AWE – Capítulo 878 – EDITADO
Capítulo 878: La Eternidad.
Aún después de ver el dolor de Gongsun Yun, Bai Xiaochun de todos modos decidió no contarle la verdad. No había manera de poder hacerlo. ¿Cómo podía explicarle que Gongsun Wan’er había muerto hacía mucho, en el Abismo de la Espada Caída?
Sería muy cruel contarle a Gongsun Yun que la hermana menor que había visto después era en realidad aquella niña extraña. Bai Xiaochun no podía soportar darle un golpe tan amargo.
En vez de eso, le contó a Gongsun Yun una historia en la que su hermana se sacrificó como una heroína.
No era que no hubiera fallas en su historia, y al parecer Gongsun Yun se dio cuenta. Pero no le hizo más preguntas…
—Hermana… ¿de verdad fuiste tú la que volvió a la secta…? —pensó. La verdad era que se había hecho esa pregunta en muchas ocasiones, y en realidad no quería saber la respuesta…
Después de la partida de Gongsun Yun, Bai Xiaochun se sintió aún peor que antes. No le gustaba sentirse así. Le gustaba estar feliz y divertirse. Pero conforme crecía, se dio cuenta de que estas emociones eran inescapables.
A menudo tendía que enterrar estas emociones, pero en este momento, todas estas tumbas que veía hicieron que el rostro de Zhou Xinqi flotara en su cabeza con aún más claridad que antes, así como muchos otros rostros familiares. Eran imágenes que no podía borrar de su mente.
***
En este momento, el patriarca con mejores posibilidades de volverse un deva era el Patriarca Corriente Espiritual. Estaba en una posición aún mejor que el Patriarca Corriente de Sangre.
El Patriarca Corriente Espiritual pudo sentir la desolación en el ánimo de Bai Xiaochun. Mientras lo veía desde la distancia, pudo darse cuenta de lo dolido que estaba debido a las fluctuaciones en su sentido divino. Aunque no conocía a Bai Xiaochun tan bien como Li Qinghou, también había estado allí y lo vio crecer en la persona que era ahora.
En algún momento… apareció justo al lado de Bai Xiaochun, pero no dijo nada que le interrumpiera. Solo se quedó de pie observando las tumbas de la Secta Desafiadora del Río.
Eventualmente, cuando el tiempo le pareció indicado, habló con una voz áspera y antigua.
—Xiaochun… mira a tu alrededor… ¿Puedes decirme que tiene de diferente la secta…?
Bai Xiaochun hacía rato que se había dado cuenta de la presencia del Patriarca Corriente Espiritual. Pero no estaba de humor para decir nada. Y en respuesta a sus palabras, observó sus alrededores.
La secta estaba repleta de ruidos, todo tipo de trabajos de reparación estaban en proceso. Todos estaban ocupados de algún modo. Aunque no ocurría nada dramático, una examinación detallada revelaba que la secta estaba volviendo rápidamente a su estado previo. No pasaría mucho tiempo antes de que rebosara con tanta vida como antes.
En cuanto a los discípulos capturados de las tres sectas, eran piezas importantes que podían ser absorbidas como nuevos discípulos, o intercambiados con las otras sectas a cambio de una remuneración.
—¿Sabes qué hay de diferente? —le preguntó de nuevo el Patriarca Corriente Espiritual—. ¿Sabes por qué los discípulos se esfuerzan tanto? ¿Sabes por qué están tan concentrados…? Es porque esta no es solo su secta. ¡Este es su hogar!
—Sea la Secta Corriente Espiritual. La Secta Desafiadora del Río… Eso no importa. Son lo mismo. La buena fortuna de los discípulos es la buena fortuna de la secta. Eso es lo más importante. Mientras los discípulos tengan suficiente fe y confianza en la secta… ¡entonces la secta será su hogar!
—Y la verdad es que nuestra secta… es el hogar de todos nosotros, ¡también de los patriarcas! —El Patriarca Corriente Espiritual era muy, muy viejo, de hecho, de no ser por una magia secreta especial, habría perecido hacía mucho. Quizás fuera por esa magia secreta, o quizás por los eventos dramáticos que la Secta Desafiadora del Río había visto en los años recientes, pero su rostro estaba cubierto de aún más arrugas que antes, por lo que se veía aún más antiguo.
Llegado a este punto, el humor de Bai Xiaochun dejó de empeorar. Pero aún había algo que le carcomía la mente. Entonces volteó hacia el patriarca lentamente.
—Patriarca… ¿acaso no practicamos el cultivo para poder vivir por siempre? ¿Por qué tenemos que estar peleando y matando todo el tiempo? ¡Hay posibilidades interminables mientras estemos vivos! Pero en cuanto morimos… ¿cuál es el punto de todo…? —esta pregunta llevaba muchos años en la mente de Bai Xiaochun, y no desaparecía de ningún modo.
Era una pregunta profunda, y en respuesta, el Patriarca Corriente Espiritual se mantuvo de pie en silencio por un momento. La verdad era que él tampoco tenía una respuesta. Así pasó un buen rato, y hasta parecía haber envejecido más. Entonces le regresó la mirada a Bai Xiaochun, en sus ojos había calidez, pero también un poco de dolor.
Era un dolor debido a la tristeza que sentía por el discípulo más increíble que había tenido la División Corriente Espiritual. Después de todo, desde el primer día que Bai Xiaochun se unió a la secta, supo que le temía a la muerte, y que soñaba con vivir por siempre.
El Patriarca Corriente Espiritual había visto a este discípulo enfrentar el brutal mundo del cultivo, pero jamás se olvidó de su sueño de vivir por siempre. Había una pureza e inocencia en él que era muy, muy poco común.
—Xiaochun… —le dijo suavemente—. Tienes razón. Siempre que estemos vivos, las posibilidades son infinitas. Pero solo porque perezcamos, ¡no quiere decir que nuestras esperanzas y sueños mueran con nosotros!
—No puedo hablar en lugar de nadie más, pero puedo decir que cuando veo todas estas tumbas, estoy absolutamente seguro… de que estos discípulos que murieron en combate, ¡lo hicieron debido al Dao que existía en sus corazones!
—¿A qué te refieres con el Dao? —le respondió Bai Xiaochun confundido. Le habían hecho una pregunta similar en la prueba de fuego arcoíris en la Secta de la Polaridad del Dao del Cielo Estrellado. Y aunque jamás había podido responder esta pregunta, tenía la vaga sensación de que… su Dao era vivir por siempre.
—La palabra Dao es muy profunda… —respondió el patriarca—. En realidad, nadie puede explicarla perfectamente… En cuanto a mi… solo viviendo muchos, muchos años he podido experimentar lo que significa…
—El Dao… es enfoque… Piensa en todos estos héroes que han caído en combate. ¿Crees que no le temían a la muerte? ¿Crees que no querían vivir por siempre? Ellos también tenían miedo. ¡Y también querían vivir por siempre! Pero la secta era su hogar, y estaban luchando para defenderlo y protegerlo. Estaban dispuestos a sacrificar sus propias vidas, incluso al punto de sacrificar sus propias esperanzas y deseos. Sin importar lo mucho que les doliera… ¡juraron morir defendiendo su hogar!
—En cuanto a mí, me he decidido hace mucho. Aunque todos los demás lograran escapar, yo me quedaría atrás. Si la secta cae en las llamas, ¡yo caeré con ella!
—¿Acaso no es lo mismo para ti Xiaochun…? Durante tu primera pelea de vida o muerte en las Montañas Luochen, ¿por qué regresaste a salvar a tus compañeros discípulos? ¿Acaso no sabías que si volvías corrías el riesgo de morir?
—Qué hubiera pasado si… en vez de ser tres devas… ¿hubieran sido tres semidioses frente a la secta…? ¿Hubieras venido a pelear? ¿O te hubieras quedado a la distancia viéndonos morir y luego escapado?
Estas palabras impactaron el corazón de Bai Xiaochun como un rayo. Jamás había pensado antes en estas preguntas, y tampoco estaba muy seguro de cómo responderlas. La verdad era que, en el momento de la catástrofe de la secta, no había pensado en nada. Simplemente no podía quedarse parado y ver como eliminaban a la secta frente a él, y sintió que no tenía más opción que ir a la batalla.
Mientras reflexionaba estas cosas, repentinamente alcanzó una revelación. Aunque aquello en lo que se centraba era vivir por siempre… había muchas otras cosas en el mundo que le importaban. No podía tan solo olvidar todas esas cosas, y esto significa que, aunque no le gustara, alguna vez debía recurrir a pelear y matar. Era como una ley natural de los Cielos y la tierra.
Cuando el peligro amenaza a sus amigos, a su familia, a su secta o a su hogar, entonces no importaba mucho que quisiera vivir por siempre. ¡Siempre haría lo mismo!
¡Siempre tomaría la misma decisión!
—La vida y la muerte… —Dado los muchos años que había vivido el Patriarca Corriente Espiritual, y el estado de su longevidad, cuando este hablaba de la muerte, de algún modo parecía más significativo.
—Algunas veces, podrás estar vivo… pero estar muerto para ciertas personas…
—Y algunas veces, podrás estar muerto, pero vivo… Zhou Xinqi ha perecido, ¡pero vivirá por siempre en el corazón de Shangguan Tianyou! Ese perro negro ha muerto, ¡pero existirá eternamente para Beihan Lie!
—Mira todos los nombres en estas tumbas Xiaochun. Todos estos discípulos han caído en el combate, pero de ahora en adelante, ¡todos en la Secta Desafiadora del Río los recordarán! ¿¡Quién se atrevería a olvidarlos!? —El Patriarca Corriente Espiritual pronunció sus palabras con una firmeza capaz de cortar uñas y hierro. Sus palabras fueron como un trueno que resonó en la mente y el corazón de Bai Xiaochun y lo estremecieron. Era casi como si se hubiera abierto una puerta en su interior, y ciertas ideas y sentimientos previamente oscuros repentinamente se sentían más claros.
Sus ojos resplandecieron con la iluminación frente a las profundas implicaciones de las palabras que le acababan de pronunciar. Repentinamente sintió como si entendiera el significado de la vida y la muerte, y también entendía por qué siempre terminaba tomando una decisión en particular. Era debido… ¡a su enfoque!
Aunque aún existía dolor en su corazón, mientras más pensaba en este nuevo entendimiento, ese dolor más se parecía a respeto. ¡Luego juntó sus manos y se inclinó profundamente hacia las tumbas! Mantuvo su postura incluso después de un largo rato.
—Ahora entiendo Patriarca… —murmuró. Se estaba inclinando frente a aquellos que habían caído en combate, frente a su sacrificio, frente a su valentía. Se estaba inclinando… ¡hacia las almas de los verdaderos héroes!
Mientras la secta existiera… entonces estos discípulos caídos en combate vivirían en los corazones de la secta, ¡por toda la eternidad!
Habían muerto… ¡pero existirían por siempre!
Capítulo extra, Cortesía de la casa.