AWE – Capítulo 1156 – EDITADO
Capítulo 1156: ¿¡Se Fue!?
Bai Xiaochun seguía presionando su bolso de almacenamiento mientras avanzaba. En realidad, no tenía más opción que hacer eso. A pesar de que la lagartija había quedado sellada dentro de su bolso de almacenamiento, parecía estarse esforzando por salir, y forzaba a Bai Xiaochun a usar el poder de su base de cultivo para mantenerla cerrada.
—¡Tengo que encontrar un lugar dónde esconderme! —Lo primero que se le ocurrió fue el abanico dañado. Pero después de intentar contactarlo, descubrió que la telaraña estaba interfiriendo. Quizás podría forzar una teletransportación, pero le preocupaba que algo saliera mal, y que pudiera terminar del otro lado con un brazo o una pierna menos.
—Podría lidiar con eso de perder un brazo o una pierna, pero ¿qué pasaría si mi cabeza no fuera teletransportada…? —Tan solo pensar en esa escena lo hacía temblar de miedo.
—No. Si quiero teletransportarme, tengo que encontrar un lugar en el que la batalla entre el clon y los dos emperadores haya debilitado lo suficiente a la telaraña para poder establecer una conexión sólida. —Ni siquiera se le ocurrió ir a la salida real. Simplemente se puso en movimiento y empezó a buscar.
Los celestiales de la Dinastía del Emperador-Vil no tenían manera de rastrear a Bai Xiaochun, pero era distinto para aquellos en la Dinastía del Emperador-Santo. Ellos tenían muchas opciones, especialmente Chen Su. Aunque no tenía un gran poder de batalla, ningún otro celestial le igualaba en lo concerniente a artes premonitorias.
De hecho, a Chen Su no le costó nada conseguir una dirección general a la que seguir.
—¡Por allá! —dijo junto a un destello en sus ojos. Gu Tianjun salió disparado de inmediato, seguido de Sima Yunhua y los demás. Ninguno de ellos se molestó en enviar mensajes tampoco. No confiaban en Bai Xiaochun después de todo, y les preocupaba que, si le avisaban, este estaría preparado y sería más difícil para ellos conseguir la lagartija.
Aunque el Emperador-Santo había dicho que siempre y cuando el clon fuera adquirido, todos tendrían una recompensa, todos sabían que… ¡la calidad de las recompensas sería distinta!
Gu Tianjun estaba totalmente decidido a salir ganando en esta contienda, e incluso había aceptado concederle parte de las recompensas a Chen Su y a los demás por el bien de lograr esa meta.
Los cuatro avanzaron a toda velocidad por alrededor de una hora, y entonces los ojos de Chen Su empezaron a brillar intensamente.
—¡A 5.000 kilómetros! —dijo mientras apuntaba. Los ojos de Gu Tianjun se iluminaron con una luz gélida, realizó un gesto de conjuro y envió siete rayos de luz de espada en esa dirección.
Eran tan rápidos que parecían prácticamente invisibles, y atravesaron esos 5.000 kilómetros para aparecer justo sobre Bai Xiaochun.
El rostro de Bai Xiaochun cambió y saltó unos 30 metros hacia atrás. En se momento, pasaron volando siete rayos de luz justo en el lugar que había estado ocupando, y generaron unos fuertes estallidos a su paso.
De no haberse apartado, aunque quizás no lo hubieran matado, seguro habría salido seriamente herido.
—¡¡Gu Tianjun!! —dijo entre dientes. Esos siete rayos de luz obviamente contenían un poco del aura de Gu Tianjun. —¡Es obvio que estás intentando robarme!! Podrías haberme enviado un mensaje y hablado conmigo si lo que querías era todo el crédito. Pero… ¡me estás tratando de robar directamente!
Bai Xiaochun ya estaba empezando a enojarse.
Sabía muy bien que los celestiales de la Dinastía del Emperador-Santo eran un montón de hipócritas santurrones. Pero los beneficios potenciales de hoy eran enormes. Aunque el Emperador-Santo había dicho que todos serían recompensados, Bai Xiaochun no se hacía ninguna ilusión recibir un trato justo, él era un foráneo para ellos.
Y las acciones de Gu Tianjun acababan de demostrarlo.
—¡Eso es un completo abuso! —apretó los dientes y aceleró hacia un lugar a lo lejos en el que las telarañas se veían particularmente débiles.
Aunque no podía ver a Gu Tianjun y a los demás, podía percibir que sus sentidos divinos se extendían en dirección a él.
Sin embargo, las siete espadas eran más rápidas que el sentido divino, y ya habían dado la vuelta para atacarlo de nuevo. Después de evadirlas una vez más, siguió adelante hacia esa porción más débil de las telarañas. Sabía bien que solo tendría una oportunidad, si fallaba, los demás celestiales llegarían y se vería forzado a entregarles la lagartija.
Aun con la Gran Espada del Norte en sus manos, no podría acabar con cuatro de ellos al mismo tiempo. Además, en última instancia, ellos podían ser resucitados, pero si él perecía, esa no era una opción.
—Bueno, ya que quieren llevar las cosas tan lejos, no me pueden culpar por hacer trampa. No quería tener que hacer esto, ¡pero ahora lo haré con una consciencia limpia! —Justo cuando los siete rayos de luz de espada se acercaban de nuevo, y atrás venían Gu Tianjun y los demás celestiales… ¡respiró hondo y estableció contacto con el abanico dañado!
Un solo pensamiento suyo bastó para que el aire a su alrededor se empezara a distorsionar. Siete espadas acuchillaron el área en un parpadeo, seguidas de las hebras de sentido divino de los celestiales, esto era una verdadera tormenta de poder destructivo.
Desgraciadamente para ellos… ¡ya no quedaban rastros de Bai Xiaochun!
Después del tiempo de unos respiros, aparecieron cuatro rayos de luz a lo lejos. Los celestiales se avecinaban con expresiones sombrías en la cara, y en cuanto llegaron, empezaron a extender sus sentidos divinos por todos lados para buscar pistas.
Gu Tianjun empezó a blandir sus espadas por toda el área, Chen Su llevó a cabo gesto de conjuros para intentar comprender dónde podía estar Bai Xiaochun. Pero… todos quedaron totalmente atónitos… ¡Bai Xiaochun no estaba en ningún lado!
—¡No puede ser! —dijo Gu Tianjun con los ojos rojos. Gracias a su conexión con las espadas voladoras, estaba totalmente seguro de que Bai Xiaochun había estado allí. Pero se había esfumado en apenas un instante.
No solo eso, no quedaban rastros de ninguna teletransportación. Los demás celestiales no podían ni imaginarse que método pudo haber usado Bai Xiaochun para escaparse. Gu Tianjun ondeó la mano con el rostro sombrío, y convirtió sus siete espadas en cuarenta y nueve, las cuales desataron una tormenta furiosa por todos lados, levantando polvo y escombros en el proceso.
Sima Yunhua y el Celestial Espíritu Añejo también hicieron todo lo posible, pero de nada sirvió. Las miradas de los tres terminaron eventualmente sobre Chen Su, cuyos ojos resplandecían con una luz premonitoria.
Así esperaron un rato, con el corazón en la garganta, entendían que había algo raro con Chen Su. Tenía la frente cubierta de sudor y claramente temblaba.
Hasta que eventualmente abrió sus ojos y tosió una gran bocanada de sangre. Se tambaleó hacia atrás temblando, y casi el treinta por ciento de su cabello se hizo cenizas. Su rostro hasta se llenó de arrugas.
—¡¡Imposible!! —murmuró Chen Su, apenas podía soportar el efecto adverso de su premonición fallida. —O un arcaico está ocultándolo, ¡o no está en el segundo dominio inmortal! ¡¡Esas son las únicas maneras de evadirme!!
Los demás celestiales apretaron los dientes al escucharlo y Gu Tianjun dijo, —Tiene que estarse ocultando en alguna parte. Separémonos para buscar. ¡Tenemos que encontrarlo!
Una vez dicho esto, se puso en movimiento para empezar a buscar.
Sima Yunhua y los demás se dispersaron de manera similar.
Mientras los celestiales de la Dinastía del Emperador-Vil sellaban la salida, y las fuerzas de la Dinastía del Emperador-Santo empezaban a buscar, Bai Xiaochun apareció en el abanico dañado que surcaba la oscuridad del vacío.
Después de revisarse rápidamente para asegurarse de que sus extremidades estuvieran con él, dejó salir un suspiro de alivio y empezó a reír con orgullo.
—Hmmmmph. ¿Creen que podrán encontrarme aquí? ¡Qué sigan soñando! —Sacudió su manga, se sentó de piernas cruzadas, le dio un golpe a su bolso de almacenamiento y sacó la lagartija.
Esta lagartija de verdad era parte del cuerpo carnal de un soberano, y aunque ya estaba prácticamente muerta, aún le quedaba una pizca de vida. De todos modos, claramente estaba más allá de cualquier recuperación, y hasta estaba quedándose tensa por la muerte.
—¡¡Esta cosa no está nada mal!! —dijo Bai Xiaochun, y se lamió los labios al darse cuenta de que había adquirido algo que volvería loco de envidia a cualquiera.
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