DD Volumen 3 – Capítulo 4
Volumen 3 – Capítulo 4 – NIEBLA DE GUERRA
Nos fue dada una sola misión.
Ir al norte.
Ir al norte y rescatar a Barbatos.
La cantidad de descanso dada a nuestros soldados fue de medio día. Nos quedamos con los suministros que fueron apilados como una montaña dentro de la Fortaleza Blanca, y ya que estaría más allá de nuestra capacidad llevárnoslo todo, quemamos el resto. Mientras quemábamos los suministros, los cuales planeamos en un principio usar para alimentar y vestir a los prisioneros, también decidimos quemar a los presos.
Pues eso sería más eficiente.
Por eso ordené la crueldad.
— Incendien cada aldea humana que veamos en el camino.
Fuego y humo estaban presentes a cualquier parte que mi ejército fuese. Mis soldados marchaban mientras incendiaba todo lo que encontraban a su paso, y marchaban mientras colocaban humo detrás de ellos. Avanzamos enérgicamente con el fin de proveerle asistencia a Barbatos.
Los humanos deseaban refrenar el asalto y devolverlo al territorio demoniaco. Ya que la guerra era una ocurrencia que pisoteaba la tierra en la que tomase lugar, los humanos deseaban que la tierra de los demonios fuese pisoteada en lugar de la de ellos.
Ahora, durante la situación actual donde el segundo ejército había caído completamente, la única persona bloqueando el paso del inmenso ejército humano era Lord Demonio Barbatos. Ella apenas obstruía a los 40.000 del ejército humano con sus 20.000 soldados. Proveerle ayuda a Barbatos era una tarea mayor. De esa forma, el territorio demoniaco podría evitar el terrible desastre de la guerra. Barbatos y yo no nos volveríamos los renegados que habían traído esta guerra.
— ¡No se obsesiones con el saqueo! ¡Mátenlos si desean tomar sus vidas, pero no desperdicien sus energías con una masacre. No tenemos tiempo para violar, por lo que controlen justamente sus genitales. Quemen todos los pueblos humanos y dejen sin hogar a todos esos aldeanos.
No tuve la más ligera vacilación. Quemar todo. Prenderle fuego a todo lo que este a la vista. Las aldeas, suministros que no quememos se convertirán en ayuda que alimentará al enemigo. Yo estaba ejecutando una táctica cheongya[1] a lo inverso.
Ocasionalmente, los ancianos de las aldeas se volverían locos por la frustración reprimida y nos implorarían. Los ancianos rogaban que al menos necesitaban las semillas si deseaban llevar a cabo la primera labrada durante la próxima primavera, por lo que nos pedían que destruyésemos de raíz sus esperanzas de sobrevivir. No tenía tiempo para explicarles a los viejos la urgencia de nuestra situación. Sus circunstancias no deberían ser las mías y mis circunstancias no deberían ser las suyas, por lo que no tenía tiempo para que nuestras desalineadas circunstancias se cruzaran. Incluso si no tenía suficiente tiempo, esa era una dislocación difícil de reparar. Intimidé a los ancianos.
— ¿Entonces morirán? ¿Morirán a cambio de eso? Escúchenme bien, humanos. Hasta que el invierno termine, huyan a las montañas y no vuelvan. La agricultura este año ha llegado a su fin, por lo que no alberguen ningún tipo de cariño. ¡No vuelvan de los valles montañosos!
Con lágrimas en sus ojos, los ancianos y ancianas partieron para buscar refugio.
El humo elevándose de las Montañas Negras se movía con más ligereza, pero ciertamente, iba hacia el norte. Con cada día que pasaba, las aldeas que se encontraban de camino al norte eran quemadas.
La gente salía de los pueblos donde solo quedaban cenizas. Los humanos que habían perdido sus hogares escapaban hacia el sur o se ocultaban en las montañas. El humo era denso por todos lados. El sonido de llanto y los sollozos hizo eco por las áreas donde el vapor se espesaba. Ellos considerarían una fortuna que la nieve y la lluvia que caía durante nuestra marcha de incendio provocado era ligera. Si se hubiese vuelto difícil quemar las cosas por el clima, entonces yo habría tenido que matar a cada humano.
Los refugiados cantaban mientras se iban:
Si nos vamos ahora, ¿cuándo regresaremos?
Si nos vamos ahora, ¿cuándo regresaremos?
Nuestras aldeas están ardiendo y nuestros hijos se están quemando.
Ahh, si nos vamos ahora, ¿entonces cuándo regresaremos…?
Al no tener camino que seguir ni destino al que llegar, parecía que los humanos confiaban en canciones durante su momento de partida. Aunque la canción era lamentable y estúpida, no los detuve. De cualquier forma, impulsé las espaldas de los humanos. Huyan, dispérsense, expandan la canción, infórmenle a la gente con una canción que hemos llegado como su plaga…
De camino, el ejército de los duques bloqueó nuestra senda. Ellos eran soldados que habían huido de sus fortalezas porque fueron incapaces de soportar la amarga canción de la gente. Sin embargo, esto fue después que los duques hubiesen ofrecido la mayoría de su personal militar a la familia Imperial con el fin de proveerles asistencia militar. Aunque su espíritu era digno de ser elogiado, solo su espíritu era el que podría ser halagado. Mientras miraba ligeramente las fuerzas enemigas que apenas alcanzaban los 50 soldados, Farnesio preguntó:
— ¿Qué deberíamos hacer, milord?
— Aplástenlos.
— Entendido… que agotador.
Mientras murmuraba lo aburrido que era, Farnesio comandó a sus tropas.
Ya que nuestra victoria era aparente, Farnesio se inventó un juego. Era uno hecho para ver cómo podría matar a todos los 50 soldados enemigos sin perder a uno solo. Mientras probaba todo tipo de tácticas, Farnesio ridiculizó al enemigo. El juego fue un éxito. Los soldados fueron acabados completamente.
Decapitamos a todos esos supuestos soldados y los colgamos en varas. Cada vez que quemábamos una aldea, lanzábamos unas 15 cabezas. Tras ver esas cabezas, los ancianos escuchaban nuestras palabras con más calma. Sin verme en la necesidad de amenazarlos verbalmente, ellos empacaron sus cosas a su propia discreción y con el fin de encontrar refugio. Fue perfectamente bien. Debí haber hecho esto antes.
Sin duda alguna, éramos el ejército de un Lord Demonio.
Si pudiésemos expresarlo con un poco más de certeza, entonces éramos un ejército de bastardos.
Nuestro personal militar consideraba el hecho de que ellos eran bastardos como algo de que estar orgullosos. Mientras más robáramos, nuestros soldados formaban un ejército poderoso. Marchar no era doloroso.
Nuestros propios soldados entregarían sus propios títulos de ejército, tales como “Los Precursores de Invierno”, “La Plaga de los Humanos”, y “Los Saqueadores de Montañas”. Ya que el invierno era algo que estaba maldito, la plaga era algo en lo que se podía jurar, y saquear era una cosa malvada que hacer, uno podía saber cuan inmoral era mi ejército. Que digno de ser celebrado. Ahh, que anárquico. Era una buena temporada.
Mi vida era más que solo miserable, por lo que yo cantaría acerca de mi desamparo. Los refugiados cantaban porque no sabían a dónde ir, y yo cantaba porque no sabía de donde había venido. La canción de una persona que no tiene un lugar al que ir y la canción de una persona que no tiene lugar al que regresar eran completamente diferentes.
— ¿Qué debería ser: esto o eso? Los muros detrás del templo de la deidad de la ciudad han caído – ¿será esto? Cuando ellos mueran y mueran unas cien veces. O si morimos y morimos juntos, sin embargo – ¿deberá ser eso?[2]
— ¿…qué demonios es esa canción? Es muy extraña.
Farnesio frunció el ceño. Lapis, quien estaba cabalgando a mi lado en su caballo, también me miró con extrañeza. Les dije una mentira.
— Son las letras de una melodía que escuché en mis sueños anoche. Las cuerdas rítmicas alrededor de mi lengua están tan bien que la canción fluye naturalmente. ¿No podría ser una melodía bendecida que las Diosas nos han dado?
— Hmmm.
— Traten de cantarla conmigo. Es una canción que casualmente libera la carga propia. Las canciones son cantadas para disfrutar el sabor de hacer algo que es pesado pero con alegría. ¿Qué será todo en el mundo: esto o eso?
La canción circuló instantáneamente entre los soldados. “Ellos dicen que esta es una canción que Nuestro Señor el Lord Demonio hizo luego de escuchar personalmente a la Diosa”, un regalo de calidad para este rumor sin bases. Una vez que incluí el ritmo de trot a la canción y la recité, nuestros soldados se deshacían de las canciones militares y reían ante el trot[3]. Nuestras topas alteraban las letras para igualarla a su gusto.
Badum, tat, badum, tat. ¿Qué será: esto o eso?
Badum, tatat, tat, quemar los templos y masacrar a la gente – ¿será esto?
Cuando mueran y mueran unas cien veces.
O si morimos y morimos juntos sin embargo – ¿será eso?
Nuestros oficiales y hombres cantaban, masacraban, saqueaban, y cometían incendios intencionales. Con un “koong chuck”, un aire de emoción sopló mientras ellos oscilaban sus espadas, y con otro “koong chuck”, ellos tarareaban mientras establecían el fuego. Cada vez que el canto era recitado, sangre era dispersada.
Mientras avanzábamos más al norte, el tono del tambor de cuatro golpeas se tornó placentero. Las brujas eran las que estaban más frívolas por el trot y soltaron un ambiente caprichoso. Mientras montaban sus escobas, las brujas volaban bajo y cantaban el coro. Debajo de las brujas, los soldados cantaban juntos mientras pisaban el suelo. Como el coro y la repetición andaban por todos lados, nuestra marcha procedió rápidamente.
La canción de los refugiados se extendía hacia el sur. La canción de los invasores se enterraba en dirección al norte. El himno de los refugiados era el lamento de la gente, y el himno de los saqueadores era la alegría de la gente, por lo que no los diferenciaba. Simplemente los consideré a todos como personas. Mientras éramos cubiertos por el humo elevado por las llamas, propagábamos la melodía.
Mientras nuestras tropas iban sincronizadas con el ritmo, solo Lapis permanecía fría. Ella se negaba firmemente a cantar.
— Ese es un mal hábito.
Honestamente era un discernimiento exacto.
11º día del 3º mes.
Antes del 13º día que Barbatos nos había hecho jurar, habíamos agarrado el bloqueo enemigo por la nuca.
El Rey de los Campesinos, Dantalian. 71º Rango.
Calendario Imperial: Año 1506, Mes 3, Día 11.
Llanuras de Neris.
— Atraviésenlos.
Hablé mientras apuntaba hacia el cerco enemigo.
Para la gente, las palabras seguían al mundo y estaban cargadas de acuerdo a sus vidas. Sin embargo, para los individuos en el poder, el mundo seguía a las palabras, y las vidas de los demás cambiaban de acuerdo a las palabras dichas por las figuras de autoridad. Yo era un hombre de influencia. Les ordené atravesarlo, por eso pasó.
Humbaba lideró a las demás brujas y bombardearon al enemigo. Robamos demasiada pólvora de la Fortaleza Blanca que ahora estábamos casi rebosantes de ellas. Las brujas distribuyeron los sacos de pólvora sin reserva. Poco después, los magos de las fuerzas enemigas volaron al aire para contratacar.
Las tropas enemigas eran demasiadas y nuestras fuerzas eran pocas. Sin embargo, los soldados enemigos estaban dispersados ampliamente con el fin de formar un cerco. Nuestras fuerzas retrocedieron y se aferraron en un solo lugar. El enemigo estaba disperso y nosotros concentrados. Las fuerzas enemigas tenían que mantenerse atentas tanto en el interior como el exterior del cerco, mientras todo lo que teníamos que hacer era correr hacia adelante mientras mirábamos al frente. Como si martillara un clavo en un trozo de madera, Farnesio martilló a nuestros soldados en el bloqueo. Excluyendo esto, no había otro plan u otro ingenio inusual. Era un ataque frontal poderoso.
Farnesio exclamó.
— Un ejército que gana a través de un asalto frontal es un ejército alegre.
Sus palabras se tornaban pocas cuando comandaba. Ella solo implantaría las tácticas con el fin de que los capitanes soportaran las reuniones de estrategia, pero durante los combates reales, ella observaba el campo de batalla con una mirada parpadeante.
Farnesio leería los campos de batalla como si ella estuviese viendo un libro. Se sentía como si los gritos de los soldados, los movimientos de la unidad, y el sonido de los cuernos tuviesen un significado fijo para ella, y ese significado se refería a palabras y líneas. Cuando los movimientos de nuestros soldados eran vagos, ella hablaba.
— No duden y avancen.
Cuando las fuerzas enemigas soportaban tenazmente, ella hablaba.
— Aguanten también, y sean determinados a derramar su sangre.
Una vez que el cerco enemigo comenzaba a ceder, ella volvió a hablar.
— Ataquen allí.
Farnesio leía el campo de batalla como si fuese un libro, y como si estuviese conectando todos los errores dentro de una hoja de papel, ella reparaba el error en un campo de batalla con sus órdenes. Lo que ordenaba era preciso, y por eso, esas órdenes se aferraban profundamente en nuestros oficiales y hombres.
Sin pronunciar una palabra, los capitanes mantenían a Laura De Farnesio, quien estaba mirándoles las partes posteriores de sus cabezas, con alta estima. Ellos presumían que eran capaces de sentir la mirada de la general interina mientras estaban luchando. Desde los capitanes hasta los soldados rasos, no había una sola persona que dudara de las palabras de la general. Recordé las palabras de un genio matemático que declaraba que el mundo entero parecía números para él. Para Farnesio, el campo de batalla probablemente le parecían palabras y frases. Un talento natural.
Antes de que la marca de las 2 horas hubiese pasado desde que comenzamos el asalto en el bloqueo, Farnesio habló.
— Se acabó.
Una sonrisa curva se dibujó en los labios de Farnesio.
♦
5 minutos después, tal como ella había declarado, el cerco colapsó. Las fuerzas enemigas levantaron sus banderas y huyeron. Ya que su retirada parecía deliberada, Farnesio les prohibió a nuestras tropas perseguirlos sin razones.
— No los sigan. Sino, terminaremos sufriendo.
Los capitanes se quedaron en silencio y obedecieron la orden. Era la diversión de un capitán perseguir a las tropas enemigas remanentes, golpearlos por detrás, y vaciarles los bolsillos. Hechizados por ese interés, el número de soldados que preferían la caza por encima de la lucha eran incontables. Sin embargo, Farnesio no era una general que era tacaña acerca de saquear. Los capitanes, quienes habían saqueado tanto como quisieron durante nuestra forzada marcha hasta aquí, comprendían muy bien la naturaleza de la general. Si Farnesio les decía que no persiguieran, entonces ellos no debían hacerlo. Era una regla solemne.
Luego que los soldados enemigos se habían retirado, como si las cortinas hubiesen sido echadas a un lado, el campamento de Barbatos fue revelado. La persona a cargo del campamento salió.
— Bienvenido, Dantalian. Gracias a ti, somos capaces de sobrevivir otro día.
— Solo puedo disculparme por mi llegada tardía.
— Y aun dices que llegas tarde… en primer lugar, no teníamos expectativas de que alguien llegara.
El supervisor sonrió amargamente. Había sangre esparcida en la barba blanco puro del supervisor. Este hombre con apariencia de un anciano era un Lord Demonio, el 16º: Zepar.
— Aunque solo sería una etiqueta apropiada preparar un banquete para ti y tus hombres por habernos permitido escapar de la muerte, desconcertantemente, nuestra situación actual es desfavorable. Lo siento. Sin embargo, si hubieses llegado un día después, te habríamos recibido como cadáveres ciegos.
— ¿Cómo podría la etiqueta en la guerra ser igual a la cortesía común? No nos preocupemos por cosas así. Ni siquiera existe la más mínima razón para que se sienta desconcertado, Duque Zepar.
Zepar, el 16º en Rango, y yo, quien era el 71º, conversamos mientras usábamos un lenguaje parcialmente decente. Podría haber ido en contra de la cortesía, pero Zepar era el lord que había recibido salvación, y yo era el lord que le había dado esa redención. Indirectamente le estaba sugiriendo que esto era el decoro de la línea delantera. Zepar debió haber entendido mi implicación ya que había asentido con la cabeza.
— Sin embargo, me siento bastante apenado por darte la bienvenida así. ¿Qué hemos estado haciendo mientras tú, quien posee un rango inferior, estaba cruzando la cordillera y viniendo a rescatarnos…?
— Duque Zepar, ¿qué parte de esto es su error? Ya que los lores de la Facción de las Llanuras han protegido el continente demoniaco, el cual ha levantado sus extremidades, la gente probablemente elogiará sus esfuerzos. Todo lo que he hecho es asistir ligeramente a los lores a ayudar a sus súbditos. Ahora bien, avancemos.
Mientras intercambiaba palabras de bendición, Zepar nos guió hasta el campamento.
El campamento estaba solitario. Era un lugar que dependía únicamente de cercos de madera y trincheras. Las vallas se habían roto debido a los constantes ataque que se desarrollaron en los últimos días. En las picas de madera, había cadáveres empalados a través del abdomen y estaban colgando como ropa recién lavada. Las aves de rapiña aterrizaban en los cadáveres y disfrutaban de la parte más suave de sus carnes; los ojos. La sangre manaba de las cuencas vacías de los cadáveres ciegos. El momento en el que nos acercamos, las aves volaron en alerta. Mientras lo hacían, ellas dejaban caer los globos oculares rasgados en la tierra. Zepar no dijo ni una palabra mientras pasábamos cerca de los cadáveres de sus hombres.
Al ver a mis tropas entrar en el campamento, los soldados que aun estaban vivos se reunieron. Celebraban mientras levantaban sus lanzas.
– ¡Hurra por Su Alteza Dantalian! ¡Hurra!
– ¡Bendiciones a nuestro salvador!
Los soldados bloquearon nuestro camino por lo que fuimos incapaces de movernos. Era inimaginable que los rostros de los soldados que habían sobrevivido al purgatorio fuesen hermosos. Ellos se olvidaron de las extremidades y dientes y estaban sucios por la mugre que fue esparcida sobre ellos. Si hubiese algo sobre ellos que fuese hermoso, entonces era la sonrisa tan brillante que se formaba en sus caras. Zepar regañó a los oficiales y hombros.
— ¿Qué es esto? No importa cuán alegres estén, no es costumbre bloquearle el paso a un rey. Rápido…
— No, tranquilo, Duque Zepar –lo detuve–. La regla de que un rey pase por la senda de su gente no existe.
Bajé de mi caballo y abracé a uno de los soldados. El soldado era un orco joven. Un fuerte olor a heces de caballo, sangre y orina emanaba de su cuerpo. Mantuve cerca al joven orco y le besé la frente.
— Todos son admirables. Todos son dignos de ser elogiados. Hicieron un buen trabajo manteniendo su tierra. Lamento no haber podido llegar antes. Lo hicieron bien…
El soldado estalló en llanto. Tras escuchar mis palabras, los demás soldados a mí alrededor comenzaron a derramar lágrimas también. Se arrodillaron a mi alrededor y mojaron los bordes de mi ropa con sus lágrimas. Lloraron plenamente mientras murmuraban “su…alteza…”. Zepar no pudo interferir con los soldados que lloraban por haber sobrevivido. Eso era algo que nadie podía atreverse a impedir.
Mientras el sonido del llanto inundaba el campamento, una voz aguda lo cortó.
— ¡Oye! ¡Alto y débil!
Era Barbatos. Ella estaba de pie más allá de las espaldas bajas de los soldados.
Barbatos saltó. Como si cruzase por escalones de piedra, ella pisó las espaldas de sus soldados y corrió hacia mí. Como su comportamiento no tenía rostro o dignidad, yo quedé desconcertado y mi boca quedó completamente abierta. Barbatos abrazó al yo que estaba allí.
— ¡Te estoy jodidamente agradecida, maldito hijo de puta!
— ¡Uwaah!
Perdí el equilibrio y casi caía. Barbatos rió mientras colgaba de mis hombros y se mecía.
— ¡Maldito bastardo, perro bastardo! ¡Eres un maldito que realmente llega dentro de seis días porque se le dijo que viniese en ese tiempo! ¡Tú, tú! ¿Te arrastraste hasta aquí en solo seis días porque las montañas son como el patio de tu casa? ¡Maldito bastardo!
— ¡Uwaahh!
Fui besado a la fuerza. En realidad, esto no era un beso sino una succión. No había posibilidad de que esto fuese algo más que una succión.
Yo, quien había preparado una escena bastante romántica y digna, ahora estaba torciendo el cuello con el fin de evitar una exhibición pública de succión. Los labios de Barbatos eran evitados frecuentemente. Al suceder eso, esta chica se enojó por alguna razón.
— Ah, coño. Quédate quieto.
— ¡¿Euub?!
Barbatos me agarró la cabeza con ambas manos. Finalmente, ella fue capaz de meter su lengua en mi boca. Ese fue el momento donde la succión se había convertido en un beso profundo. Para alguien que tiene la apariencia de una niña, su habilidad para besa era extraordinariamente inigualable. Primero, ella tomó mi respiración y convirtió el interior de mi boca en un vacío. Habiendo sido oprimido, perdí la fuerza de mi lengua. Luego, Barbatos envolvió s lengua alrededor de la mía y comenzó a chuparla. Nuestros labios se descarriaron por un instante. En ese momento, inhalé fuertemente mientras dejaba escapar un “¡Eub… ah!”. Eso fue por un instante. Poco después, Barbatos se apoderó de mi boca una vez más, y en ese momento, ella presionó el centro de mi lengua con la suya y la estimuló. La fuerza fue drenada de mis articulaciones. Barbatos ligeramente agarró y apoyó mi cuerpo – el cual estuvo a punto de colapsar ya que mis rodillas se habían distorsionado. Me van a violar. Esas palabras pasaron por mi cabeza. Realmente, me van a violar hoy. Honestamente creía que iba a ser violado de esa forma. Barbatos, quien estaba presionado el centro de mi lengua con la suya, luego envolvió su lengua a ambos lados de la mía. Soltando un “Eub…”, gemí. ¿Acabo de gemir? ¿Realmente lo hice? ¿Iba a acabar solo por una simple lengua? No importaba cuanto moviese mis brazos con el fin de quitarme a la otra parte de encima, todo era inútil. Como fui incapaz de poner fuerza en mis brazos, mi agitación se deslizó. Barbatos sonrió con su mirada. “Ay, qué lindo”. Se sentía que Barbatos decía eso. Como si me dijese que dejara de preocuparme, Barbatos tomó ligeramente me agarró la entrepierna con su mano izquierda. Dios Santo. Mi visión quedó en blanco. Mi última línea de resistencia había desaparecido sin dejar rastro. No había forma de resistirme ahí. Mis rodillas temblaron de miedo por la técnica de esta pervertida Lord Demonio que había vivido cientos de años. Pude sentir con todo mi cuerpo que el término “ser comido” significaba que me iban a comer. Ese era un temor básico que los humanos retenían hacia las bestias desde el principio de todo. Primitivamente temblé. Dios, por favor, solo, en serio. Barbatos luego mezcló las técnicas de empujar su lengua como un taladro y capturar la mía con la suya como si fuese una soga y daba vueltas alrededor de mi boca. Se sentía como si una licuadora me batiera el cerebro.
— Ahhh.
Al final, Barbatos removió sus labios. Una delgada línea de saliva colgaba vagamente como un puente de suspensión entre la lengua de Barbatos y la mía. Mientras jadeaba pesadamente, miré ferozmente a Barbatos.
— Tú… realmente tú…
— No trates de robarte astutamente los corazones de mis hombres.
Barbatos me mordió el lóbulo de la oreja y susurró.
— Te agradezco que me hayas salvado, pero hasta ahí. Escucha bien. Mis soldados son míos. Lo que más odio son los derrochadores que destrozan lo que es mío. Aunque esta vez te dejaré con esto, pero si vuelves a seducir a mis subordinados alguna otra vez…
La lengua de Barbatos lamió la parte interna de mi oído. Esa sensación húmeda y fría envió un escalofrió hacia mi columna.
— Dantalian. En ese momento, realmente te violaré en frente de todos los soldados.
—……
Hipo.
— ¿Tu respuesta?
— T-tendré cuidado.
— ¿Qué planes tienes esta noche?
La voz de Barbatos, la cual me estaba preguntando por los planes de esta noche, estaba bañada con lujuria. Si hubiese un color para la respiración propia, entonces la respiración de Barbatos probablemente sería un rosa claro. Hipé.
— Eh… ¿ninguno?
— Ehh. ¿Entonces lo considerarías? Uno acaba de hacerse.
— Espera un momento, por favor. Aunque no estoy seguro si estás cansada o no después de haber bloqueado los ataques continuos del enemigo, ¿qué hay de tener un descanso apropiado hoy?
— Bueno, ya que estoy cansada, supongo que debería mejorar mi salud con tónicos, ¿no?
Gyaaack.
— Cada existencia racional en este mundo tiene el derecho de tomar decisiones concernientes a su comportamiento sexual dentro de la sociedad. Barbatos, ante tu tentación, me rehúso obstinadamente…
— Niega todo lo que quieras. Solo negaré tu negación.
Esto no estaba correcto.
Barbatos tomó mi mano derecha y comenzó a arrastrarme. Mientras me arrastraba, se sentía como si me hubiese convertido en un esclavo que ha sido vendido a otro amo debido a una mala cosecha. Era miserable, y nuevamente miserable.
Miles de soldados observaban vacíamente la imagen de mí siendo arrastrado. Era obvio lo que iba a quedar en las mentes de esos soldados hoy. La escena de Su Alteza Dantalian abrazando los sucios cuerpos de los soldados y llorando por ellos ya se había distorsionado y evaporado. Solo una escena quedaría dentro de los soldados y ellos se reirían y hablarían de ellos toda la noche. “Su Alteza Barbatos ha devorado a Su Alteza Dantalian”. Cosas así.
Con mi último trocito de esperanza, miré a Lapis, Farnesio y a las brujas. Todas omitieron mi mirada. Las brujas incluso sacudieron sus brazos como si fuesen gente de Pyeongyang y estuviesen viendo apasionadamente a su líder. Las brujas estaban sonriendo ampliamente.
– ¡Que se lo coman bien, alteza!
Si los hoyos de mis oídos aun trabajaban correctamente, entonces eso era lo que las brujas habían gritado distintivamente. Maldición. ¿La cortesía de vender al propio maestro y decirle que sea bien comido de qué costumbre nacional y de qué principio moral mundial venia? Ya que los tres principios fundamentales en las relaciones humanas habían colapsado y los anillos Olímpicos se habían desvanecido, lo veré como algo que todos han cometido. Confucio y Mencio los van a maldecir a todos. Muéranse. Muéranse todos…
El Guardián del Norte, Margrave de Rosenberg, Georg von Rosenberg.
Calendario Imperial: Año 1506, Mes 3, Día 11.
Llanuras de Neris.
Los hombres y oficiales eran incapaces de reconocerme mientras me acercaba caminando con un bastón. Incluso después de que mostrase el anillo de la Casa Rosenberg, el portero aún seguía dudoso. Mi apariencia era sucia y desgastada. Aunque voy a ir a preguntar, no esperes mucho, el portero dijo eso mientras iba a informar a la gente sobre mi llegada.
Poco después, un capitán llegó mientras traía una soga usada para atar a los criminales. Era un capitán con el que yo estaba familiarizado. Incapaz de tratarme como un criminal, el capitán dudó:
— Dicen que el crimen de traernos la derrota fue atroz…
— ¿Acaso Su Alteza la Princesa Imperial le ordenó atarme?
— Mil disculpa, milord.
Mi garganta estaba sedienta. Tosí secamente. Ya que fui golpeado en la parte posterior de mi cabeza y había caído en la nieve, mi tos se había hecho más frecuente. Esta tos seca que me habían descubierto después de cumplir los 60 me recordaba mi edad. La vejez que enfrentaba porque era viejo, era doloroso.
— ¿De qué tienes que disculparte? Átame.
— Por favor, moléstese con este capitán.
El capitán me ató ambos brazos y me guió a la base. Durante el mediodía, las áreas que la luz solar había llenado dentro de la base militar eran amplias. En cada ubicación donde el sol brillaba, los soldados estaban reunidos y charlando un poco. Una vez que el capitán comenzó a llevar a un anciano atado con una soga, los soldados se volvieron a ver. Alguien debió haber reconocido mis viejos huesos ya que mi nombre había comenzado a extenderse rápidamente.
– Ese es el Margrave de Rosenberg.
– Bueno, la razón de nuestra posición fue tomada el otro día…
Los hombres y oficiales susurraron. Se sentía como si mi cuerpo estuviese complemente abierto y mi carne interna estuviese siendo revelada. El capitán me guió no a la sede usada para los consejos de guerra, sino a la tienda personal de la Princesa Imperial.
— Le he traído al general derrotado, majestad.
General derrotado. Me encogí de hombros. La desgracia que sentía ahora se clavó en el rincón más profundo de mi psique, más de lo que lo había hecho mientras caminaba en frente de los soldados.
La Princesa Imperial no respondió. Su sombra pudo verse vagamente a través de la tela blanca de la tienda.
— Majestad.
El capitán volvió a llamar. Nadie respondía. Sintiéndose perplejo, el capitán se volvió hacia mí. Parecía que el capitán no tenía el coraje de presionar y llamar por tercera vez a Su Alteza la Princesa Imperial, quien era como el cielo. Aclaré mi garganta.
— Majestad, éste está aquí para bajar su cabeza.
— Entra.
Una voz refinada fluyó de la tienda.
Con los pasos de un crimina, entré en el cuartel. La Princesa Imperial estaba sentada en un escritorio y manejando documentos. En el centro de la tienda, había vapor que se elevaba de una cubeta llena de agua caliente. Incluso luego de entrar, la Princesa Imperial seguía tocando solamente los documentos. Parecía que estar en la tienda de Su Alteza por un largo periodo de tiempo incomodaba grandemente al capitán. Solo el sonido de una pluma escribiendo sobre pergamino resonaba en toda la tienda. Aunque el tiempo debería ser el mismo sin importar el tipo de espacio en el que te encontrases, el capitán era incapaz de manejar el tiempo dentro de este espacio aislado. La Princesa Imperial habló:
— Se puede retirar, capitán.
El capitán se fue rápidamente.
Solo así, la Princesa Imperial se levantó. Ojos que eran tan rojos como la sangre miraron mi rostro. Allí no había emociones.
— Sir Rosenberg.
— Si, hable, por favor, majestad.
— Vos habéis perdido.
Caí sobre mis rodillas.
— No perdone a este, majestad.
— Así es. Así es como deberías comportarte. Sin embargo, sino te perdono, entonces ¿los soldados que han caído volverán a la vida? ¿La cordillera penetrada estará bloqueada otra vez? Nuestros súbditos, lo que han sido quemados hasta la muerte, aún son personas que fueron quemadas, y los soldados, lo que liberaron el cerco y retrocedieron, siguen siendo nuestros soldados que huyeron.
—………
— ¿Por qué perdiste?
Detalladamente, le conté todo lo que sabía.
La Princesa Imperial escuchó silenciosamente mis palabras. Tras oír todo, ella exclamó.
— Ya veo, entonces ese hombre es Dantalian.
— ¿Cómo es que usted sabe de tal…?
— Una asociada que tengo me envió algo de información. Échale un vistazo.
La Princesa Imperial sacó un reloj de bolsillo del interior de sus ropas. Una vez que giró la manecilla horaria del reloj, humo comenzó a salir. Una pantalla transparente era mostrada débilmente en el humo. Un artefacto Memory Play. Era una herramienta con un precio exorbitante.
– Conviertan este lugar en un infierno.
– ¿Ah? Por ‘infierno’ ¿a qué se refiere, maestro?
– Puedo oler un aroma en alguna parte. Es el olor de la grasa emanando de las repugnantes masas de carne. Es el olor de la codicia y la hipocresía.
Mis ojos se abrieron notablemente. La imagen de Dantalian apareció en la pantalla. Él ordenó una masacre e incontables humanos fueron asesinados. Contuve la respiración. La Princesa Imperial apagó el artefacto y me preguntó.
— ¿Qué te parece? Tú debiste haber visto a este Lord Demonio en persona.
— Si… sin duda alguna, ese es el Lord Demonio Dantalian.
— ¿No hay posibilidad de que ellos hayan adquirido a un hombre con el mismo rostro que Dantalian y lo hayan hecho actuar como el Lord Demonio? Además, ¿no hay posibilidad de que ellos hayan contratado a un gran grupo de magos para realizar esta actuación mientras se disfrazaban?
— Las probabilidades de que eso sea cierto son increíblemente bajas. Majestad, este reconoce a la bruja que apareció con el Lord Demonio,
— ¿Quién es?
— Cruzamos espadas hace unos días. Éste había cortado a esa chica. Si fuese sido una actuación, entonces habría sido difícil tener una apariencia tan idéntica a esa. Más que eso, la chica que está en los brazos de Dantalian es la general del Lord Demonio.
La Princesa Imperial colocó su mano en su barbilla y se puso a meditar.
— He enviado una persona a Pavía para confirmar esta situación. Aparentemente, es cierto que hubo un incidente donde el mercado esclavista fue asaltado el otoño pasado. La gente de Pavía cree que fue el acto de una bestia demoniaca salvaje.
— Majestad.
— El Lord Demonio Dantalian probablemente masacró a la gente deliberadamente, sin importar la raza, con el fin de disfrazar el asalto en el mercado como un ataque de bestia. Ya que tanto humanos como demonios murieron indiscriminadamente, no había otra opción que verlo naturalmente como un acto cometido por bestias demoniacas.
—………
— Él es un hombre cruel, Sir Rosenberg.
Cruel.
El juicio de la Princesa Imperial era infinitamente correcto. El Lord Demonio Dantalian era un hombre despiadado. No había ocasión en la que él perdonara la vida de los humanos que capturaba como prisioneros. Si eso fuese por victoria, entonces el calmadamente arrinconaría a sus subordinados en una situación mortal. Seguramente, sin duda alguna, Dantalian era un villano que encajaba muy bien en el título de “Lord Demonio”.
¿Pero por qué? ¿Por qué hizo que la escena que acababa de presenciar, tras haber despertado de mi inconsciencia, se sintiera tan sentimental? El escenario que yo no sabía con certeza si era realidad o alucinación. Dentro de la luz solar que era similar a la niebla, Dantalian y las chicas estaban mezclados como rayos de luz. Esa escena se había convertido en un misterio y estaba impresa en mi córnea. Mientras más empujase ese escenario fuera de mi cabeza, más cerca se situaba. Sin embargo, incluso esa cercanía estaba muy lejos como para yo cruzarla. Se sentía como ese sitio fuese el nirvana.
— Rosenberg.
— Si, majestad.
— Habsburgo ya te ha dado su fe una vez.
La Princesa Imperial levantó una daga.
Cerré lentamente mis ojos. Ya había venido aquí completamente determinado. La razón por la que no me había suicidado era porque mi individualidad consideraba el suicidio como un acto inviolable. Como morir voluntariamente era la labor propia, era algo increíblemente extravagante para un traidor que había condenado a su raza y arruinado su país. Mi muerte ya no me pertenecía, y debía ser castigada por el país. He venido aquí para morir.
— Majestad. Ratifique su justicia.
—………
Inesperadamente, el sonido de una risa vacía alcanzó mis oídos.
La espada cortó el aire y luego la soga, liberando mis dos manos. Sintiéndome extraño porque mi cuello aun no era cortado, abrí mis ojos. En frente de mí, la Princesa Imperial estaba sonriendo.
— No voy a tomar tu vida.
— ¿Majestad…?
— Tu cuerpo está exageradamente sucio. ¿Por qué es que el margrave, el cual es uno de los cuatro que tenemos en nuestro imperio, no está manteniendo su equipo apropiadamente? Las bases de la mente propia se encuentran en el cuerpo, y la base del cuerpo de uno está en las ropas, entonces, si las ropas están destrozadas, entonces eso revela que la mente de la persona también está desordenada.
La Princesa Imperial desató mi collar. Aunque traté de retroceder, la Princesa Imperial agarró firmemente el borde de mis ropas. Era desconcertante. No había posibilidad de que la Princesa Imperial desease este viejo cuerpo, por lo que no podía descubrir la razón detrás de su acción actual.
— Es una orden.
— Como un vasallo, ¿cómo podría…?
— ¿Siempre fuiste mi vasallo? Sin embargo, ya que eres un criminal del imperio, sería difícil para ti oponerte a mis palabras. O quizá, ¿rechazarías las palabras de un lord con el cuerpo de un criminal?
—………
No podía resistirme.
Las blancas manos de la Princesa Imperial se posaron sobre mi pecho. Como los botones fueron desechos mi abrigo se deslizó.
A pesar de ser una dama que nació en el Palacio Real, las manos de la Princesa Imperial eran rusticas. Vagamente recordé el rumor de que a una edad tan joven, la Princesa Imperial había aprendido cómo pescar por parte de un pescador, un cazador le enseñó cómo cazar, y aprendió como trabajar la tierra por parte de un granjero. Los aristócratas susurraban que era el comportamiento excéntrico de la Princesa Imperial. Sus dedos eran ásperos. Esta aspereza probaba que los comportamientos excéntricos de la Princesa Imperial no eran simplemente un acto de delincuencia a una joven edad. Mientras soportaba el lujo de la Princesa Imperial desvistiéndome, lo que no era un lujo, hablé.
— Alteza, el reptil…
— ¿Hm?
— ¿Cómo aprendió a despellejar un reptil?
— Vi a un cocinero haciéndolo en el Palacio Real.
— ¿El jefe de cocina le enseñó, Majestad?
— No. No recibí lección alguna. Solo observé.
La Princesa Imperial acercó la cubeta de madera y metió un paño en él. Quedé atónito.
— ¿Le está diciendo a éste que usted aprendió el método de blandir el arma para despellejar mediante la observación?
— Generalmente, así es para mí.
Con un salpicado, la Princesa Imperial lavó mi cuerpo con el paño. Mi piel estaba árida y seca por lo que recibía bien el agua caliente. Sentí mi piel respirar con jadeos. Mientras continuaba respirando, mi mente se relajó. La Princesa Imperial confortó mi exhausta espalda y hombros con la toalla.

Detrás de mi espalda, la Princesa Imperial habló.
— Tu cuerpo me habla de tu vida. Es la prueba de que has vivido con tu cuerpo y no con tu vida.
— Eso es algo indecente como para que lo escuche un criminal. Por favor, refrénese de hablar tales cosas, majestad.
— ¿Dónde recibiste esa apuñalada en tu espalda?
— Esa es una cicatriz que uno obtuvo a sus 18 años, la primera vez que uno fue al campo de batalla por primera vez. Mientras uno estaba corriendo de miedo, uno fue cortado por una persona sin nombre.
— Ahh. Si es a los 18, entonces es la misma edad que tengo yo actualmente.
Aunque era impía, una pequeña risa fluyó de mis labios. Era sorprendente que la Princesa Imperial tuviese 18 años, y era extraño que yo hubiese pasado la edad de 60. Ya que el legado que yo había caminado desde los 18 hasta los 60 era tan amplio, reí oscuramente. Esto era algo de lo que solo yo podía reír vagamente.
— Aunque los números pueden ser casi los mismos, uno no cree que su destino pueda ser alcanzado por otros.
— Has creado tu lealtad a la Familia Imperial por los últimos 60 años y has sido justo para con tu gente durante ese tiempo también, pero parece que ser derrotado unas míseras 2 veces es suficiente para arruinarte. Consolaré tu cuerpo.
—………
— Tu humillación es tuya nada más y es algo que no puedo limpiar. Por eso, ya que no puedo limpiar tu mente, considera la idea de que estoy consolándote al limpiar tu cuerpo. El camino de consideración al menos no será solitario.
Entrecerré mis ojos.
Mientras el agua fluía, el vapor caliente se elevaba. El vapor llenó la tienda como humo. El olor de la piel emanaba del vapor. Ya fuese el reptil, el cual tenía su piel removida personalmente por las manos de la Princesa Imperial, había disfrutado un lujo profundo como un animal, o si yo disfrutaba del gran lujo de tener mi cuerpo siendo limpiado por la Princesa Imperial como un vasallo. No podía decidir cuál de las dos cosas era superior. Mientras recibía el vapor caliente, hablé.
— ¿Qué podría hacer uno?
— Lideraré a los caballeros y la retirada. En altamente improbable que Barbatos nos deje solos mientras nos retiramos. Su salvajismo probablemente se haya amontonado hasta el punto donde ella desea regresarnos todos los golpeas que sus fuerzas han recibido hasta ahora. Tú bloquearás nuestra retaguardia.
— ¿Está diciéndole a éste que muera mientras defiende?
— No te detendré.
Mi cuerpo tembló.
La Princesa Imperial tocó mis hombros con sus manos desnudas. Como sus rusticas palmas habían rozado mi piel, mi carne interna comenzó a picarme.
— Sin embargo, no serás solo tú. Mi hermano también deberá estar allí. Si dejas que el Príncipe de la Corona del Imperio muera, entonces probablemente te convertirá en un traidor por toda la eternidad. Pero, si eres capaz de llevar de vuelta al Príncipe de la Corona al sur, entonces ¿eso no sería una acción grandemente admirable?
— ¿…le está dando a este una oportunidad?
— Simplemente deseo darte una ubicación apropiada –la Princesa Imperial apuntó–. Incluso si también pierdes esta vez, no castigaré a la región norteña. Lo juro en el nombre de Habsburgo, por lo que anda mientras cargas toda tu humillación solo.
Esta era una extravagancia que un criminal no podía esperar.
Bajé mi cabeza.
— Estos viejos huesos llevaran a cabo su orden, majestad.
[1] N.T: La Táctica Cheongya: es una táctica donde el ejército defensor se retiraría mientras quema todo suministro que pueda ser usado por la fuerza enemiga.
[2] N.T: NPI el gringo Shalvation dice que es una fusión de dos poemas “Hayeoga” y “Damsimga”. Y que el Hayeoga fue creado con el fin de declarar la muerte de una guerra.
[3] N.T: Un género musical de Corea.
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