El señor de los Vikingos – Capítulo 3
Capítulo 3 Aprendiendo I
Espero que el capítulo de hoy les guste y sea de su agrado.
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Ese día, Aren fue llevado a todos lados, forzado a trabajar en varios lugares para muchas personas. No sólo debía ayudar en algunas cosas a su señor sino que, debía seguir órdenes de todos sus “jefes” en los trabajos que era asignado.
En ese día, había realizado más de 10 trabajos diferentes los cuales, cada uno era más exigente que otro. A pesar de que eran apenas cargos pequeños para los pobladores, para un esclavo, hacían que el trabajo más fácil les resultara difícil. A pesar de ello, Aren siguió esforzándose cada momento y cada segundo de su trabajo. Era sólo un niño y sabía de ello pero, tenía la mente de un adulto y podría razonar que esto era algo para hacer que fallara y tuvieran razón para castigarle.
Tras ese largo día, Aren por fin pudo sentarse a descansar en la choza donde estaba acomodado junto con otros esclavos. Esta vez, después de largas horas de trabajo, simplemente se sentó donde antes y comenzó a meditar y a pensar en todo lo que hizo. Este día le había agotado. Además, su duro trabajo también fue recompensando. Todos ahora tenían una nueva visión de él y eso le ayudo a ganar algo de reconocimiento. Ignorando todo lo que hizo el día de hoy, tan solo dejó de hacer todo lo que estaba haciendo y se recostó en el suelo, cerrando sus ojos poco a poco hasta quedarse dormido.
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Pasaron dos años luego de aquél día.
Ahora Aren contaba con diez años. Su apariencia no había cambiado mucho. Ahora solo tenía el pelo más largo llegándole a la nuca y sus ojos de a poco, tomaban un brillo cada vez más fuerte. Su altura era algo que abrumaba. Si él no revelara su edad, podría decirse que tiene aproximadamente trece o catorce años.
En estos dos años, Aren había estado trabajando más duro que antes. Erik, su señor, le había prometido que debido a su gran esfuerzo que ha hecho esos dos años, le otorgaría la opción de poder ejercer alguna de las profesiones que había en el pueblo así como también le enseñaría todo sobre su religión y sus costumbres. A pesar de estar viviendo con ellos dos años, aún no había aprendido nada de ellos. Sólo pudo aprender parte de su jerarquía social así como su forma de trabajar.
Entendió varias cosas sobre las clases sociales. De antemano ya sabía sobre las diferentes clases sociales y estaba entendido del tema. Pero era diferente saberlo que vivirlo. Su actual rango era un Thrall, un esclavo que no poseía ningún derecho alguno y si muriese, solo sería comida para los animales y en todo caso, tirado al mar. Luego estaba lo que aspiraba a ser, un Karl. Estos componían el grosor de la población de un pueblo y eran libres de hacer y ejercer cualquier profesión.
Algo que le llamó la atención mientras descansaba, era que estos hombres libres (Karl) poseían un sistema de leyes bastante peculiar. A pesar de conocerlas, pidió que Erik, su señor, le explicase con detalle alguna de estas leyes.
Erik no se negó. Le dijo que le siguiera y aceptó en silencio. El lugar donde lo estaba siguiendo implicaba el gran salón, donde estaba particularmente su hogar. Entro por la puerta principal donde vio a varias personas charlando felizmente mientras que otras personas estaban mirándole. Estás personas eran precisamente la familia de Erik.
Aren lo miraba un poco raro pero, Erik le explicó que tanto trabajo que había hecho sin quejarse y sin flaquear en ningún momento, llamo la atención de su familia y algunos de sus hombres, ya que la persona que se lo dio, Olaf, había contado este hecho y estuvo observándolo trabajar todos los días. Los demás, curiosos ante las palabras de Olaf, fueron a ver si todo lo que dijo era cierto y claramente, tenía razón.
Por eso había gente en el salón, eso y eran parte del sequito de Erik así como también su guarda personal. Cada uno de estos hombres y pasó por la vista de Aren antes de suspirar y seguir caminando para encontrarse con la familia de Erik
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Aren se sorprendió al conocer la familia de Erik. No había nada cuestionable o algo extraño en ellos, solo que tenía y tiene alrededor de diez hijos. Esto no pudo hacer evitar que mirase a Erik extrañado y preguntando frente a todos como hizo para tener tantos hijos y si tenía otra esposa. Su respuesta fue un simple no, por lo que aumento su shock y mirando a todos sus hijos de nuevo. De los diez, 5 eran hombres y el resto mujeres. El primogénito y heredero del territorio era Harald, con 25 años. El menor de ellos era Sten y tenía la misma edad de Aren. En las mujeres, la mayor de todas ellas era Brenda con 23 años y la menor, Freyr con 11 años.
Tras la presentación de la toda su familia, Erik pidió que todos se retirasen para que estuviera a solas con Aren y su esposa, ya que, debían hablar de algunas cosas y más que nada, satisfacer las dudas que tenía Aren en cuanto a su entorno.
Ninguno dijo nada y todos asintieron y se retiraron para salir de su casa. Miraron de reojo a Aren sin decir nada, como si quisieran hacerle daño. Sólo pudo ignorar las miradas y también evitarlas ya que hacer problemas, siendo esclavo, siendo un huésped, le costaría toda la vida.
Minutos más tarde, Aren estaba parado frente a Erik y su esposa, Aslaug. Pese a su edad, aún era hermosa. No dijo nada pero, verla le hizo sorprenderse bastante. Pudo adivinar que pasara los 50 años pero, al igual que Erik, parecían que tuvieran 30 años o menos. Las canas estaban allí pero conservaban su fuerte color rubio.
Erik le explico a su esposa que Aren quería saber algunas cosas de su cultura así como aprender más sobre su religión y sus Dioses. Ella escuchaba mientras miraba a Aren con curiosidad y asentía un poco. Hablaron entre ellos un poco y miraron a Aren al terminar de hablar por debajo.
“¿Qué dudas tienes Aren?” Al terminar la pregunta, Aren se tomó la barbilla y empezó a pensar un poco sobre todo lo que tenía dudas. Sus dudas implicaban más que nada la jerarquía social así como las leyes que tienen las mujeres ya que recordó un caso donde Aslaug estaba mediando un caso de violación sobre una mujer y terminó con el destierro y luego la muerte del violador.
Aren pregunto varias cosas. Primero fue sobre las leyes que había en favor de las mujeres así como ganar un cambio de status ya que estaba interesado en ello y más que nada, quería aprender sobre su religión.
“Las mujeres son algo importante para nuestra sociedad” Hizo una pausa para tomar un poco de cerveza que le habían dado sus sirvientes y continuó “Ellas son las dueñas de los hogares de sus esposos mientras trabajan o están saqueando junto con su señor. Ellas son las encargadas de educar a sus hijos. Cualquier agravio que cause un malestar o dañe tanto física como mentalmente, según la gravedad del asunto, se le castigará con reparaciones, divorcio y la muerte si ocasiono un gran daño o la muerte de la mujer.
Con el tema de cambio de status… ¿Realmente te interesa?” Aren asintió ante la pregunta que le hicieron sin dudar. Aslaug miró a Erik con algo de duda y luego suspiro y miró la mirada seria de Aren. “Para convertirte en un hombre libre, debes ganártelo trabajando como estás ahora. Si sigues así, es posible que todo el mundo te acepte como una persona libre y puedas realizar más cosas de las que puedes hacer. Solo debes seguir esforzándote y listo”
Aren empezó a tomar nota mentalmente y asentir todo lo que le contaron. Sus conocimientos sobre su vida anterior de los nórdicos era algo escaza pero conocía algunas cosas que los demás no. Ahora en su nueva vida y ser capturado por ellos, había obtenido un raro cariño por la religión y estaba contento de poder aprender sobre ello.
“Ahora niño” Habló Erik interrumpiendo los pensamientos de Aren haciendo que lo mirase con los ojos abiertos. “¿Qué dudas tienes sobre nuestra religión?” Aren empezó a pensar un poco y luego su cabeza apareció una idea y miró a Erik con curiosidad.
“¿Los elfos y los enanos son parte de su cultura señor?”
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Espero que el capítulo les haya gustado.
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