The Death Mage that doesn’t want a fourth time Capítulo 83 – Editado

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La diferencia entre hacer peticiones y hacer una selección

 

En la zona residencial de los esclavos dentro de los muros de la mina de esclavos… en la aldea de los esclavos, las figuras más importantes y las que toman las decisiones entre los esclavos Titanes se habían reunido.

Normalmente, habría ojos observando la zona residencial y a los Titanes nunca se les permitiría reunirse a menos que se les instruyera, para que no pudieran tramar rebeliones. Pero todos los soldados que estaban de guardias ahora se comportaban como muñecas.

“Levia-sama… ¿no es esa Levia-sama?”

“Sí, ella se ve un poco diferente de cómo la recuerdo, pero no hay error. ¿Cómo podría confundir a Levia-sama con alguien más?”

“Así que, era verdad que traerías a Levia-sama aquí…”

Al ver los ojos de los Titanes totalmente abiertos de asombro con las lágrimas fluyendo de ellos, las llamas de Levia parpadeaban de felicidad, pero al mismo tiempo, colocó la mano sobre su pecho en tristeza.

“Todos… Gracias por vivir hasta el día de hoy. No pude protegerlos y en vez de eso los hice sufrir,” dijo.

Para los Titanes, que tenían un tiempo de vida de trescientos años, doscientos años era mucho tiempo. Aquellos que eran ancianos en esa época ya habían perecido desde hace mucho tiempo, y la mayoría de los adultos de la época también se habían ido. Aquellos que eran niños ahora eran adultos.

Hasta la edad de quince años, los Titanes envejecen aproximadamente en la misma proporción que los humanos, y después de eso, envejecen lentamente, alcanzando el tamaño máximo de sus cuerpos alrededor de los doscientos años. A partir de la edad de doscientos cincuenta en adelante, comienzan a hacerse viejos. Por esta razón, pocos Titanes tienen una apariencia envejecida.

“Está bien; todo es culpa del Duque de Hartner, el que nos traicionó. Levia-sama, nos mantuviste en tus pensamientos incluso después de tu muerte, ¿no? Eso es más que suficiente para nosotros.”

“Y ahora nos está ayudando así. Eso es más que suficiente. Nadie, ni mi madre, ni mi abuelo, ni mi hermano menor, la culparía, Levia-sama.”

Los Titanes eran extremadamente delgados y tenían pieles maltratadas. Muchos de ellos todavía tenían marcas de latigazos y quemaduras que permanecían en sus brazos, piernas y rostros.

Su trato en la mina era un poco leve en comparación al trato de otros esclavos criminales, pero todavía eran tratados cruelmente; los soldados hacían lo que querían, pensando: “Está bien, siempre y cuando no mueran”, y, “No importa si uno o dos mueren”.

De hecho, todos los ancianos murieron enseguida, y bastantes de las mujeres y niños también murieron porque fueron incapaces de soportar este tratamiento.

Sus espíritus no fueron sellados por nada como la barrera de un campeón; muchos de ellos ya habían desaparecido de la mina desde hace mucho tiempo.

“No sé cómo lo hiciste, pero los soldados que nos vigilaban son como muñecas en este momento, y nos has traído a Levia-sama,” dijo Gopher, la hija de Borkus. “Todo lo que dijiste era verdad. Al principio no podía creer en las palabras de un enano como tú, pero… entonces, ¿eso significa que es verdad que nos rescatarás de esta mina, Van…?”

“Es Vandalieu, Gopher-san,” dijo Vandalieu. “No me importa si me llamas ‘niño’ como lo hace Borkus.”

Él se había mezclado entre los esclavos y usó la habilidad Usurpación Mental para reducir a todos los soldados a estados vegetativos, uno por uno.

“Pero por favor no me llames ‘enano’,” añadió. “Soy demasiado consciente de eso.”

Las razas tales como los Titans y personas-Bestia tienen un sentido de valores donde creen que el tamaño es equivalente a la fuerza y ​​ser pequeño significaba ser débil. Incluso si no fuera así, Vandalieu, que era pequeño incluso comparado con otros niños de la misma edad, probablemente no parecía confiable para los Titanes, cuyas mujeres podían alcanzar una altura de 2,5 metros.

El Encanto de Atributo Muerte no funcionó después de todo; la comunicación con las personas vivas era difícil.

(‘Estoy muy contento de haber traído a la Princesa Levia,’) pensó Vandalieu.

Gopher le dirigió una sonrisa irónica. “Es justo como Oyaji siendo tan enérgico incluso cuando está muerto,” se rió. “Levia-sama te está llamando ‘Su Majestad’, ¿no es extraño que te llame así?”

“No tienes que preocuparte por eso,” dijo Vandalieu. “De todos modos, en este punto, estoy pensando en liberar a todos de esta mina.”

“Pero eso no es tan simple como suena, ¿verdad?” preguntó Gopher. “Tenemos collares de esclavitud en nuestros cuellos.”

Collares de esclavitud, collares de servidumbre – tienen varios nombres diferentes, pero son Items Mágicos que aseguran que los esclavos no desobedecen las voluntades de sus amos.

Si los esclavos intentan causarle daño a sus amos o intentan escapar, los collares les causan sufrimiento sofocándolos o liberando una descarga eléctrica.

Hay muchas maneras de removerlos, pero la aprobación de los amos no es lo único que se necesita. Además, los hechizos normales para romper maldiciones no pueden removerlos; se requieren hechizos especiales, pero se mantienen en secreto.

“No podrás removerlos incluso si derrotas al gobernador de la mina,” dijo Gopher. “Incluso no podrías simplemente – ”

“Puedo removerlos,” dijo Vandalieu.

Antes de que pudiera escuchar los gritos sorprendidos de los Titanes, lanzó Maná negro de atributo muerte que rodeó el collar de Gopher, que se soltó con un chasquido.

“Im-imposible…”

Gopher y los otros Titanes estaban atónitos cuando el pesado collar golpeó el piso con fuerza, pero mente Vandalieu había usado su Maná para forzar un camino a través de un sello dejado por un campeón. Algo como esto era fácil para él.

“¿Cu-cuántas veces puedes hacer esto en un día?” preguntó Gopher. “Hay más de quinientos de nosotros en total.”

“Cuesta alrededor de mil de Maná cada persona, por lo que puedo manejar a trescientos mil personas y aún me sobraría algo,” dijo Vandalieu.

“¿¡Realmente puedes hacerlo!?”

“Lo siento, pero el tiempo también es un problema, por lo que ayudaría si ese número se mantiene por debajo de los diez mil.”

“¡De acuerdo, entiendo, realmente puedes liberarnos a todos dentro del día, ¿verdad?! ¡Con esto, podemos luchar!” gritó otro Titán.

“Todos, Su Majestad es un poco tímido,” dijo Levia. “Y todos los soldados de guardia son aliados, pero si sus voces son demasiado fuertes…”

“¡Lo sé, Levia-sama! ¿¡Entonces, qué debemos hacer!? ¿¡Cuándo vamos a entrar en acción!?”

“¡Para las armas, sólo hay que usar las picas y las palas que usamos a diario, demonios, incluso con rocas! ¡Estoy seguro de que esas herramientas y rocas se sentirán más ligeras de lo que nunca se han sentido antes!”

“¡Esos bastardos, les enseñaré una lección!”

Los Titanes estaban entusiasmados con ser liberados de su encarcelamiento injusto y finalmente tener la oportunidad de tomar represalias. Aunque Vandalieu parecía inexpresivo, estaba muy nervioso, incapaz de encontrar un buen momento para hablar.

Pero se las arregló para abrir la boca ahora. “Umm… esta noche, en medio de la noche,”

“Ya veo, esta noche… espera, espera un segundo. Es demasiado pronto.”

Aunque era demasiado pronto para ser llamado ‘en medio de la noche’, el sol ya se había ocultado completamente. No había tiempo suficiente para liberar a todos los esclavos y comenzar una rebelión.

Si armaban un alboroto sin plan, los soldados causarían graves bajas entre los esclavos, que eran significativamente inferiores a ellos cuando se trataba de combate. Y no era como si todos los esclavos se fueran a unir a la rebelión inmediatamente.

“Hay esclavos que ya han renunciado a todo, a diferencia de nosotros,” dijo Gopher. “Necesitamos tiempo para convencerlos. Incluso si no quieren unirse a nosotros, necesitamos pedirles que se queden ocultos… No pensarás usar el mismo método en ellos como lo hiciste en esos soldados para convertirlos en muñecas, ¿verdad?”

En el momento en que Gopher planteó esta pregunta, la sospecha apareció en los rostros de los otros Titanes. No se podía evitar; sería más extraño que no sintieran temor por Vandalieu, que se había mostrado capaz de reducir a las personas a estados vegetativos en menos de una hora.

Esta fue una reacción muy normal, por lo que Vandalieu no le prestó atención.

“No, no haré nada de eso,” les dijo. “Pero vamos a llevar a cabo este plan en medio de la noche. No habrá ningún problema.”

“Como dije, no hay suficiente tiempo si hacemos eso,” dijo Gopher.

“En absoluto; hay mucho tiempo,” la tranquilizó Vandalieu. “Habremos ocupado toda la mañana por la mañana. No importa si algunas personas no nos ayudan; todo será hecho por las personas que he llamado.”

“¿¡Q-qué dijiste!?”

Los Titanes estaban atónitos. Creían que Vandalieu había venido a rescatarlos. Pero estaban bajo la suposición de que también requeriría de su cooperación.

Sin embargo, Vandalieu no necesitaba su cooperación en absoluto. Declaró que no importaba lo que los Titanes pensaran de él, en un momento decidió que ocuparía la mina con su propia fuerza.

Entonces, ¿por qué los Titanes se reunieron aquí?

Esto era lo que Gopher y los otros se preguntaban.

Pero Levia respondió a esta pregunta. “Queremos que todos se queden donde están esta noche,” dijo. “Y después de eso, ustedes deben decidir si desean convertirse en ciudadanos de la nueva Talosheim o no.”

 

 

 

La mina de esclavos, que era tan robusta como un fuerte, se rindió en silencio y fue ocupada al salir el sol de la mañana.

La cena de los soldados había sido envenenada. Los soldados consumieron su comida sin notar el veneno inodoro e insípido y entraron en estados de coma en sus camas.

Había un número muy pequeño de soldados con habilidades de resistencia que se dieron cuenta de que algo andaba mal y trataron de decírselo a sus colegas que todavía estaban de pie, pero esos colegas… los que Vandalieu convirtió en muñecas, los tomaron por sorpresa y los retuvieron.

El Vizconde Besser, que estaba durmiendo, así como sus caballeros y sirvientes, fueron capturados vivos.

Y los soldados que estaban colocados en los muros exteriores como vigilantes no podían hacer nada, incluso después de darse cuenta de que algo andaba mal con el resto de los soldados.

“¡S-se aproxima una fuerza armada!”

“¡Esos son Titanes…! ¡Hyih! ¡Titanes No-muertos!”

Con un rugido aterrador, Borkus y los demás cargaron desde el frente de la mina a una velocidad sorprendente para sus tamaños.

Los vigilantes soplaron sus cuernos y tocaron sus campanas para indicar un estado de emergencia, pero ninguno respondió. No, algunos respondieron, pero ésta no era la respuesta que habían deseado.

“¡De cualquier manera los mataremos a todos, así que entreténgannos mientras mueren! ¡Cortador de Acero!”

“ROMPEDOR DE ARMADURAAAA!”

“¡Perforación de Hierro!”

Borkus y los otros Titanes No-muertos desataron habilidades marciales, una tras otra, contra el muro exterior. El muro y la puerta fueron cortadas, rotas y perforadas como si fueran de tofu.

Se divirtieron al ver a los soldados enviados a volar junto a los pedazos de escombros.

 

 

 

Y así, a la mañana , Borkus y los demás, que habían reducido el muro exterior y a los soldados que los estuvieron viendo en ruinas…

“… Como que algo faltó,” murmuró Borkus, rascando su pómulo expuesto mientras miraba hacia abajo a los soldados del Vizconde Besser y a un centenar de civiles, que estaban atados e inconscientes.

“Si te hubieras divertido hasta quedar satisfecho, esta mina se habría convertido en un desierto, ¿no?” señaló Vandalieu.

“No sería tan salvaje,” protestó Borkus. “Al menos dejaría algunos escombros.”

“Desde el principio planeaba matar a todos los soldados, pero habría sido problemático si no hubieras dejado los edificios,” le dijo Vandalieu.

“¡Hahaha! ¡Tienes razón en eso!”

Vandalieu asintió con la cabeza mientras Borkus se reía. Al escuchar su conversación, la mitad de los antiguos esclavos parecían temerosos.

“Tu rostro ha cambiado, pero sigues actuando como un niño, Oyaji,” dijo Gopher, sin mostrar signos de miedo. Dio una sonrisa irónica mientras miraba a Borkus, que se había convertido en mitad huesos.

Borkus la miró y dejó de reír. “Lo siento por mentir,” dijo.

“¿Estás hablando de tu promesa de repeler a la nación escudo Mirg y de perseguirlos?” preguntó Gopher. “Nadie lo tomó en serio.”

“Pero ya sabes, los dejamos por doscientos años, incluso después de morir.”

“Está bien. He escuchado de Levia-sama y de Su Majestad aquí presente que protegiste a Zandia-sama y a los demás, y al legado de la diosa debajo del castillo.”

“Eso es lo que estaba tratando de hacer, pero…”

La realidad era que una mano era todo lo que quedaba de Zandia, y no había sido Borkus quien protegió el legado de la diosa, sino el hielo maldito que lo había sellado.

“No es nada para venirte abajo,” dijo Gopher, dándole a su padre una palmada en su espalda fría. “No me muestres esa cara desalentada, no es como tú. No puedo presentarte ante tus nietos de esta manera, ¿verdad?”

“¿N-nietos?” repitió Borkus. “¿Dices nietos? ¿¡Tengo nietos!?”

“Sí, tres,” dijo Gopher. “Solo puedo presentarte a dos de ellos, y no puedo decirte quién es el padre, pero…”

Las esclavas habían sido tratadas como juguetes por los soldados. Los anticonceptivos eran caros en este mundo; no eran cosas que los esclavos pudieran usar.

Así eran las cosas.

“Ya veo…” Borkus miró a Vandalieu. “¿Niño?”

Vandalieu sacudió la cabeza. Casi ninguno de los espíritus de los que habían muerto en la mina seguía en pie. En el mundo de Lambda, Los No-muertos podrían aparecer. En una mina donde los esclavos eran sacrificados uno tras otro, un sacerdote estaba presente, y no sólo para curar a los soldados y trabajadores regulares. El sacerdote también purificaba los espíritus de los muertos.

No había ninguno entre los espíritus que se llamara a sí mismo hijo de Gopher.

“Ya veo… No, está bien,” dijo Borkus. “Estoy seguro de que fueron a donde está la diosa, más que a con ese dios bueno-para-nada*. Recé mucho, después de todo… ”

TLN *: “Bueno para nada” es ロ ク ク シ / rokudenashi. Podría ser intencionalmente similar al nombre de Rodcorte.

“Tienes razón…” dijo Vandalieu.

A su alrededor, podía escuchar las voces de los Titanes No-muertos y de los esclavos gritando de alegría por su reunión, así como las voces de dolor mientras lloraban por los que ya no estaban aquí.

(‘No puedo matar a Heinz, y no puedo revivir o hacer No-muertos de aquellos que ya han regresado al ciclo de transmigración. Todavía soy débil después de todo,’) pensó Vandalieu.

Por supuesto, Vandalieu quería cambiar lo primero, pero también quería hacer algo con respecto a lo segundo. A medida que estos pensamientos pasaban por su mente, pensó que ya era tiempo y le dio una señal a Levia.

“Todos,” dijo, dirigiéndose a los Titanes. “Volveremos a Talosheim junto a Su Majestad. Por favor, decidan si vendrán con nosotros o irán por un camino diferente.”

Gopher y los otros refugiados de Talosheim eran parientes de Borkus, Zran y todos los demás, así que por supuesto, los Titanes No-muertos querían llevarlos de vuelta a Talosheim. Sin embargo, eso significaría llegar a una nación donde Vandalieu gobernaba como rey. Como tal, sus deseos tenían que ser confirmados también.

“Actualmente, Talosheim es una nación de No-muertos y Ghouls gobernados por Su Majestad Vandalieu, así como los monstruos que ha domesticado,” continuó Levia. “Creo que muchas cosas serán diferentes de cómo eran en el pasado. Yo, también, soy considerablemente diferente de cómo era cuando estaba viva. También hay muchos enemigos. El Ducado de Hartner nunca nos dejaría en paz si supieran de nosotros, y el Imperio Amid, incluyendo la nación escudo Mirg, todavía desea nuestra aniquilación. También hay Vampiros de Raza Pura que adoran a un dios del mal, dirigiéndose a Su Majestad. Y sólo habrá más enemigos en el futuro.”

“Por supuesto, lucharemos contra los enemigos,” añadió Vandalieu. “El año pasado, repelimos al ejército de expedición de la nación escudo Mirg de seis mil hombres. Si tienen alguna petición, yo les escucharé. Pero eso no significa que soy capaz de hacerlo todo. Todo tiene sus límites. Si pueden aceptar esto, entonces vengan a mi nación.”

El Talosheim actual tenía muchos enemigos y sus leyes eran una copia de otras naciones. Era una nación llena de problemas. No era un lugar que Vandalieu pudiera declarar orgullosamente era una tierra o un paraíso ideal.

Probablemente las cosas estarían bien durante un tiempo. Pero un día, Talosheim podría ser atacado por aquellos que reencarnarían en Lambda con pleno conocimiento de la magia de Vandalieu, el atributo muerte o por el grupo de Heinz, que sería mucho más fuerte de lo que es ahora. Un día, los dioses como Alda, el dios de la ley y el destino, o Yupeon, el dios del hielo, podrían descender sobre este mundo y dirigir un ejército de decenas de miles de poderosos individuos sobrehumanos y marchar sobre Talosheim.

Ese era el tipo de nación al que se les decía que vinieran, de modo que era natural preguntarles primero.

Eso era lo que pensaba Vandalieu.

Pero la respuesta de Gopher fue: “¿Qué estás diciendo? ¿No es obvio que vamos a ir contigo? Te estoy agradecida por salvarnos, e incluso pude encontrarme con Oyaji otra vez. Además, puesto que tenías la fuerza para tomar el control de esta mina, estoy segura de que las cosas estarán bien.”

“No es que no tenga dudas cuando dices que es una nación No-muertos y monstruos, pero Oyaji-dono y los demás no han cambiado en absoluto desde cuando estaban vivos, aparte de sus apariencias externas. Creo en ti.”

“Y aunque nos fuéramos por caminos diferentes, no hay lugar para nosotros en este ducado… no, en este reino.”

Parecía que todos los antiguos refugiados regresarían a Talosheim.

“Gracias a todos,” dijo Levia, encantada.

Dejandole la explicación de los planes futuros a ella, Vandalieu se dirigió hacia el grupo.

Aparte de los Titanes, había otros dos tipos de esclavos en la mina. Estaba un grupo de esclavos criminales y un grupo de esclavos que habían sido traídos aquí después de que nadie los hubiera comprado en otro lugar, así como los de la Primera Aldea de Cultivo.

(‘Realmente era un plan para dejar a estas personas defenderse por sí mismas… ¿Debí haber hecho que el castillo se hundiera y se inclinara más?’) se preguntó Vandalieu mientras se dirigía hacia el grupo de esclavos criminales.

Sus collares de esclavitud no habían sido retirados y estaban siendo restringidos, al igual que los soldados, además, Vandalieu hizo que los soldados parecidos a muñecas los vigilaran. Antes eran criminales diabólicos, así que Vandalieu no podía bajar la guardia.

Algunos de ellos eran los apenas habían sido traídos a esta mina sólo hace un par de días; había muchos que todavía tenían su fuerza de voluntad y aguante.

“Han escuchado lo que dije, ¿verdad?” preguntó Vandalieu. “Ahora, voy a hacer una selección.”

“… ¿No tenemos derecho a decidir?” Preguntó un esclavo barbudo con cicatrices en la cara.

Vandalieu miró a esos que lo rodeaban mientras le respondía. “Tienes derecho a decidir,” dijo. “Pero yo tengo el derecho de decidir si acepto o no tu decisión. Incluso si sus crímenes fueron cometidos en otra nación, no tengo ninguna intención de darle la bienvenida a criminales malignos.”

Estos delincuentes habían sido explotados del Ducado de Hartner, el cual le hizo cosas horribles a Talosheim, pero eso no los hacía buenas personas.

Vandalieu no tenía ninguna intención de traerlos a Talosheim a menos que tuvieran circunstancias extraordinarias.

“Ya veo,” dijo el esclavo barbudo. “Entonces te ofrezco despedirme aquí. ¿Por lo menos me dejarás llevarme un poco del equipo de los soldados y la comida en el comedor como un regalo de despedida?”

“Muy bien,” dijo Vandalieu. “Hannah-san, él quiere despedirse de este mundo.”

“¿¡Qué!?” gritó el esclavo. “¡Espera un segundo, no elegí nada como – !”

“Oakay. Entendido~♪ ”

El hombre lleno de cicatrices gritó cuando Hannah la Fantasma de Llamas lo envolvió, rodeándolo en llamas. En poco tiempo, se derrumbó y dejó de moverse.

“Bien, la persona -” comenzó Vandalieu.

“¡Espera un segundo! ¿¡A qué estás jugando!?”

“¿¡Por qué lo quemaste hasta la muerte!? ¡No te desobedeció ni te pidió que le dieras dinero, ¿no?”

Los esclavos criminales estaban sorprendidos y asustados.

Vandalieu parpadeó unas cuantas veces antes de contestar. “He dicho que tengo el derecho de decidir si acepto su decisión, ¿no? Sobre la base de ese derecho, decidí que no aceptaría la decisión de esa persona,” dijo.

“¡En-entonces, ¿por qué lo mataste?!”

“Después de todo, si le doy a un ex bandido armas y comida, y lo libero y luego él vuelve a ser un bandido y daña a más gente, me sentiría mal por sus futuras víctimas.”

Los espíritus de los que habían muerto en la mina fueron purificados por el sacerdote, pero los espíritus que perseguían a los esclavos criminales seguían allí. Así, Vandalieu era capaz de saber quienes de ellos era gente mala escuchando a los espíritus detrás de ellos.

Vandalieu había renunciado al Ducado de Hartner, pero no consideraría liberar a personas malvadas. Y si permitía que las personas malvadas fueran libres aquí, podrían causar problemas en el lugar más cercano donde viven personas, las aldeas de cultivo.

“P-pero ¿qué pasa si nos reformamos después de ser salvado por ti – ”

“No los he salvado, esclavos criminales,” dijo Vandalieu. “Sólo son extras que sucedieron por salvar a los parientes de Borkus y los demás. Simplemente estoy decidiendo si llevarlos conmigo o descartarlos aquí.”

Vandalieu no estaba tratando de convertirse en un protector de los débiles o un libertador de esclavos. Su objetivo sólo era recatar a los refugiados de Talosheim.

Para él, estos esclavos criminales no eran más que aquellos que estaban involucrados en ese proceso. Probablemente dejarlos vivos causaría daño, por lo que Vandalieu los mataría y haría uso de ellos, junto con los soldados de la mina.

“¡D-de acuerdo! ¡Voy a seguirte y hacer lo que me digas! ¡Definitivamente seré útil!”

“Entonces, por favor quémate hasta morir,” dijo Vandalieu. “Aria-san, por favor adelante.”

“Okay, mira por aquí~”

“¡GYAAAAAAH! ¿¡POR QUÉ!?”

“Después de todo, sería problemático que un ladrón, violador y asesino en serie viniera conmigo,” dijo Vandalieu.

Probablemente las mujeres de Talosheim le romperían el cuello a los delincuentes sexuales con facilidad, pero sería malo para Pauvina y las otras chicas ver eso.

“Ahora entonces, el – ”

“¡Es-espera! ¡Estoy bien con ser esclavo, no te pediré que me liberes, pero por favor, perdóname de ser quemado hasta la muerte!” Suplicó el tercer hombre, chocando hábilmente su frente contra el suelo a pesar de estar atado. No había espíritus detrás de él; era posible que no fuera un malvado criminal.

“Por cierto, bajo qué cargos te convertiste en esclavo?” le preguntó Vandalieu.

“Ro-robar,” dijo el hombre. “Entré en una posada para robar algo y vi un item valioso… y sólo pasó a ser algo perteneciente a alguien relacionado con un noble…”

Vandalieu pensaba que enviar a alguien a las minas por robar era un castigo muy duro, pero ciertamente era posible si la persona que estaba siendo robada estaba relacionada con un noble.

“Entonces, por favor trabaja duro en Talosheim por un tiempo,” dijo. “Pero si intentas robar cosas en Talosheim también, las cosas irán horriblemente para ti.”

Vandalieu le haría trabajar en Talosheim durante un año, y si no había problemas, sería puesto en libertad. Los nobles del Duque de Hartner no eran nobles de Talosheim, así que las cosas estarían bien así.

“Sí… ¡Hehe! ¡Haré mi mejor esfuerzo para servirte en humildad!”

Vandalieu le asintió al hombre que hábilmente había logrado caer postrado mientras estaba atado, encantado de no tener que morir. Y entonces Vandalieu dirigió su mirada hacia el esclavo criminal.

“No quiero seguirte, espeluznante usuario de cadáveres. Así que si vas a matarme, hazlo con tus propias manos en vez de ensuciar las manos de tus subordinados.”

“¿Eh?”

“¿Qué pasa, no puedes hacerlo después de todo? ¡Oi, Titanes! ¡Incluso si siguen a este tipo, él sólo va a hacerlos trabajar hasta la muerte! ¡Así que vengan con nosotros y — ¿qué estás? — ” El hombre comenzó a ahogarse.

Vandalieu usó ambas manos para agarrar la cabeza del hombre que había intentado agitar a los Titanes, utilizó Superar limites y la giró 180 grados, destruyendo sus vértebras cervicales.

(‘No quería matar con mis propias manos porque no obtendría Puntos de Experiencia de esa manera,’) pensó Vandalieu con un suspiro mientras miraba la cara y la espalda del hombre antes de echarlo a un lado.

“Ahora entonces, el – ”

Después de eso, los esclavos criminales, habiendo aprendido de estos ejemplos, parecían haber entendido que ser llevados y permanecer como esclavos era la mejor opción para ellos.

Por supuesto, incluso así, Vandalieu eliminó a los que eran personas malvadas.

Los antiguos Titanes esclavos observaron con expresiones rígidas como Vandalieu, que había terminado de hacer la selección de los esclavos criminales, se dirigió hacia los antiguos habitantes de la Primera Aldea de Cultivo.

“J-justo como aparenta, no es normal.”

Viendo a Vandalieu quemar a las personas vivas y dislocar el cuello de alguien con sus propias manos sin un solo cambio en su expresión facial, hicieron cambios en sus impresiones de él.

“Realmente no pensaba en él como un liberador de esclavos o algo así, pero…” murmuró Gopher.

“¿De Verdad? Él fue lo suficientemente considerado como para hacerlo lo menos espantoso para nosotros,” dijo Borkus.

“¿¡Lo fue!?”

“Sí, la razón por la cual le dislocó el cuello fue para no mostrarle sangre a los chicos.”

“… Entonces me gustaría que también hiciera algo sobre el olor…”

Por supuesto, el olor de la carne quemada de los esclavos criminales estaba flotando. Sin embargo, los Titanes estaban bastante lejos, por lo que era soportable.

“Tienes razón, estoy empezando a tener hambre,” dijo Borkus.

Gopher casi respondió a la observación de su padre con “Exactamente”, pero logró detenerse y se puso rígida. Hizo una reacción tardía mientras miraba la cara de Borkus antes de mirar hacia Levia.

Levia alzó la mirada, como si se preguntara lo qué estaba mal. Entonces Gopher se dio cuenta de que Borkus y Levia habían cambiado más de lo que había pensado mente.

“Supongo que no tengo más remedio que pensar en Oyaji y Levia-sama habiendo renacido como razas ligeramente diferentes y acostumbrarme a ello,” se dijo. “Pero en realidad diste a luz a un hijo loco.”

“… ¿Estás hablando conmigo?” Eleanora parpadeó cuando se dio la vuelta después del súbito comentario de Gopher, que había sido dirigido a ella.

“Sí, eres la madre de Su Majestad, ¿no?” dijo Gopher. “Los Vampiros realmente se ven jóvenes; estoy celosa.”

“¡No!” Después de darse cuenta de que la habían confundido con la madre de Vandalieu porque él era un Dhampir y ella un Vampiro, Eleanora se indignó en su negación. “Soy la sierva de Vandalieu-sama; su madre es Darcia-sama!”

(‘Quiero comer carne asada,’) pensó Vandalieu mientras terminaba de hablar con todos de la Primera Aldea de Cultivo, su hambre había sido estimulada por el agradable olor de la carne quemada.

Tenían mucho miedo de Vandalieu, pero al final, decidieron ir a Talosheim. Incluso si se quedaban en el Ducado de Hartner, no había lugar donde vivir.

Si fueran capturados, serían ejecutados en el peor de los casos o volverían a ser esclavos en el mejor. Sería un largo viaje si quisieran escapar a otro ducado. Así, Vandalieu les daría las mayores posibilidades de supervivencia.

“No me importa quedarme como esclavo, pero si pudieras tratarnos un poco mejor de lo que hemos sido tratados hasta ahora…”

“Oh, no, les daremos la bienvenida como personas normales… como ciudadanos libres,” prometió Vandalieu. “Puesto que no son delincuentes, no tengo motivos para convertirlos en esclavos.”

El joven que se llamaba a sí mismo el hijo del jefe de la aldea se había acostumbrado completamente a servirle a otros después de vivir como esclavo, pero Vandalieu le impidió bajar la cabeza.

Eleanora, habiendo aclarado el malentendido sobre el asunto de la madre de Vandalieu, le susurró al oído de Vandalieu. “¿Estás seguro de que quieres llevarlos con nosotros así como están?” preguntó. “Podrán traicionarte en el futuro, Vandalieu-sama.”

No había manera de que Vandalieu frenara las acciones de aquellos de la Primera Aldea de Cultivo. Aunque Vandalieu tenía la capacidad de eliminar los collares de esclavitud, no tenía forma de crear otros nuevos. Incluso si eran antiguos habitantes del Ducado de Sauron y seguidores de la religión de Vida, no había ninguna garantía de que seguirían siendo leales a Vandalieu.

Encanto de Atributo Muerte no funcionaba en ellos, después de todo.

“Quizá deberías usar Usurpación Mental para contenerlos un poco…” le sugirió Eleanora.

“No, no tengo que ir tan lejos,” dijo Vandalieu. “Talosheim es una nación, no una sociedad secreta.”

No tenía ninguna intención de exigirles tal lealtad.

“Pero… si te traicionan en el futuro…”

“Podrían traicionarme en el futuro. Así son las personas,” dijo Vandalieu. “Yo soy el rey, y ellos son meros ciudadanos. Siendo ese el caso, así son las cosas.”

Vandalieu sintió que sería anormal utilizar el lavado de cerebro para restringir las voluntades de la gente común que no eran delincuentes. Y si sus familias fueran tomadas como rehenes o se les prometieran grandes recompensas, podrían vacilar y traicionarle. Así eran las personas normales.

Dejando a un lado si estas personas realmente lo traicionarían, si realmente lo hicieran, Vandalieu se ocuparía de ello cuando llegara el momento, caso por caso.

Pero Eleanora no parecía satisfecha, así que él continuó. “Y ya sabes, tú no me has traicionado, ¿verdad, Eleanora? Así que está bien,” dijo.

El rostro de Eleanora se iluminó, casi audiblemente. Y entonces abrazó a Vandalieu.

“¡Vandalieu-sama, nunca te dejaré ir!” declaró.

“… La velocidad con la que me abrazas es cada vez mayor.” Vandalieu, rodeado de suavidad que tenía un calor diferente al de Rita y Saria, se sorprendió por el hecho de que los movimientos de Eleanora no mostraban signos de vacilación o movimientos inútiles. Ya era un usuario de las Técnicas de Combate sin Armas a un nivel tal que sería considerado un maestro en la Tierra, pero no fue capaz de ver el movimiento de Eleanora en absoluto.

Incluso ahora, su agarre era excelente, asegurando que Vandalieu no pudiera salir de él.

Era un espectáculo para la vista. Con Vandalieu no pudiendo escapar, le pidió que lo llevara al último grupo de esclavos.

Estos eran los esclavos que fueron traídos aquí inmediatamente después de que el comerciante de esclavos decidiera que no se venderían en ningún otro lugar. Muchos de ellos eran chicas tan jóvenes que ni siquiera los burdeles las comprarían voluntariamente, y muchachos jóvenes que tardarían demasiado en crecer lo suficiente como para ser útiles en el trabajo manual. Eran esclavos con grandes cicatrices y daños en sus cuerpos.

Sus ojos estaban muertos, y sus rostros estaban en blanco, como si sus mentes no pensaran en nada.

Normalmente, sería bueno confirmar lo que los esclavos querían. Incluso si su capacidad de pensar y decidir por sí mismos se había debilitado, sería mejor estimular esa capacidad y pedirles que se recuperen y tomen una decisión por su propia voluntad.

Sin embargo, los esclavos miraron fijamente a Vandalieu mientras se acercaba. Exhalaron, gimieron y lo miraron como si lo estuvieran anhelando.

Parecía que Encanto de Atributo Muerte estaba funcionando en ellos.

“Si hay algo que quieran hacer, cualquier lugar al que quieran regresar, cualquiera a quien quieran matar, por favor díganmelo y pensaré en cómo proceder con ello,” dijo Vandalieu. “Si no lo hay, entonces por favor síganme. Acepten lo que les doy, hagan lo que les digo y hagan lo que quieran una vez que se vuelvan más fuertes.”

Mientras el Encanto de Atributo Muerte estuviera funcionando, confirmar lo que deseaban no funcionaría correctamente. Por eso Vandalieu hizo parecer como si les estuviera preguntando, pero luego les dio una orden. Una vez que sus cuerpos y mentes se recuperaran y aprendieran a leer, escribir y hacer aritmética, podrían ser capaces de pensar por sí mismos, aunque permanecieran bajo los efectos de la habilidad.”

“Si… entiendo.”

“Goshujin-sama…”

Los esclavos, que estaban aún más muertos que los soldados parecidos a muñecas, asintieron. Vandalieu tendría que curar sus heridas y asegurarse de que comieran bien antes de salir de la mina.

Antes de eso, el problema era tratar con una persona final.

“… Entonces, ¿por qué estás aquí?” preguntó Vandalieu.

Había un hombre tendido en el suelo, con las manos y los pies atados. Vandalieu miró a este hombre con los ojos entrecerrados – a Luciliano, el Degenerado.



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