Grimgar – Volumen 2 – Capítulo 14
Capitulo 14 – Este chico
“Luce cono si hubiera alguna clase de conmoción por allí,” dijo Haruhiro, señalando en la distancia. Loa otros voltearon sus cabezas.
“Hmm…” Yume coloco ambas manos, con forma de binoculares, en frente de sus ojos. “No puedo ver bien por las rejas, pero luce como la cabeza de alguien salta arriba y abajo por allí…”
“También se puede escucharlos aullando,” añadió Mary, tirando de sus orejas. “Suenan numerosos.”
“Tal vez…” dijo Shihoru, su agarre se endureció en su bastón, “Es a causa de…”
Mogzo asintió. “¿R-Ranta?”
Haruhiro y los otros estaban ahora en el cuarto estrato de agricultura, habiendo descendido desde el tercero. Ellos habían estado acercándose a un sumidero para el quinto estrato cuando Haruhiro notó la inusual cantidad de actividad.
“¿Quieres decir que él se las arreglo de alguna manera para regresar aquí desde el quinto estrato todo el solo?” Haruhiro preguntó.
Demasiado raro para morir, Haruhiro pensó, y pensó que él no consideraba realmente esto el más grande logro del mundo, esto era aún bastante impresionante. Por lo menos, la habilidad de Ranta para sobrevivir sobrepasaba la de cualquier persona normal. Era perseverancia en una intensidad que Haruhiro y los otros no poseían.
Ellos intercambiaron miradas los unos con los otros. Dijo Haruhiro, “¡Vamos!”
Todos corrieron contra el escándalo de los kobolds. Ellos tomaron cuidado de avanzar cautelosamente, nunca corriendo; no había punto al hacer esto si ellos era atrapados y perseguidos alrededor también. Sin embargo, entrando a un área con tantos kobolds en frenesí parecía una noche imposible.
Haruhiro hizo que todos se retiraran mientras él se acercaba al final de un corral de criaturas y sacaba se cabeza ligeramente fuera para un vistazo.
“Whoa…”
Los kobolds se estaban alborotando como una multitud de hormigas en fuego, corriendo alrededor alocadamente; aquí, entonces allí, entonces de vuelta otra vez. Algunas veces ellos saltaban dentro de los corrales entonces saltaban afuera, todo mientras ladraban como perros caza conejos. Haruhiro observó los kobolds por un tiempo hasta que por suerte, ninguno de ellos estaba mirando en su dirección.
Él finalmente se retiró y le dijo a los otros, “…no hay forma de que nosotros podamos incluso acercarnos.”
Ninguna otra conclusión era posible. Si ellos iban muy lejos los kobolds podrían encontrarlos de seguro. Por supuesto, una opción era dejarse ser descubiertos, y entonces intentar atraer los kobolds lejos del área para darle a Ranta una oportunidad de correr o esconderse. Pero no había garantía de que ellos serían capaces de atraer todos los kobolds hacia ellos. Por otra parte, también se le ocurrió a Haruhiro que, comparado a cualquiera de ellos cinco, Ranta podría tener un momento inesperadamente fácil corriendo, escondiéndose, y adaptándose a las circunstancias en general.
E incluso si ellos cinco se permitían ser perseguidos, no había garantía de que todos ellos pudieran ser capaces de escapar con seguridad. En todo caso, tal vez era mejor solo asumir lo peor y librarse de optimismo injustificado. No, era mejor permanecer sin ser detectados, pero por el otro lado, Haruhiro no podía pensar en alguna otra forma de ayudar a Ranta.
Prioridades. ¿Cuál era el orden de las prioridades aquí? ¿Qué es la cosa más importante que tengo que hacer ahora? ¿Qué viene después? Lo primero era… el bienestar de ellos cinco. Rescatar a Ranta venía segundo. Conseguir invertir el orden de estas dos prioridades no era una opción. Esto era simplemente inaceptable.
Si fuera Yume o Shihoru o Mogzo o incluso Mary en el lugar de Ranta, el orden de las prioridades no cambiaría. Haruhiro no podía permitirse esto, incluso si no hubiera sido Ranta. Eso es lo que significa ser el líder.
“Salgamos de aquí,” fijo Haruhiro con un firme asentimiento. “No hay duda de que Ranta está cerca, pero si los kobolds nos encuentran aquí también, ellos se volverán incluso más locos y la situación solo se volvería peor. Los kobolds no se ven tan persistentes para mí; si nosotros dejamos las cosas ser, tal vez ellos se rindan y se alejen. Ellos tienen su propio trabajo por hacer también. Yo creo que eventualmente las cosas se calmaran. Nosotros seguiremos buscando a Ranta entonces.”
“Pero… Que si Ranta…” Shihoru empezó vacilantemente. “Que si, antes de que nosotros regresemos… ellos lo encuentran y–lo siento… Yo–”
“Si eso pasa…” Yume mordió su labio fuerte, frunciendo el ceño. “Si esto pasa, nosotros buscaremos su cuerpo… O lo que quede de él…”
“Yume tiene razón,” dijo Mary, su rostro blanco completo.
Mogzo exhaló largo y profundo.
“Yo tengo que hacer esta clase de decisiones.” Haruhiro apretó sus puños fuertemente. “Lo que sea que pase, la responsabilidad es solo mía.”
“¡Nuh uh!” Yume protestó, moviendo su cabeza vigorosamente. “No es solo tuya, Haru… Es de todos, y…”
“No,” dijo Haruhiro firmemente, contento que su voz no salió temblorosa.
Él no quería permitir que nadie viera su patético, lado débil, especialmente en momentos como estos. Cualquier otro momento estaba bien, pero no en un momento como este. No ahora.
Haruhiro continuó, “Si todos están de acuerdo de hacer lo que yo digo, entonces yo tomaré toda la responsabilidad. No se di lo que estoy diciendo está bien, pero… Nosotros no podemos solo mantenernos dependiendo de los otros para mantenernos a nosotros mismos apoyados. Yo creo que cada equipo necesita algo; alguien como una columna vertebral, como un pilar central para apoyarse.” Él movió la cabeza. “No. Yo lo sé de seguro. El problema es si tengo o no lo que se necesita para ser uno… Yo no lo sé, pero quieto intentarlo. Haré mi mejor esfuerzo. Por favor déjenme intentarlo.”
De repente Yume lo golpeo en la espalda. “Ahora eso fue ser un chico, Haru.”
“Err… Pero yo siempre he sido uno. Un chico.”
“Heck, Yume no lo decía en esa forma,” dijo Yume. “Uhh… Yume quiere decir… Yume quiere decir… Yume no sabe que es lo que Yume quería decir, pero esto se sintió como que tú eras uno.”
Haruhiro sintió su todo pecho apretarse de repente. “Err… ¿Gracias? Creo…”
Su bienestar emocional fue amenazado, que se le dijera esto por una chica… Lo que ella dijo definitivamente podía tener otras connotaciones. Aunque por ahora, Haruhiro lo tomó como el consentimiento de Yume de su liderazgo.
“Haruhiro,” Shihoru tenía su cabeza agachada por alguna razón. “Gracias… y gracias por todo lo posterior, también.”
“Gracias Shihoru,” respondió Haruhiro. “Espera, ¿por qué me estas agradeciendo?”
“Solo se sentía bien,” dijo Shihoru.
“Ya veo.”
Mogzo también, levanto sus pulgares y por un momento, Haruhiro estaba perdido en cómo responder. Él finalmente lo regreso con un pulgar arriba a su manera. Mary no dijo nada, sino ofreció su mano abierta en cambio. Nervioso, Haruhiro tenía su propia mano atrapada en su propia capa y le tomó un momento antes de que pudiera sacudir la mano de Mary… La cual encontró suavemente sedosa.
Wow. Estoy manejando esto como un verdadero idiota, pensó Haruhiro.
Haruhiro miró de nuevo hacia donde Ranta probablemente estaba. No había cambio en el nivel de actividad de los kobolds por lo que cargar ahora podría ser como cometer suicidio.
“Retirémonos tan lejos como podamos mientras aún seamos capaces de mantener un ojo en este lugar,” dijo Haruhiro. Él se volteó hacia los otros y añadió, “Ranta está bien. Si esto fuera todo lo que se toma para matarlo, entonces él habría sido asesinado hace mucho tiempo antes de ahora.”
Por supuesto todo esto estaba vacío, garantías obligatorias. Todos ya sabían esto, pero todos sus compañeros respondieron asintiendo de cualquier manera, por lo que Haruhiro estaba muy agradecido.
Seria de hecho una mierda si tú regresas a espantarnos como un fantasma, pensó Haruhiro.
Mientras ellos dejaban el área Haruhiro susurro en la parte trasera de su mente, así que no mueras, Ranta.
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