Pequeña Quin Capítulo 73

Modo noche

No podía culparla… nadie pensaría otra cosa. Suspiré, molesto.

– En realidad, no. El tomó este lápiz, y me dijo que lo use… para un problema que no pueda enfrentar – expliqué sinceramente, para evitar confusiones.

– ¿Es eso así?… – indagó, desconfiada – no estoy dudando de ti, pero no esperes que esa explicación tenga sentido. ¿Qué parte de esto es un arma? ¿Debo escribir hasta matarlo? – ironizó.

– ¡Hmpf! – resopló Quin, sin darme oportunidad de responder – ese es el super lápiz anti-problemas que el maestro dejó… – se jactó – tal vez no merezca un regalo, después de todo – murmuró.

– Bien… bien… Olvídalo – algo molesta – si sirve o no, lo descubriremos pronto. ¿Cómo lo uso?

– Según el maestro – expliqué – debes enfocar tu poder mental, imaginando un ataque o una defensa. Eso es todo lo que dijo.

– Bien… fácil y sencillo… lo intentaré… – cedió – no perdemos nada… – volteó en dirección al rey.

– ¡No!… Otra vez mal… – reclamó Quin, de repente.

– ¿Sí?…

– Hermano, no comprendes al maestro del todo… – reprendió – el dijo como usarlo… pero también que su utilidad dependía de la fuerza ¡El maestro no dice cosas en vano!… más bien, ¡no dice casi nada! – se quejó.

La princesa se frenó un poco, escuchando.

– Lo que dices es que ¿debo dárselo a la persona más capacitada?

– Mhm… – asintió, satisfecha – dáselo al tipo más fuerte y todo se solucionará…

Tiana entró en un conflicto. Una cosa era probarlo por si misma, y otra delegar la tarea, a riesgo de hacer el ridículo… y, sobre todo, la persona más capacitada era…

– Quin, Bran… ¡Necesito estar segura de que no están jugando conmigo! – tono serio.

– Pequeña Quin, ¿realmente mayor Lehm dijo estas cosas? – se sumó Vetana, comprendiendo la importancia de la cuestión.

– ¡Hmpf!… Mi palabra vale más que el sol – se jactó.

– Aunque no soy tan optimista como mi hermana, lo dicho ¡jamás desdicho! – agregué.

Tiana hizo una cara algo renuente… pero decidió confiar en nosotros. Sin duda, sería también un gran gesto para sus intereses futuros.

– ¡Al diablo! – corrió hasta la proa y miró hacia abajo – ¡Jhona!

 

 

Jhona estaba ocupado soportando los embates del krom, a la vez que 3 tentáculos podían verse atravesados por enormes lanzas de hielo. El problema era que su cuerpo era demasiado duro. Apenas dañaron la mitad de sus tentáculos, pero todos estaban quedándose sin energía… mientras la batalla parecía interminable.

– Ohh… Diosa celestial… en honor a tu belleza, cada ápice de mi ha enfrentado esta bestia vulgar y antiestética… ¿Puedes verlo?… ¿no estimula tus latidos? – sonrió, complaciente.

– Si, si… Lo que digas… pero ¡Escucha!… voy a lanzarte algo, y debes seguir mis instrucciones.

– Oh… podrá ser… ¿una carta de amor?… esto… – pausa –  ¿Tiene que ser ahora?… – dudó, en conflicto.

– ¡No!… es… – se mordió el labio, entre furiosa y resignada – ¡Es un arma!

Al escuchar eso, la multitud se encendió en vítores.

– ¡Oh…! La princesa usará una de sus cartas de triunfo.

– ¡Bien!… finalmente podremos ver luz al final del camino.

– Alabada sea la princesa imperial…

– Solo queda esta bestia marina y podremos avanzar… ¡En el momento justo, princesa!

Ante semejante recibimiento, Tiana comenzó a arrepentirse de lo que acababa de hacer… pero lo hecho, hecho estaba. Lanzó una caja dorada, que cayó en dirección a Jhona.

– ¡Tómalo!

Jhona desvió la caja y cayó en su mano.

– Oh… ¿Un arma?… Parece pequeña… – murmuró. Abrió la caja y lo que vio lo dejó con pérdida de palabras.

– Esto… emmm – miró a Tiana, sin saber que decir realmente.

– ¡Silencio!… Sigue las instrucciones y calla, o me enfadaré – remarcó, con contundencia.

En la caja había un lápiz… y un papel. No había más nada. Tomó el papel y, efectivamente, una breve línea instructiva estaba escrita.

– ¡Jhona! ¿Qué haces? Estamos perdiendo terreno si no lo bloqueas… – llegó la voz de Violet a la distancia.

– Emm… pero… ¿Esto es en se-…?

– ¡Suficiente!… no quiero oír una palabra – gritó Tiana – hazlo o me encargaré de que tengas una “reunión privada” con Violet.

Un escalofrío recorrió su cuerpo.

– Y yo le diré al maestro – se escuchó una voz infantil, luego de Tiana. Todos la miraron extraño.

– Bien… si tanto lo deseas… – cedió – tendré que cumplir… ¡por mi bella dama, no hay distancia ni razón!…

Encendió el resto de energía que le quedaba, y salió despedido directo hacia el krom…

– ¡Denme espacio, intentaré un golpe!

– ¡Bien! – concedió el grupo, atacando con fuerza y luego retirándose decenas de metros… descansaron sobre el agua.

– Imagina… imagina… – murmuró – oh… eso no… – su imagen de perfil apareció en su mente – un ataque… uno bello… piensa… ¡Puedes hacerlo! – parecía sufrir mucho para imaginar otra cosa. Sudor corría por su frente – bien… lo tengo… algo simple y bello…

El krom se recompuso del golpe grupal, y atacó enfurecido al mayor enemigo que tenía. Cuatro tentáculos se elevaron sobre el agua, para dar un latigazo frontal. Parecía, literalmente, un gigante contra una hormiga.

Jhona comenzó a emitir una gran aura, usando todo su resto para canalizar un ataque… aunque esa “arma” sea inútil, lograría un gran daño a como dé lugar.

– Lo llamaré… ¡hermoso corte colosal!

Sacó el lápiz de la caja y lo tomó como una espada… a la vez que todo el hielo a su alrededor se congregaba frente a el tomando la forma de una cuchilla colosal. Todo sucedió en instantes.

– Imagino… ¡un ataque! – concentró todo su poder mental en el lápiz, y en lanzar la cuchilla, haciendo un gesto de corte frontal desde el cielo hasta el agua.

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