso?” Intentó tomarle del conjunto deportivo blanco pero este se apartó de ese agarre.
“Ya me voy, sólo quiero hablar de algo…” Se alejó unos pasos de ella nuevamente. No podía verla sin sentir ganas de querer romper un mueble en su cabeza. “Escucha. Sólo por hoy, quiero que ambos nos olvidemos de las cosas que pasaron… que me hiciste mejor dicho, para centrarnos en celebrar esto con nuestras hermanas. ¿Es mucho pedir?”
“¿Por qué debo hacerte caso?” Se cruzó de brazos al oír todo lo que dijo. Ella vestía como una vampiresa. Un enorme vestido negro cubría todo su cuerpo que llegaba hasta el suelo y arrastraba un poco en el suelo. “¿Por qué debo escuchar las palabras de una persona que dijo que me odia y que piensa que debo morirme?”
“Porque esa personas quiere la felicidad de su familia tratando de dejar de lado sólo por esta noche, los problemas personales. ¿Te es difícil pensar en tus hermanas o solamente piensas en ti nada más?”
“Te vuelvo a repetir, ¿debo hacerte caso?” Pero Lori no parecía querer hacerle caso para nada a su hermano menor, menos a alguien que le dijo las cosas que le dijo cuando fueron a comprarle las cosas a Lucy. Por ende, tras eso, terminaron de comprar todas las cosas necesarias para su hermana menor y no se dirigieron la palabra hasta entonces.
“¿Por qué preguntas? Ah… La verdad es que puedo tener una buena razón…” Se quedó pausado unos segundos a lo que le miró con una enorme sonrisa. “Haré que tu novio termine contigo”
“¿Qué?” Lori no creía lo que Lincoln dijo. ¿Hacer que su novio terminara con él? En eso, se puso a escribir desde su teléfono algo a lo que el suyo empezó a sonar desquiciadamente. “¿Hola?” Lo recogió y respondió a la llamada. “¿Bobby? ¿Qué…? ¿¡Qué!? ¡Espera…!” Pero la llamada se cortó en el instante que quiso saber la razón de que su novio le dijera a los gritos que cortaría con ella debido a que Lincoln dijo cosas horripilantes a su hermana menor. Apretando con bastante fuerza su puño y su teléfono, se dio vuelta para ver a Lincoln que estaba cruzado de brazos. “¡…Lincoln!”
“¿Me harás caso sí o no?” Le preguntó seriamente. “De tu respuesta, saldrá si Bobby vuelve contigo o no” Era una amenaza aquello. Tenía su teléfono en mano que lo señaló para indicarle lo que había dicho.
“Realmente debería matarte pero, de acuerdo. Olvidemos el pasado por hoy y hagamos las cosas para la familia” Lincoln al escuchar la respuesta que le dio, con un tono bastante cuestionable, volvió a escribir varias cosas en su teléfono para luego que ella recibiera otro llamado por parte de Bobby, pidiendo disculpas por lo que dijo. Todo fue arreglado por su hermano cuando le contó Ronnie había bromeado con su hermano mayor, diciendo que el hermano de Lori era un ser despreciable, fingiendo un llanto muy convincente. Tras entender todo, miró a su hermano con más odio que antes. Él estaba sonriendo de oreja a oreja. “¿Te parece gracioso?”
“De hecho, me parece muy gracioso. Pero, ahora que decidimos dejar de lado el pasado por el día de hoy, debo decirte que, te ves hermosa vestida de vampira. Te queda bastante bien” Con la misma sonrisa que tenía, hizo una leve reverencia antes de irse del cuarto de su hermana mayor, viendo cómo se notó una leve expresión de sorpresa cuando le dijo eso.
Fue hasta su cuarto un momento. Antes de entrar, recibió un llamado de Clyde que, ahora mismo, no atendió porque necesitaba vestirse de vampiro.
No le gustaba mucho los vampiros pero, los trajes que siempre usan estos eran algo de su agrado y de hecho, el traje que consiguió, era simplemente bello. La camisa se la arremangó hasta casi los codos. Toda la capa negra con cuello alto así como el resto del traje le quedaba sencillamente genial.
Volvió a recibir un llamado de Clyde y esta vez le atendió. “¿Qué sucede amigo?”
“Estoy fuera de tu casa. Cuando puedas, ven rápido así me ayudas con mi disfraz” Colgó la llamada y bajó rápidamente para abrir la puerta. Sus hermanas estaban esperando afuera y escuchaba los gritos de ellas para que se apresurara. “Necesito ayuda con mi disfraz” Le dijo entrando a la casa. Él notó que estaba vestido como un vampiro y no pudo evitar elogiarlo bastante por lo genial que se veía.
“¿Momia? Pensé que te disfrazarías de hombre lobo pero, la momia es genial también” Le ayudó a ponerle el resto de vendaje para cubrirle por completo salvo los ojos y la boca para que pudiera ver y respirar de buena manera. “Quédate quieto y… Listo, ya con esto te ves realmente como una momia” Viendo el resultado de su esfuerzo, Clyde se veía completamente como una. “No hace falta que camines chueco, puedes caminar normalmente… aunque para cuando vayamos casa por casa, procura actuar como uno”
“Gracias viejo. Aunque mis padres hicieron todo el trabajo de envolverme, tú lo terminaste. Eres un gran amigo” Clyde intentó darle una palmada en la espalda y como pudo lo hizo. No tenía mucha movilidad con su torso y brazos, solamente podía moverse bien con las piernas.
“¿Lincoln? ¿Ya estás disfrazado?” Lincoln escuchó la voz de Lucy bajando por las escaleras. Estaba de espalda y no podía verla.
“Lo estoy. ¿Me veo bien?” Con una enorme sonrisa, él dejó ver cómo se veía con el traje. Aparte, tenía un poco la cara pálida, producto de maquillaje para verse como uno igual además de los colmillos de plástico que llevaba.
Lucy se quedó sin palabras al verle. Básicamente cuando vio a su hermano mayor vestido como un vampiro, viendo cada centímetro de él, realmente no había palabras para describir la excelente representación que estaba dando. Sonrisa fría al igual que el aura a muerte y soledad que daba, era sencillamente genial.
“T-te ves increíblemente bi-bien” Empezó a tartamudear un poco. Lincoln se veía como un verdadero vampiro y acercándose a él, empezaba a temblar de la emoción.
“Este fiel servidor se siente halagado por las palabras de un ser superior como usted, señora Parca” Hizo una leve reverencia mientras tomaba la mano de Lucy, dando un pequeño beso en ella. Estaba disfrazada de la muerte y su papel era asustar en su laberinto a todo aquel niño que entrase, maldiciendo y tratando de perseguir las vidas de los infortunados que decidieran entrar a su territorio. Por eso mismo, Lincoln dijo y se refirió a sí mismo como servidor de la muerte que era su hermana menor. Al alzar sus ojos, pudo notar que ella se sonrojaba un poco con su pequeña actuación. “Mi señora, este servidor pide amablemente si puede pedir dulce con estos simples mortales con tal de poder convivir y aprender más de la vida de los mortales”
Asintió levemente. Se pudo dar cuenta que no podía hablar. No tenía palabras algunas por su actuación ya que, cuando era el mayor, se había disfrazado de lo mismo y ella incluso tuvo la misma reacción que ahora. Le soltó la mano y le hizo otra reverencia nuevamente al igual que Clyde viendo lo que hacía, salieron de la puerta para reunirse con las demás que esperaban ansiosamente por ellos.
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“¿Por qué tardaron tanto?” Lola, que iba vestida como la dama de la libertad, gritaba a su hermano mayor que tardaba mucho tiempo junto con su mejor amigo. Al ver lo bien que se veía Lincoln, tuvo que reconocer que se veía bastante bien y con ver a sus ojos, sentía cómo miraba a través de ella.
“Ayudaba a Clyde con las vendas y charlé con Lucy. Lo siento mucho, no volverá a pasar” Lincoln se tuvo que disculpar por tardar un poco. Vio a Lisa que iba dando saltos con su disfraz de canguro y que, en su bolsa, llevaba a Lily que instantáneamente casi se muere de ternura, tratando de evitar desmayarse.
“Debo decir hermano mayor que tu disfraz de vampiro realmente te queda perfecto a la vez que te vez como uno realmente” Lisa mientras daba brincos, no podía evitar también mirarlo.
“Si hermano, realmente pareces uno de esos vampiros del programa que ve Lucy” Lana agregó. Literalmente hablando, parecía uno de ellos. Se acarició la barba falsa que llevaba, representando a Abraham Lincoln y miraba de reojo a veces a su hermano mayor por la apariencia que llevaba.
“Bien. ¿Cuántas casas iremos a pedir dulces?” Lincoln preguntó a sus hermanas menores que, por la dirección que iban, era un lugar bastante concurrido por todos los niños que iban y venían por todos lados, algunos con dulces, otros no.
“Iremos a todas y cuando terminemos de pedir dulces, nos cambiaremos el disfraz y volveremos a pedir dulces nuevamente”
“Lola, ese plan no va a servir. La gente es tonta, no idiota” Sí, la gente podía a veces ser un poco tonta pero no tanto como para no darse cuenta que una misma niña con 3 disfraces diferentes le pedía dulces. Si hacía esto y la gente se daba cuenta, algunas cosas podrían salir mal. “Simplemente no lo hagas Lola, por favor” Escuchar la explicación que ella le dio al igual que Lana, le hizo dar dolor de cabeza a lo que, algo molesto, les dijo que no lo hagan.
Se acercaron a la primera casa. Se alejaron al menos unas 3 casas de la suya. Las que estaban a las cercanías de su casa, estaban a reventar de fila de niños y nadie quiere esperar por pedir dulces por lo que, luego de pasar 3 casas, consiguieron poder encontrar una casa sin fila.
“Muy bien. Recuerden verse lo más tiernas posibles ustedes mientras Clyde y yo nos vemos lo más feo posible” Ellas eran las que tenían los mejores disfraces mientras ellos dos tenían disfraces que tendrían que verse tenebrosos. Las demás asintieron y Clyde miraba a Lincoln con una sonrisa. Ambos se sonrieron. Tras eso, trataron de verse tenebrosos. Tocaron la puerta y a los segundos, una mujer de una edad avanzada apareció con una sonrisa.
“Oh… pero qué tenemos aquí… Una hermosa dama de la libertad y una hermosa Abraham Lincoln… Muy patriotas las niñas ¿verdad? Y mira, tenemos un canguro y…” La señora se quedó tiesa al ver que Lily se había asomado de la bolsa de Lisa. Fue como amor a primera vista porque tal escena era increíblemente hermosa. Tras estar cautivada por un rato, levantó nuevamente la mirada mientras veía a una momia y a un vampiro, vampiro que su sombría expresión al igual que la leve sonrisa que le daba, tuvo el mismo impacto que Lucy pero en menor medida. “Vaya, que vampiro más guapo ha venido con ustedes niñas… y ni hablar de esa perfecta momia que apenas puede moverse… Tomen. Espero que estos dulces sean lo suficiente para todos ustedes chicos”
Cada una de ellas llevando una calabaza de plástico para llevar los dulces, extendieron sus brazos para poner al alcance dicha calabaza y recibir una buena cantidad de dulces, una obteniendo más que otra. Para Lincoln y Clyde, ambos recibieron una cantidad considerable pero siendo Lincoln el más beneficiado porque recibió la creme de la creme en cuestión de dulces.
“¿¡Cómo puede ser que haya recibido menos dulces que Lana!?” Lola seguía quejándose cuando iban a otra casa. Era normal que por la ternura que emanaba Lisa y Lily consiguieran más dulces pero no comprendía porqué Lana tenía más que ella.
Lincoln se quedó callado y miró de reojo a Lana que le hizo una seña de hacer silencio a lo que ella, hizo que cerraba su boca con una cremallera y una sonrisa, ambos levantándose el pulgar. Esto de molestar a Lola era genial.
“Ya, por favor dama de la libertad, toma esto y no grites” Lincoln le dio una tableta de chocolate lo suficientemente grande como para que hiciera silencio, lo cual lo hizo sin decir mucho más. “Lisa, ¿cuántas casas más crees que necesitemos pedir dulces como para tener al menos medio mes de dulces?” Miró a Lisa que se frenó de golpe y se puso a pensar.
“En al menos 20 casas más aproximadamente. Debido a que cada uno de nosotros tenemos buenos disfraces… a pesar de ustedes dos, Lincoln y Clyde, podremos conseguir bastantes y los suficientes como para poder enfermarnos de comer tantos” Podían ir a muchas casas más pero Lincoln mismo dijo que la moderación era una virtud y una muy buena.
Sus dulces que él ganaría serían los que duraran por un largo tiempo pero si lo comparaba con sus hermanas menores, entonces, los dulces durarían casi unos días, una semana si apostaba; y claro que iba a apostar con sus hermanas mayores con esto.
“¿Están preparadas entonces para una larga noche de pedir dulces y luego morir de comer tantos de estos?” Todas asintieron con una sonrisa y siguieron a su hermano, mejor dicho les acompañaba a todas, a pedir más dulces.
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Pasaron al menos unas cuantas horas, haciéndose un poco tarde pero no tanto como para que todavía hayan niños paseando por las calles.
Lincoln debía volver con sus hermanas mayores a lo que tuvo que disculparse con Lucy a través de Lynn porque ella no parecía responder. Claro que cuando llamó a Lynn, esta atendió a toda velocidad y le dio un fuerte grito desde el otro lado. Le pidió que avisara rápidamente a su hermana menor que estaría tardando un poco más de la cuenta pero que valdría la pena la tardanza. Le costaría una gran parte de los dulces que llevaba ahora mismo.
Tenía en sus manos dos bolsas grandes. Pudo conseguir estas bolsas que tenían mucho espacio y como una ola de dulces, consiguieron bastantes de ellos en las casas que visitaban, siendo la envidia de la mayoría de los niños y niñas que pasaban a su lado.
Algunas personas se sentían atraídos por la apariencia que Lincoln tenía. Era una apariencia bastante perfecta para ser un vampiro y cada persona que pasaba por su lado, se aprovecharon y se sacaron algunas fotos con él.
Mientras charlaban sobre todo lo conseguido y de lo cansados que estaban, varios muchachos aparecieron frente a ellos. Lincoln maldijo por la apariencia que llevaban. Vestían y se veían como si fuesen maleantes de los años 80. Grasa en el cabello, chaquetas de cuero al igual que jeans algo rotos. Sólo esperaba y rezaba que no actuaran como ellos.
“Vaya, veo que tienen bastantes dulces con ustedes… ¿piensan en compartir un poco?” Lincoln pudo notar que en este grupo de chicos, había niños en ellos pero eran solamente 2. El resto que eran 4, eran mayores. Los niños estipulaban que tendrían casi su edad y los otros, posiblemente un año más o dos.
“¡Ni lo sueñes! ¡No compartiremos algo que tardamos mucho en conseguir!” Lana, molesta con este chico, protestó con eso de compartir. Cambió de disfraz. Era pimienta ahora mismo y Lola era la sal. Se veían bastante bien de hecho.
“Oye Lincoln, estos muchachos no se ven muy buenos que digamos” Clyde advirtió desde atrás en lo bajo mientras miraba a los chicos que, realmente no se veían legales para nada.
“Lo sé. No te preocupes, nada malo pasará” Lincoln sabía lidiar con cualquier basura que se cruzara por su camino. Esto no era nada para él. Aunque su cuerpo no era el mismo, el suficiente entrenamiento que hizo en estos días, fue suficiente como para ponerse en buena forma y tener un cuerpo bueno en el futuro.
“¿No van a compartir todos esos dulces con nosotros? No tenemos nada y ustedes tienen muchos, ¿acaso no les enseñaron a compartir?” Trataba de usar la lógica pero antes de que alguna de sus hermanas menores respondiera, Lincoln le dijo a Clyde que apartara a las demás y se alejaran un poco.
“Si tu tuvieras muchos dulces y vinieran a pedirte algo, ¿les darías?” Lincoln dio unos pasos adelante mientras mantenía un rostro serio. Los chicos, viendo que no daban una respuesta, soltó una sonrisa junto con una pequeña risa. “Veo que ninguno de ustedes lo haría si estuviesen con muchos dulces”
“Entonces, ¿es un no?” Preguntó de manera casual. Pudo saber que esa pregunta era una amenaza. No sabía cómo alguien de su edad podía ser amenazador. Tales cosas las aprenden de sus padres. Negaba internamente con esta actitud. Negó con la cabeza simplemente. “¿En serio? ¿De verdad estás negando darnos unos dulces?” Su tono cambió al igual que su cara. Los demás que estaban detrás de él empezaron a avanzar lentamente a donde estaba él pero más que nada, iban a dirigirse donde estaban sus hermanas menores. Se interpuso en su camino no dejándolos pasar.
“Encargarte de este niño, yo me encargo de las niñas y sus dulces” Asintió y se paró frente a Lincoln, golpeándolo en el rostro.
Pero un problema. El golpe si impactó en su rostro pero, no lo movió para nada. Su rostro serio seguía estando allí junto con el puño de uno de los chicos en su mejilla. No sintió nada por lo que se veía por lo que, golpeo varias veces más, notando que realmente no estaba haciendo nada de daño.
Antes de conectar un golpe más, Lincoln tomó el puño de la persona que le estaba golpeando. Ya se aburrió de recibir sus golpes. Chasqueo con la lengua notando la poca fuerza que podía ejercer un chico que supuestamente era mayor por uno o dos años. Lo tomó tan fuerte que por más que intentara liberarse, no podía. Estaba ejerciendo tanta fuerza que empezó a soltar varias lágrimas de dolor porque, giraba su muñeca de a poco para quebrársela, teniendo éxito por cada segundo que pasaba.
¡Bum!
Lincoln soltó forzadamente al chico que tenía agarrado de la muñeca al sentir un fuerte golpe en la cabeza, detrás de ella precisamente.
Sus hermanas menores y Clyde notaron esto. Vieron como alguien se acercó a él con un objeto de decoración para golpearlo en la cabeza. No le escucharon gritar y viendo que esto hizo que perdiera el equilibro un momento, terminó cayendo arrodillado tomándose la cabeza por el repentino golpe. Quisieron ir a verlo pero alguien se interpuso en su camino, no dejándoles pasar y siendo obligados a entregar los dulces.
“Muy bien pequeñas. Es hora de darnos los dulces por las buenas o las cosas serán por las malas y nadie quiere que las cosas se hagan por las malas” Para variar las cosas, en el lugar en donde estaban, no pasaba ni una alma. Parecía que todas las personas se fueron de pura casualidad, estando solas.
“¡Antes tendrás que pasar por encima de mí!” Clyde se interpuso en su camino, evitando que tocaran a las hermanas pequeñas de su mejor amigo como él le pidió. Lo siguiente que pudo ver fue las estrellas porque se llevó un fuerte golpe en la cara, tumbándolo a un costado de todas ellas.
“Heh… hecho… Ahora, será mejor que me den sus dulces aunque, prefiero que sean por las malas así, podré divertirme con ustedes…” Estiró su brazo para tocar la mejilla de Lana.
Ella, por más varonil que pudiera actuar en este momento, se quedó congelada. Su hermano mayor que mostraba ser fuerte, más que Lynn y todas en la casa, estaba que casi no se movía y por ende, viendo que él mismo no podía hacer nada, sintió miedo. De igual manera estaban las otras, abrazándose entre ellas. Ahora mismo no pudieron pensar en nada, cerrando los ojos fuertemente.
“¡ARGHHH!” Sintieron un fuerte grito y abrieron los ojos.
Vieron como su hermano mayor, que hace unos momentos estaba sin moverse, le estaba dando al chico que tenían en frente y a punto de hacerles algo, dándole una fuerte patada en la cara haciéndolo volar varios metros atrás. Viendo mejor al chico en cuestión, tenía el brazo quebrado tanto que parecía una L.
Todas ellas miraron a Lincoln que tenía sangre recorriendo por su cara, pasando por encima de sus ojos al igual que su boca. Este se tocó un poco la cabeza, notando que su mano se llenó con un poco de sangre. El golpe con lo que era una araña de decoración, le hizo sufrir un corte en su cabeza y sufriendo un leve mareo. Pero ver que alguien iba a poner sus manos encima de su hermana menor Lana, casi al instante tomó el brazo del muchacho con fuerza y dio un rodillazo apuntando a su codo, quebrándolo y doblándolo como si fuese nada para rematarlo con una fuerte patada.
La apariencia que ganó con la sangre en su rostro era tenebrosa ahora, tanto que estaba sonriendo mientras miraba a los demás que intentaban querer robarles sus dulces. Esto causó miedo en ellos.
Se acercó al que estaba más cerca de él y el que seguro que usó la puta araña para golpearle en la cabeza. Antes de que este pudiera salir corriendo por el miedo generado por él, lo tomó del cabello y lo llevó contra un poste de luz cercano. Al acercarse a él, le dio un golpe antes para que no se moviera tanto en el rostro. No lo logró del todo porque seguía moviéndose pero el golpe fue suficiente como para bajarle un diente.
Teniéndolo tomado del cabello, con algo de fuerza la hizo impactar con el poste de luz una vez, dos veces, tres veces hasta que en la cuarta, la impactó con todas sus fuerzas, soltándolo. Cayó al suelo con el rostro bastante dañado, casi irreconocible. Sangre por todo su rostro y varios dientes perdidos. Esto fue lo más sano que pudo hacerle.
“Eso fue por golpearme en la cabeza… y esto” Le escupió y pisó su mano con todas sus fuerzas. El grito de dolor fue de alguna manera, satisfactoria. “…esto es porque tenía ganas” Se dio la vuelta para ver a los restantes que, viendo el estado de sus amigos, sin duda alguna no tardaron en sentir el verdadero terror. Sus piernas temblaban y parecían a punto de orinarse. “Ni piensen en escaparse ahora chicos… Quisieron poner sus dedos encima de MIS hermanas y se atrevieron incluso en golpear a mi mejor amigo… Les debo agradecer de paso. Hace rato que no pateo traseros” Se tronó los dedos y el cuello.
Al que recién acababa de quebrar la mano, lo levantó como si nada y lo lanzó a los chicos que estaban todavía parados sin moverse, siendo derribados por el cuerpo de su amigo y no pudiendo moverse por el golpe en la espalda. Se quejaron de dolor por esto.
Avanzó hasta ellos con pasos lentos. Pese a que estaba algo mareado, podía ver bien todavía y estar estable. Tener experiencias de peleas que llevaron a estar casi siempre mareado, en cierta manera, uno se acostumbra.
Los veía con mala cara pero llevando una sonrisa. Parecía realmente un monstruo, más cuando se relamía los labios para sacarse la sangre de sus labios.
Tomó al niño que había dicho de “darles” sus dulces. Lo levantó y empezó a darle rodillazos a la cara.
Uno, tres, cinco, diez. Luego de 10 rodillazos en el rostro, le dio un tremendo gancho en la poca cara que podía quedar reconocida, cayendo al suelo nuevamente sin moverse. Terminó inconsciente al final.
Volteó para ver que sus hermanas y mejor amigo estuviesen bien. Lo estaban pero, sus rostros parecían realmente preocupados. Menores y viendo tal cosa, era entendible en cierto punto. Les dio a todas ellas una sonrisa para calmarlas y que miraran a Clyde por si estaba bien. Dejó de mirarlas para volver a ver a los “disfrazados de rebeldes” con una mirada de satisfacción.
Quedaba un niño más, ese niño que de edad parecía menor que él y 2 mayores. Los dos mayores no parecían poder moverse por el golpe de tener encima a uno de sus amigos. A los dos les dio varios golpes en el rostro, desfigurando un poco su cara. Al igual que al anterior, les piso una mano con fuerza, quebrándola en el acto. No había nada que pudieran hacer salvo quejarse por el dolor.
Por último, quedó un niño. Iba a seguir pero se calmó bastante. Se puso de cuclillas mientras sonreía de oreja a oreja. “Hubiese sido más fácil todo si simplemente no se hubiesen metido conmigo… Pero, es una lástima que intentaran meterse con mis hermanitas… Dulces sueños” Le dio un golpe en la nuca, haciendo que perdiera el conocimiento. No quería matarlo tampoco por lo que esto era muy fácil.
Se levantó y se acercó a sus hermanas menores que estaban paradas sin decir nada. Lily era la única que parecía reaccionar y estar feliz. La tomó sacándola de la bolsa de Lisa que la llevaba siempre y la cargaba con mucha felicidad.
Quiso acercarse a Clyde que ahora estaba reaccionando pero mostrándose un poco mareado pero, sus piernas fueron abrazadas con bastante fuerza.
“¡Pensábamos que te había pasado algo malo!” Lola y Lana abrazaban con mucha fuerza a su hermano mayor que, estaban muy preocupadas por Lincoln y casi que estaba por llorar al ver cómo se encontraba. Incluso Lisa mostraba un sentimiento raro y le abrazaba fuertemente.
“Estoy bien chicas, no se preocupen… Dejemos este lugar cuanto antes y… ayuden a Clyde a despertar para que podamos llevarnos nuestras cosas…” Le miraron y puso su mejor sonrisa lo cual, se sintieron mejor y empezaron a golpear un poco a Clyde para que reaccionara. “Gracias por defender aunque sea un poco a mis hermanas viejo. Eres el mejor amigo que alguien puede desear” Cuando se levantó, apoyó su mano en su hombro, bastante feliz de que no corriera y se interpusiera en el medio de la persona que intentó a tocar a su hermana menor.
“De nada viejo… aunque el golpe me duele, valió la pena” Asintió y volvió a tomar una bolsa mientras se tomaba un poco la mejilla.
Él con Lily en mano y con dos bolsas cargando en la otra, con todas y su mejor amigo, se dirigieron a su hogar para ver las ganancias que tenían
———
Antes de llegar a su casa, Lincoln y sus hermanas pasaron antes por la casa de Clyde.
Después de tanto tiempo, pudo ver a sus padres que, a día de hoy, los consideraba como si fuesen los suyos en caso de que sus padres verdaderos no pudieran estar para él cuando se tratase de sus hermanas. Tuvo que explicarles a ambos que en el camino, hubo un pequeño problema que hizo que su hijo tuviera una pequeña marca en la cara, disculpándose enormemente con ellos por no haber podido hacer algo.
La respuesta de ellos fue que no importaba, que al menos estaba bien y escuchando lo que si hijo explicaba de lo que pasó, ambos pasaron su mano por la cabeza del peliblanco. Agradecieron a Lincoln por lo que hizo y que, no le dirían nada malo por ello.
Se despidieron mientras se llevaba sus bolsas y a Lily en brazos todavía que, viendo lo tarde que era, estaba dormida en sus brazos.
“Si preguntan lo que me pasó, digan nada más que me caí por favor” Una vez que avanzaron unas cuantas casas, él miró a sus hermanas menores que todavía se mostraban algo tensas por lo sucedido y pensando más a fondo, sus hermanas mayores se mostrarían demasiadas preocupadas por él si se enteraran que se volvió a pelear. “Que esto sea un secreto, ¿sí?” Era lo único que había pedido ahora a ellas.
“¿Por qué no podemos decirles lo que pasó?” Lisa se adelantaba todavía dando brincos con su traje de canguro. “¿No deberíamos contar lo que pasó?”
“Si cuentan lo que pasó, sólo traerá más problemas. Dejemos en que las demás crean que sólo fui un idiota y me caí y me golpeé la cabeza”
“¿De verdad estarás bien Lincoln?” Lana se mostraba muy preocupada. Las 3 podían notar que Lincoln seguía perdiendo algo de sangre todavía a lo que soltó una breve carcajada.
“Ni 5 apuñaladas me detuvieron antes, ¿crees que un golpe en la cabeza lo va a hacer?” Acarició la mejilla de Lana, sin darse cuenta lo que había dicho. Ella ignoró su comentario, centrándose en la caricia de su hermano, olvidándose de todo un momento.
Tanto Lola como Lisa se miraron un momento al escuchar esto que dijo a lo último. ¿Fue apuñalado 5 veces dijo? Pero no comentaron nada y siguieron caminando hasta su casa.
Ya en su casa, parecía que no había nadie fuera. Pudieron ver el laberinto que poco a poco, salía gente todavía. Tal parecía que sí había algo de vida por los alrededores de su hogar y todo se debe a la atracción de dicho lugar. Algunos entrando alegres y saliendo con bastante miedo. La música fúnebre de fondo que seguramente era tocada por Luna, no tenía palabras para describirlo.
Antes de poder llegar a su casa, notó que había varias personas entrando y saliendo de lo que podía ver el laberinto de mazorcas que sus hermanas habían estado haciendo toda la semana. Para no preocupar a nadie y esto tuvo que agradecer a los padres de Clyde, fue lavarse un poco la cabeza y la cara. Sólo tenía sangre esparcida su cara y algo que caía de sus labios. Sus colmillos tenían un poco de su propia sangre.
Ahora parecía un vampiro de verdad. Por suerte la sangre de la cabeza no seguía brotando tanto como hace un rato. El mareo seguía pero podía mantenerse en pie. Necesitaba ser revisado y Lisa era la indicada para hacerlo. Sólo esperaba que no le hiciera nada malo en el proceso y le advirtió.
“Llevaré a Lily a su cuna. Ustedes entren y traten de contar todos sus dulces. NO digan nada a las demás, sólo digan que me golpee la cabeza en caso de indagar un poco en nuestro recorrido” Ignoró a todos y entró a la casa. No iba a dejar la bolsa con dulces allí porque las demás devorarían y no quedaría nada para él.
Entró rápidamente a su cuarto para dejarlas allí y luego se fue al cuarto de Lisa y Lily. Le quitó el disfraz de canguro a su hermanita, buscando un pañal para ponérselo. En tan sólo 1 minuto, ya había desvestido y vuelto a vestir a Lily y la recostó en su cuna, dejando a su lado el osito que le había comprado, abrazándolo en el momento que se lo puso al costado.
“Y pensar que antes esto lo debía hacer por obligación y no por gusto…” Mirando a su hermanita durmiendo allí, recordaba todo. Esto antes lo hacía pero muy pocas veces, dejando a las demás que lo hicieran. También lo hacía pero, a veces lo hacía obligado. No le gustaban mucho por aquel entonces los bebés pero ahora, ahora no podía despegarse para nada de ella cuando le veía.
Trataba de no marearse por el corte que tenía. Sentía que perdió sangre y más que suficiente para ser preocupante. De nuevo agradecía que los padres de Clyde sin querer indagar mucho sobre el tema, le revisaran y atendieran rápidamente el corte. Al fin de cuentas, no era nada. El tema era que perdió sangre suficiente para hacerse revisar.
Salió del cuarto una vez que se aseguró que estuviera dormida. Saliendo, en el pasillo, escuchó a todas sus hermanas menores gritando y hablando y contando los dulces que habían conseguido, no queriendo compartir para nada y era entendible.
En eso, pudo escuchar a sus hermanas mayores que les preguntaban a ellas cómo les fue y cómo le había ido a él. Se quedó parado cerca de las escaleras asomando un poco su oreja para escuchar que les fue muy bien a todos, incluido a él. Siguieron preguntando si había pasado algo en el camino a lo que, pensando que dirían la verdad, dijeron que Lincoln se cayó y se golpeó la cabeza. Se rieron de él al escuchar eso. Lo hizo de igual manera.
“¿Dónde está él ahora?” La mera pregunta de Luna también llego a sus oídos.
“Fue a recostar a Lily que terminó dormida luego de un largo rato de pedir dulces. Creo que ahora debe estar durmiendo ella pero él, no tengo idea si estará comiendo sus dos bolsas sólo o se fue a dormir”
“¿¡Dos bolsas!?” Las demás gritaron, salvo ellas que estuvieron con él.
Lincoln se tomaba la cara mientras escuchó lo que Lana dijo. Esperaba que ella misma no se diera cuenta de cómo le estaba vendiendo a sus hermanas. No era la primera vez que podía recordar y aunque la quería con todo su corazón, cuando tenga tiempo, le iba a golpear un poco.
Los pasos de sus hermanas subiendo las escaleras se hizo cada vez más fuerte. Fue corriendo a su cuarto y trató de esconder las bolsas pero era imposible esconderlas. Eran demasiado grandes y muy simples de ver. Sin otra opción, se las puso a un costado de él mientras estaba recostado en su cama, fingiendo estar dormido o descansando un poco.
“¡Lincoln! ¡Danos tus dulces!” Todas entraron pateando la puerta de su cuarto, viendo a su hermano menor envuelto con sus dos bolsas grandes de dulces mientras sonreía, abrazando dichas bolsas.
“¿Eso en su cara es sangre?” Lynn se acercó hasta él, tocando su cara y notando que la sangre que tenía su hermano estaba algo seca. Las demás también se acercaron, tocando la sangre en el rostro de su hermano y también se dieron cuenta que estaba seca.
“Esa sangre parece de verdad…” Luna tocaba la sangre también. “Es increíble lo bien que hizo la sangre falsa” Pero tanto ella y ahora las demás, asintieron levemente con esto que dijo. Era sangre falsa después de todo. “¿Le quitamos las bolsas?”
“¿Deberíamos? Las demás dijeron que las consiguió por propio esfuerzo y nosotras también, ¿de verdad estaría bien?” Leni miraba a su hermano menor que no dejaba de abrazar las bolsas. Aunque tenía ganas de dulces, no quería quitárselos ya que, en palabras de Lana, por lo bien que se veía, tuvo bastantes dulces a diferencia de ellas.
Tras la pregunta de Leni, charlaron por debajo unos momentos hasta que simplemente, tomaron sus dulces y se fueron de allí.
Cuando se fueron, Lincoln abrió los ojos. Su sonrisa se fue porque realmente le quitaron sus dulces sin importar lo tanto que se esforzó en conseguirlos. Pero no haría ningún problema por esto. Se quedaría callado. Pensaron que estaba dormido y eso fue bueno aunque, estaba seguro que Luna sabía que estaba fingiendo.
Se levantó para verse en el espejo un momento y separando un poco su cabello para ver la herida nuevamente. Tenía un tajo. No era grande ni pequeño. Todavía no comprendía cómo le salió tanta sangre. Al menos, tras el cuidado rápido de los padres de Clyde, se veía bastante bien.
“Seguro que para mañana en la mañana, estaré perfecto aunque… debo cuidarme la cabeza…” Se volteó un momento para notar que en un extremo de la cama, había un pequeño chocolate junto con un papel en él. “¿Qué es esto? “Al final demostraste que no has caído en ninguna de mis bromas y por lo tanto, toma este chocolate como prueba de que soy una buena perdedora. Espero que lo disfrutes”… ¿Chocolate?” Soltó la nota y miró el chocolate. Era una tableta bastante grande y viéndolo más detenidamente, se veía bastante bueno.
Partió un pedazo luego de quitarle la envoltura y probó un bocado. Entre más masticaba y tragaba, empezaba a sentir un sabor bastante extraño, tanto que empezó a llegar a darse cuenta que el chocolate tenía algo más que simplemente nuez y maní como tenía.
“¿Te gusta verdad?” Se dio vuelta viendo a Luan con una sonrisa enorme. Se acercó a Lincoln hasta quedar cerca de él. “Si sientes un gusto raro o te duele el estómago, déjame decirte que ese chocolate tiene laxante” Tras decir eso, empezó a reírse de él. “¡Has caído al final!” Se volvió a reír, golpeando su espalda en el momento. Al terminar de reír, notó la mala cara que este llevaba.
Lincoln no sentía dolor en el estómago. Al contrario, estaba sintiendo un fuerte mareo al igual que su respiración empezó entrecortarse y jadear bastante mientras su rostro se estaba volviendo rojo.
Ella, notando que Lincoln tanto su cara como su jadeo masivo, intentó preguntar si estaba bien pero le apartó su mano y la empujo al otro extremo de su pequeño cuarto.
“¡Idiota! ¡No me diste laxante!” Lincoln como pudo hablar, le gritó a Luan que todavía ella estaba allí, mirando todavía a su hermano con la cara roja y una respiración entrecortada y muy difícil de poder mantenerse parado o siquiera poder pensar con claridad.
“¿No?” Ella incluso se dio cuenta que no le dio aquello sino que, el chocolate que le acababa de dar era otra cosa. “Espera Lincoln, déjame ayudarte…” Se intentó acercar a él nuevamente y no recibió ninguna respuesta por parte de él. “Tienes la cara roja…” Jadeaba bastante. Ella intentó tomar su temperatura pero entre más quería tocar su frente, este más se alejaba para que no le tocara. Llegó un momento que no se pudo mover más y con un rastro de lágrimas que empezaron a aparecer en sus ojos, le miró bastante preocupado.
“Vete de mi cuarto por favor y déjame sólo. Soy un peligro” Advirtió. Lincoln se dio cuenta lo que ese chocolate tenía. No era laxante para nada. Al contrario, era una droga. Una droga que estimulaba el impulso sexual tanto que era imposible de controlar. Tuvo la mala suerte de probar una antes e hizo un esfuerzo sobrehumano para aguantar tal presión que sufría. Notando y viendo a su hermana, no le ayudaba para nada y más si ella buscaba poner una mano encima de él, creando un peligro enorme para su bien.
Pero no podía estar aguantando mucho más tiempo. Entre más tiempo Luan se quedara en su cuarto, más sabía que cometería un atrocidad.