El señor de los Vikingos – Capítulo 18

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Capítulo 18 – Razones

Ver a su hermana Freyr llorar era impensable. Nunca antes la habían visto siquiera a veces sonreír, sólo cuando se la pasaba con un esclavo, esclavo que era justamente el que estaba en el suelo mal herido y sin moverse. Ahora, ella estaba llorando precisamente porque pensaba que Aren había muerto debido a que cuando esta la llamaba, no había reacción por parte del otro.

Sus manos acariciaban su rostro y pasaba por la herida que poseía en su ojo, teniendo mucho cuidado con respecto a no profundizarla más. Murmuraba algunas palabras mientras seguía acariciando el resto de su cara, ahora sin estar llorando como se encontraba antes. Cabe decir que las lágrimas limpiaban un poco su rostro que estaba recubierto tanto de sangre como de tierra por la larga semana que llegó a pasar fuera de su hogar.

—Aren… —Murmuraba Freyr. Su nombre era lo que más repetía. Había ignorado que sus hermanos y madre estaban allí y centro sólo su atención en Aren.

— ¿Hermana? —Preguntó Hvitserk al ver la apariencia de su hermana. Cabe destacar que todos los presentes al igual que algunos guardias y pocas personas, aquellas que funcionaban como los consejeros de su padre también miraban a Freyr demasiado curiosos con su aspecto—. ¿Qué diablos te ha pasado?—

—Muchas cosas —Su respuesta fue seca y carente de alguna emoción. Incluso estando triste, su tono fue frío.

— ¡Tienes que explicarnos! ¡Te has perdido el funeral de nuestro padre y hermanos! —Hvisterk se encontraba furioso. Su hermana no respondió su primera pregunta por lo que eso lo enfureció. Frida y Sten querían acercarse a ella pero él les ordenó que ninguno se acercara. Incluso le dijo lo mismo a su madre y que se quedaran dónde estaban, siendo Aslaug la más reacia a hacerle caso. Quería acercarse a su hija y abrazarla. Pensaba que Freyr pudo haber desaparecido o muerto y, como viuda y alguien que perdió a gran parte de su familia, no quería perder a nadie más.

— ¿Qué te ha pasado hija?—Aslaug se acercó hasta ella ignorando la orden de su hijo quien no quería que nadie se acercase a ella principalmente por su estado y por cómo estaba llorando al joven a su lado.

—Lo suficiente como para no poder venir antes madre —Freyr miraba a Aren. Luego miró a su madre con una sonrisa—. Al menos estoy viva ¿no? De todas formas eso ya no importa —Sonrío una vez más, mirando a Aren a la cara y luego se levantó de su lado. Intentó retirarse pero los guardias luego de su asombro, recordaron donde estaban e impidieron que ella saliera—. ¿Qué sucede ahora? —Miraba a los guardias y luego se volteó para ver a su familia.

—Tienes que darnos las razones para que no hayas asistido al funeral Freyr. Que hayas faltado es una enorme falta de respeto y más para tu padre —No se podía ocultar el enojo de Hvitserk. Faltar a un funeral era una enorme falta de respeto y sabiendo que esto tenía que ver con su padre, no podía perdonarla. Sabiendo sus razones, no la perdonaría.

Freyr miró a Aren unos segundos. Suspiró y respiró hondo tratando de mencionar lo suficiente para convencer a su hermano.

—Supimos el día de que nuestro padre había muerto junto con los demás —Hizo una pausa para tratar de no volver a recordar ese momento—. Quisimos volver pero… fuimos atrasados y atacados por varias personas en toda la semana… por eso no pudimos venir antes hermano —Y lo que decía no era mentira para nada y tampoco debía agregar más cosas a la historia. Fueron atacados por varias personas haciendo que se desviaran del camino que los llevaba al pueblo y llegaron a parar algunos kilómetros lejos del mismo debido a los ataques que sufrían. Ella no conocía la razón de ello por lo que sólo mencionó eso.

— ¿Crees qué eso es una razón para no aparecer? —Su hermano mayor le seguía cuestionando y parecía que ser atacados constantemente no era razón suficiente como para no aparecer.

Freyr no sabía que pensar ya por entonces. No sabía si decirle a lujo de detalle todo lo que pasaron y las cosas que descubrieron. Había prometido no contar todo o en tal caso nada de nada pero a como venía las cosas ahora, su hermano ya no dudaría en castigarla. Su hermano menor y hermana mayor incluso también preguntaron si contaba con más razones, asintiendo y diciéndoles que quizás no era correcto decirlo ahora. Su madre que estaba a su lado preguntó acerca de estas razones, obteniendo como respuesta que no lo diría.

—Hijo, ¿qué te parece si lo seguimos hablando mañana?— Aslaug trato de apelar a favor de su hija, quien por simple vista necesitaba bañarse, limpiarse y conseguirse nuevas ropas.

Su respuesta fue negar con la cabeza seriamente. Él necesitaba respuestas y las necesitaba ahora. Por lo que entonces, nadie se pudo retirar. Los guardias rodeaban a Freyr sin posibilidad de moverse por órdenes de Hvitserk.

— ¿Qué más quieres que te diga? Creo que te he dicho ya lo suficiente —Quiso irse por la fuerza pero los guardias no la dejaban. Trato de pasar pero ellos seguían sin moverse, duros como la piedra—. ¿Hermano? —Los guardias la tomaron por la fuerza, sosteniendo sus brazos uno por cada brazo.

—No me das las respuestas que quiero, este va a ser tu castigo —Hvitserk planeaba golpear a su hermana enfrente de todos. Quería demostrar a todos lo que pasaba si alguien se oponía a él. Como familiar, sabía que solamente algunos golpes eran perfectos para ella. Miró a los otros guardias, hombres que el escogió y le indicó en dirección a su madre. Ellos lo vieron y fueron enseguida contra su madre, sosteniéndole para que no evitara el pequeño castigo de su hermana—. Espero que luego de esto puedas entender que cuando te pregunto algo, quiero una respuesta —Levantó su puño y Freyr quien estaba mirando a su hermano a la cara cerró los ojos ante el inminente golpe. Espero por unos segundos por el golpe pero nada llegó. Abrió los ojos y su hermano estaba siendo detenido por alguien del brazo.

—No hace falta golpear a tu hermana. Yo tengo la culpa de ello y tengo las razones por la cual ninguno de los dos pudimos venir antes —Sostenía su brazo con tal fuerza que Hvitserk no podía moverla. Muecas salían en su cara, el agarre era tanto que, generaba suficiente dolor.

Todos miraron al joven que detuvo el golpe. Alto, su cabello castaño largo y demasiado despeinado que revoloteaba en toda su cara, sangre en ella así como tierra y una larga cicatriz. La ropa que llevaba, igual a la de Freyr, eran algunos ropajes que quedaban un poco grande debido a que no era para nada su talla y tenía varios tajos y aberturas donde debajo de ellas se encontraban marcas en su cuerpo.

— ¿Aren? —Freyr preguntó confundida. Ella miró muy de cerca hace momentos a Aren donde no respiraba y tampoco reaccionaba cuando le llamaba. No sólo ella estaba confundida, todos lo estaban. Por la reacción de Freyr, todos sacaron conclusiones de que estaba muerto pero, al parecer no era como todos creían.

Parado, sin una sonrisa y una mirada sin alma en sus ojos, tez que recuperaba su color poco a poco, sostenía el brazo de Hvitserk y tras hablar, lo soltó y se quedó parado unos segundos.

— ¿Dices que tienes razones para hacer que mi hermana no viniera antes? —Asintió ante su pregunta—. ¿Cuáles son entonces?

—Bandidos no han atacado y por eso tuvimos que estar viajando por unos días para todos lados para evitar que nos tomaran como prisioneros. Sabían de antemano que ella era la hija de Erik y por eso su valor era enorme… Hasta que vieron que yo valía más —Tal razón en parte era la misma que la de Freyr pero lo que le seguía, era algo que nadie sabía y todos se miraron confundidos salvo justamente Freyr, quién sabía de antemano todo y sólo observaba a Aren.

— ¿Por qué tendrías más valor que mi hermana? ¿Qué insinúas?

— Porque creían que era un esclavo sin valor… Sigo siendo un esclavo pero después de sufrir constantes ataques por partes de ellos… Consideraron que valía más… O que en parte pensaran que era un hijo de Erik o alguien que estaba casado con Freyr —Hizo una pausa para suspirar y recordar algunas cosas más—. Aparte, hemos visto venir un grupo en dirección a Slesvig por lo que creo que deben venir a ver a tu… Eh… a ti. Pero por favor, no le hagas daño a tu hermana

— ¿Por qué no debería hacerle daño? —Hvitserk miró dudoso a Aren con ojos entrecerrados.

—Esa es otra razón, tu padre como última voluntad ha querido que tu hermana Freyr no sufriera ningún daño así como que nadie de tu familia pelee. Todos deben estar unidos

— ¿Mi padre dijo eso? ¿A un esclavo? ¿No a sus hijos? —Empezó a reír un poco alteradamente mientras miraba a todos lados. Su risa no fue contagiosa sino la vieron como la de un loco—. ¿Por qué mi padre confiaría en un esclavo como tú?

—Tu padre me prometió que antes de irse, al volver me convertiría en un hombre libre. Aparte, no descarto y tampoco voy a mentir en una persona que me perdonó la vida y me mantuvo como un hijo a pesar de mi estatus. Por eso tu hermana vive.

—Muy bien… Está bien… —Lo miró unos segundos y le dio una sonrisa tanto a Freyr como a Aren—. Hermana, serás libre hasta que me expliques con detalle algunas cosas… Por otro lado, el esclavo irá a prisión hasta que yo quiera que salga —Su decisión hizo que Freyr dejara de estar agarrada por los guardias pero la otra, hizo que se enojara con su hermano, gritándole por tomar tal decisión.

Los demás no sabían que decir, eran tan sólo espectadores del momento. Tampoco se atrevían cuestionar la decisión ahora. Sumando al hecho de que nadie esperaba que alguien “muerto” se levantará.

Cuando los guardias tomaron a Aren para llevarlo a la prisión, una explosión se escuchó afuera asustando a todos los presentes. Mandando a alguien a preguntar que fue ese ruido, dijeron que era un trueno que resonaba en el cielo. Pero no era uno, eran dos, tres y aumentaba el número.

—Espero que algún día puedas ser como tu padre Hvitserk —Tomado por los guardias, Aren fue llevado hasta la prisión donde por ahora, vivirá hasta que el nuevo señor del pueblo.

Una vez que fue encadenado y puesto bajo vigilancia en la pequeña celda que había, Aren empezaba a pensar un poco sobre tener que servir al hijo de Erik que al parecer, no apelaba al sentido común o pensaba bien la situación.

—Bueno, a esperar algún tiempo aquí…

—Sabía que venir para ti no era una buena idea —Aren alzó la cabeza y observó a una mujer parada frente a él. Lo miró tan confundido y con los ojos abiertos que estaba en shock—. ¿Sorprendido de verme querido?

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