WAMR – Capítulo 130 – Editado
Capítulo 130: La muerte de Michelle (Parte II)
El viento levantaba el polvo que había en la montañosa carretera, los relinchos de los caballos, resonaban a lo largo del largo camino de montaña, haciéndolo sonar, como una triste balada tocada por una banda de tercera clase en la taberna de algún pueblo.
-“Tu…fuiste la fuente de la maldición.”
Después de un incómodo silencio, el Obispo cerró los ojos, respiro hondo y luego, dijo las palabras anteriores,
Su expresión lucía un inmenso dolo. Incluso los caballeros de los dos escuadrones de Limpiadores detrás de él pudieron sentir su oleaje emocional, más se quedaron quietos, sin atreverse si quiera a respirar muy fuerte.
Emociones….
Siendo quien era el Obispo de la catedral de San Pedro, era un evento muy raro de ver.
-“Si, tío.” Pensando en su situación actual, Michelle sintió un repentino placer por la venganza actual. Se rio llena de satisfacción. “No me decepcionaste tío, al final, me encontraste.”
Michelle logro cambiar completamente la expresión del Obispo. Apenas ocurrió eso, se dio cuenta que ella siempre había anhelado esta escena.
Ella pensó una vez más en la “venganza”.
-“Tu eres Michelle”. El obispo abrió los ojos, recobro la compostura y miro a Michelle con frialdad: “¿Por qué no pensé algo así? Michelle…Michael…tú nunca olvidaste ese estúpido nombre que tu padre te dio. Debería de haberlo sabido.”
Al oír sus palabras, Michelle apretó su puño derecho y se estremeció.
El Obispo….no debería de haber mencionado ese nombre.
Por su puesto, bajo la influencia de sus emociones actuales, la sonrisa de Michelle fue llenando más y más su rostro.
-“Eres un sacerdote de alto rango, él era solo un cazador. Nunca pensaste en él fuese alguien, ¿Por qué pensarías en ese ridículo nombre de hombre que me dieron hace tantos años?” Michelle lucho por mantener su tono neutro y hablar con un tono suave de voz.
¿Ella como podría olvidarlo?
Esta era la fuente de su odio.
Desde su nacimiento, la mirada del obispo siempre había estado sobre ella, la había seguido a todas partes, y ella, jamás pudo deshacerse de él; quien estaba profundamente arraigado en las memorias de su infancia—El Obispo, para entonces, aun no era el obispo, sino, solo un simple sacerdote de la ciudad.
Aun cuando entonces ella era ingenua, ella sabía que el Obispo la odiaba
Debido a su existencia, hizo que su madre y su padre se hicieran más cercanos, debido a su existencia, el Obispo no pudo impedir que su hermana se cazara con un cazador sin futuro. En su pequeño mundo, el sacerdote no era más que un demonio que dejo un trauma tras su paso. El obispo odiaba a su padre, y la odiaba a ella misma.
Por supuesto, si solo fuese su odio, no habría mucho que hacer ante ello.
Cuando ella cumplió cinco, la madre de Michelle se enfermó y murió, su padre solo logro regresar a casa después de tres días de su muerte, ya que él estaba cazando. Su padre, para cuando regreso a casa, ya era demasiado tarde para despedirse de ella por ultima vez. Cayó en una gran depresión y comenzó a beber. Un año más tarde, mientras seguía ebrio, murió atropellado por un carruaje
Así, Michelle quedo huérfana.
Ella recordó el día del funeral de su padre, el Obispo camino a su lado, se arrodillo ante ella, tomo sus manos con dos grandes manos con verrugas y le dijo: “Todo esto es la voluntad de Dios”.
El Obispo en aquel entonces no era como su yo actual, Él hablaba con gentileza y llego a consolar a muchos de los aldeanos en sus peores momentos.
La joven Michelle miro fijamente las manos del Obispo mientras se perdía en sus memorias,
Recordó que un año atrás, fueron estas las manos que ahorcaron a su madre hasta la muerte en su habitación, Mientras recordaba eso, miro la boca del Obispo. Fue esta boca, la que con un tono suave y amable, la que le dijo a todos que su madre murió de una enfermedad.
Ella pensó, ¿Fue la voluntad de Dios el hacer que el Obispo matara a su madre?
Esta explicación era demasiado descabellada, incluso para ser creída por un niño pequeño. Ella recordaba claramente, como fue le día de la muerte de su madre, el Obispo y su madre discutieron, otra vez, por su padre. El obispo estaba furioso, y sus ojos se abrieron ampliamente, como los de un pez muerto. Repentinamente ataco a su madre, y la estrangulo mientras balbuceaba algo. Después de estrangularla por diez minutos, solo entonces, aflojo poco a poco su agarre.
Los ojos de su madre para ese momento, se parecían más a los ojos de un pez, que a los ojos del obispo.
Michelle quien se escondía detrás de la puerta, vio todo con sus propios ojos. Probablemente el obispo estaba demasiado eufórico, y no la vio. Dejo tranquilamente la casa para esconderse en la bodega de la vecina por un día y una noche completos.
Michelle no lograba recordar claramente cómo se las arregló para sobrevivir un día y una noche completa en esa bodega, pero aquel día la cambio por completo. Recordaba con suma claridad; que cuando salió de la bodega, ella estaba tan tranquila como un bebe muerto.
Cuando su padre volvió, ella no le dijo nada. Ella mantuvo todo en secreto, como si lo estuviera fermentando lentamente, como si fuera un vino venenoso y mortal. Al fallecer su padre, el obispo la miro y le anuncio que la llevaría a la capital. En aquel momento se dio cuenta, Su odio hacia el Obispo se había extinguido.
¿Por qué?
Muchos años después, Michelle lo comprendió poco a poco, quizás porque se parecía mucho a su ya fallecida madre.
No importaba si fuese por arrepentimiento, o por un cambio en su corazón, el Obispo empezó a tratar mejor a Michelle, Satisfacía todas sus necesidades, la dejo entrenar como un caballero e incluso le dio el honor de volverse una Santo Caballero…
La mirada de odio de aquella joven Michelle desapareció como desaparece un diente de león con el viento.
Pero este es el momento en que su mirada de Odio volvería a surgir de ella.
Como todos los niños quienes habían perdido a sus padres, maduro fríamente con prontitud. AL principio, ella conspiro para vengarse del Obispo, pero después de seguirlo a la capital para unirse a la iglesia de San Pedro, y al ver que el Obispo ascendía lentamente a través de sus filas, oculto su odio, dejando lo que era simplemente asco.
Ella simplemente, se sentía disgustada por la misma idea de la existencia de la iglesia misma.
Se acordó, del día que se convirtió oficialmente en un Santo Caballero. En la iglesia, el obispo hizo lo mismo que en el día de su funeral, la agarro con fuerzas de las manos y dijo: “Todo esto es la voluntad de Dios”.
Así, ella se arrodillo ante la iglesia, fingiendo una mirada solemne y devota, y juro, bajo del nombre de “Christine”, convirtiéndose en un Santo Caballero.
Todos los eventos de ese día, aún estaban vivos en su mente. La Estatua sagrada, las velas cegadoras, los sacerdotes que la rodeaban leyendo las escrituras….todo los días hasta ahora, ella recordaba cuan desesperadamente quería destrozar la estatua de la deidad que se erigía delante de ella.
La Voluntad De Dios…
Que gran chiste.
El Obispo no estuvo contento con el matrimonio de su madre, por eso la ahorco con sus propias manos, Eso era la Voluntad de Dios. Su padre, cayó en depresión y murió atropellado por un carruaje, Eso fue la Voluntad De Dios. Ella termino en donde estaba ahora, sin ser realmente humana, sin ser realmente un fantasma, Esa era la Voluntad De Dios.
Michelle sentía que eso era algo realmente ridículo.
¿Por qué los humanos, siempre encontraran una excusa para sus propias locuras?
Después de convertirse en un mago, ella finalmente comprendió lo que era “La Voluntad De Dios”, y lo que ella era actualmente. En aquel momento ella tomo su resolución, Ella buscaba hacer que aquellos tontos que se excusaban por sus acciones para el precio de sus pecados.
En las ruinas de “Soul´S Fire/Fuego del Alma” Michelle se encontró con la muerte por primera vez, casi decidió aceptar que aquello era la “Voluntad De Dios”, como si maldecir al cielo, la hiciera sentir mejor. Más rápidamente comprendió que lo que ella necesitaba siempre era esa “mal presentimiento”
Fue ese “Mal presentimiento” la que la mantuvo luchando hasta ahora.
Ella no fallo del todo la prueba para lograr la sucesión, pues llego alcanzar el final. De esa manera, la energía mental que “Soul´S Fire/Fuego del Alma” dejo atrás se fundió en su propia alma. En aquel instante la cueva se ilumino, y la sangre que derramo se unió para recrear la forma de un nuevo ser humano.
Esa oleada de energía mental, más su “Mal Presentimiento” tenido en su corazón, se unieron para crear quien era ahora.
Ella era algo desconocido para todos, ni siquiera ella sabía que era, ¿Un rencor? ¿Un cadáver andante? Un extraño zumbido resonaba con frecuencia en sus odios, haciendo que perdiera la mayor parte de sus sentimientos, y la misma capacidad para usar magia, mas, se las arregló para aprender cosas aún más extrañas.
Con este cambio, ella tomo una nueva decisión.
Podía sentir como su cuerpo iba deteriorándose cada segundo que pasaba, lo que la hizo darse cuenta que no podía mantener ese estado por mucho tiempo, y que moriría pronto. Así, después de estar sentada desesperanzada por un día y una noche completa, regreso a la capital.
No le queda mucho tiempo, no podía darse el lujo de desperdiciarlo.
Cuando llego a la capital, y vio esa enorme bola de agua en el cielo, sintió una fuerte oleada de odio y descontento. ¿Qué es eso?¿Que fue lo que hizo ese noble para tener el derecho de poseer tanto talento mientras ella tenía que esconderse para morir en silencio en aquel profundo agujero sin la capacidad de hacer nada?
Ella era estoica, no había nadie más a lo largo de este mundo que arriesgara su vida como ella lo hizo. Pensó cuidadosamente todas sus decisiones antes de ejecutarlas, y controlo a la perfección sus propios deseos, haciendo la mejor elección posible según la situación… Hizo todo lo que pudo, pero al final, solo parecía fallar cada vez.
Nadie en el mundo estaría dispuesto a aceptar ese tipo de fracasos
-“Christine, realmente me decepcionas”. De un momento a otro el obispo dijo esas palabras.
Michelle volvió en sí, al presente y sonrió mientras respondía: “¿En serio?, Me siento honrada. Pero mi objetivo no solo es hacerte sentir decepcionado”.
Sus ideales, ella ya no podía llevarlos a cabo –estaba muriendo, y junto a ella, moriría su odio e insatisfacción. Ahora mismo, ella solo era una representación deformada del odio, de sangre pura, y energía mental. Tenía todo el derecho de odiar este mundo, odiar a los vivos, de Odiar al Obispo.
Pero ella se odiaba así misma aún más, se odiaba a sí misma, porque hasta ahora, su cordura, seguía reprimiendo sus emociones; forzándola a pensar sabiamente antes de actuar, no permitiéndole perder el control.
—Aun cuando ella solo quisiera liberarse al menos por una vez.
Michelle no pudo evitar pensar en ello mientras se estremecía, De repente, sangre fresca y olorosa empezó a surgir de su piel. Apenas ocurrió esto, ella pudo sentir como su fiel se degradaba y lentamente se desintegraba,
-“Christine, tu…” El Obispo noto el repentino cambio en Michelle y volvió amostrar su shock en su rostro por segunda vez en este día.
Los Limpiadores desenvainaron sus Espadas para prepararse ante cualquier amenaza inminente.
“Tío, sé que mataste a mi madre”. Miche uso su boca que se disolvía lentamente para tratar de forzar una sonrisa torcida, “Lo supe todo el tiempo”.
Viendo al Obispo aturdido hasta el punto de no poder hablar, sintió que se había vengado una vez más.
Mas tal vez lo que sentía no era la satisfacción e la venganza, sino placer por la autodestrucción en la que se encontraba, haciendo que el mundo a su alrededor, que siempre la había tomado a la ligera probara parte de su dolor y del sufrimiento por el que ella había pasado, haciendo que obtuviera este placer.
-“¿Te sientes dolido? Mi querido tío, esto es solo el principio”. Seco la sangre maldita de su cara y continuo: “Hare que Benjamin Lithur viva. Destruirá la iglesia que siempre has estado protegiendo. Un día una bola de agua más de 100 mil veces más grande caerá sobre tu cara, y no podrás hacer nada para evitarlo, Desesperación, asfixia, dolor…sentirás todo lo que yo he sentido. Testificaras con tus propios ojos el fin de la iglesia, y ya no podrás volver a dormir bien por las noches, y gastaras tu tiempo restante inmerso en tu odio”.
Michelle jamás quiso salvar a Benjamin por buena voluntad, incluso el solo imaginar a Benjamin darle las gracias en el futuro le hacía sentir asco. Haciendo todo esto, no era para ganarse el favor de otros o para encontrar consuelo —Desde el principio hasta el final, ella no fue una buena persona, jamás tuvo la intención de serlo.
Sobre todo, el fin de la iglesia no era por un noble ideal, sino solo la manifestación del odio y la repugnancia que embargaban su corazón.
-“… ¿Qué es lo que piensas hacer, Christine? ¿Cómo acabaste así?” Viendo a Michelle quien se desintegraba con premura, el obispo no pudo mantener su calma y le pregunto mostrando el pánico en su rostro.
Michelle no escucho sus palabras.
Ella sentía cada segundo que pasaba como su cuerpo se destruía, y disfruto cada momento que pasaba el dolor que era infringido en el Obispo. Entro en un estado de euforia mientras luchaba entre ser racional y dejar ir sus emociones.
Mas su cuerpo, igual que una escultura de hielo en el desierto, se disolvía rápidamente.
-“Que pena, soy incapaz de experimentar todo esto hasta el final. Estoy infeliz, así que me tengo que llevar algo de esto.” Poco a poco, la mitad de su cuerpo se convirtió en sangre, su cabeza cayo dentro de un charco de sangre, y sus dos ojos siguieron mirando fijamente al obispo, “Puedes criticarme por ser malvada, ser inocente o no, no es algo que me importe”.
-“Adiós, mi querido tío”.
Después de pronunciar eso, su último resto con su forma exploto por completo y se convirtió completamente en sangre, salpicando por completo el camino montañoso. Eso asusto a los caballos de los Limpiadores y los hizo tambalear. El Obispo logro invocar a tiempo un escudo para bloquear la sangre contaminada.
El obispo detrás del sagrado escudo de luz, observo la sangre que restaba en el suelo. Su cara estaba llena de una expresión compleja, demostraba cuan conmocionado esta ahora mismo.
Pero Michelle no solo termino con su vida frente al Obispo.
No, su odio requería traer más muertes tras de sí.
Al mismo tiempo, en la capital, fuera de la capital, en las carreteras principales, todos los que fueron maldecidos y que contrajeron la “Plaga”, todos comenzaron a desintegrarse. Eran como Michelle, sangre salía de ellos, sus cuerpos se disolvían y luchaban contra aquel dolor. Por fin, treinta mil personas, todas ellas gritando bajo la mirada de sus familias, se convirtieron en piscinas de sangre contaminada.
La ciudad que alguna vez fue apodada, la Luz de los Cielos, nunca había experimentado un evento tan lleno de sangre.
Encima de la capital, los cielos eran azules, y el Sol brillaba como de costumbre.