Dawn of Man – Capítulo 25

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Capítulo 25

Ver a una persona llorar por la pérdida de un ser querido y más en la manera que había muerto era algo que Nathan no podía soportar ver por lo que una vez dicho que el abuelo de Elisa había muerto, salió de allí sin dudarlo.

Mientras pasaba por la personas que estaban allí tristes y algunas curiosas de lo que estaban viendo, seguía escuchando los llantos desgarradores y gritos que ella estaba haciendo.

Por suerte, entre más alejado estaba, menos se escuchaba y se sentía feliz de que Liz y Dean hayan hecho su tienda un poco alejado del resto en donde allí, por suerte, poco y nada se escuchaba. Lo que menos ahora quería hacer era escucharla llorar.

“Oh Nathan, eres tú” Dijo Liz que al notar que alguien había entrado, era justamente él. No le dio mucha importancia debido a que ella estaba jugando con los felinos que había traído. Pero tuvo que verlo dos veces debido a que notó una expresión a la que siempre tenía y más ahora. “¿Qué te pasa?”

“Nada, estoy… sintiéndome algo mal por Elisa por su situación” Se sentó a un lado de ella mientras se tomaba la cara un poco. Pensar realmente en ello, no le gustaba.

“¿Qué le pasó ahora a ella? ¿Se le murió alguien?” Su tono fue sarcástico pero era justamente lo que había pasado. No salió para ver a los demás que volvía, se había quedado con los felinos y desconocía la situación de fuera.

Nathan soltó una pequeña risita y le miró a la cara con ella. “Es justamente lo que acaba de pasar. El corazón de su abuelo acaba de dejar de funcionar” Liz soltó su brazo y trato de evitar su mirada porque acaba de burlarse de algo serio, aun sabiendo que el trato entre ellas no era buena. “Ahora hay que esperar a ver qué va a pasar ahora en adelante”

“¿Por qué dices eso? ¿A qué te…? Oh, ya entiendo” Ella entendió rápidamente lo que él estaba tratando de decir. Con la muerte del anciano, líder de la tribu, quedaría vacante ese puesto que, ahora todos lo van a codiciar. “¿Qué vas a hacer tú?”

“¿Yo? ¿Hay algo que pueda hacer?” Preguntó con algo de duda al escuchar la pregunta que le había hecho Liz. ¿A qué debe referirse? Pensaba.

“¿No piensas ser en el líder de la tribu?” Estaba tratando de insinuarle esa idea. De serlo, ella también sería líder junto con él. La codicia se le podía ver en sus ojos y Nathan se reía sobre ello.

“No es mi ambición y… será mejor que borres esa ambición tuya querida” Nathan le tomó de la nariz a modo de broma y se la estiró un poco. Verla quejarse por ello le hizo reír, así dejando de pensar en la situación que Elisa estaba pasando. “Tú mejor procura que esa panza tuya me dé un hermoso niño”

“Y quédate tranquilo que eso haré” Se acercó hasta Nathan para darle lo que él siempre le había enseñado antes de irse aquella vez: un pequeño y tierno beso en sus labios.

———

Tuvieron que pasar algunos días hasta que Elisa había decidido de enterrar a su abuelo en un lugar especial que ella misma había elegido en el paso de estos días.

Claro estaba que ella se había centrado primero en acomodar las cosas que habían traído una vez que logró calmarse y descansado un poco luego de haber llorado desgarradoramente esa noche.

Tuvo que organizar la cantidad de pieles, objetos de valor, herramientas y armas y claro estaba, la cantidad de mujeres que trajeron junto con unos muy pocos hombres para hacerles trabajar como esclavos y, claro estaba con las mujeres para usarlas para calmar el deseo sexual  de los hombres.

Ante todo era humana y pudo acomodarles un lugar a todos ellos siempre y cuando estén bajo vigilancia en todo momento para evitar que se escapen y uno de esos métodos, que internamente estaba agradecida con Nathan, era atarles para evitar problemas.

Nathan, aparte de ayudar a construir el almacén que antes había visto, se acercó hasta la chica rubia que estaba en ese momento cuidando al difunto abuelo de Elisa para decirle que en ningún momento se despegara de ella y que le diera apoyo en lo que necesite. Tuvo ella sus preguntas con respecto a por qué le pedía eso y, simplemente le dijo que era un bien necesario y que ella misma se daría cuenta de ello con el tiempo.

Esa noche, luego de días, Elisa había decidido por fin enterrar a su abuelo de una vez por todas. No tenía ganas de seguir aplazando esto y entre más rápido lo haga, mejor para concentrarse en sus nuevas tareas.

De momento, fue aceptada como la líder de la tribu, diciendo los demás que como ella era la nieta, no había mejor persona para que tomara dicha posición. Eso sí, había otras personas que estaban con ganas de ocupar dicho lugar pero, debido a la opinión general, mantuvieron sus bocas cerradas y aceptaron esto de momento.

Se alejó de todos, al punto de estar en una pequeña colina donde se veía la tribu y con algo de concentración, al horizonte, se puede ver otras tribus a lo lejos pero como era de noche era imposible ver tales cosas.

Tenía fuerza de sobra para poder cargar el cuerpo de su abuelo mientras llevaban encima de él una lanza que utilizaría para empezar a cavar un agujero.

Una vez allí, bajó a su abuelo cuidadosamente, tomó la lanza y empezó a hacer agujeros en la tierra para utilizar sus manos luego. Fácil estuvo una hora haciendo dicho agujero con sus manos, mostrando sudor y cansancio. Volvió a tomar a su abuelo y con suma cautela y mirando a la cara a su abuelo, apoyó su frente con la suya, cerrando los ojos por un momento.

“Espero que puedas descansar eternamente abuelo” Dijo y lo puso en el agujero, viéndolo con suma tristeza y empezando a poner la misma tierra que había sacado encima de él.

No le tomó tanto tiempo que antes, esto le pareció más fácil que antes. Cuando lo hizo, miraba ya a su abuelo enterrado y no podía aguantar un poco las lágrimas. Había perdido ya a su familia y ahora, lo único que quedaba, también se fue, sintiéndose ahora mismo sola.

Se sentó a un costado, tomando sus rodillas y enterrando su cabeza en ellas. Sus lágrimas caían poco a poco una vez que recorrían sus mejillas.

“¿Te encuentras bien?” Una voz hizo que levantara su cabeza. Se podía ver que esa persona que le preguntó cómo se encontraba le sorprendió verle que estaba llorando. Ver esa cabellera blanca ahora mismo, ya no le generaba odio, no había nada que le generase.

El silencio fue la respuesta que le dio. No estaba con ganas de hablar o con ganas de hablar con él más que nada por lo que ocultó su rostro nuevamente.

“¿Ni una respuesta? Está bien, puedo vivir con ello” Ella no podía ver lo que hacía pero si sintió que se sentaba a su lado. “¿Segura que no vas a querer hablar de esto? Estoy seguro que hace días que no hablas con nadie acerca de ello. Sería mejor si hablas con alguien, conmigo, para liberar algo de la carga que llevas encima” Estaba buscando alguna forma de poder hacer que Elisa hablara un poco sobre sus emociones y estaba seguro que si lo hacía, la carga emocional que llevaba se alivianaría un poco.

Después de unos minutos esperando una respuesta, ella alzó su cabeza. Sus ojos se cruzaron. Por un lado, uno tenía los ojos llenos de vida, ojos claros y brillosos, bien abiertos por ver como se encontraba Elisa quien tenía los ojos algo apagados, un poco hinchados y con el mismo brillo que él pero en este caso, debido a las lágrimas que seguían cayendo.

“¿Por qué debería? ¿Acaso tú sabes el dolor que estoy pasando?”

“Heh… No sé si recuerdas pero yo he crecido sin nadie a mi lado desde que tengo 6 años, ¿no recuerdas Elisa?” Al parecer, su mirada no cambiaba, ella seguía igual. Seguía estando mal y eso a Nathan le dolía bastante. “Entiendo tu dolor mejor que nadie, no, mejor dicho, es posible que todos puedan entenderte. No eres la única que ha perdido a sus únicos familiares”

Repentinamente, se levantó y se puso frente a ella. Se arrodilló para ponerse a su altura y verla a los ojos y apoyar su mano en su cabeza para revolverle el cabello un poco. “Ponte feliz. Tu abuelo ahora estará observándote desde el cielo y protegiéndote para que nada malo te pase” Soltó su cabello y miró arriba, señalándole al cielo lo cual ella de igual manera levantó la cabeza vagamente. “¿Vez esos puntos blancos en el cielo? Esas son estrellas. Se dice que esas estrellas son las almas de las personas muertas que vigilan a sus seres queridos una vez que mueren. Quizás puedas reconocer la estrella de tu abuelo; seguro brilla más fuerte que todas”

Se levantó y para sorpresa de Elisa, miraba como se iba poco a poco no sin antes pararse un momento y voltearse nuevamente para verle con una sonrisa.

“No olvides de sonreír de ahora en adelante, eso te hace ver hermosa”

Ahora sí él se estaba yendo de nuevo. Elisa se quedó sentada, ahora con menos lágrimas que antes y claramente dejando de llorar un poco.

Escuchar las palabras de Nathan, en cierta medida, le habían calmado un poco el dolor y por si fuera poco, seguía mirando al cielo viendo lo que él dijo que eran estrellas, buscando a su abuelo, buscando la estrella que más brillaba. De ser cierto, entonces, sus padres que habían muerto hace ya mucho tiempo, estarían viéndola desde allí arriba y protegiéndole hasta ahora.

Mientras más pensaba en aquello, una sonrisa se dibujaba en su rostro y las lágrimas ahora ya no eran de tristeza, eran de alegría al saber que lo que le dijo Nathan. Su familia le veía y le protegía desde un lugar seguro. Era la primera vez que lo pensaba de esa manera acerca de la vida y agradecía mucho ahora al peliblanco por lo que le dijo.

———

Unas semanas más tarde, Elisa hizo dos cosas que sorprendió a todos.

Lo primero fue que, las personas que había traído junto con los demás como esclavos, les dio la decisión, única de decisión de permitirles unirse a ellos con la intención de aumentar la gente en su tribu. En caso de no aceptar, solo le quedaba un destino con sus respectivas vidas y no iban a ser buenas según ella lo describía.

Al final, terminaron por aceptar su propuesta siempre y cuando se les tratara bien. Pero, Elisa sólo les dijo que se les tratara bien si realmente se lo merecen y que, aquellos que iniciaban o creaban problemas a los demás, sin necesidad de defenderse serían brutalmente asesinados.

Nadie tenía idea del repentino cambio de idea. Esto en sí no terminó molestando a la mayoría de las personas pero, una pequeña parecía estar en contra de ella y quisieron hacerles saber a Elisa que lo que estaba haciendo estaba mal, que ellos deberían ser esclavos y deberían ser tratados como tales. Pero, no podían. Ella nunca se encontraba sola y en ningún momento, una joven chica rubia no se separaba de ella, imposibilitando la oportunidad de estar a solas con ella.

La rubia, Sylvi, entendía ahora mismo el motivo de Nathan para que siguiera a Elisa pese a que esta se negaba a que alguien estuviera detrás de ella. Aun así, hizo caso al peliblanco y comprendía que, en caso de dejarla sola, era posible que algunos hombres intentaran hacerle algo. Por eso, internamente alababa su visión de ver las cosas.

Lo segundo que hizo que todos realmente quedaran boquiabiertos e incapaces de realmente creer lo que estaba pasando, ella misma dijo que dejaría de ser la líder de la tribu pese a que los días que pasaron fueron tranquilos, buenos y alegres.

¿Su razón? No había ninguna que todos supieran generando que conversaran entre ellos por la razón determinada y lo que es más, que discutieran para saber quién sería el próximo líder de la tribu.

En ese momento en el que todos hablaban, Elisa los hizo callar a todos. Antes de dejar de ser la líder, ella diría una sola cosa más. El viento soplaba una ligera brisa en la noche, siendo bastante agradable más si se sumaba la gran hoguera que había en el centro y todos sentados en los alrededores de ella viendo a una joven de pelo negro parada y con una mirada seria.

Repentinamente, señaló en dirección a donde se encontraba Nathan sin sacar la vista de todas las personas que tenía frente a ella diciendo: “Esa persona de allí será su nuevo líder”

Nathan, que estaba sentado comiendo un pedazo de carne con Liz y Dean manteniendo una cálida conversación y pensando de cómo llamar al niño que llevaban dentro Liz, al notar de cómo Elisa le señalaba, al escuchar lo que dijo, su felicidad repentinamente se borró y su cara no tenía expresión alguna, dejando caer lo que estaba comiendo en shock.

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