El señor de los Vikingos – Capítulo 14
Capítulo 14 – Bandidos III
Después de haber presenciado cómo Freyr mataba a su primera persona, salió de su asombro por cómo ella había perdido la cordura y masacraba al difunto bandido que yacía tendido en el suelo muerto y apenas con la cara reconocida debido a los numerosos golpes que le brindó con el hacha.
Se acercó hasta ella para detener su brazo que se balanceaba otra vez para seguir clavando su hacha en la cara del hombre muerto. Esto hizo que ella lo mirara cuando detuvo su brazo y se diera cuenta que repentinamente había perdido la razón, haciendo que mirase una vez más al hombre y viera todo lo que hizo, abriendo los ojos sorprendidas y vomitando a un costado.
Aren sólo le palmeaba la espalda un poco para que se calmara y que no tardará mucho ya que faltaba uno sólo del cual deshacerse. Para acostumbrarse, le pidió que cortara la cabeza de ambos mientras que él trataba de encargarse justamente de la persona faltante.
Sintiendo la presencia del lugar, el hombre peludo conocido como Harold, tomó el cuchillo que usó antes y lo lanzó entre los arbustos hacía la dirección de dicha persona mencionada ignorando el hecho si había impactado o no. Con eso, fue hasta allí para ver si el cuchillo impactó o no en su objetivo y dejó a Freyr que cortara la cabeza de ambos para que se acostumbre a la sangre.
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“Parece que tienes un mal día ¿no?” Preguntó Aren mientras se acercaba y quedaba a algunos pocos metros del hombre que se tocaba la mejilla que viendo más de cerca, parece que solamente le rozó y no acertó. Eso fue más que suficiente al saber que sin visión pudo rozarle.
Cuando este lo vio, dejo de lado su pequeña herida y tomó su hacha de su cintura con su mano derecha y tomaba una posición un poco hacia delante, mirándole con una mirada de ira que se demostraba en sus ojos de los cuales si hablaran o pudieran hacer algo, le comería la cabeza a Aren.
“¡¿Qué has hecho con mis compañeros maldito hija de puta?!” Gritaba mientras apretaba fuertemente con su mano el hacha y sus rasgos faciales se arrugaban de ira. Aren le dio una hermosa sonrisa mientras negaba con la cabeza, logrando irritándole más y logrando hacer que la cara del bandido se pusiera roja.
“¡Freyr!” Aren la llamó para que viniera a su lado. Obviamente, la sentía cerca de donde los dos estaban y como era posible que escuchara la pequeña charla amistosa que tenían, supiera la razón por la cual le llamaba. Como resultado, Freyr apareció con las cabezas de los bandidos en cada mano con una sonrisa de oreja a oreja, acercándose a Aren. Le ordeno en voz baja que lanzara ambas cabezas del bandido restante, señalándole justamente a él. No ignoró su pedido y lanzó ambas cabezas hasta él, cayendo a pocos metros del mismo y rodaron hasta llegar a sus pies. “Allí están tus compañeros, espero que seas amable con ellos” Las palabras llegaron al bandido y más que nada, las cabezas hasta él.
La ira que tenía encima de él ya era demasiado, tan así que si se le observaba detalladamente su rostro, se podría escuchar sus dientes crujir debido a tal fuerza con lo que apretaba. Miró tanto a Freyr como a Aren y con ira, cargó hacía ambos a toda prisa para poder vengar no solo a sus compañeros sino a sus amigos que yacían sus cabezas a un lado de él.
Aren empujó a Freyr para que no quedara en el medio y tampoco para verse afectada en la pequeña pelea, priorizando más su seguridad que la de él. Viendo que de reojo había caído a un costado, suspiro de alivio. Pero tampoco podía relajarse, un hombre enfurecido y sin preocuparse por su vida cargaba contra él por lo que debe ser inteligente y no cometer ningún error.
Cuando se estaba acercando, Aren ya se había preparado con su cuchillo el cual sostenía a la altura de su pecho y su otro brazo, extendido hacía delante con la mano abierta y calculando el momento que balancee el hacha.
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Harold no dudo y cargó con toda energía e ira encima de él hacía Aren que estaba frente a él, con un cuchillo en mano y esperando a su llegada. También estaba Freyr que había sido empujada por el primero seguramente para protegerla y que nada malo le pase pero sabía que todo era en vano. Estaba claro que ahora no había opción de perdonarle la vida a la chica, debía matarla y entregarle el cadáver al jarl de la región, mostrando que nada y nadie debe meterse con él y sus amigos y más sumando al hecho de los bandidos al que formaba parte.
Con toda sus fuerzas, balanceó su hacha directo a la cabeza de Aren, queriendo terminar con todo esto con un solo golpe y terminar rápido con ambos chicos. Pero cuando su hacha estaba a punto de impactar con la cabeza de Aren, este realizó un movimiento certero y preciso con su mano libre, moviendo su cuerpo a un costado pero atrapando su mano con la que empuñaba el hacha, llegando casi a clavarse en el hombro de Aren. Aunque no llego a clavarse, el filo había llegado a alcanzar la superficie de su hombro, dejando una pequeña hilera de sangre. Sumando a esto, su muñeca le dolía por tratar de detener el golpe de hacha y aunque lo logró, la fuerza de Harold era algo que no había estimado y llegó a lastimar parte de su muñeca a coste de poder detener su golpe.
Viendo que había detenido su golpe, Harold miro a la cara de Aren que tenía una mueca de dolor debido a la situación de su muñeca con los ojos abiertos, tomado por sorpresa del hecho de que alguien tan joven que él pudiera detener su golpe.
Por otro lado, Aren sabía que debía actuar rápido debido a que posiblemente la muñeca se le habría roto por lo que, con un movimiento rápido con su cuchillo, lo clavó en la muñeca de Harold que portaba el hacha, haciéndole gritar y soltarla para retroceder unos pequeños pasos mientras miraba su muñeca. El cuchillo llegó a clavarse y no solo eso sino que también había atravesado toda la misma, mostrando la punta del cuchillo lleno de sangre.
Harold gritaba por el dolor y de nuevo, por la repentina sorpresa de saber que un niño que siquiera había madurado le había hecho tal daño. Con dolor y con todas sus fuerzas, logró sacar su cuchillo y lo lanzó a un costado apretando fuertemente sus dientes para ignorar el dolor. Levantó la cabeza sólo para ver que Aren, con el hacha que había dejado caer, en su mano y balanceando la misma hacía él.
El movimiento de Aren fue rápido y con sus fuerzas, realizó un corte horizontal hacía el pecho de Harold. Como no pudo reaccionar de manera rápida, el hacha impactó en su pecho que, siendo cubierto por una armadura de cuero, aún fea capaz de poder penetrarlo y dañar la carne. Sin perder más tiempo, Aren sacó el hacha del pecho de Harold y dando media vuelta hasta su espalda, repitió el mismo movimiento anteriormente, ahora incrustando el hacha en su espalda.
El primer golpe había dejado aturdido a Harold y con el segundo en su espalda, poco a poco su mente iba oscureciéndose y volviéndose nublosa su vista. Claro estaba que moría por esto y era algo que seguía sin creer. Cayó arrodillado al suelo mientras seguía sintiendo que su vida se iba para finalmente, Aren que se acercó para tomarlo con ambas manos su cabeza, girarla para romperle el cuello, terminando finalmente con la vida de Harold con cabeza y cara en el mismo lado que su espalda.
Muerto Harold, Aren se alejó unos pasos para empezar a maldecir en voz alta mientras tomaba su muñeca, viendo que parar dicho golpe realmente le había logrado quebrar la muñeca y que usarla para tomarle la cabeza a Harold le había agregado más sal a la herida.
Maldiciendo por unos minutos más, Aren levanto la vista tratando de olvidarse del dolor para ver a Freyr, que había caminado hasta su lado preguntando si estaba bien a lo que asintió mientras seguía insultando por el hecho de dejarse llevar. Ella había tomado la muñeca rota de Aren haciendo que este gritara por el dolor, haciendo que Freyr se riera de él por no soportar el dolor.
“Será mejor irnos ahora para evitar que nos pase otra cosa” Dijo mientras apartaba su muñeca de las manos de Freyr, que buscaba dañarle con la intención de reírse de él. Ella se dirigió hasta el río, ignorando la orden de Aren. “¿A dónde vas?” Le preguntó con su cara fruncida en ceño mientras masajeaba su muñeca.
“No creas que con esta apariencia volveré a casa” Afirmó mirando todavía al río. Dio media vuelta con su cabeza y le dio una hermosa sonrisa junto con un guiño. “Estás invitado a darte un baño conmigo ya que tu apariencia es la misma que la misma… Espera no…” Se dio vuelta para mirarlo. Debía alzar la cabeza ya que la pequeña colina que había entre donde estaban y el río, aunque era pequeño, aún debía alzar la cabeza. “…como tu señora, tu siendo esclavo, te ordenó que vengas conmigo” Con eso, Aren suspiró aún con su mano en su muñeca tratando de masajearlo y fue a donde estaba “su señora” y aceptando su orden sin rechistar aun sabiendo que sin darse cuenta, tenía una pequeña sonrisa.
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Sigo yo mismo sin convencerme al escribir “peleas” pero, es lo que hay y trato de esforzarme. En los procesos se aprende también así que… Ey, espero que les guste.
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