The Death Mage that doesn’t want a fourth time Capítulo 75 – Editado
¡Carga! El sindicato criminal local
Naturalmente, los sindicatos criminales existen en las naciones y ciudades de Lambda.
El intercambio de bienes robados, el contrabando de productos tales como drogas e items malditos, el comercio ilegal de esclavos, los contratos con asesinato. Son mucho más malvados que los Gremios de Ladrones que aparecen en las obras de fantasía de la Tierra, y están aquellos que nunca podrían ser llamados un mal necesario.
Tal sindicato criminal también existía en la ciudad de Niarki.
Una organización con varias docenas de miembros, los ‘Colmillos de las Noches Oscuras’. Era un sindicato criminal que recientemente se aprovechó de la depresión económica en el Ducado de Hartner para obtener ganancias a través de la trata de esclavos y el tráfico de drogas.
Su líder era un hombre temido, conocido como ‘Orejas Rasgadas/Arrancadas’ Zagi. Cuando era joven, fue sometido a torturas por una organización opositora, durante la cual sus orejas fueron despedazadas, pero no había soltado un solo grito.
Zagi estaba observando a una hermosa mujer de pelo y ojos rojos.
“Perra… ¿Qué estás buscando?”
Se vio obligado a sentarse en un sofá dentro de su base, que estaba lleno del persistente olor a sangre. Delante de él había un niño de cabello blanco sentado en el sofá opuesto y la hermosa mujer estaba a su lado.
Los secuaces cercanos de Zagi estaban tendidos en el suelo sangrando o temblando de miedo en las esquinas de la habitación junto con las mujeres que servían sus bebidas.
“Lo que busco es – ” comenzó el niño.
“No te lo pregunte a ti. Calla esa maldita boca, mocoso de mierda,” dijo Zagi, interrumpiéndolo, todavía hablando con el tono de una persona importante. “Oi, Nee-chan, no sé qué clase de broma es esta, pero si pensaste que me podrías engañar para que pensara que este niño es tu amo, has fracasado. No hay manera de que una mujer que pueda deshacerse de mis hombres en un abrir y cerrar de ojos le sirva a un mocoso como este – ¿¡…!?”
La hermosa mujer pelirroja agarró el cuello de Zagi y lo levantó en el aire con una mano.
(‘¿¡Estoy siendo levantado por el delgado brazo de una mujer!?’)
En el momento , la mujer que había levantado al asombrado Zagi, golpeó su espalda contra el piso.
“¿¡GAH!?”
El piso hizo un ruido de destrucción. Zagi estaba sin aliento por el impacto y comenzó a retorcerse del dolor en el suelo. La mujer añadió una patada a su abdomen.
Zagi lanzó un grito, como si el precioso aire de sus pulmones hubiera sido exprimido. Cuando la mujer se movió para lanzar otro ataque, fue detenida.
“Eleanora, cálmate,” dijo el niño.
“Pero Vandalieu-sama, tales criaturas inferiores atreviéndose a hacer comentarios descuidado sobre ti, no tienen derecho de respirar,” protestó la mujer. “Debe ser torturado y asesinado tan pronto como sea posible.”
“Tus palabras se contradicen,” señaló el niño. “Sería problemático si muere, así que vamos a calmarnos.”
“… Sí.” La mujer se giró hacia Zagi. “Deberías estar agradecido por la bondad de Vandalieu-sama, humano.”
“Ah, no es bueno usar la palabra ‘humano’ así,” dijo el niño. “Después de todo, yo, Eleanora, Zran, todos somos ‘humanos*‘. Todo el mundo es humano, ya sabes.
TLN *: Se refiere a todas las razas conocidas como ‘personas’ en Lambda, no específicamente a la raza humana.
“E-eso es verdad. Todo el mundo es humano, todo el mundo es humano…” La mujer se giró hacia Zagi. “Se agradecido, escoria.”
“Sí, sí, justo así,” dijo el niño.
De la conversación entre los dos individuos que tenían las manos en un lugar por encima de su cabeza, Zagi, que todavía era incapaz de respirar, se dio cuenta de que el niño realmente era el superior en su relación. Y en el interior, sintió alivio por el hecho de que el niño parecía no tener intención de matarlo.
Teniendo en cuenta la capacidad que Eleanora había demostrado hace un momento, Zagi sabía que incluso los miembros y guardaespaldas de los Colmillos de las Noches Oscuras que no estaban presentes no podrían cruzar espadas con ella. De hecho, dentro de su campo de visión, podía ver al guardaespaldas más competente de la organización, un ex aventurero de clase C, derrotado con una espada perforándole el estómago.
(‘Ahora que se trata de esto, no tengo más remedio que ganar tiempo hasta que llegue el Maestro.’)
La única esperanza de Zagi era que el verdadero Maestro del bajo-mundo de Niarki, el que apoyaba a la organización, llegara corriendo a la escena de este extraño acontecimiento. Zagi podía sentir la presencia del familiar del Maestro, por lo que creía firmemente que el Maestro vendría.
La pregunta era si eso ocurriría cuando Zagi aún estuviera vivo o después de que ya hubiera muerto.
“Guh… Entonces… ¿cuál es tu objetivo?” Le preguntó al niño. “¿Alguien te pagó para hacer esto? ¿O quieres drogas? Seguramente no me vas a decir que este es el plan de venganza de alguien.”
“Es la última opción, ‘venganza’,” respondió el niño. “Sin embargo, sólo estoy actuando como un agente.”
Aunque el corazón de Zagi casi se desmoronaba al escuchar que realmente era un acto de venganza, sonrió para sí mismo, dándose cuenta de que había una posibilidad de sobrevivir si el niño era un agente.
Los que buscan venganza a menudo tienen un sentido roto de los beneficios y las pérdidas. Un vengador que sucumbiera ante el dinero o las mujeres no habrían hecho cosas así contra el jefe de un sindicato criminal.
Sin embargo, si él simplemente era el agente de la venganza, entonces era una historia diferente.
“Entonces, ¿qué pediste? Si es dinero, pagaré todo lo que quieras. ¿No te volverías de nuestro lado?” Preguntó Zagi.
“No, tengo la intención de tomar todo tu dinero después de que te mate,” dijo Vandalieu.
“¿¡Qué – !? ¡E-espera un segundo, ¿no dijiste que tu objetivo era la venganza?!
“Eso es verdad. Y estoy planeando tomar tu dinero y organización mientras estoy en ello.”
La manera en que Vandalieu pronunció estas palabras con un tono tan casual hizo que Zagi se estremeciera. Y si lo que Vandalieu decía era verdad, el hecho de que Zagi fuera asesinado ya estaba decidido. Zagi no podía entender esto en absoluto.
“¡Espera, ¿para quién estás tomando venganza?!” Preguntó, ahora desesperado. ¿No ha habido algún tipo de malentendido? ¡Definitivamente soy una mala persona, pero no mato a las personas sin razón! ¡No tengo otra opción más que hacerlo para sobrevivir. Muchas de las personas a las que maté eran verdaderos canallas. En el bajo-mundo, hay una cosa llamada las virtudes del bajo-mundo – ”
“Si esas palabras son mentiras, vas a irte directo al infierno, ¿sabes?” Dijo Vandalieu, aunque estaba casi seguro de que las palabras de Zagi eran mentiras. Ya había escuchado varias cosas de los subordinados recién fallecidos de Zagi. “Y en cuanto a la venganza por la que vine… ¿Te acuerdas de un bar llamado ‘Sueños Escarlata’?”
“¿De qué estás hablando?” Preguntó Zagi, desconcertado. No recordaba nada de un bar llamado Sueños Escarlata.
“He venido por la venganza de una mujer que fue engañada por un bardo estafador, que cantaba en ese bar hace quince años,” dijo Vandalieu.
“¿¡H-huh!? ¿¡Qué diablos con eso!?” Gritó Zagi, con los ojos totalmente abiertos en incredulidad. “¿¡Hace quince años!? ¿¡La prostituta de un estafador!? ¿¡Por qué diablos has venido por una venganza tan despreciable!? ¿¡Qué tan estúpido puedes – GEGOH!?”
Eleanora lanzó otra patada en el costado de su cuerpo.
“Por favor, abstente de hacer más comentarios descuidados, escoria,” le advirtió Eleanora.
Mientras Zagi rodaba por el suelo, lanzando una mezcla de sangre y vómito, Vandalieu habló una vez más.
“En cuanto a por qué, en realidad, esta tarde – ”
Algo grande iba a suceder.
La Anciana Milán, una Espiritista que había vivido de la adivinación durante mucho tiempo en la ciudad de Niarki, estaba segura de ello desde la noche pasada.
Era un claro augurio que podría ser notado por alguien con los poderes básicos otorgados por el Trabajo Espiritista.
“Así que, has venido,” dijo, dirigiéndose al cliente que había abierto la puerta de su pequeña tienda. “El negocio ha estado terrible por tu culpa.”
“¿Qué quieres decir?” Preguntó Vandalieu, el niño de pelo blanco que había entrado por la puerta.
La expresión en el rostro arrugado de la Anciana Milan cambió cuando se echó a reír. “¿Estás cuestionando cómo sabía que vendrías? ¿O por qué mi negocio ha ido mal por tu culpa? Ya podrías saber la respuesta a ambas cosas si lo piensas cuidadosamente. Ahora que todos los espíritus de la ciudad han sido removidos, incluso los espíritus de los ratones e insectos, ¿qué es lo que una Espiritista como yo debería hacer? Además, si estás llevando un gran número de espíritus contigo, serías notable incluso desde fuera de la ciudad. ”
Los ojos de la Anciana Milan, los ojos de una Espiritista, podían ver los innumerables espíritus que rodeaban a Vandalieu. Sus números iban mucho más allá de los cientos o miles; se arremolinaban alrededor de él como insectos.
Sinceramente, no podía comprender cómo el muchacho que estaba frente a ella había logrado mantener la cordura.
“Algunos de los espíritus me dijeron que tenías conocimiento del pasado,” dijo Vandalieu.
“Supongo que sí. Soy una Elfo, así que realmente soy tan vieja como me veo,” dijo la Anciana Milan, quitándose la capucha para revelar sus largas y puntiagudas orejas. “Realmente no estoy tratando de esconderlo. Es sólo que una misteriosa anciana que ha estado aquí durante décadas atrae a más clientes que una simple anciana Elfo, ¿sabes?”
Parecía que la atmósfera y las impresiones dejadas en los clientes eran importantes para los adivinos, incluso en mundos de fantasía.
“Entonces, ¿qué querías preguntarme? No soy una vendedora de información, pero si sólo son historias del pasado, lo haré barato para ti.”
Aquellos con el Trabajo Espiritista son capaces de hacer un poco de adivinación, escuchando las voces de los muertos y viendo espíritus. Aparte de ser capaces de saber quién cometió un asesinato o escuchar a personas de organizaciones de inteligencia secretas que habían sido silenciadas de maneras bruscas, no eran nada excepcionales.
Esto se debía a que los recuerdos y las personalidades de los espíritus se volvían inestables con el tiempo. Sus recuerdos de todo lo que no fueran las fijaciones que tenían en vida o de las personas a las que odian, se desploman como si se disolvieran, eventualmente desapareciendo por completo.
Esto puede suceder en el espacio de cualquier lugar entre el intervalo de días a décadas.
E incluso si poseen los recuerdos y las personalidades que tenían en vida, no hay garantía de que digan la verdad. En el pasado han habido acontecimientos trágicos donde las investigaciones criminales basadas en las palabras de los Espiritistas resultaron en la ejecución de personas inocentes. No es infrecuente que la víctima proteja a su asesino cuando este era su pariente.
Pero como la Anciana Milan era una Elfo con un tiempo de vida de quinientos años, recordaba muchas cosas sobre el pasado, y recordaba las historias que le contaban los espíritus justo después de su muerte, a pesar de que habían muerto hace mucho tiempo.
“Por favor, dime qué le sucedió a la Princesa Levia de Talosheim y a los que estaban con ella hace unos doscientos años,” dijo Vandalieu.
“¿Por qué querrías saber algo así?” Preguntó la Anciana Milan. “¿Tienes alguna relación con esa nación de Titanes?… No, supongo que no preguntaré.”
“Sin embargo, no me importa decirte.”
“No importa; esos espíritus a tu alrededor me están dando miradas aterradoras,” dijo la Anciana Milan. “Pues bien… Creo que esto será desagradable de escuchar para ti, pero escucha, y no te enojes.”
Cuando el túnel a través de la Cordillera Fronteriza fue descubierto hace poco más de dos siglos, el jefe de la familia de duques Hartner de la época era un creyente obsesionado por la guerra y un devoto de Vida. Como Talosheim era una nación de Titanes que creía en Vida, dirigió el comercio con Talosheim de una manera proactiva.
Este comercio le trajo riqueza al Ducado de Hartner, llevándola a tener una reputación favorable y ser elogiada por tener políticas económicas excepcionales a pesar de tener una imagen de ducado sin refinar antes de eso.
Sin embargo, el nuevo jefe de la familia después él era un creyente devoto de Alda. Él creía que quien les otorgaría su protección divina en las batallas no sería Vida, que había sido derrotada, sino Alda, el vencedor.
Aun así, no habría problemas para Talosheim si el duque fuera parte de la facción pacifista, pero en realidad era un fundamentalista que pretendía ser parte de la facción pacífica.
Pero él no era tan simple como un fanático, y como gobernante, tenía el poder del juicio. Mantuvo el comercio con Talosheim durante todo el tiempo que fue rentable, a pesar de sus desagradables sentimientos al respecto.
Fue entonces cuando ocurrió la expedición de la nación escudo Mirg a Talosheim. El jefe de la familia Hartner utilizó esa expedición a su favor. Cuando Talosheim envió solicitudes de refuerzos, hizo excusas, retrasó sus respuestas y dejó morir a los Titanes. Cuando la Primera Princesa Levia guió a cincuenta refugiados al Ducado de Hartner, buscando ayuda, los engañó para que pensaran que los iba a aceptar.
Envenenó a los guardaespaldas de la princesa y luego la ejecutó con la falsa acusación de intentar matarlo e instigar un golpe de estado para tomar el Ducado de Hartner para si misma. Adquirió los tesoros nacionales de Talosheim que los Titanes habían traído para asegurarse de que no cayeran en las manos de la nación escudo Mirg… Preciosos Items Mágicos, tales como una caja que generaba productos infinitos.
Envió a los Titanes restantes, que sólo eran niños y ancianos, a las minas de esclavos como esclavos criminales.
Abandonó a la ciudad de personas que conocían bien a Talosheim, la ciudad que era el punto de contacto para el comercio con Talosheim. Dado que ahora el comercio era imposible, era incapaz de mantenerse como una ciudad comercial, por lo que esto era conveniente para él.
Como el túnel fue sellado, no había necesidad de preocuparse de que la nación escudo Mirg hiciera una persecución.
Como resultado, el Ducado de Hartner adquirió los tesoros nacionales de Talosheim y una fuerza de trabajo de Titanes equivalente a varios cientos de trabajadores normales sin perder a un solo soldado contra la nación escudo Mirg.
Considerando la alternativa de enviar refuerzos para ayudar a los Titanes contra la nación escudo Mirg y perder la batalla, esta fue una extraordinaria ganancia.
“Pero hace doscientos años, ¿no se suponía que Talosheim debía ser considerado del lado de la justicia en la guerra entre el Reino Orbaume y el Imperio Amid?” Preguntó Vandalieu.
Si la historia de la Anciana Milan era verdadera, había algunas inconsistencias. Al menos, con su versión de los acontecimientos, habría problemas al considerar a Talosheim como parte de la justicia.
Pero la Anciana Milan simplemente se encogió de hombros. “Simplemente soy una Espiritista, muchacho. Sólo digo las palabras de los muertos; investigar y sacar conclusiones no es mi especialidad, ni es mi trabajo. Pero tienes razón…” Hizo una pausa. “Los únicos que saben lo que paso serían la familia del duque y sus ayudantes cercanos, así como un número muy pequeño de los gobernantes del Reino de ese entonces. Probablemente engañaron al mundo con un sustituto de la princesa. Poco después de la guerra, podrían haber anunciado que ella murió de una enfermedad. Es un método que incluso una anciana como yo podría creer.”
Había menos Titanes que humanos, pero había un buen número de ellos viviendo en el Reino Orbaume. A pesar de que habría tomado algún esfuerzo, no era particularmente difícil preparar un sustituto.
Y aunque la princesa Levia era conocida por todos en Talosheim, el número de personas que habían visto su rostro en el Reino Orbaume era limitado.
La gente sería informada de la guerra y donde estaba ocurriendo, diciendo que los pobres refugiados habían sido “tomados bajo protección.” Todo el mundo estaría satisfecho con esto y nadie pensaría en descubrir lo que realmente estaba sucediendo. Unos años más tarde, la gente sería engañada de la misma manera con respecto al paradero de la princesa.
Se trataba de una conspiración que se haría posible si varias personas influyentes unían sus fuerzas.
“… Entonces ¿Los refugiados de Talosheim todavía están en las minas?” Preguntó Vandalieu.
La Anciana Milán asintió. “Es muy probable. Los Titanes son robustos, y aunque son esclavos criminales, en realidad son más como esclavos ilegales, por lo que deberían seguir trabajando sin tener derecho a vivir en libertad o suicidarse. Quizás no los ancianos, pero aquellos que eran niños en ese entonces deberían estar vivos todavía, aunque probablemente no todos. Al parecer, es algo así como una aldea de esclavos manejados por el ejército. Es algo que escuché de uno de los espíritus cerca de ti.
Vandalieu pensó un momento antes de hacer otra pregunta. “… Los Titanes que eran los guardaespaldas de la Princesa Levia, ¿dónde fueron enterrados?”
“Veamos. Sería muy raro que un espíritu que conociera tal información clasificada se paseara por una ciudad en un lugar tan remoto como este,” dijo la Anciana Milán. “Pero hay un cementerio subterráneo que sería ideal para enterrar una historia tan oscura. Hay una leyenda de que uno de los campeones selló una parte del Rey Demonio allí. Se dice que gracias a él, el mal no puede escapar de ese lugar, incluso ahora.”
“¿Dónde está eso?” Preguntó Vandalieu.
“Un lugar debajo del castillo del duque,” respondió la anciana Milán. “Ten cuidado.”
“¿Tener cuidado?” Repitió Vandalieu. “Lo estás diciendo como si supieras que voy a ir.”
La Anciana Milán dio un suspiro irritado. “Como puedes ver, he estado en este negocio por mucho tiempo. Al mirar a los espíritus que te rodean, puedo ver que estás luchando para contener tu ira.”
Exactamente como señalaba la Anciana Milan, Vandalieu estaba a punto de estallar de rabia. Los espíritus cercanos temblaban de miedo por su ira.
Si la historia de la Anciana Milan era cierta, ¿cómo podría estar tranquilo? ¿Cómo no podría maldecir los acontecimientos del pasado?
Incluso sentía un impulso asesino de salir de la tienda y comenzar a despedazar indiscriminadamente a todo ser viviente que se le acercara.
Pero el lado lógico de Vandalieu lo persuadió de que eso no lo haría feliz, ni tendría sentido hacerlo.
Era cierto que las personas del Ducado de Hartner habían abandonado a los refugiados de Talosheim que eran explotados. Nadie, ni siquiera la anciana elfo frente a él, había tratado de abogar para que se les ayudara.
Pero el Reino Orbaume también era una nación feudal. El ciudadano promedio no pensaría en iniciar movimientos políticos. De todos modos, casi nadie estaba enterado de los acontecimientos de hace doscientos años. No había internet ni periodistas en Lambda. Había pocas maneras de difundir la información, y los métodos que las personas podían usar para viajar también eran limitados.
Y con respecto al castigo, la mentalidad de Talosheim, la mentalidad de Nuaza, Borkus, Zran y los otros Titanes, era que “los pecados del padre no son los pecados del hijo”. Vandalieu también estuvo de acuerdo con esto.
Sería un error castigar a las personas de esta época por los pecados cometidos hace doscientos años.
En efecto, al menos por los pecados de ‘hace doscientos años’.
Vandalieu exhaló. “… Otra pregunta. Si alguien atacara a la mina de esclavos y todos los esclavos desaparecieran en alguna parte, alguien investigaría. ¿Puedes venderme información sobre las personas que investigarían tal incidente?”
Lo que debía hacer en este momento no eran acusaciones o represalias, sino liberar a los Titanes que fueron convertidos en esclavos. A Vandalieu no le importaban las leyes de esta tierra.
Pero no sólo los liberaría. Tenía que convencerlos y hacer que vinieran a Talosheim. Necesitaba ganar poder y apoyo, atacar con suficiente fuerza que hasta podría considerarse excesivo, y engañar al Duque de Hartner y a los que le sirven para que pensaran que fue algún tipo de accidente.
“… No. Valoro mi vida más que unas pocas monedas,” dijo la Anciana Milan. “Porque estoy preocupada, te diré que la venganza es… No, no importa. Estas palabras no son más que un ideal poco realista. Me di cuenta de eso poco después de que empezara a ver espíritus.”
El ideal de que los muertos no desean nada, o que sólo quieren que los vivos sean felices, no es más que una ilusión terriblemente estúpida.
Había espíritus siguiendo este ideal poco realista, pero si aquellos a quienes odiaban en vida caían en la ruina, se reían y se sentían verdaderamente felices desde el fondo de sus corazones. La Anciana Milan sabía que tales espíritus existían.
La idea de contar este ideal poco realista, a Vandalieu de todas las personas, era gracioso.
“Mañana saldré de la ciudad. ¿Hay algún tipo de recompensa que quieras?” Preguntó Vandalieu, como si nada hubiera pasado. Había logrado reprimir su ira.
¿Un pago por la información? A pesar de la apariencia de mi tienda, tengo ahorros ,” dijo la anciana Milan. “Tengo suficiente para retirarme y vivir el resto de mis años, pero… Veamos, ¿puedo pedirte un favor?”
Mientras todos los espíritus de la ciudad siguieran a Vandalieu, su negocio como Espiritista estaba condenado. Como tal, la Anciana Milan tenía la intención de cerrar su tienda por un tiempo. Incluso había considerado mudarse a otra ciudad, dependiendo de cómo iban las cosas.
Por eso decidió expresar el único arrepentimiento que quedaba en el rincón de sus recuerdos.
“En realidad, ya sabes, esto fue hace unos quince años. Una de mis clientes se involucró con un bardo que cantaba en un bar llamado ‘Sueños Escarlata’. Le dije que era un estafador y le advertí que se rindiera con él, luego me dijo que iba a romper con él, pero -”
“Tres días después, el espíritu de la mujer regresó con una expresión triste, y desapareció poco después. La anciana me dijo que quería saber la verdad sobre esta mujer. Y luego escuché de una fuente confiable que tú eres el responsable,” explicó Vandalieu.
El cuerpo de Zagi no podía parar de sudar del terror.
(‘¡En otras palabras, este mocoso del que no sé nada está a punto de hacer una locura en este ducado! ¿¡Y tan sólo decidió matarnos a todos mientras está en ello!?’)
“No, muchos de ustedes siguen vivos,” dijo Vandalieu. “Aparte de tus guardaespaldas, sólo unas pocas personas murieron. Los otros están sangrando un poco, pero sus corazones siguen latiendo.”
(‘¿Este chico acaba de leer mi mente?’)
Zagi estaba demasiado sorprendido como para hablar, pero en realidad, el espíritu de uno de sus guardaespaldas le habló alegremente a Vandalieu, “Probablemente está pensando algo así. ¿Qué idiota, ¿no?”
“Así que, ¿la recuerdas?” Preguntó Vandalieu.
Aunque Zagi no respondió, sí tenía una idea de a quien se refería Vandalieu. Para ser más específico, la recordó mientras Vandalieu hablaba.
Fue hace quince años, cuando Zagi estaba en el fondo de la organización. En aquel entonces, ya estaba bendecido con cualidades ruines, habilidades para cometer crímenes y buena suerte. Incluso el jefe de la organización de ese momento lo recordaba.
Uno de los trabajos que se le encomendaron fue castigar a un bardo viajero que había estado estafando a las personas sin darle ninguna ofrenda a la organización.
Sin embargo, el estafador logró escaparse muy cerradamente de Zagi. Con el fin de encubrir su fracaso, secuestró a la mujer que el estafador había marcado como su objetivo, la mató de una manera inimaginablemente horrible y arrojó su cadáver en la habitación que el estafador había estado usando.
Mató a la mujer y lo hizo parecer como si el estafador hubiera escapado del miedo.
También sobornó a sus compañeros. Tomó el dinero de la mujer con el que el estafador no pudo escapar, se lo dio al jefe y le dijo que era el dinero que el estafador había ofrecido en disculpa. Se suponía que sería el final de este incidente.
(‘¡S-si digo la verdad aquí, me matarán! ¡Maldita sea, como si me fuera a morir por esa mujer a la que a nadie le importaba una mierda!’)
“No sé, quizás fue alguien más… Probablemente el guardaespaldas muerto de allí,” dijo Zagi. “Era un bastardo loco que amaba matar mujeres, ¿sabes?”
“¡Está mintiendo! ¡Maté a unas cinco personas, pero todos eran hombres!” Gritó el espíritu del guardaespaldas.
Aunque Zagi estaba haciendo varios esfuerzos para sobrevivir, eran intentos inútiles y bastante graciosos para Vandalieu, que podía ver espíritus.
(‘Maldita sea, ¿el Maestro todavía no llega? ¡Ah!’)
La puerta se abrió desde el exterior con una explosión. Un hombre con ojos rojos y piel blanca entró, junto con un Titán con el rostro oculto por una máscara negra y varias personas de aspecto pequeño.
“¡Maestro! ¡Gracias por venir!”
El Vampiro que lideraba al grupo era un espía que fue estacionado aquí por los Vampiros Raza Pura que adoraban a Hihiryushukaka, el Dios Malvado de la Vida Alegre. Él era quien estaba apoyando a Zagi.
Al convertirse en el sabueso de este Vampiro, Zagi pudo actuar como una figura importante en el bajo-mundo de esta ciudad de diez mil habitantes, sin que ninguna otra organización subiera al poder.
Zagi nunca había visto al Titán o a los hombres pequeños que estaban detrás del Vampiro, pero asumió que probablemente serían sus Vampiros Subordinados.
“¡Maestro, mata a este mocoso de mierda y a su perra! ¡Definitivamente pagaré el favor!” Gritó Zagi.
“Zagiii… Eres un hombre leal que me sirvió bien. Te he valorado mucho… ”
El Vampiro caminó hacia ellos, como si respondiera a su petición. Pero entonces, siguió caminando recto más allá de Vandalieu y Eleanora y miró a Zagi hacia abajo.
“¡¡JODIDO MESTIZOOOO!! ¡¡TUVISTE EL ATREVIMIENTO DE HABLARLE MAL A ESTAS PERSONAS!!” Condujo la dura suela de su bota en el pecho de Zagi.
“¡GUAAAAH!” Zagi gritó mientras escuchaba a sus costillas crujir. “M-Maestro, ¿qué estás…?” De repente, notó que la ropa del hombre al cual llamaba ‘Maestro’ estaba manchada de color rojo oscuro.
“Todavía tengo planes para él, así que déjalo en eso,” le ordenó Vandalieu.
“Sí… Goshujin-sama.” El Vampiro bajó la cabeza respetuosamente hacia Vandalieu y besó sus pies.
Al ver esto, Zagi comprendió todo. La ‘fuente confiable’ que Vandalieu había mencionado antes era este Vampiro No-muerto.
La última esperanza de Zagi había sido eliminada incluso antes de que comenzara el ataque contra su organización.
“Esto, esto no puede estar sucediendo… Sólo porque maté a esa mujer de la que nadie se preocupa, la clase de mujer que puedes encontrar en cualquier lugar, mi organización está… yo estoy…” Con su esperanza extinguida, Zagi comenzó a susurrar para si mismo con una cara que se veía más muerta que la de un muerto real.
Vandalieu le dirigió una mirada perpleja. “Así como ella era la clase de mujer que puedes encontrar en cualquier lugar, alguien a quien realmente no te importa matar, tú eres el tipo de villano que puedo encontrar en cualquier lugar, y realmente no me importa matarte,” le dijo a Zagi. “¿No es así como es?”
Y así, Zagi, el jefe de los ‘Colmillos de las Noches Oscuras’, murió. Sin embargo, al día , él se encontraba en perfecto estado de salud, aún dándole órdenes a sus subordinados.
Zagi, cuya personalidad se había vuelto extrañamente alegre, comenzó a gobernar el bajo-mundo de una manera mucho más fiable que antes. Pasaría un tiempo antes de que ciertas acciones de un aventurero revelaran que él era, en realidad, un No-muerto.
“¡Rey, finalmente conseguí una amante!” Anunció Braga.
“¿Eh?, ¿cuándo sucedió eso?”
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