El señor de los Vikingos – Capítulo 6
Capítulo 6 – Dios I
Toda la familia entera de Erik junto con su esposa se encontraban en el gran salón, sólo sentados en sus respectivos asientos como señores de las tierras Erik y su esposa, Aslaug . Los hijos estaban alrededor de sus padres, viendo a los hombres frente a ellos con una mirada seria. Ninguno de ellos ha querido hablar ni comentar nada porque, su padre no ha dado permiso para que estos hablaran. Sólo los menores con una edad algo similar a Aren hablaban por debajo sin tratar de llamar la atención de nadie.
El hombre que anteriormente estaba en silencio, ahora estaba frente a frente a toda la familia de Erik, tratando de ocultar un rastro de superioridad ante ellos, puesto que no quería burlarse de sus creencias y sus costumbres paganas. Como se encontraba frente a un señor, debía actuar con cuidado y cautelo, tratando de no arruinar este inmejorable momento.
“Muy bien… ¿Señor?” Erik no conocía el nombre de los hombres, por lo que no sabía cómo referirse a ambos.
“Yo soy Alfredo” Dijo el hombre que estaba a unos pasos de Erik y su familia. Este era calvo en todo su rostro, sólo teniendo algo de pelo en sus cejas. “Este es Dylan” Dio una media vuelta para señalar al recién mencionado. Dylan tenía un cabello rubio algo oscuro y corto, solamente estaba cortado la parte superior de su cabeza, dejando un círculo en él. Su aspecto era normal, casi la de una persona que aún no tenía más de 20 años. *
Ambos presentados, Erik asintió al escuchar sus nombres y dio la orden de que sus soldados se alejaran un poco de ellos. Les dio espacio y quería, más que nada, escuchar lo que han venido estas personas con hábitos marrones.
“Vinimos en una importante misión que nos ha puesto nuestro señor” Alfredo trato de usó las mismas palabras que utilizó frente a todas las personas anteriormente. “Nuestra misión es esparcir la palabra de nuestro señor por todo el mundo” Viendo que la cara de Erik estaba intrigado y bastante curioso, se adelantó para aclarar su propósito.
Erik y su familia se miraron entre sí, confusos ante sus palabras pero comprendieron un poco luego de que el hombre calvo, Alfredo, aclarara que su razón de visita. Curiosos de escuchar más de sus palabras y su “Dios”, Erik preguntó: ¿Quién era Dios?
“Dios es la cabeza de nuestra religión, así como el creador del universo en donde hoy en día, la humanidad vive” Dylan no pudo dejar hablar a Alfredo ya que su emoción en su cara se podía notar a varios metros de distancia. Parte de su sueño de viajar y conocer parte del mundo, quería llevar la palabra de Dios a estas personas que para los demás, eran simplemente paganos.
Erik se rascaba la barbilla junto con su barba. Todos sus hijos empezaron a hablar entre ellos, discutiendo en voz baja sobre lo que habían escuchado acerca de la creación del mundo. Tampoco pudieron hacer que sus voces sean un poco bajas, logrando que cada vez se les escuche más y más.
“¿Ese Dios fue el creador del mundo?” La voz de Erik estaba llena de curiosidad ante su afirmación de su Dios, llegando a llenar su mente con innumerables preguntas.
“Sí. Fue el creador del mundo en tan solo 7 días, creando cada día una parte del mundo. ¿Le gustaría saber más?” Estaba claro que Dylan estaba queriendo ocultar su emoción al hablar de Dios. Su devoción y su inteligencia superaban con creces a los demás que les rodeaban. Además, fue capaz de aprender algunos otros idiomas para poder comunicarse con los demás países, lográndole hacer una persona capaz de ser un diplomático nato.
“¿Qué más puedes contarme sobre él?” Erik dijo una pregunta algo casual ya que, también estaba interesado en aprender un poco sobre los demás. Dylan tampoco escatimó en quejarse y empezó a narrarle un poco más de la historia de su religión…
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Aren, que antes estaba encima del tejado viendo todo, ahora estaba escondido y sin respirar para revelar su presencia ya que, quiso entrar por la entrada principal pero los guardias le negaron el paso y fueron muy terminantes en que si entraba, sería asesinado sin objeciones.
Como tal, Aren buscó por los alrededores del gran salón para poder colarse dentro y escuchar todo lo que tenían que decir. Encontró un lugar apartado del salón, donde nadie podría escucharlo si tenía que romper algo. Encontró el lugar donde estaría alejado de todo y con tan solo un poco de fuerza, pudo hacer un pequeño agujero con el que podría entrar si se agachaba un poco. Hacerlo más grande llamaría la atención por lo que trató de hacerlo lo más pequeño posible para luego repararlo para que nada se notase.
Una vez dentro, miró a su alrededor para poder saber dónde estaba. Sin darse cuenta, había entrado en la habitación de Erik y su esposa. Era la primera vez que miraba una gran habitación adornada con bastantes cosas lujosas, cosas que correspondían a sus costumbres y otras cosas que observó, eran prácticamente cosas saqueadas. Todas estas cosas les llamó la atención ya que, pocas cosas de las que había visto eran de los que había en su ciudad.
Revisando un poco esas cosas, encontró un pequeño collar. Ese collar si mal no recordaba, era una pertenencia sagrada por parte de su madre que fue regalado por su padre. Ese collar le pareció bastante nostálgico por lo que lo agarró y lo tomo para guardárselo.
Ese fue un pequeño error que tuvo ya que, el sonido que hizo revolviendo las pertenencias de Erik hizo que alguien lo escuchará, atrayendo la atención de uno de los guardias que estaba cerca de la situación. Aren se quedó petrificado y empezará a ponerse nervioso, tratando de pensar que hacer ya que a ojos de todos estaba robando por lo que no dejaba una decisión sabía para que el pudiera elegir. Miró al hombre que se acercó hasta él tratando de no hacer nada malo y esperando su castigo. El hombre no hizo nada malo y sólo lo tomo de la cabeza y su mirada no era ni seria ni asesina para nada.
“Tienes suerte que haya venido yo niño” Aren escuchó la voz y levantando su cabeza, miró una cabellera roja. Su vista se cruzó con la de él. Era Olaf. Quiso decir algo pero Olaf le dijo que guardara silencio y lo tomo para llevarlo con Erik y los demás que estaban escuchando todos atentos a los misioneros.
Fue entonces cuando Olaf llevaba a Aren tomado de la cabeza, vio la situación de que ambos hombres vestidos de hábitos marrones estaban hablando y hablando sobre su Dios, tratando de convencerlos.
Inconscientemente, Aren había escuchado algo en particular que hizo que de la nada, se librara del agarre de Olaf, estando atrás del señor y sin llamar la atención de nadie. Cuando se libró, fue directamente hacía ambos hombres, refutando lo que habían dicho asombrando tanto a ambos hombres como a los que estaban dentro, logrando que sólo los dos hombres estaban extremadamente confundidos y los demás, realmente confundidos…
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Aclaración.
Anteriormente, se menciona que el hombre llamado Dylan era una persona de mediana edad, ahora lo cambié porque cuando estaba escribiendo esto me di cuenta luego de que lo había explayado como alguien mayor por lo que, ahora cambia a punto de ser como está escrito ahora.
Espero que les haya gustado mucho y disfruten o<o)b
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