AWE – Capítulo 1312 – EDITADO
Capítulo 1312: El Lado Izquierdo
El Río del Tiempo y el Espacio existía en otra dimensión. Su agua estaba conformada por imágenes del tiempo y el espacio en sí mismo, y contenía una infinidad de vidas humanas. Dentro de ese río, se podía ver cada una de las personas que habían existido, o que existirían alguna vez, desde el momento de su nacimiento hasta el momento de su muerte.
Bai Xiaochun estaba de pie sobre la ribera de ese río, esperando algo con una expresión tranquila mientras miraba sus aguas.
Tras poco tiempo, se pudo escuchar un sonido en el agua, y apareció un bote. Mientras este se deslizaba sobre el agua, Bai Xiaochun le dirigió la mirada con la misma expresión de siempre, y esta se posó sobre el barquero.
Llevaba un sombrero cónico amplio que le tapaba la cara, pero en cuanto se acercó, levantó la mirada y le reveló unas facciones faciales antiguas a Bai Xiaochun. Entonces sonrió.
—Suba a bordo por favor, Compañero Daoísta.
Bai Xiaochun le devolvió la sonrisa y asintió. Tras subirse al bote, el viejo barquero empezó a remar, y el viejo siguió flotando río abajo a través del Río del Tiempo y el Espacio.
El tiempo transcurrió, aunque era imposible saber cuánto. El barquero no decía nada, ni tampoco Bai Xiaochun, este simplemente se quedó en silencio sobre la proa mirando al agua. Allí veía las vidas de incontables personas, podía escuchar incontables voces entre los chapoteos del agua. Se le hacía bastante placentero.
—Nos conocimos antes, —dijo Bai Xiaochun.
El barquero volteó a verlo y dijo con una sonrisa, —Si pasar entre el tiempo y el espacio para discutir el Dao por un momento cuenta como conocernos, entonces en efecto nos hemos conocido, Compañero Daoísta.[1]
Bai Xiaochun volvió a sonreír. En cuanto vio el rostro del viejo, se dio cuenta de quién era. Era el dueño de aquel tesoro valioso, el reloj de arena. El Maestro del Daoísta Terrenal, así como el Daoísta Mortal, quien eventualmente cambió su nombre a Renegado Mortal. Este viejo se había convertido en el tiempo mismo.
El viejo siguió remando y dijo, —¿Y por qué has venido por aquí Compañero Daoísta?
Bai Xiaochun le respondió mientras seguía mirando el agua, —Para recoger una flor. La Flor Eterna.
El barquero respondió riendo. —Bueno, eso no será fácil.
Entonces Bai Xiaochun hizo un gesto de agarre, y una Píldora Afrodisíaca apareció repentinamente entre sus dedos.
Las risas del barquero se atascaron en su garganta cuando vio la píldora, y cerró de golpe la boca. La verdad era que, aunque se veía tranquilo por fuera, su corazón se llenó de ansiedad en cuanto vio a Bai Xiaochun aparecer.
Era natural que reconociera a Bai Xiaochun. Este era el Río del Tiempo y el Espacio, y el viejo era una expresión misma del tiempo. Lo sabía todo. Un solo vistazo a Bai Xiaochun había revelado toda la información sobre la batalla con el Renegado Mortal, ¡¡y todo lo sucedido después!!
Todos los detalles habían sido revelados ante él, y colapsó un poco por dentro, casi incapaz de creer todo lo que había visto.
Podía sentir que la base de cultivo de Bai Xiaochun ya había llegado a un nivel inconmensurable. De hecho, el viejo barquero nunca había considerado que alguien pudiera volverse tan poderoso.
El viejo barquero había llegado hacía mucho a la cuarta etapa del cultivo, sin embargo… ni él se atrevería a consumir una Píldora Afrodisíaca creada por un ser todo poderoso como Bai Xiaochun.
Quizás se habría atrevido con otras píldoras. Pero… ¡¡las Píldoras Afrodisíaca arrebataban la buena fortuna de los Cielos y la tierra para obtener un poder indescriptible!!
—No puedo creer que me amenaces con una Píldora Afrodisíaca, —pensó el viejo—. Está bien si no quieres escuchar lo que digo. ¡Pero no hacen falta esas cosas! —No se atrevía a decir eso en voz alta claro. Bajó la cabeza y siguió remando a través del Río del Tiempo y el Espacio. Hasta que… ¡finalmente llegaron a un lugar repleto de incontables Flores Eternas!
Cada una de esas flores contenía imágenes tocadas por el tiempo. Algunas imágenes estaban oscuras y apáticas, otras eran brillantes y coloridas.
La Flor Eterna tenía cinco pétalos de colores deslumbrantes. El aroma fragante que emanaba era encantador. Y en el pistilo de la flor había una esfera de luz radiante, dentro de la cual había un ojo cerrado.
En cada una de esas incontables Flores Eternas había una pequeña tortuga, la cual correteaba de un lado a otro, como a punto de devorarse uno de los pétalos.
Entre esa multitud de Flores Eternas, había dos particularmente llamativas, y atrajeron la atención de Bai Xiaochun de inmediato.
Tras un momento, el barquero se aclaró la garganta, observó a Bai Xiaochun y dijo, —Se supone que el Río del Tiempo y el Espacio contiene todas las cosas relacionadas a la trayectoria de las vidas, pero separadas en incontables fragmentos. Pero hay algo único y especial sobre la Flor Eterna, algo que está en esencia, a medio paso de la quinta etapa. Ahora contiene incontables posibilidades, por lo que hay incontables versiones de la Flor Eterna. Cada una representa un destino distinto. Así que… ¿cuál es la que quieres?
—¡Todas! —respondió Bai Xiaochun con su mirada fija sobre las Flores Eternas.
El barquero tenía ganas de mirarlo irritado, pero al pensar en el nivel de la base de cultivo de Bai Xiaochun, y sus Píldoras Afrodisíacas, se forzó a mantener la calma.
—No te puedo detener, —dijo con una sonrisa incómoda—. Pero… ¿cuál sería el punto de eso?
Bai Xiaochun no le respondió. Sabía que no había punto en hacer tal cosa, así que siguió estudiando las Flores Eternas. Tal y como el viejo barquero había dicho, cada una de las Flores Eternas existía en un punto del tiempo distinto. Algunas durante sus días en la Secta Corriente Espiritual, otras durante sus días en la Secta Corriente de Sangre. En otras se encontraba en las Tierras Desoladas, y otras durante el colapso del Reino Alcance Celestial, y durante su estadía en los Dominios Inmortales Eternos.
Cada flor representaba un momento diferente en el tiempo, y un destino diferente. Podía escoger la que quisiera.
El barquero no se molestó en intentar apurarlo, más que nada porque no se atrevía. Solo se quedó mirando. Hasta que sacó una botella de alcohol de alguna parte y empezó a beber.
Después de un buen rato, la mirada de Bai Xiaochun se centró en las dos flores que le habían llamado más la atención. Una de ellas estaba en el lado izquierdo del río, y la otra en el lado derecho. No podían ser más opuestas.
Después de pensarlo un poco, envió un poco de su sentido divino a la Flor Eterna de la izquierda. Y unas imágenes surgieron de inmediato dentro de su mente.
Pudo ver una aldea al pie del Monte Capucha. Los aldeanos y ancianos locales estaban de pie en la entrada de la aldea mirando a un joven.
El joven tenía ojos resplandecientes y una pila tersa, y llevaba puestas unas túnicas hechas en casa. No era muy alto, de un vistazo, parecía un chico muy bien portado. Pero entre sus ropas había un montón de hachas y cuchillos que se veían muy fuera de lugar.
En cuanto Bai Xiaochun observó a ese joven, la visión que experimentaba se superpuso con sus propias memorias, y se dio cuenta de que, si escogía esta Flor Eterna, volvería al principio de todo.
—Queridos ancianos y compañeros aldeanos, estoy en camino a aprender sobre la cultivación inmortal. ¡Los extrañaré a todos! —El joven mostraba una expresión un poco dolida, como si no pudiera soportar separarse de sus compañeros aldeanos.
Un viejo de cabello blanco dio un paso adelante de entre la multitud y dijo, —Xiaochun, desde que tu padre y madre nos dejaron, oh, hace tanto tiempo, tú… Tú has sido ehm… ―pausó por un momento― ¡Tan buen chico!
—¿No me digas que no estás interesado en vivir por siempre? Todo lo que tienes que hacer es convertirte en un Inmortal, ¡Y podrás vivir por siempre! ¡Eso es mucho, mucho tiempo! Bueno es hora de que te vayas ya, incluso un pichón de águila debe aprender a volar eventualmente.
—No importa que situaciones te encuentres allá afuera, debes resistir y seguir adelante. Una vez dejes la aldea, no puedes regresar, porque tu camino siempre estará adelante, ¡no atrás!
Mientras los demás aldeanos lo alentaban de manera similar, el anciano de la aldea le dio una palmada al joven en el hombro y le dirigió una sonrisa amable. Al parecer gracias a todos los alientos, el joven asintió con un resplandor de determinación en sus ojos. Les dio un último vistazo a sus compañeros de la aldea, se volteó y se fue caminando.
Ver eso fue tan conmovedor para los aldeanos que empezaron a correr lágrimas de emoción por sus mejillas.
― ¡Justicia Celestial! Esa comadreja…. ¡Finalmente se fue! ¿Quién fue el que le dijo que vio un Inmortal en el área? ¡Quien quiera que haya sido le voy a dar una gran recompensa en nombre de la aldea!
—¡Este es el comienzo de una nueva era!
Mientras esos gritos alegres sonaban, el joven repentinamente se volteó y regresó de vuelta a la aldea. Entonces se aclaró la garganta y dijo con mucha determinación, —Ya me decidí. No me voy. ¡Hablo en serio! ¡No quiero convertirme en inmortal!
Todos los demás aldeanos se le quedaron mirando impactados. Muchos hasta habían sacado gongos y tambores y ahora estaban tan impresionados que se les cayeron al suelo y resonaban por todos lados…
Bai Xiaochun se quedó observando la escena con una sonrisa en el rostro. Hasta que la visión finalmente se disipó, y una vez más se encontró a si mismo mirando la Flor Eterna de la izquierda.
—El punto de partida…
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