El señor de los Vikingos – Capítulo 2
Capítulo 2 – Thrall II
Una vez dentro de la casa de Erik, el niño empezó a analizar y observar todo a su alrededor debido a que era la primera vez que veía un lugar como este.
Lo único que pudo ver fue a algunas personas ordenando el salón mientras que otros trataban de limpiar el mismo debido a que, oliendo un poco, pudo sentir aún un olor a alcohol y algo de comida. Ignorando todo olor, siguió mirando a cada una de las personas y la espalda del hombre que lo llevaba a la fuerza.
Erik se paró de repente haciendo que el niño se chocase contra su espalda y cayera sentado. Se dio la vuelta para verlo y mirarlo a los ojos de nuevo.
“¿Tienes hambre niño?” Erik tomó un pequeño trozo de carne que sobro de la fiesta y se lo acerco cerca de la nariz para que lo oliera. A pesar de estar un poco frío, aún largaba un aroma delicioso debido a lo condimentado que estaba.
Antes que pudiera decir algo, el trozo de carne frente a él fue lanzado lejos, cayendo en la otra punta del salón. Sus ojos nunca pasaron por el trozo debido a que sólo estaba concentrado en el hombre frente a él, su nuevo “señor”.
“Para esclavos como tú no hay nada. Gánatelo niño y tal vez comas algo de mi comida y bebas de mis bebidas” Sonrió acariciando la cara del niño y luego se levantó para darle una señal a algunas personas que lo llevara con los demás esclavos.
“Soy Aren” Fueron sus palabras antes de ser llevado por algunas personas fuera del gran salón para ser llevado con los demás esclavos.
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Esa noche, Aren lo único que pudo hacer es quedarse despierto.
Fue llevado por los sirvientes a una pequeña choza donde otros esclavos dormían. La choza no tenía mucho, solo algunas pieles en el suelo y, analizando su entorno, eso era suerte. Le resultó raro que un señor les diera pieles a sus esclavos al menos para no dormir en el suelo.
¿Podría ser que este señor trata bien a sus esclavos? Varios pensamientos atravesaron en la cabeza de Aren mientras analizaba el lugar. Si él ayudara a su nuevo señor en la vida y también en sus conquistas, ¿no podría esperarle un futuro mejor? Pensando en tantas posibilidades, fue a sentarse a una esquina donde podía al menos reposar y pensar en todo lo que le sucedió hasta ahora.
Pensó en algo por varios minutos hasta que decidió ignorar todos sus recuerdos por un momento y tan solo empezó a meditar para recuperar algo de energía.
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Al siguiente día, Aren abrió los ojos al ver que ya tenía varias personas mirándole de manera extraña y otros con una mirada distinta, como si vieran algo que no es como ellos, una diferente manera a una mirada extraña.
Antes de poder siquiera hablar, Aren fue tomado por dos hombres que estaban portando un escudo en una de sus manos y lo llevaron tomándolo de los pelos mientras que otro sólo lo vigilaba de atrás. Sin decir nada, sólo dejo que lo llevaran de tal manera ya que no quería perder tiempo en quejarse.
Diez minutos después, los soldados que lo llevaban a fuerzas lo dejaron cerca de varias personas que cortaban madera y transportaban el mismo para sus casas y para almacenarlas para el jarl debido a que existía la idea de construir una muralla alrededor del pueblo.
“El señor habló, tienes que ayudar a los leñadores a llevar la madera. Terminas tu trabajo y tal vez podrás comer” Aren fue tirado delante de unos troncos, pareciendo uno más pesado que otro. Los soldados le dieron indicaciones a los leñadores sobre el trabajo que debía hacer Aren. Todos asintieron ante las indicaciones y siguieron trabajando cortando árboles para el próximo invierno y para realizar la construcción de la muralla.
Aren sólo pudo suspirar y maldecir antes de ponerse a trabajar en la tarea que le dieron. A pesar que el trabajo que le dieron para un niño era exageradamente dura, para él, podría hacerlo fácilmente por lo tanto no pensó en ocultar nada y terminar de manera rápida para poder ganar su libertad.
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Horas pasaron hasta que se hizo mediodía. Aren estuvo cortando y apilando troncos así como también convirtiendo estos en leña y otros tan solo lo dejó para que los demás se encargaran de ello. En ningún momento descanso y continuo con el trabajo, en todo caso obligatorio, que le asignaron.
Todos quedaron impresionados al ver a Aren que no paraba de trabajar y transportar troncos pesados que, para un niño de su edad, esa imposible. Aunque, sabiendo lo que dijo los dos soldados de que el niño era alguien de un país extranjero, fueron a preguntar su fuerza.
“Quizás fui bendecido” Fueron sus únicas palabras. Algunos de los hombres que descansaban y estaban escuchando les resulto extraño que un esclavo extranjero pudiera hablar su idioma y más siendo un niño. Otros más que nada estaban sorprendidos, incluyendo a los dos guardias de antes que estaban cerca para llevarse a Aren, haciendo que se mirasen entre ellos curiosos del niño.
Ignorando esto, ambos caminaron entre los leñadores que estaban descansando para acercarse a Aren que aún seguía cortando madera y árboles así como transportar los mismos a una zona establecida.
Siguiendo la misma rutina que antes, ambos tomaron por la fuerza a Aren para llevárselo a más lugares para trabajar sin darle siquiera tiempo para descansar pero, sabía que era en vano pedir descansar ya que era un esclavo y la única forma de poder ganarse eso, era trabajar y trabajar hasta volverse un Karl*.
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Karl: Casta siguiente a los Thrall. Esta está compuesta por personas libres, personas que gozan de libertad y tienen derecho a poseer pequeñas tierras (granjas, pequeñas tiendas, herrerías entre otras) dadas por su señor. Componen el grosor de un ejército nórdico así como también la participación de las incursiones con su jarl.
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