The Death Mage that doesn’t want a fourth time Capítulo 157 – Editado

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La nación kijin y el alma gemela

 

Las batallas contra los Demonios de Batalla Seis Cuernos, incluido Kidoumaru, fueron feroces. Demostraron que la imagen de la raza Kijin en las sociedades humanas como ‘una raza inferior de Majin con cerebros llenos de músculo e incompetentes en el uso de la magia’ estaba equivocada.

El Segundo Cuerno Kidoumaru era exactamente como la sociedad humana imaginaba a los Kijin, empuñando una gran maza metálica que probablemente era la fuente de su Título “Gran Maza Metálica” y vistiendo ropas hechas de pieles. Pero era un usuario excepcional de Técnicas con Maza; no solo se había jactado de su fuerza.

El Tercer Cuerno era completamente diferente de Kidoumaru; era un Kijin fornido, regordete y de piel negra con un taparrabos, el ‘Mil Manos’ Gasuke. Era un usuario excepcional de las Técnicas de Combate sin Armas, su habilidad se centraba en el uso de golpes con las palmas y tackleos.

El Cuarto Cuerno era una mujer Kijin delgada y de piel azul conocida como la ‘Starlight (Luz de las Estrellas)’ Shagara, una temible Kunoichi que usaba Magia de Atributo Luz para ocultarse mientras atacaba.

El Quinto Cuerno era el ‘Comandante Tonto’ Zanjou, un famoso individuo que comandaba a cinco ogros entrenados que había domesticado, manipulándolos como sus propias extremidades. Y el Sexto Cuerno, Dowan ‘el Invicto’, era un temible escudero, completamente vestido con la armadura de un guerrero.

“¡Incluso si no puedo derrotarte, al menos te llevarás un golpe!”

Una enérgetica oscilación de una alabarda se acercó a Vandalieu. Pero el portador de la alabarda fue cortado por la lengua de Vandalieu.

“¡¿GUBUH?!”

Al ser golpeado por la lengua, el portador de la alabarda perdió el equilibrio y cayó al suelo, y la alabarda nunca llegó a Vandalieu.

“I-imposible… pensar que realmente atacarías con la lengua…”

El portador de la alabarda estaba muy sorprendido e impactado, pero parecía haber recibido poco daño real. Trató de levantarse enseguida, pero se sorprendió al descubrir que su cuerpo no se movía como él quería.

“Probablemente sea porque mi lengua tiene un veneno paralizante, o porque tu cabeza se sacudió. Deberías poder pararte otra vez en un momento, Oniwaka-san”, le dijo Vandalieu a Oniwaka, quien era el líder de los Demonios de Batalla Seis Cuernos y el primer hijo de Tenma, el actual rey de la nación Kijin.

Los Kijin que habían venido a ver las batallas comenzaron a murmurar entre sí.

“Así que, Oniwaka-sama es muy joven después de todo…”

“¿Pero todos por su propia cuenta? Bueno, sí, ese niño peleó con cinco de los Seis Cuernos por su propia cuenta y no muestra signos de fatiga; qué aterrador”.

“Sí, pensar que desafiaría a los Seis Cuernos en encuentros maratón… Estoy sorprendido”.

“¡Es suficiente!” Dijo el Rey Tenma, su voz retumbó en la plaza frente al lugar donde se estaban realizando los combates. “¡Vandalieu-dono es el vencedor de estas batallas! ¡Aquí, nosotros los Kijin reconocemos a Vandalieu-dono como el emperador, como el campeón elegido a través de la prueba! ¡Eso está bien para todos, ¿verdad?!

Las batallas consecutivas que habían comenzado con Kidoumaru fueron una prueba para reconocer a Vandalieu como el emperador.

Los Kijin reunidos aquí gritaron en acuerdo y vitorearon. Mientras tanto, Sam y los demás soltaron suspiros de alivio.

“Estoy contento de que Bocchan haya podido ganar sin matar a nadie”, dijo Sam.

“Es un alivio que lo haya hecho no solo sin matar a nadie, sino también sin causar lesiones a nadie”, dijo Saria.

“Un combate a muerte y un encuentro de sparring son difíciles de diferentes maneras, después de todo”, dijo Rita.

Lo que les preocupaba no era la posibilidad de que Vandalieu fuera asesinado o herido por los Kijin. Les preocupaba que pudiera matar o herir a los Kijin, y también les preocupaba la posibilidad de que cometiera algún tipo de error y perdiera.

Los cinco miembros de los Demonios de Batalla Seis Cuernos eran realmente fuertes, pero solo habían mostrado habilidades que eran un poco inferiores a las de la Espada de la Velocidad Luz Rickert.

Así, incluso si se convirtiera en un combate a muerte… si fuera un combate a muerte, Vandalieu sin duda saldría victorioso.

“Van-sama no perdería un combate a muerte, pero podría haber perdido cualquier otro tipo de batalla”, dijo Tarea.

“Sí, pensé que podría estar bien ya que no era un juego de mesa, pero me preocupé un poco”, dijo Darcia, que se había vuelto visible a través del hechizo Visualización.

“Danna-sama no tiene una alta tasa de victoria en los encuentros en los que no hay riesgo de muerte, como los juegos de mesa y los juegos de azar”, dijo Bellmond.

La fuerza de Vandalieu estaba un poco especializada en las batallas a muerte. Esto fue demostrado por su recientemente inventado Death Cannon y Prisión de las Llamas de la Muerte.

Pero esto era una ‘costumbre’, una prueba habitual. Por lo tanto, los Seis Cuernos estaban llenos de intenciones de luchar, pero no tenían la intención de matar a Vandalieu.

No habían explicado esto, pero había un entendimiento tácito de que las cosas no llegarían más allá de una prueba de fuerza para Vandalieu.

Su equipamiento era de Obsidiana, pero genuino. Habían peleado en serio. Pero no podían usar habilidades marciales. Podrían usar magia, pero hechizos que le causaran un gran daño a las estructuras estaban prohibidos. No atacarían al oponente en el suelo, y si parecía que el oponente no podría ponerse de pie, ese sería el fin del encuentro.

Oniwaka y los cinco miembros de los Seis Cuernos siempre se estuvieron enfrentado a los desafíos en estos combates con este entendimiento tácito.

Vandalieu había seguido este acuerdo tácito sin grandes dudas. No, parecía que había impuesto reglas aún más estrictas sobre sí mismo.

Las habilidades marciales eran un hecho, pero había luchado sin utilizar ningún hechizo aparte de Percepción de Peligro: Muerte, Vuelo y Experiencia Fuera del Cuerpo, y sin usar ninguno de los fragmentos del Rey Demonio.

“… ¿Por qué no usaste tus hechizos o fragmentos del Rey Demonio?” Preguntó el derrotado Oniwaka, que todavía estaba tirado en el suelo. “Escuché que puedes usarlos de la misma manera que extiendes tu lengua”.

“Porque pensé que sería mejor no usarlos”, respondió Vandalieu. “La ciudad se dañaría si cometiera un error; No soy bueno reteniéndome cuando uso mis hechizos”.

El Maná de Vandalieu era vasto. Y así, un golpe directo de incluso una Bala de Maná creada con lo que él consideraba ‘sólo un poco’ de Maná, convertiría al monstruo promedio en trozos de carne.

No era ni siquiera necesario considerar lo qué pasaría si usara su Magia Espiritual de la Muerte con la Princesa Levia y los otros Fantasmas.

Existía la opción de crear veneno y enfermedades, pero Vandalieu tenía la sensación de que esto no sería adecuado para una prueba. Por supuesto, también había razas como los Ghouls dentro de la Cordillera Fronteriza que poseían la capacidad de producir veneno desde que nacían, por lo que él usó su Habilidad para hacer lo mismo.

“En cuanto a los fragmentos, todos ustedes usaban armas genuinas, pero estaban hechas de Obsidiana. Decidí hacer coincidir esas armas”, dijo Vandalieu.

Incluso si se hubiera contenido durante el uso de los fragmentos del Rey Demonio, un intercambio de golpes parejos sería imposible sin un equipamiento de al menos Mythril o Adamantita.

Es probable que Vandalieu no pudiera utilizar los fragmentos en la ciudad, incluso si los Seis Cuernos y Oniwaka hubieran estado equipados con un equipamiento más potente que la Obsidiana. Los Items Mágicos hechos de Mythril contenían Maná más poderosos que los hechizos ofensivos mal lanzados, y las espadas de Adamantita podían atravesar rocas como si fuera tofu.

Por eso Vandalieu había hecho coincidir su equipo.

Uno podría pensar que era impresionante que ganara las batallas aún después de igualarlas, pero había derrotado a Kidoumaru y los demás mediante el uso de Experiencia Fuera del Cuerpo para crear clones espirituales, la Habilidad Materialización para crear clones físicos y luego los coordinó en batalla para ganar

Por lo tanto, había convertido lo que se suponía eran batallas mano a mano en muchos contra uno, con solo la batalla contra el Domador de Ogros, el ‘Comandante Tonto’ Zanjou, siendo muchos contra muchos.

Sin importar cuán excepcionales fueran Kidoumaru y los demás como guerreros, había límites en su aguante. Por otro lado, no había límites para los clones de Vandalieu.

Las batallas en realidad fueron decididas por los números.

“Además, es beneficioso para mí adquirir experiencia en combates contra una variedad de oponentes. He adquirido una experiencia valiosa gracias a ti. Déjame darte una mano”, dijo Vandalieu, extendiéndole una mano a Oniwaka.

Pero Oniwaka simplemente observó la mano con una mirada frustrada, luego miró hacia otro lado sin tomarla.

“Oniwaka-sama, se lo dije. Él no es un oponente al que pueda vencer”, dijo Gankaku, el Primer Cuerno de los Demonios de Batalla Seis Cuernos, quien había sido enviado como representante de la nación Kijin en la batalla contra el ejército de Bugitas. Ayudó a Oniwaka a ponerse de pie. “Perdón por eso”, dijo, dándole una pequeña reverencia a Vandalieu, quien aún tenía su mano extendida. “Le has mostrado tu fuerza a Tenma-sama y a todos los demás aquí, pero mis palabras no son suficientes para convencer a Oniwaka-sama. Y cuando Oniwaka-sama me dice que no he visto tu fuerza con mis propios ojos, no tengo nada que decir”.

“… ¿Qué quieres decir?” Preguntó Vandalieu, restaurando su postura como si nada hubiera pasado.

Pero no fue Gankaku, sino el Rey Tenma quien respondió. “En esta tierra es costumbre que los reyes de las naciones sean elegidos por los dioses, pero los dioses miran las cosas más profundamente que nosotros. Por lo tanto, muchas veces los dioses toman decisiones que van más allá de nuestro entendimiento. Y así, hay una regla que dice que aquel que está descontento con el que se convertirá en rey, puede desafiarlo, solo una vez. Todo este asunto se produjo porque Oniwaka insistió en que esta regla debería aplicarse al emperador”.

Gankaku no luchó contra Vandalieu aparentemente porque no tenía ningún sentimiento de descontento… o más bien, porque sabía claramente que sería derrotado.

No, era posible que los otros miembros de los Seis Cuernos no sintieran una gran cantidad de descontento hacia que Vandalieu se convirtiera en emperador.

“Muh, me disculpo. Lo que Gankaku dijo fue tan difícil de creer que… no, pensé que tal vez solo una décima parte podría ser verdad”, dijo Kidoumaru mientras se rascaba la cabeza, pudiendo moverse porque fue el primero en ser derrotado.

“Nadie te podría culpar”, murmuró la Princesa Levia y los demás mientras asentían.

Mientras tanto, el Rey Tenma se disculpó. “Dejando de lado las historias de Gankaku, tenía la intención de reconocerte porque Budarion e incluso Godwin-dono te reconocieron, pero… mi hijo ha actuado con insolencia. Por favor, piense en ello como una imprudencia juvenil y perdone estas acciones”, dijo.

Parecía que Godwin era popular entre la gente de la nación Kijin, incluso más que Budarion.

Pero Oniwaka todavía no estaba satisfecho. “¡Chichi-ue! ¡No puedo reconocer a alguien como este tomando el asiento del emperador!” Gritó, su claro descontento se expresó en su rostro bien parecido mientras esperaba el apoyo de Gankaku.

Su rostro era rojo para empezar, ya que era un Kijin rojo, pero se había vuelto aún más rojo.

“¡Oniwaka! ¿¡Qué estás diciendo después de haber sido derrotado en el desafío!? ¿¡Qué es lo que te niegas a reconocer!?” Gritó el Rey Tenma furiosamente a su hijo, con los colmillos al descubierto.

Vandalieu se estremeció e instintivamente adoptó una postura defensiva en respuesta al grito enfurecido del Rey Tenma.

Pero Oniwaka dio una respuesta inmediata. “¡No puedo reconocer a alguien sin músculos como este como emperador!” Declaró, mirando directamente a Tenma mientras señalaba a Vandalieu con el dedo.

Vandalieu colapsó silenciosamente en el suelo.

“¡Tch! ¡Siempre has pensado en nada más que eso! ¡Músculos esto, músculos aquello, en realidad estás más unido a Gankaku y Kidoumaru que a mí!” Gritó el Rey Tenma, que tenía un cuerpo bien entrenado pero delgado y flaco.

“¡Siempre he amado los músculos de Godwin-dono!”

“¡Hmm, Godwin-dono ya sabe eso!”

Mientras padre e hijo se gritaban el uno al otro, Darcia y los demás estaban despertando a Vandalieu apresuradamente.

“¡Oniwaka-san, por favor no lo menciones más! ¡Es lo que más le preocupa a Vandalieu!” Suplicó Darcia.

“Oh, Bocchan ha colapsado como un títere con sus cuerdas cortadas, y ahora se está retorciendo ante las palabras de Darcia-sama”, comentó Sam.

“¡Padre, él sólo está teniendo espasmos!” Dijo Rita.

“Niño, no te sientas tan decaido. Sería antinatural si fueras todo musculo a tu edad”, dijo Borkus.

“Eso es correcto, mi señor. Los huesos son la parte esencial de las personas”, dijo Bone Man.

“Kuooohn”, gruñó Knochen en acuerdo.

“Me disculpo un poco por Tenma-sama y Oniwaka-sama”, dijo Kidoumaru.

“Oniwaka-sama siempre ha admirado a las personas macho”, dijo otro Kijin. “Esa es la razón por la que participó en esta prueba a pesar de ser tan joven…”

Incluso cuando todos trataban de consolar a Vandalieu, la discusión entre padre e hijo continuó.

“¡Esta ni siquiera es una era en la que las cosas se puedan resolver con solo músculos! ¡Los poderes que no posee nadie, como la capacidad de usar habilidades mágicas y destrezas extrañas y manejar con toda libertad los fragmentos del Rey Demonio, son necesarios!” Gritó el Rey Tenma. “¡De hecho, nuestra nación estuvo tan preocupada durante la batalla que solo pudimos enviar a Gankaku!”

La nación Kijin fue construida en la pared de un acantilado en el lado oeste de la Cordillera Fronteriza. Desde tiempos pasados, su deber había sido retener a los creyentes de Alda si cruzaban la cordillera, así como defender a las otras naciones de los monstruos de las cinco Mazmorras de clase B en su entorno y de los Cielos del Diablo arriba.

Por lo tanto, los Kijin de la nación Kijin valoraban el combate y la fuerza. Esa era su disposición natural, y también tenían la influencia de su deidad guardiana, Garess, el dios de los guerreros. Se enorgullecían del cumplimiento de sus tareas usando su fuerza.

Para empezar, los Kijin eran una raza de guerreros con una fuerza física excepcional. Había algunos con cualidades relacionadas con la magia, pero eran pocos en general.

Por lo tanto, en la nación Kijin, los individuos eran entrenados inicialmente como guerreros, luego los que tenían las cualidades para usar magia eran seleccionados y entrenados como magos también. Esa era la política que había estado llevando.

Y luego la reciente batalla había ocurrido. Para reprimir a la tenaz nación Kijin, Ravovifard, el dios malvado de la liberación, había liberado los instintos de luchar, matar y alimentarse de los monstruos que vivían en las Mazmorras circundantes, forzando un desbordamiento de monstruos… desde todas las Mazmorras al mismo tiempo.

La nación Kijin estaba constantemente bien armada para lidiar con los monstruos que se desbordaban de hasta tres de las Mazmorras, pero no tenían los números para tratar con los monstruos que se desbordaban de todas ellas.

El Rey Tenma, los Seis Cuernos, Oniwaka y los otros guerreros y luchadores intrépidos habían luchado, apenas logrando proteger a su nación… si se hubiera tratado de una nación humana común fuera de la Cordillera Fronteriza, no habría sido extraño la destrucción de toda la nación, con cada ciudadano convirtiéndose en alimento para los monstruos. Defender a su nación de una situación tan peligrosa fue una proeza lo suficientemente grande como para quedar en la historia.

Pero el Rey Tenma lamentó el hecho de que solo había podido enviar a un solo guerrero a la batalla contra Ravovifard, la fuente del mal en la tierra, y su sacerdote Bugitas.

Y el que había derrotado al dios del mal mientras los Kijin no podían moverse no fue Budarion, el que se esperaba se convirtiera en el próximo emperador, ni el muy respetado Godwin. Fue un Dhampir no identificado.

Naturalmente, se sorprendieron bastante, pero el Rey Tenma había aprovechado la oportunidad para reflexionar sobre las políticas de su nación en lugar de sentir dudas o enojo.

“Oniwaka, siendo tan joven, ya deberías saberlo. Debes saber que la era que viene es de magia y conocimiento. Nuestra nación debe entrenar a más magos de mejor calidad. Así es como cumpliremos con nuestro deber de proteger esta tierra… y tú mismo eres una especie de mago”, dijo el Rey Tenma.

“Eso es… Es verdad que fue un mago quien derrotó al dios del mal. ¡Pero eso no reduce el valor de los músculos!” Dijo Vandalieu.

“¡Así es, así es!” Coincidió Oniwaka.

“¡Maldición, qué terco… ¿Vandalieu-dono?! ¿¡Por qué estás de acuerdo con Oniwaka!?” Exclamó el Rey Tenma.

“¡Wow, Bocchan se arrastró por el suelo hacia Oniwaka-san con tanto entusiasmo!” Exclamó Rita.

“Usó las patas articuladas del Rey Demonio, las cuales ni siquiera usó en las batallas”, dijo Tarea.

Oniwaka dejó escapar un pequeño grito asustado y se estremeció cuando vio a Vandalieu arrastrarse hacia él, pero Vandalieu no se dio cuenta de eso y habló con el Rey Tenma, quien tenía los ojos totalmente abiertos, como si lo estuviera reprendiendo.

“La maravilla de los músculos, así como su valor, no están decididos por la era. La magia es realmente importante, pero si valoras el combate, creo que los músculos no deben descuidarse”, dijo Vandalieu, con un evidente elogio hacia los músculos incluso con su tono de voz plano.

De hecho, los músculos eran maravillosos. La magia era poderosa, pero era emitida por criaturas vivientes que no podían ignorar los músculos, el aguante y la fuerza física.

Ya sea en Mazmorras para vencer a monstruos o en el campo de batalla, incluso los magos más excepcionales no servirían de nada si no pudieran ver las batallas hasta el final debido a la falta de aguante.

Vandalieu nunca había creído en la frase: “Una mente sana reside en un cuerpo sano”, pero nunca había dudado en que siempre sería bueno tener fuerza física y aguante en una batalla a muerte.

“¿Ha-has entendido lo maravilloso que son los músculos también?” Preguntó Oniwaka.

“Por supuesto, mi camarada”, dijo Vandalieu asintiendo.

Los ojos de Oniwaka se humedecieron de emoción. “Kuh… solo miré tu aspecto exterior, no lo que hay adentro. ¡Y aun así me llamas camarada!”

Agarró y apretó los hombros de Vandalieu. Parecía que había logrado arreglar al principal candidato para ser el próximo rey de la nación Kijin.

“Bueno, es la primera vez que te reúnes conmigo, así que no podrías – ” comenzó Vandalieu, pero Oniwaka lo abrazó apasionadamente.

“¡Perdóname! ¡Mi alma gemela!”

Oniwaka era más delgado que Kidoumaru y los demás. Pero sin duda era mucho más fuerte que un humano.

El abrazo sacó el aire de los pulmones de Vandalieu. Como no había aire en sus pulmones, usó Experiencia Fuera del Cuerpo y Materialización para producir un clon y así poder hablar con el Rey Tenma.

“Y en cuanto a una política para mejorar la magia… pelear como yo es imposible”, dijo el clon.

No solo alababa los músculos; no se había olvidado de ser realista.

“De hecho”, murmuró el Rey Tenma, sorprendido. “Estás completamente en lo cierto. Sin importar cuánto perfeccionemos nuestra magia, cosas como producir innumerables clones, controlarlos como partes del propio cuerpo y atacar extendiendo la lengua son imposibles… sin mencionar controlar los fragmentos del Rey Demonio. Parece que perdí la cabeza después de escuchar las historias de Gankaku. ¿Cómo pude haber pensado que lograrían aprender tales técnicas y hechizos extraños?”

“¡E-es correcto! ¡Es exactamente lo que dije, Chichi-ue!” Exclamó Oniwaka.

El padre y el hijo llegaron a un entendimiento mutuo. Mientras tanto, en los brazos del hijo, Vandalieu se sentía deprimido en silencio.

“Muchos de nosotros, Kijin, no somos muy aptos para la magia, pero somos una raza físicamente superior. Desarrollar esa característica es lo que nos permitirá cumplir con nuestro deber, Chichi-ue”, dijo Oniwaka.

“Es exactamente correcto, Oniwaka. Estaba equivocado. Sin embargo, como estamos ahora, no sé qué deberíamos hacer si algo como lo de antes volviera a suceder…” El Rey Tenma hizo una mueca, incluso mientras asentía en acuerdo con las palabras de Oniwaka.

Él había creído en la fuerza de los guerreros de su nación. Probablemente esa fue la razón por la cual recibió un shock tan grande al ser forzado a una batalla defensiva unilateral.

Tal vez por eso había pensado que las cosas no eran tan buenas como lo eran ahora.

Oniwaka, Gankaku y Kidoumaru fueron incapaces de dar una respuesta a las preocupaciones del Rey Tenma. Todos sabían que seres como Ravovifard no aparecían con frecuencia.

Sin embargo, la nación Kijin había cumplido con su deber por aproximadamente cien mil años. Y tenían que seguir cumpliendo con su deber durante decenas de miles de años más, hasta que Vida y Zantark se recuperaran.

Los Kijin no eran inmortales como los Majin y los Vampiros, pero eran una raza con una larga esperanza de vida. Por lo tanto, probablemente era correcto posponer la toma de una decisión ahora.

“Umm, si ese es el caso, ¿no podrían invitar a miembros de razas más hábiles en el uso de la magia a vivir aquí? Esta nación no está aislada como el antiguo Talosheim”, sugirió la Princesa Levia, levantando la mano mientras flotaba en esta pesada atmósfera.

“No, es verdad que las razas como los Elfos tienen más individuos con cualidades excepcionales para la magia que nosotros los Kijin, pero…” Murmuró el Rey Tenma.

“Pero no hay ciudadanos en nuestra nación”, dijo Oniwaka.

Como la nación Kijin era una nación de defensores, no había ciudadanos que necesitaran protección en un momento de emergencia. Todos los habitantes de la nación eran Kijin, y el sistema era tal que cada individuo podía luchar cuando era necesario.

Por eso entrenar a los Elfos, humanos y Enanos como magos sería difícil.

“Eso no es lo que quise decir”, dijo la Princesa Levia. “Estaba pensando que sería bueno si hicieran intercambios internacionales e invitaran Majins, Lamias, Orcos Noble y Ghouls de otras naciones… No con matrimonios, sino solo por períodos cortos de quizás un año o varios meses. Por supuesto, a cambio enviarían guerreros a las naciones de las cuales invitaron a su gente”.

Tenma, Oniwaka y los otros Kijin se congelaron por un momento …

“¡Nunca pensamos en eso…!” Murmuraron.

¿Por qué Tenma, Oniwaka y los demás no habían pensado en lo que se le había ocurrido a la Princesa Levia tan rápidamente? Era por sus viejas ideas preconcebidas.

Cada raza dentro de la Cordillera Fronteriza tenía su propia nación. Había varias razones para esto, como mantener una estable población de creyentes para los dioses y asegurar que cada raza pudiera continuar existiendo en igualdad de condiciones. Todo esto era necesario para proteger el interior de la Cordillera Fronteriza de las fuerzas de Alda.

Además, los dioses habían creado un sistema en el que los niños nacidos entre padres de diferentes razas nacerían como miembros de la raza principal de la nación en la que el niño fue concebido.

Por ejemplo, si el Orco Noble Budarion y la Arachne Princesa Kurnelia se aparearan en el Reino Orco Noble, todos sus hijos serían Orcos Nobles. Si se aparearan en Zanalpadna, todos sus hijos serían Arachnes.

Por cierto, cuando ninguno de los padres pertenecía a la raza principal de la nación en la que concebían a sus hijos, los hijos nacerían de ambas razas en proporciones iguales.

Pero como Budarion era un Orco Noble, crear hijos con la Princesa Kurnelia en una tercera nación daría como resultado que todos los niños nacieran como Orcos Nobles.

Dejando eso de lado, debido a este sistema, cada nación había evitado las migraciones en una escala mayor a personas estudiando en el extranjero o casándose con familias de otras naciones. Esto se debía a que una disminución en la población de la raza principal de una nación era equivalente a una disminución en la fuerza de combate de esa nación.

Y la fuerza de combate que cada nación poseía había sido suficiente hasta ahora.

Por eso nadie había pensado en esta idea. A pesar de pensar que las cosas no eran tan buenas como lo eran ahora, el Rey Tenma nunca había pensado en eso. Si bien se podría atribuir esto a la falta de flexibilidad, es probable que se deba al fuerte sentido de responsabilidad que él sentía por su propia nación de cumplir con su deber ellos solos.

Pero como dijo la Princesa Levia, con un sistema de intercambio de combatientes entre naciones por períodos de tiempo limitados, ninguna nación perdería fuerzas de combate. De hecho, la fuerza general de cada nación aumentaría.

Por supuesto, habría más disputas debido a las diferencias entre razas, y les tomaría tiempo comenzar a operar de manera efectiva. Pero no tomaría más de cien años para que cada raza se acostumbre a ello.

“Gracias. Implementaremos esa brillante idea de inmediato. Está bien, ¿no es así, gente?” Le preguntó el Rey Tenma a los otros Kijin.

Los Kijin gritaron en aprobación a la decisión del Rey Tenma y levantaron sus puños en el aire.

“Me alegra que pueda ser útil”, dijo la Princesa Levia con una sonrisa, sus llamas brillaban más de lo habitual.

Con la nación estando rodeada por múltiples Mazmorras, podrían obtener grandes ganancias, pero también había un gran peligro. Siendo la Primera Princesa del antiguo Talosheim, la Princesa Levia probablemente entendía cómo se sentían los Kijin.

Y así comenzó la visita de Vandalieu y sus compañeros a la primera de las naciones en la Cordillera Fronteriza.


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