AWE – Capítulo 1037 – EDITADO

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Capítulo 1037: El Resurgir de la Esperanza.

Era una noche oscura, y el frío viento de invierno solo seguía fortaleciéndose.

El viento soplaba y se hacía más frío mientras surcaba la tierra, los pueblos y los millones y millones de residentes de estas tierras. A medida que el viento se elevaba hacia el cielo, se encontraba con las nubes negra de arriba… y con el retumbar de los truenos.

Nada más con escuchar esos truenos… cualquiera podía darse cuenta de que estaba por llover, o quizás nevar.

Y así fue. Era una lluvia mezclada con nieve, o quizás nieve mezclada con lluvia. Durante esta época, los comienzos del invierno, era difícil saberlo…

El templo dilapidado no servía de nada para alejar la nieve o la lluvia, y esta rápidamente empezó a caer sobre Bai Xiaochun y el Rey Fantasma Gigante.

Las lluvias agitaban las hojas secas del suelo, como si estas desearan que la nieve se convirtiera en simple lluvia, como olvidándose de que a menudo, la lluvia helada era más fría que la nieve.

Bai Xiaochun reaccionó de manera similar frente a las palabras del Rey Fantasma Gigante. Aunque no temblaba, era difícil saber si su corazón se había vuelto tan frío como la nieve, o como la lluvia helada.

—Tienes razón, —murmuró—. No podemos dejar que las cosas sigan así. Ha llegado la hora de atacar. Matar a tantos como podamos… —Extendió su mano casi por reflejo, sujetó la botella de alcohol cercana y se preparó para darle un buen trago. Pero el Rey Fantasma Gigante dio un paso adelante, y le dio un golpe para sacar la botella de la mano de Bai Xiaochun, sus ojos ardían con ira.

Esta dio vueltas a un lado y luego se quebró, el alcohol derramado se mezclaba rápidamente entre la lluvia y la nieve.

—¿¡Todavía bebiendo!? —dijo el Rey Fantasma Gigante casi gritando—. ¿¡Eso es todo lo que sabes hacer!?

—Sé que has pasado por mucho, ¿pero y qué? ¿Acaso más nadie ha perdido a sus seres queridos? ¿Quién perdió más? ¿Tú? ¿Yo? ¿Qué hay de todos los demás? ¡Todos en el Reino Alcance Celestial han perdido a amigos y seres queridos!

—Si estas Tierras Eternas estuvieran completamente repletas de maldad y malicia, entonces está bien, puedes beber hasta morirte y no me importaría. ¡Pero eso no es así!

—¿Acaso no piensas en Zimo? ¡Has pensado en la vieja generación de tu Secta Desafiadora del Río? ¿Qué hay de todos tus amigos? ¿¡Qué hay de todos los que te veneran y esperan cosas de ti!? —Aunque el Rey Fantasma Gigante estaba gritándole a Bai Xiaochun, en cierto modo también era como si hablara consigo mismo. Él también había perdido un poco su camino.

—¿¡Atacarlos!? Quienes, ¿tú y yo? ¿Cuántos crees que podamos matar? ¿Te olvidaste de como solías ser en la Ciudad del Archi-Emperador en las Tierras Desoladas? ¿A dónde se fue ese Bai Xiaochun? ¿Recuerdas tus planes astutos? ¿Recuerdas la Proclamación de la Gracia Universal? ¿Recuerdas como convertiste un alma del Establecimiento de la Fundación en un alma deva? ¡Conseguiste el respaldo del Sumo Pontífice del Cielo y forzaste a toda la nobleza y la aristocracia a someterse frente a ti!

—La masacre debe ser siempre el último recurso. Eso es lo que haces cuando te vuelves loco y no tienes más nada que perder. ¡No vas por ahí matando gente a diestra y siniestra como tu primera jugada! —El Rey Fantasma Gigante se veía realmente decepcionado. Hacía tiempo que había comprendido… que a estas alturas, Bai Xiaochun no era el mismo viejo Bai Xiaochun que tanto le temía a la muerte. Era como si se hubiera vuelto loco, ¡como si se hubiera movido de un extremo al otro!

Además, el Rey Fantasma Gigante también sabía muy bien que alguien que solo estuviera interesado en matar a sus enemigos jamás sería capaz de alzarse a la prominencia en estas Tierras Eternas.

—¡Lo que tenemos que hacer ahora es buscar a la gente del Reino Alcance Celestial! —dijo mientras sacudía su manga. Entonces prosiguió, y sus palabras daban justo en el clavo. —Nada de ataques. Nada de beber. ¡Nada de ahogarse en la desesperanza!

Bai Xiaochun permaneció sentado en silencio. Ahora temblaba visiblemente y tenía los ojos inyectados de sangre. Las palabras del Rey Fantasma Gigante habían llegado muy profundo, apuñalaban su corazón como una cuchilla. Entonces pasó un momento… y alzó la mirada.

—¡No me estoy ahogando en la desesperanza! —dijo con una voz áspera—. ¡Y ya los fui a buscar!

Ondeó su mano e hizo que saliera una pequeña pila de medallones de comando de su bolso de almacenamiento y estos se amontonaron a un lado de él.

Estos eran los medallones de identidad de muchos cultivadores de Alcance Celestial. Y evidentemente no pertenecían a cultivadores solitarios, sino a cultivadores provenientes de organizaciones poderosas de las Tierras Desoladas y de los cuatro Ríos de Alcance Celestial. Eran objetos que los cultivadores normalmente usaban para transmitir mensajes o para demostrar su identidad.

—¿Sabes qué fue lo que encontré? ¡Cadáveres! ¡Todo lo que pude hacer fue enterrarlos y llevarme sus medallones de identidad! —Los ojos de Bai Xiaochun parecían sobresalir de su cara mientras hablaba, como si toda la ira y el resentimiento que había acumulado en su interior finalmente estuvieran siendo desahogados.

—También quiero seguir buscando, —siguió con su voz áspera, —¿pero y si solo encontramos más cadáveres? Lo sé… sé que no debería rendirme. ¡Pero las Tierras Eternas son enormes! ¡Apenas una prefectura tiene el tamaño de todo el Reino Alcance Celestial! ¡Tan solo el tercer dominio inmortal podría contener más de una decena de Reinos Alcance Celestial! ¿¡Cómo se supone que busque entre todo eso!?

El Rey Fantasma Gigante observó el montón de medallones de comando por un buen rato. Entonces vertió su atención nuevamente en Bai Xiaochun y dijo, —Si no podemos encontrarlos… ¡entonces quizás podamos hacer que nos encuentren a nosotros!

Entonces los ojos del Rey Fantasma Gigante empezaron a iluminarse aún más. —Eso les daría esperanzas. Y con esperanzas… podrán resistir. ¡Eso es lo que tenemos que hacer!

—Esperanza… —murmuró Bai Xiaochun. Mientras miraba al Rey Fantasma Gigante, sus ojos finalmente parecían avivarse un poco.

—Cierto. ¡Esperanza! —Los ojos del Rey Fantasma Gigante resplandecían y empezó a caminar de un lado a otro dentro del templo. —Xiaochun… ¡tenemos que buscar asilo con el Emperador-Santo!

—El Emperador-Vil solo quiere esclavos. No parece posible llegar a ningún acuerdo con él. Se supone que el Emperador-Santo es un poco santurrón e hipócrita, pero al menos la dinastía proclama abiertamente estar del lado de la justicia. ¡Eso nos da una base sobre la cual llegar a un acuerdo!

—Sin embargo, si queremos buscar asilo, no podemos ir con las manos vacías. Aparecer y pedir ayuda no es nada sorprendente. Lo que tenemos que hacer… ¡es llevarle un tributo de sangre al Emperador-Santo!

—¡Eso! ¡La cabeza de un enemigo! —Mientras más lo pensaba, más se aclaraba la idea en la mente del Rey Fantasma Gigante.

—Xiaochun, si queremos preparar un tributo de sangre, tenemos que lograr algo grande en la Dinastía del Emperador-Vil. ¡Tenemos que hacernos famosos! Tenemos que hacer algo que no solo sacuda a la Dinastía del Emperador-Vil… ¡sino a todas las Tierras Eternas!

—Si no podemos encontrar a nuestra gente, ¡al menos podemos dejarles saber que estamos aquí! ¡Dejarles saber dónde estamos! En la noche oscura que son estas Tierras Eternas para la gente del Reino Alcance Celestial… ¡nosotros podemos ser las antorchas que iluminen su camino!

—Mientras más brillantes y resplandecientes seamos, más fácil será para ellos encontrarnos. Y también podremos conseguir posiciones más fuertes. ¡Sacudir a las otras dos dinastías imperiales y conseguir algo de espacio para la gente de Alcance Celestial!

—Cuando una persona es poderosa… ¡nadie se atreve a meterse con él o su gente!

Bai Xiaochun estaba casi sin aliento, y claramente conmocionado por lo que decía el Rey Fantasma Gigante. Sus ojos finalmente ya no se veían vacíos, ¡sino llenos de esperanza!

Esperanza para el Reino Alcance Celestial… ¡y esperanza para sí mismo!

—Si le ofrecemos un tributo de sangre al Emperador-Santo, ¡no tendrá más opción que darnos posiciones oficiales en el gobierno! ¡Entonces podemos usar a la Dinastía del Emperador-Santo para forjar un nuevo lugar en las Tierras Eternas al que las personas de Alcance Celestial puedan llamar hogar!

La estruendosa voz del Rey Fantasma Gigante resonaba por todo el templo. Y la lluvia y la nieve seguían cayendo con cada vez más intensidad afuera. Las paredes y el techo arruinado del templo no podían ocultar para nada el viento. El agua y la nieve se acumulaban constantemente dentro del templo, tanto que las hojas que estaban por allí dispersas terminaron cubiertas por completo.

Bai Xiaochun se quedó viendo al suelo por un rato, y entonces alzó la mirada. Su aura cambió repentinamente y sus ojos empezaron a brillar intensamente.

—¿¡Qué tipo de tributo de sangre deberíamos preparar!?

Cuando el Rey Fantasma Gigante vio la anticipación en los ojos de Bai Xiaochun, su propio corazón empezó a acelerarse.

—¿Qué tal las cabezas de algunos semidioses del Emperador-Vil?

 


Capítulo extra, Patrocinado por: ¡El Anciano Supremo David Troncoso Lara! ¡Muchísimas Gracias!

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