Werewolf & Assassin CAPITULO 64
¿Por dónde empezar?, Zycra nació en el seno de un linaje de licántropos guerreros, algo tan habitual para una raza que abraza sus instintos salvajes en el derramamiento de sangre. ¿Pero que la hace especial y destacar sobre otros?, ¿es muy poderosa?, ¿ha conseguido logros únicos y extraordinarios entre los suyos?, ¿o será el producto de una serie de eventos que marcaron su “fama” con el paso del tiempo?.
“La Sonriente Sádica Gigante Desquiciada amante de las lágrimas de agonía”.
O para resumirlo, “Sonriente Sádica”, con solo seis años logro asesinar a su primer humano, por supuesto se trataba de una cazadora herida con una pierna cojeando y un brazo fracturado. Pero aquella sonrisa de júbilo cuando abrió en canal a su primer humano, arranco con mórbida curiosidad sus entrañas y saboreo su sangre como una salsa, marco el inicio de su verdadero ser.
A los 12 años, participo en la masacre de toda una caravana de mercaderes, después de asesinar a sus escoltas con la ayuda de dos lobas mayores, la caravana era conformada mayormente por mujeres, con la presencia de niños y bebes. Lo usual de los licántropos en esto casos es asesinar a los infantes y apresar a jóvenes como adultos como mano de obra esclava, y preservación de los hombres para medios reproductivos.
Zycra lo hizo a su manera, les rompió los brazos y piernas a numerosas madres, obligándolas a ver como sus hijos de solo meses de edad, eran cocinados vivos en una sartén por ella. Mientras tatareaba una alegre melodía con una perturbadora sonrisa, condimentos eran añadidos a sus infantes platillos.
Pero no disfruto solo del tal peculiar “manjar”, algunas tuvieron el infortunio contra toda su voluntad y de manera inevitable, masticar y devorar la carne de sus cocinadas proles. Incluso para sus acompañantes lobas ya de edades mayores, tales límites rayaban a lo enfermizo.
Superando los 18 años, el sadismo de Zycra se hizo más notorio y lo llevo por rumbos más estrafalarios, y los cazadores eran casi en todos los casos sus principales presas, se tomaba su tiempo para matarlos, primero disfrutaba torturarlos psicológicamente. ¿Cómo se sentiría una fuerte mujer de gran orgullo al ver a su amada pareja siendo violado por una bestia mientras sus lágrimas eran saboreadas por tal violenta criatura?.
Ella se inculco ese habito a sí misma, adoraba con morboso placer el lamer las lágrimas de sus atormentadas víctimas, siempre con una sonrisa maliciosa. Si eras capturado por ella, con tus familiares o cualquier ser amado contigo, una cosa estaba garantizado, ser obligado a atestiguar el cómo esas preciadas personas eran sometidas a ruines e inhumanas suplicios, desde la violación, canibalismo, necrofilia, urofagia y coprofagia.
VIOLACIÓN: Incontables hombres y mujeres fueron sus victima por penetración anal, vaginal (mujeres) y oral, la tortura sexual sadomasoquista era aplicada también.
CANIBALISMO: Obligaba a sus víctimas a comerse la carne de sus propios parientes, amigos o extraños de su misma raza (humanos).
NECROFILIA: Forzaba por el miedo a mujeres y hombre a fornicar por prolongados periodos con cuerpos de individuos asesinados a los pocos minutos.
UROFAGIA: Todas sus víctimas tras ser sometidas, eran orinadas en el rostro.
COPROFAGIA: Se defecaba sobre numerosas heridas abiertas de sus víctimas, era la menos aplicada, pero quien la padecía, anhelaba la muerte cuanto antes.
Tal e inmunda eran los actos de esta licántropa, que casi nadie en la manada se le acercaba, ni por asomo para hacer equipo con ella, entre susurros y con el paso del tiempo se ganó su afamado apodo.
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Y allí se encontraba, la sádica y desquiciada licántropa de dos metros de altura, mirando frente a frente a Peter, con una excitada expresión sonriente y macabra en sus labios, respirando profundamente sobre el rostro del lobo blanco. Pero Peter no se inmutaba, lo cual llamo poderosamente la atención de la loba.
—“No olfateo miedo, dudas o incertidumbre, ¿realmente no me teme?, que emocionante…” –Pensó Zycra temblando emocionalmente del júbilo —“Cuanto más duro son de mente y emociones frías, más delicioso son sus lágrimas y psique destruido”.
Sin importar cuanto resistiera, su naturaleza sádica imploraba hacer pedazos a ese hombre de cabello blanco, sus compañeras de guardias eran incapaces de detenerle cuando se llegaba a esta conclusión. Ella extendía lentamente su mano dominante, buscaba agarrar el cuello de Peter y luego someterlo físicamente, planeando con demencial mentalidad, la manera en que le torturaría.
Pero sus pensamientos de parafilia enfermiza fueron detenidas cuando sintió una mano aferrarse fuertemente a su entrepierna, era de aquel hombre joven de cabellera blanca. Acto seguido sin reaccionar, es levantado con una fuerza sobrehumana en el aire y derribada, quedando boca arriba en el suelo, mirando con estupefacción a ese muchacho responsable de tal hecho.
Sobre ese mismo muchacho peliblanco, rasgos de bestias surgieron sobre sus orejas, en su boca en forma de colmillo y su voz con el soltar de fieros gruñidos amenazantes, fue entonces que lo comprendió, aquel hombre, no era un humano.
—“Un hombre lobo”.
No era el primer hombre lobo macho que Zycra había visto en su vida, pero este en particular era diferente, al mirarle sus ojos, las expresiones de ira en su cara, al oír su voz bestial resonar con intensidad hostil, una sensación física y emocionalmente repercutió en su ser.
—“¿Tengo… miedo?”.
Miedo, un sentimiento totalmente ajeno para esta mujer loba, ni las experiencias cercanas a la muerte o los momentos donde profundos dolores físicos producto de heridas graves infligidos por plata, no hubo temor alguno lo que inundo su cabeza en aquellas situaciones, fue la frustración en su lugar.
Pero aquí era diferente, los temblores de sus brazos y piernas, no eran por emoción, excitación o su desquiciado sentido del placer, esos temblores eran causados por él. Sobre el rostro de ese macho, entre sus colmillos, sus orejas animales y gruñidos de bestia, observaba desde su perspectiva visual la imagen de una extraña aparición horrida.
Sobre Peter vio la imagen de un lobo gigantesco de pelaje rojo, de zarpas, ojos y fauces demoniacas, expulsaba un aliento del color de la sangre y fuego carmesí llameaba de sus ojos. Aquello evidentemente era producto de su imaginación, pero la sensación que percibía a nivel sensorial, casi parecía como si fuera real, ¿porque observaba a tal imagen monstruosa en torno a ese joven lobo?.
Peter acerco su rostro sobre la cara de la derribada Zycra y le declaro las siguientes palabras.
—Escucha con atención, hija de puta, si vuelves a exhalar solo una vez más tu aliento de mierda sobre mi cara, te mato, ¿he sido lo bastante claro?.
Al oír su amenaza, el tono de sus agresivas palabras, lo había hecho sintiendo como aquella monstruosa aparición lupina gigante de rojo, presionaba con una descomunal fuerza con una de sus patas sobre su pecho. Exhalando su aliento de sangre sobre su rostro, haciendo que sintiera como si le faltara aire, a pesar de que no había presionando sobre ella en la realidad.
—S-si… no… volveré… a hacerlo… -Contesto Zycra toda sumisa.
Sus compañeras de guardia, la vampiresa y la mujer de escamas en la piel estaban anonadas, conocían a Zycra y su manera de ser por años, pues ellas eran sus amigas de infancia, las pocas amistades que se atrevían a estar cerca de tal “loba desquiciada”.
— ¿Qué?, ¿ustedes también buscan darme problemas? –Dijo Peter mirando a las demás guardias mientras llevaba su mano a la empuñadura de su Gear.
— ¡Espera un momento por favor!, ¡lo sentimos mucho! –Se disculpó enseguida la fémina de escamas —Creíamos que era un humano, no transitan muchos lobos machos por los alrededores y tu disfraz humano es increíblemente detallista… incluso para nuestros sentidos aumentados.
Ya había oído esa explicación con anterioridad, el lado humano de Peter era capaz de ocultar al detalle incluso su propio aroma lupino, de pie a cabeza era un disfraz único en su tipo.
— ¿Qué trae a un lobo macho por aquí? –Pregunto la guardia mujer de escamas.
—Estoy buscando un lugar llamado Tsurquez, ¿este es el camino?.
—Sí, de hecho, nosotros estamos vigilando uno de los puntos que lleva a la entrada de Tsurquez.
—¿Solo ustedes tres?.
—No, solo somos el primer puesto de vigilancia.
Los caminos que llevaban a Tsurquez estaban custodiado por varios puestos de vigilancia, cada uno integrado con un número específico de guardias. Cada una hora, los puestos de vigilancia envían una señal entre ellos por medio de un Gear especializado, con la finalidad de corroborar que todo estuviera en orden, dicha señal llega hasta las principales autoridades encargadas de la defensa de Tsurquez.
—Sigue el camino recto, llegaras a la entrada de Tsurquez, no tiene perdida –Le explico la fémina de escamas.
La mujer guardia de escamas le aconsejo a Peter que ingresara con sus rasgos licántropos al descubierto, dado a que su lado humano ocultaba casi a la perfección su lado lobo y las demás guardias podrían reaccionar aun peor si llegaran a confundirle con un humano.
—A propósito, ¿ella es acaso tu esclava? –La vampiresa le pregunto a Peter señalando a alguien.
Al voltear se halló con Sasha, la ex-cazadora ahora convertida en licántropa, saludo sin pudor a las guardias.
—No, es solo una desquiciada que me encontré en el camino, no tengo relación alguna con ella –Aclaro Peter para luego proseguir su camino a Tsurquez.
Zycra se puso de pie, al ver que el lobo de cabellera blanca se alejaba a la vista, sintió una sensación de calor en el pecho.
— ¿Cuál es el nombre de ese lobo? –Pregunto Zycra en voz alta con el sonrojar de sus mejillas.
—Peter –Cito Sasha la respuesta que Zycra buscaba —Es al menos el nombre que he escuchado que tiene.
—Peter… me gusta –Opino la licántropa “gigante” -¿Y tú eres…?
—Solo una loba despechada cualquiera –Contesto la ex-cazadora.
—¿Por qué andas toda desnuda?.
—Como veras, no tengo nada conmigo, he perdido todo lo que poseía con anterioridad… y he venido aquí a comenzar mi vida de nuevo.
Zycra no le entendía en absoluto, pero era claro que esta desnuda mujer loba también buscaba ingresar a Tsurquez, no existían reglas en Tsurquez sobre transitar desnudo por las calles. Los “no-humanos” como ellos eran algo abiertos de mente en esos aspectos, además de que la propia vergüenza de uno mismo se encargaría a pensárselo dos veces antes de hacer tal cosa.
—Escucha cachorra, si quieres entrar a Zycra, tienes el permiso, aunque sí que llamaras la atención entrando de esa manera, por mi parte no tengo problema alguno, la vergüenza solo recaerá a ti –Le advirtió Zycra.
—Está bien, no importa, ya he perdido el orgullo hace rato…
Sasha les agradeció y se despidió de las guardias para tomar el camino que llevaba a Tsurquez.
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Una puerta gigante se hallaba sobre un muro de 15 metros de alto, era la entrada a Tsurquez, Peter finalmente llego a su destino con el ocultándose, como era de esperarse la seguridad en el área era estricta. La vigilancia era encargada por numerosas guardias inhumanas, desde vampiresas, mujeres lobas, Reptiloides y otras razas ajenas a la humanidad.
Sobre el muro se denotaban numerosos cañones equipados sobre la estructura, en especial sobre las atalayas de la fortificada edificación, un cañón más grande se incorporaba en la elevada construcción de vigía.
La guardia hizo una inspección de las pertenecías de Peter e incluso una obligatoria inspección sobre su cuerpo para buscar algún “material” considerado prohibido en Tsurquez. Que le tocara una guardia licántropa hacer la inspección física sobre el peliblanco y que esta se tomara su tiempo para examinarle de la cintura para abajo, no era coincidencia.
Si Peter no tomo tales acciones ofensivas y respondió con su habitual violencia, era por el cansancio que padecía, llevaba despierto más de un día y medio, quería conciliar el sueño cuanto antes. Pregunto por una posada en las cercanías y, como un gesto amistoso, la licántropa guardia que le hizo el chequeo físico le guiaría a una posada popular que conocía.
Las puertas finalmente se abrieron para él, al ingresar observo la increíble urbanización en el interior de aquellas fortificaciones, Tsurquez no era un asentamiento pequeño, era una ciudad magistral. La arquitectura de las casas y calles recordaban al estilo victoriano, aunque la humanidad invento en Eliux dicha arquitectura, a los “no-humanos” no les importaban replicarlos en sus propios núcleos urbanos.
Por las calles transitaban todo tipo de humanoides, no solo hombres lobos o vampiros, desde individuos con aspecto de toro antropomórficos, a seres de escamas y rabos reptilico, criaturas de baja estatura de una piel verde, largas orejas y colmillos sobresalir de la boca, y luego estaban lo que tenían el aspecto de mujeres con un par cuernos negros de carnero, una cola puntiaguda del mismo color y un par alas de diablillo.
No había un solo ser humano a la vista, era una ciudad hecha por y para monstruos, o como ellos preferían ser llamados “no-humanos”. La mujer loba que escoltaba a Peter cesa su paso, pues habían llegado, a tan solo 30 metros, ella le señalo una llamativa edificación que estaba a la vista.
El edificio se comprendía de tres pisos, tenía un decorado negro con amarillo en sus paredes, y un cartel ubicado en la parte superior describía al lugar como una posada llamada “El Lobizón”.
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El interior de “El Lobizón” era tan animado como siempre, al tratarse de un popular establecimiento de descanso y gula para hombres lobos, aunque en Tsurquez no existía discriminación en torno a donde uno pagara para comer o dormir. Este lugar era el más idóneo y frecuentado en su totalidad por todo licántropo que pisara o viviera en Tsurquez, pues dormir en estas paredes era considerado por los lobos como un lujo.
Mesas rebosaban de clientela totalmente femenina, sus colmillos, pelaje parcial y cola animal revelaban su naturaleza lupina, platos de comida eran acompañado de fuerte licor y juegos de azar. Las vulgaridades y eructos no se hacían de faltar, pues aquí estos eran los “modales” típicos de estas damas bestiales. Pronto a la posada ingresa una exaltada mujer loba que a lo alto anunciaba la llegada de un nuevo lobo a “El Lobizón”.
—Oh, ¿una recién llegada?, que divertido, hace meses que no veía una nueva cara –Comento una de las clientes loba.
—Debemos darles la “bienvenida” a la nueva cachorra –Una segunda expreso con cierta malicia en su tono.
—Sí, no puedo esperar a que llegue –Una tercera manifestó con el humedecer de sus labios con su lengua.
— ¡Lo están malinterpretando! –Comunico la mujer loba que dio el aviso de la “recién llegada” — ¡Quien está viniendo a la posada en realidad es…!
Pero era tarde para corregir el mensaje, la puerta de repente es abierta y ante la vista de todas las féminas licántropas presentes, observaron al nuevo rostro ingresar al establecimiento. Su apuesto cabello blanco, su joven apariencia y sobre todo su varonil imagen, era un hombre, un auténtico macho de pie a cabeza de su misma raza.
Continuara…
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