El señor de los Vikingos – Capítulo 12

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Capítulo 12 – Bandidos I

Tras estar practicando por algunas horas, Freyr sucumbió debido al cansancio y por el entrenamiento que sumo al dominio de la espada Aren, haciendo que quedara realmente agotada.

Por otro parte, Aren se encontraba algo cansado ya que, aparte de practicar con ella también se había unido al pequeño entrenamiento. Como su resistencia era muy diferente a la de Freyr, pudo aguantar incluso su pesada rutina de trabajo y no podía decirse lo mismo de ella, que estaba respirando con dificultad en el pasto mientras trataba de tomar aire y descansar.

Como se encontraban cerca de un río, caminó hasta Freyr para cargarla en su espalda y llevarla hasta la orilla del río para poder darle un poco de agua. Cuando la levantó y camino unos pequeños pasos, se dio cuenta que ella era demasiado ligera pero luego llegó a otra conclusión de que muy posiblemente para él sea muy liviana.

Camino hasta estar a un costado del río para poder recostarla y mirarla nuevamente. Mientras trataba de lanzarse algo de agua en la boca, también queriendo despertarla para que no se durmiese, contemplaba la enorme belleza que era. Sus rasgos faciales, su aspecto actual, incluso su aura llegaba a igualarse con una mujer adulta y por encima de todo, hasta podría decirse que ella una Valquiria, aquellas que se encargaban de llevar a los muertos al gran salón del Valhalla para comer y pelear todo el día.

Ver que tirándole agua a la cara no despertaba, acercó su mano hasta su cara para ponerla encima de la misma y luego, apretar su nariz para que no pudiese despertar. Como se lo esperaba, empezó a moverse desesperadamente logrando sacar la mano de Aren de su cara para luego, con unos segundos de haber despertado y usando una pose cautivadora, mirarlo con una sonrisa.

“¿Tantas cosas para hacerme mientras “dormía” y me haces eso?” Hizo énfasis en la palabra “dormía” que demostraba que estaba fingiendo para que él le hiciera algo.

“Y lo hice” Dijo Aren con una sonrisa en su cara “Hice que te despertaras ¿no?” Le respondió con una sonrisa a la par mientras se reía. Sabía a qué se refería con hacer algo por lo que le tapó la nariz para que no pudiese despertarse ya que, no podía hacerle nada más debido a que a pesar de tanto esfuerzo, aún era considerado un esclavo.

Freyr poco a poco aflojó su sonrisa de su cara para empezar a reír junto con Aren. Ambos parecían una pareja de recién casados y sumando el hermoso lugar donde estaban, el ambiente era perfecto para ambos.

– – –

“Oye, ¿realmente vamos a hacer algo con esos dos jóvenes?” La voz de la pregunta fue un hombre que se encontraba a medio arrodillar espiando junto con otros dos hombres más precisamente a Freyr y Aren, que estaban al parecer disfrutando de una hermosa tarde.

“Estaban entrenando Jensen” Replicó el hombre que estaba más relajado que los otros dos. Había observado durante un largo periodo a los dos chicos esperando que se cansaran de entrenar para poder ir contra ellos. “Ahora que están descansando, podemos ir contra ellos” Ambos hombres asintieron y empezaron a pararse para ir directamente contra ellos no sin antes, el hombre que estaba vigilando los parase en seco.

“¿Qué sucede Harold?” Preguntó el tercero al ver que este les ordenó que parasen y no se movieran.

“La chica es hija del jarl. Si la capturamos, podemos obtener muchas joyas y más. El chico no valdrá nada, es un esclavo a pesar de contar con el favor del jarl” Jensen y el otro hombre se miraron uno al otro y asintieron con la información. “Si hacemos esto bien, quizás Hak nos premie con mujeres y buen alcohol así que prepárense” Harold se levantó y trato de mirar bien a sus dos nuevas víctimas.

Donde se encontraban era un pequeño montículo elevado del terreno que estaba recubierto con árboles y arbustos, cerca del pequeño camino que llevaba hacía otras ciudades. Además, ese camino no era usado mucho debido a los pequeños asaltos que sufrían dichas caravanas que llevaban y traían productos, haciendo ricos a estos bandidos de las montañas.

Cuando Harold se dispuso a dar un pequeño paso para acercarse a sus compañeros, de reojo notó que los dos chicos a quienes estuvo mirando por horas, desaparecieron.

Volteo rápidamente su mirada hacía el lugar donde antes estaban y realmente, no estaban. Ignorando a sus dos compañeros, fue corriendo hacía las cercanías del río para poder encontrarlos pero, no estaban. Miró a sus alrededores pero tampoco podía encontrar rastros o señales en la tierra para poder saber a donde habían escapado.

Estuvo algunos segundos inspeccionando el lugar donde estaban y, lo raro que le pareció fue que no había marca de que estuvieran allí, casi como que de la nada hayan desaparecido o que el viento se los haya llevado. Con esto, se puso a pensar si lo que estuvo viendo por horas era más que una simple ilusión.

Fue entonces cuando un grito sonó de fondo que hizo que Harold sea sacado de su mente y sus pensamientos y se parara para ver de nuevo su alrededor. Enfocó su mirada en la dirección de donde escuchó el grito y era de donde estaban antes con sus compañeros.

Tomó su hacha de su cinturón y fue corriendo hasta aquella dirección hasta que un cuchillo salió volando hasta él. Ver el repentino cuchillo dirigido hacia él le hizo abrir los ojos sorprendido y cuando esperaba que aterrizara en él, se clavó en un árbol del cual acababa de pasar, dejando una pequeña marca de las tantas que tenía en su mejilla. Volteó la cabeza lentamente mientras respiraba agitadamente el cuchillo que tenía sangre en la punta y goteaba un poco del mismo. Llevando su mano libre hacía su mejilla, notó que esta sangraba un poco cuando miró su mano de nuevo, ahora manchada con su propia sangre.

“Parece que tienes un mal día, ¿no te parece?” La repentina voz hizo que Harold alzara la cabeza y viera al chico de hace rato, ahora un poco despeinado y una mirada fría junto con una sonrisa que generaba miedo. Parte de su cara estaba manchada de sangre y sus manos igual, lo que hizo que Harold se pusiera en una posición preparado para pelear.

“¡¿Qué has hecho con mis compañeros maldito hijo de puta?!” Gritó fuertemente Harold mientras su ira crecía. Por otro lado, el chico negaba con la cabeza mientras daba una pequeña risa, molestando más a Harold

“¡Freyr!” Gritó llamándola para que viniera junto a él. Para cuando Freyr salió entre los arbustos y algunos árboles, apareció frente a las dos personas con dos cabezas en mano, una en cada una y también, bastante manchada de sangre. A pesar de su estado, mostraba una gran sonrisa aún de oreja a oreja. “Aquí están tus compañeros, puedes quedártelos” Le dio una pequeña señal para que tirase las cabezas junto a Harold que, viendo como las cabezas de sus compañeros rodar hacía él, ya poco le importaba que le pasaría si se presentaba ante Hak ahora.

Con hacha en mano y con una furia capaz de poder romper todo a su paso, cargó con todas sus fuerzas hacía delante para poder deshacerse de ambos jóvenes.

– – –

Espero que les haya gustado el capítulo.

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