WAMR – Capítulo 7 – Editado
Capítulo 7: ♪ TITULO CON SPOILER ♫
Annie solía pensar sobre como seria su muerte con regularidad.
Es raro decir esto, pero, ella no quería morir de manera tranquila. Soñaba con ser despedazada, una muerte extremadamente perturbadora, Sin embargo, ello no sentía ni la mas ligera sensación de terror o malestar. Una vez, ella soñó sobre sí misma, en su lecho de muerte por enfermedad. La gente le ofreció un hermoso funeral, y Michelle se quedó callada frente a su tumba. Michelle le dio un lirio.
Desperto de golpe, mojada por el sudor frío. Ella se agitó y giró en la cama, y ya no pudo dormir.
Desde que conoció a Michelle, casi todos los sueños de Annie estaban relacionados con ella. Cortada en pedazos por Michelle, quemada a muerte por la iglesia con Michelle, estrangulada a muerte con una cuerda…. Incluso hubo una vez ella y Michelle estaban en un sucio motel, jugueteando entre ellas(NT: ¿no se los dije? Lesbianas) . Pero una vez se despertó, dejo de tener tales pensamientos.
Hasta que decidió traicionar a Michelle.
La idea de traicionar a Michelle surgió una vez que Michelle dejó de confiar en ella. Sin embargo, ese no fue la causa inicial. Antes de que Sally apareciera, Michelle era la creencia de Annie, su apoyo emocional – Michelle era su Dios.
Michelle podría matar a cualquiera, Michelle podría conseguir lo que quisiera.
Fue la primera vez que conoció a Michelle. Era de noche en un motel, Michelle llegó como un mensajero de Dios. Descendió del cielo, y decapitó al cliente de Annie con un golpe de su espada.
Recordaba la escena como si hubiera ocurrido ayer: el cuerpo sin cabeza del cliente seguía tendido encima de ella, estremeciéndose temblando como un gallo desplumado. La cabeza tenía una expresión ligeramente graciosa mientras rodaba por el suelo. Había sangre por todas partes, pintando el colchón amarillento y las mantas. Incluso el olor a moho de la manta se borró.
Dios sabe cuánto odiaba ese hedor a moho.
Cada vez que recibía a un cliente, sólo podía concentrarse en el techo del motel para distraerse del olor horrible. No importaba lo terrible que fuera el cliente, siempre podría olvidarse de todo e ignorar la flacidad carne y sus grasientas narices. Lo único que no podía soportar era el olor desagradable del moho.
Ese olor era similar a la de las sábanas que tenía en su niñez. Era húmeda y pegajosa, y le recordaba constantemente lo humilde que se había vuelto.
Para evitar el olor, abría la boca para respirar. A veces, algunos clientes lo tomaban como un cumplido y actuaban con más vigor, pero ella nunca prestaba mucha atención.
Volviendo atras, lo único que ella recordaba con claridad durante los cinco años de su trabajo fue el techo, y el horrible olor de la manta.
Por lo tanto, cuando Michelle mató al cliente, Annie no tenía miedo. En vez de eso, sintió una ligera sensación de tranquilidad y alegría cuando el olor de la sangre despejó el hedor a moho.
Después de eso, Michelle guardó su espada y miró a una Annie sin expresión.
“Sígueme y serás un mago”, dijo ella.
En ese momento, Annie no tenía ni idea de lo que era un mago. Pero ella asintió, y grabó esa frase en su corazón. Hasta ahora, todavía podía pronunciar la oración sin olvidar palabra alguna. Recordaba el momento como si fuese una pintura al óleo, los detalles de la ropa de Michelle, el ángulo de la puerta abierta, la posición donde estaba la cabeza cercenada, la forma de las manchas en la pared…. Era como si hubiera sucedido hace unos momentos, y la escena se veoa tan fresca como los peces que acaban de ser capturados del mar.
Así de increíble era la existencia de Michelle para ella.
Quizá por eso Annie estaba furiosa cuando descubrió que Michelle ya no creía en ella.
El punto de giro ocurrió tres meses después de que ella aprendió magia con Michelle.
Ese día, Michelle llevó a una mujer que parecía un bambú de vuelta a ella. Era la hora de la cena, y la desconocida siguió a Michelle a través de la puerta, y se sentó sonriendo sin esperar a que la gente hablara. Actuó como si fuera la dueña del lugar, y tomó la única salchicha del plato.
Esa fue la cena que Annie preparo para Michelle.
Annie miró a la mujer con una mirada tonta, mirando sus pómulos altos y sus crueles cejas. Annie estaba horrorizada, no sabía quién era esta mujer, y no sabía si debía estar enfadada.
Compartió una mirada con la mujer, y la mujer sonrió: “Hola, soy Sally”.
Sally, qué nombre tan estúpido. Sólo el más tonto de los campesinos, después de beber tres cubos de cerveza y caer en una fosa séptica, pudo hacer ese nombre para su hija. Tampoco debía de tener todas las luces consigo en ese momento.
Sin embargo, Annie no hizo una rabieta y simplemente le dio a la mujer desvergonzada una bofetada en la cara. Sin embargo, ella miró a Michelle cuidadosamente. Michelle no hizo nada más que regañarla, u castigarla.
“A partir de hoy, ella será nuestra compañera”.
Annie sintió como si se hubiera caído en el Pearl Lake en pleno invierno. Fría, angustiada, calada hasta los huesos.
Este sentimiento era excesivamente familiar.
Era como si la hubieran devuelto a su niñez, y era una vez más esa jovencita despistada.
Cuando tenía cinco años, su madre hizo lo mismo. La llevó en brazos hasta un niño pequeño y le dijo: “A partir de hoy, él será tu hermanito”.
Qué parecido.
Su madre era la esposa abandonada del pueblo, su padre se fue el día que ella nació. Para encontrar a un marido, su madre vendió sus campos y vacas lecheras. Cuando comenzó su viaje en busca de un marido, a veces se iba por tres días, a veces tardaba cinco días. Annie sólo podía confiar en la ayuda de los vecinos, y se sentaba en su antigua casa a esperar a su madre, que regresaba decepcionada, en cada ocasión.
Cuando tenía cinco años, su madre se fue durante diez días y volvió con un niño, su hermano. Los rumores decían que era el hijo de su padre con otra mujer. Annie nunca supo dónde estaba su padre, y su madre se negó a decir nada sobre su padre después de su vuelta.
Después de eso, parecía ser que su madre se rindió y dejo de buscar a su padre. En vez de eso, se volvió adicta a la cerveza. Annie tenía miedo de su madre borracha. A veces saltaba despierta por la noche y se daba cuenta de que su madre la miraba fijamente, pero en vez de mirarla amorosamente como a una hija, era una mirada de odio hacia un enemigo.
La mirada que su madre tenía por su hermano era diferente.
Incluso cuando estaba borracha, su madre acariciaba a su hermano lo mas suavemente posible, le cantaba canciones de cuna, lo arropaba bajo la manta o le robaba leche de la aldea vecina. A veces, incluso Annie sentía que la mirada de su madre hacia su hermano no era de madre a hijo, sino de mujer a amante.
Sin mencionar que ni siquiera era su propio hijo.
Annie odiaba a su hermano, pero no tenía elección. Se fue a las montañas a desenterrar verduras silvestres, hizo todas las tareas domésticas, ayudó a los vecinos a cultivar. El dinero que recibió, aparte de los que su madre tomó para el alcohol, se lo dio todo a su hermano. La mejor ropa, la mejor comida…. Todo por la satisfacción de su madre. Cada vez que cosía y remendaba la ropa para su hermano, sentía que la mirada de su madre se suavizaba un poco.
Mi madre todavía me amaba, eso sentía.
Con el paso del tiempo, la madre fue decayendo y la trató peor que antes. Annie trató a su madre y a su hermano lo mejor que pudo, y finalmente, todo llegó a su punto álgido.
El punto de inflexión ocurrió, como un cadáver que se descomponia hasta que finalmente, los gusanos salieron de él.
Cuando tenía doce años, quiso ganar dinero y fue llevada a un motel por un hombre calvo de mediana edad. Esa fue su primera vez. La primera vez, y se enamoró del techo moldeado del motel. Miró hacia el motel mientras contaba el dinero que podía conseguir, y la comida que podía comprarle a su hermano, y lo encantada que estaría su madre. Esto también la hacía feliz.
Sin embargo, una vez que se llevó el dinero de vuelta a casa, su vecino le dijo que su hermano se ahogó en el Pearl Lake.
Nunca pudo olvidar cómo la miraba su madre cuando llegó a casa ese día.
Su Madre nunca dijo nada sobre la muerte de su hermano. Se sentó en la cama como solía hacer, medio cubierta bajo la vieja manta, una botella de cerveza medio vacía en la mano. Miró fríamente a Annie.
Annie comprendió lo que quiso decir bajo su mirada: “preferiría que tú hubieras muerto”.
Por lo tanto, Annie no dijo nada. Caminó hacia la cama en silencio, sacó el dinero que acababa de ganar y lo puso junto a la mano de su madre.
La madre la volteo a mirar y finalmente dijo:
“Zorra”.
Al día siguiente, Annie encontró el cadáver de su madre en Pearl Lake. Al igual que su hermano, los rasgos de su madre cambiaron, y su cara estaba hinchada como un pan fermentado. “Madre estaría feliz “, pensó Annie al ver el cuerpo, “hermano y madre se parecen ahora. Nadie dirá que ya no están relacionados por la sangre “.
En el funeral de su madre y su hermano, Annie lloró mucho. Fue la primera vez que lloró y se sintió aliviada.
Después del funeral, dejó el pueblo.
Antes de conocer a Sally, no entendía sus sentimientos hacia su madre y su hermano. Pensó que los amaba, ya que sacrifico tanto por ellos. Su muerte la devastó, lo que la hizo abandonar su hogar y vagar por ahí.
Pero una vez que vio a Sally, se dio cuenta. Odiaba a su hermano, igual que odiaba a Sally, que estaba justo delante de ella.
Esperaba abofetear a Sally, como esperaba estrangular a su hermanito desde el principio.
A pesar de eso, no lo hizo. Se mantuvo indiferente mientras veía a Sally terminar la salchicha, y dijo cobardemente: “Hola, soy Annie”.
Entró en un nuevo ciclo.
Sally era más inteligente de lo que ella era, Sally tenía más talento en la magia del que ella tenía, Sally era más elocuente de lo que ella era…. Todo pasó como Annie esperaba. La balanza de Michelle se inclinó lenta pero firmemente hacia Sally. No importa cuánto lo intentó, lo obediente que era, Michelle siempre le prestó más atención a Sally que a ella.
Todas las noches, deseaba salir discretamente de la cama, y rajar la garganta de esa mujer usando una daga. Dejar que la sangre cubriera la sonrisa falsa que odiaba tanto. Sin embargo, no se atrevió a hacerlo.
Al igual que no podía reunir el coraje para matar a su hermano, no podía tocar ni un solo mechón de pelo de Sally.
Esto la hacía odiarse a sí misma, más y más.
También se enteró de que era esa clase de persona que trataba mejor a las personas cuando la trataban peor. Esto de alguna manera se convirtió en una motivación para que ella huyera de su humildad. Quería cambiarse de adentro hacia afuera.
Así, ella se volvió aún más extrema. Torturó a todos los rehenes de Michelle y utilizó los métodos más crueles para matar enemigos. Esto la encantó. Sintió que cambió, se hizo más grande y pensó que ya no era esa niña débil y estúpida. La gente le temería ahora.
Sin embargo, ella todavía no revelaría sus verdaderos colores a Michelle y Sally.
Ella no mató a Sally.
Annie se quedó estupefacta cuando Michelle no le creyó. ¿Cómo pudo matar a Sally? ¿Cómo se atrevería a matar a Sally? Su madre y su hermano muertos de hace mucho tiempo se volvieron gruesas y pesadas cadenas que la ataban. Ella nunca podría dar ese paso.
Después de las quejas de Sally, Annie ni siquiera discutió con ella. Sabía que Sally era una persona sin ataduras, y ni siquiera era la primera vez que Sally hablaba mal de ella. Ocurrió delante de ella varias veces, ni siquiera podía imaginar las veces que Sally hablaba de ella a sus espaldas. Aun asi nunca protestó, ni siquiera refunfuñó.
Fue Sally quien se acercó a ella.
“Annie, no te enojes conmigo, no quería incriminarte de esa manera de forma intencionada”, explicó Sally.
“Annie, ¿no crees que Michelle está actuando de forma extraña? Sabe tanto, pero no nos dice nada. ¡Ni siquiera sabemos lo que hay en el tesoro! ¿Por qué tiene que tener más poder sobre nosotras? No creo que ella sea mucho más fuerte que nosotras…” Sally se preocupó.
“Annie, he oído que Michelle tiene un tesoro que podría duplicar el poder mágico del poseedor. ¡Vamos a arrebatárselo! No tengas miedo, Michelle no es tan fuerte como parece. Mientras aprovechemos la oportunidad cuando ella descanse…”
Sally la instigó.
“¡Annie, por favor, no hagas esto! ¡Por favor, no se lo digas a Michelle, por favor, no! ¡Michelle me mataría! Por favor, te lo ruego, no le digas a Michelle que quería traicionarla, por favor.”
Sally rogó.
Cuando Annie derrotó a Sally y la ató con magia, se dio cuenta de lo fuerte que era en comparación con Sally. La arrogante conducta de Sally, sin embargo, fue una que ella fingió.
Aun así, no tenía intención de matar a Sally. Quería informar a Michelle, y dejar que Michelle decidiera qué se suponía que debía hacer. Michelle odiaba a los traidores, y una vez que viera quién era Sally realmente, la mataría. Eso sería asombroso, ver lo que ella soñaba hacer, pero nunca tuvo el coraje de realizar.
Mientras Sally muriera, Michelle se volvería a centrar en ella, pensó.
Sin embargo, subestimó la convicción de Sally.
Sally, arrinconada, tomó una trágica decisión. Aunque estaba atada por Annie y no podía escapar, aún tenia control sobre su propia vida. Por lo tanto, antes de que Annie pudiera reaccionar, hizo implosinar su poder mágico desde dentro y se suicidó.
“Annie, ella nunca más confiara en ti.” Esas fueron las últimas palabras de Sally.
Annie fue empujada al borde de la desesperación.
Sally usó su suicidio para incriminar a Annie. Annie no tenía ni idea de cómo explicarle esto a Michelle. Annie matando a Sally era más creíble que Sally suicidándose por circunstancias extremadamente complicadas. Además, desde el punto de vista de Michelle, ella y Sally ya tenían un viejo rencor entre ellas.
Sin mencionar los rastros de pelea en el suelo.
“¡Sally, Annie, vamos!” Michelle las llamó antes incluso de que el cadáver de Sally se enfriara. Annie se dio cuenta de que hizo otro acto idiota mientras estaba apurada, escondió el cuerpo con prisa y dijo una mentira para tratar de convencer a Michelle de que Sally había desaparecido.
Sin embargo….
“Annie, ¿mataste a Sally?”
Estas fueron las palabras del noble. Era como si un rayo de la nada, impactara en su mente.
Sally lo predijo todo. Michelle estaba más dispuesta a creer en el noble inútil, que en ella.
Descubrió que era una niña débil e inútil, incapaz de hacer nada más que repetir excusas sin sentido. La actitud de Michelle congelo su alma. Aunque Michelle dijo que confiaba en Annie, sus ojos eran los mismos que los de la madre de Annie cuando murió su hermano.
tantos años después, y una vez más Annie comprendió esa mirada.
Michelle quería matarla.
Después de ser repetidamente bañada por la desesperanza, un poderoso deseo surgió en su corazón.
Ella quería cambiar. Se negó a convertirse en su viejo yo. Se negó a cometer los mismos errores.
Decidió traicionar a Michelle.
Ella tenía la intención de ir a donde las tropas de la familia Lithur, rendirse y contarles el plan de Michelle. Aunque la iglesia tenía reglas estrictas contra los magos, los nobles aún mantenían lazos secretos con los magos, hambrientos de poder. Estaba dispuesta a trabajar para los Lithur, siempre que los Lithur la dejaran vivir y matarán a Michelle.
Matar a Michelle…
Annie se estremeció en su mente. Se convenció de que era excitación, nada más.
Corrió un rato por el bosque, y finalmente vio al caballero. ¡Deben ser las tropas de los Lithur! Pensó mientras corría hacia ellos mientras saludaba.
“No tengo mala voluntad, su familia…” Gritó.
Lo que la alcanzó fue la luz santa.
Dentro de la iglesia, había varios tipos de luces santas. Las que se usaban para bendecir y bautizar a los caballeros, eran cálidas y sagradas; las que se usaban para torturar a los paganos, quemaban, pero no mataban; las que se usaban para aniquilar al enemigo, y eran tan poderosas que podían terminar con una persona en un abrir y cerrar de ojos, sin dejar ni rastro.
La luz sagrada que Annie recibió fue del tercer tipo.
La temible temperatura evaporó su manto y su piel en un abrir y cerrar de ojos, y la fuerte quemadura le prohibió liberar una magia de protección básica. No podía ver nada, la luz santa estaba por todas partes, y era tan brillante que era imposible mirarla.
Fue “limpiada” por los limpiadores antes de poder traicionar a Michelle.
Pequeñas motas de polvo flotaban alrededor del bosque a medianoche como mariposas, y como mariposas, eran pisadas por las pezuñas de los limpiadores y convertidas en barro.
Annie murió.
Antes de morir, de repente pensó:””
No, no tenía tiempo para pensar. No tenía tiempo para repasar esta forma de morir, no se sabe si pensaba que la evaporación de la luz santa fue lo suficientemente trágica para ella. Tampoco tuvo tiempo para lamentar haber traicionado a Michelle, o de cualquier otra cosa. Su vida no pasó ante sus ojos, no hubo felicidad ni tristeza infantil.
Ella solo murió
Titulo del Capítulo: Capítulo 7, La muerte de Annie.