Grimgar – Volumen 3 – Capítulo 14

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Capitulo 14 – Palabras no dichas, dejadas sin decir

La máquina expendedora estaba a un, tal vez dos minutos desde su casa. Un poco más arriba del camino estaba una tienda de conveniencia, pero si él iba allí probablemente podría encontrase con alguien que él conocía no importando que momento fuera. A él no le gustaba eso, por lo que él tomo refugio en el albergue—no es como si fuera para refugiados ni nada—a un lado de la máquina expendedora.

No es como que él a veces quisiera correr lejos, para salir del camino ni nada, pero tal vez de vez en cuando, cuando él siente un sentimiento como de salir del camino, o cuando él simplemente tiene que salir del camino, él dejaría su casa y vendría a la máquina expendedora y perdería el tiempo de vez en cuando. Él probablemente obtuvo este habito alrededor del tiempo en el que estaba en la escuela primaria. ¿Tal vez en quinto grado? Probablemente.

En casa, él compartía cuarto con su hermano mayor así que no era como que podía tener privacidad allí cuando él sentía alguna clase de sentimiento como de sentirse apartado. Siempre que él intentaba sacar a su hermano del cuarto cuando quería estar solo, su hermano le diría que dejara de quejarse y tal vez intentaría patearlo o algo. Pero eso no cambiaba lo que Haruhiro quería.

Así que él empezaba a retirarse a esta máquina expendedora. Algunas veces él compraba una bebida, algunas veces no lo haría. Algunas veces él bebería su bebida, algunas veces no. Él espaciaba (divagaba) por un rato y se iba a casa cuando se sentía con ganas de ir a casa.

El patrón se repitió seguido por un tiempo hasta que un día de verano cuando él estaba en sexto grado. Él estaba tomando refugio a un lado de la máquina expendedora como era usual cuando alguien más se acercó. Él considero esconderse pero no había lugar para hacerlo, y entonces él considero pretender no conocerla, pero él la conocía porque Vivian en el mismo vecindario. Choco

Choco siempre llevaba su peinado en un corte estilo bob corto que la hacía parecer más como una criatura Kappa Japonesa. Él la había conocido desde que era pequeña, y él no podía recordar una sola vez en la que su cabello no estuviera cortado de esa manera. De hecho, siempre que él pensaba en la palabra “kappa” Choco llegaría inmediatamente a su cabeza.

Ella no era exactamente del tipo abierta y amigable, e incluso ahora Haruhiro no tenía idea de cómo pensaba ella. Incluso en la escuela, ella era ligeramente distante y reservada. Bueno, solo un poco porque no era como que no tuviera algún amigo. Sin embargo, en lugar de tener algún amigo cercano, ella era del tipo que era meramente incluida en un grupo.

Haruhiro no entendía porque, pero él había tenido un interés en ella desde que estaba en preescolar. Tal vez porque ella era… diferente a todos los otros chicos. Actualmente, no era realmente una cosa consciente de su parte, era una clase de interés subconsciente que se acercaba a ser un gusto por ella.

Desde que él nació, Choco era la primera chica que a él le había gustado y sus sentimientos no cambiaron desde entonces. Ellos fueron al preescolar juntos y estuvieron en la misma clase varias veces en primaria, también. Ellos vivían cerca el uno del otro y de vez en cuando platicaban sobre esto y aquello. Haruhiro supuso que esto los haría amigos cercanos, pero él nunca dijo nada sobre que ella le gustaba.

No es que él se atreviera, de todas formas.

Cuando ambos estaban en tercer grado, hubo un rumor circulando que a Choco le gustaba un chico llamado Kawabe. Un día, cuando Haruhiro y Choco estaba caminando juntos a casa, él le pregunto bruscamente si el rumor era realmente cierto y después de pensar sobre ello en silencio un par de segundos, ella le dijo que sí.

Traumatizado ni siquiera empezaba a describir el sentimiento de Haruhiro de entonces. Kawabe era una chico delgado quien no era exactamente sobresaliente en deportes, pero él estaba aprendiendo piano y parecía como que él venía de una familia refinada. Y aparentemente, él era del tipo en el que Choco estaba.

En serio. Justo ahora. ¿Ella fue realmente en serio? De ninguna forma…

Kawabe era el polo opuesto de Haruhiro, poseyendo todas las cualidades que a Haruhiro le faltaban, pero él y Haruhiro eran lo suficiente amistosos que habían jugado juntos varias veces. Kawabe era un chico decente quien no tenía nada desagradable en él y se colocaba bastante alto en las listas de clasificaciones entre los amigos de Haruhiro. De hecho, a Haruhiro también le agradaba.

Así que a Choco le gusta. Oh. Kawabe es un buen chico. Cierto. Necesito ayudarla a salir con él incluso si no sé cómo. Si.

O eso Haruhiro pensó y empezó a ir en ese asunto. ¿Quería Choco que él enviara una nota a Kawabe? La familia de Kawabe era bastante estricta por lo que él no tenía teléfono, pero si Choco escribía una nota Haruhiro estaba seguro que Kawabe la leería. Él podría probablemente incluso escribir una respuesta de vuelta para ella porque él era un buen chico.

Haruhiro le pregunto a Choco si ella quería hacer eso, pero ella declino, diciéndole que estaba bien y que ella no intentaba hacer nada por el estilo. Cuando Haruhiro respondió que no comprometía a nada, ella fue para decir que eso era un tipo casual de gusto.

¿Un tipo casual de gusto…? Bueno, no era como que Haruhiro no lo intento. Él lo hizo. Cosas como intentar hacer platicar a Choco u Kawabe, todo ello parecía bastante tonto, pero era algo serio en ese entonces. Kawabe era un buen chico y Choco… bueno, a Haruhiro le gustaba.

En todo caso, fue en ese día de verano en sexto grado cuando Choco vino a la maquina expendedora. Haruhiro le pregunto qué estaba haciendo, pero ella le dijo no mucho, nada. Solo estoy aquí. Entonces ella dijo que estaba caluroso así que ella quería una soda pero no había sodas en el refrigerador en casa, así que ella fue la máquina expendedora. Ellos platicaron tal vez por otros diez o quince minutos después de eso y desde ese día, ellos se encontrarían en la máquina expendedora de vez en cuando.

Choco favorecía las bebidas carbonatadas, pero durante el invierno ella compraría sopa de maíz enlatado. Cuando ella tomaba soda, haría comentarios como, “Ow, me duele la garganta,” y cuando ella tomaba sopa de maíz, ella gritaría, “Wah, caliente” y soplaría los contenidos para enfriarlo. Si, esta era la Choco que él quería. Sin embargo, no era una clase desesperada, e intensa de querer… algo más natural, dulce, un gustar más normal. Si, a él le gustaban estas cosas sobre ella y esto continuo por un largo, largo tiempo.

Por su parte, Choco era del tipo quien estaba naturalmente atraída hacia los chicos. No parecía en la superficie, pero ella tenía un historial de decir que tan bueno X o Y chico era y de momento, no pensaba en nadie más que esa persona. Ella solo se daría cuenta que le gustaba tal persona después de admitírselo a si miasma que actualmente le gustaba, por lo que era casi como si su cariño por esa persona creciera más mientras ella pensaba cuanto le gustaba.

Haruhiro le preguntaría si ella quería salir con la persona, y Choco respondería diciendo que ella no quería no salir con él, pero a ella realmente no le gustaba tanto. No, no tanto…

Y no era como si Haruhiro no quisiera salir con ella, si el pudiera, pero Choco estaba siempre enamorada con algún otro chico y Haruhiro se encontraba a si mismo inconscientemente preguntándole quien le gustaba a ella. Incluso si él no estaba honestamente interesado en saberlo, ella siempre le respondía con empeño, lo que lo hacía poner empeño en intentar emparejarlos o al menos ayudarlos a conocerse el uno al otro mejor, incluso aunque él nunca lo intentara. Choco, por supuesto, nunca se lo preguntaba; Haruhiro lo hacia todo por su cuenta.

Él a veces se preguntaba porque él hacía tales cosas y no podía encontrar una respuesta. Probablemente porque él era un idiota, él pensó eso en más de una ocasión.

Choco siempre era impasible e inexpresiva, pero cuando hablaba sobre los chicos que le gustaban de repente se volvía animada y vivida. Al final de su conversación, sus mejillas se volverían un poco rosadas, haciendo a Haruhiro creer que ella disfrutaba tales conversaciones, pero incluso así, él siempre estaba tratando de pensar en formas de hacerla feliz. Él ni siquiera entendía porque.

Choco era un verdadero misterio. A ella no le gustaba leer libros, nunca escuchaba música, no miraba TV, e incluso si ella tomaba un pasatiempo de vez en cuando, perdería interés y lo dejaría. Cuando él le preguntó si había algo que ella absolutamente amara hacer, ella respondió tranquilamente con, no, nada. Haruhiro no podía encontrar que le gustara, lo que lo hacía querer intentar más duro para que así pudiera ver su sonrisa, pero nada de lo que dijera o hiciera funcionaba.

Esa noche, él estaba acuclillado a un lado de la máquina expendedora de nuevo, mirando hacia la nada cuando Choco llegó. Él tenía el presentimiento de que Choco vendría… pero todas las veces que él tenía presentimientos en el pasado, ella nunca lo hacía. Aunque esta noche, ella lo hizo, y él pensó para sí mismo, ¡SI! Esto lo hizo querer hacer una pose de victoria justo allí pero resistió la urgencia, forzándose a sí mismo a calmarse.

“Hey,” él la saludo casualmente.

Choco movió su mano hacia él. “Hey.”

Su movimiento y saludo eran adorables y él estuvo recordando una vez más el por qué le gustaba. Aunque actualmente, el enamorado de Choco de la semana era uno de sus compañeros de clases, un chico con un nombre raro, Hidemasa. Hidemasa también era un chico decente y bien parecido, lo que hacía que Haruhiro se preguntara si Choco iba por chicos atractivos.

Hidemasa no era súper popular con las chicas, pero desde la perspectiva de un chico, él era una de esas personas quienes tenías que admitir que eran geniales incluso si no querías, así que esto lo hacía preguntarse porque las chicas no lo podían ver eso en él. No, actualmente había una o dos pares de chicas secretamente enamoradas de él. Choco está bien en querer a una persona así. Y Haruhiro no podía culparla.

De hecho, él la apoyaba y le deseaba lo mejor. Después de todo, no había forma de que Haruhiro pudiera ganar una competición contra Hidemasa. Y a largo plazo, parecía que Choco estaría feliz con un chico como él.

Choco compro una soda. Alguna clase de soda frutal. Ella jaló la tapa de la botella para sacar el abre fácil y tomó un trago. Entonces su cara se apretujo mientras un pequeño suspiro se escapaba de sus labios.

“Ow. Mi garganta duele,” dijo Choco.

“¿Duele?” preguntó Haruhiro.

“Si, duele.”

“Si duele, entonces ¿por qué lo tomas?”

“Porque quiero.”

“Bien.”

“Escuche que la soda realmente no es saludable,” dijo Choco.

“No lo es,” Haruhiro confirmo. “Ese es el por qué las estrellas deportivas no toman Soda.”

“No practico deportes.”

“Entonces supongo que está bien beber soda.”

“No la tomo tan seguido,” remarco Choco.

“Te veo tomarla todo el tiempo,” dijo Haruhiro.

“Solo cuando estoy aquí.”

“Oh.”

Entonces Choco también declaró en un tono aburrido como ella fue al karaoke con Hidemasa recientemente. Parecía como si el karaoke no le interesara. Haruhiro también lo hizo parecer como que él estaba igualmente desinteresado mientras escuchaba pero él actualmente estaba poniendo bastante atención mientras Choco platicaba sobre las canciones que Hidemasa escogió. Todas ellas fueron canciones de artistas populares, así que todos sabían las melodías y se metieron realmente en ello.

Aparentemente ese era el tipo de persona que Hidemasa era, dijo Choco. Y cuando Choco se cansó después de un poco en la sesión de karaoke, Hidemasa se le acercó para preguntarle si ella estaba bien. Ese Hidemasa… él era realmente un chico genial.

“Ya vez,” dijo Choco repentinamente. “No soy muy buena poniendo atención en cómo se sienten otras personas, así que pienso que los chicos quienes pueden hacerlo son geniales.”

“¿Así que es como buscar por cosas que te hacen falta en otros?” preguntó Haruhiro.

“Hiro, ¿tú también piensas que soy insensible?”

“Nunca dije eso. No es como que te salieras de tu camino para hacer sentir incomodas a otras personas.”

“Supongo que no lo hago,” Choco estuvo de acuerdo.

“No pienso que lo hagas.”

“Tú tampoco, Hiro.”

“¿En serio? ¿Piensas que soy una persona sensible?” preguntó Haruhiro.

“¿Para mí?”

“Si. Nos conocemos el uno al otro desde hace un largo tiempo.”

“Hiro, ¿no tienes a nadie?” Choco abruptamente preguntó.

“¿Nadie sobre qué?”

“Que te guste. Tu sabes, una chica.”

Haruhiro no tenía idea como responder y mientras él pensaba sobre ello, su ritmo cardiaco se aceleró en su pecho. Incluso mientras él pensaba que esta era su gran oportunidad para decírselo, una parte de él le estaba diciendo, ¿Oportunidad? ¿Qué oportunidad? ¡Esta no es una oportunidad del todo!

Él pensó que le gustaba Choco, pero ¿Qué si él estaba equivocado? Él no estaba equivocado, pero lo estaba. Él no sabía cómo ponerlo. O tal vez lo que él sentía iba más allá de un simple querer. Tal vez sobrepasaba la idea de gustar. Era casi como si lo que a él le gustaba y no le gustaba duramente importaba más, siempre que Choco fuera feliz. Él se sentía como un idiota por pensar esto, pero esa era la forma en la que él honestamente se sentía… o eso él pensaba. Tal vez.

Era a causa de la distancia que ellos siempre habían mantenido entre ellos que él podía platicar con ella de la forma en la que estaba ahora. Una vez que ella tuviera un novio, tal vez estas pláticas llegarían a un fin. Bueno, él cruzaría ese puente cuando tuviera que hacerlo. Era un asunto no relacionado, de cualquier manera. Doloroso como eso era, Haruhiro siempre había observado desde un lado como Choco caía por otros chicos. Él estaba acostumbrado a ello.

Pero, si, a él le gustaba ella.

“No, nadie. Si hubiera una, te lo diría,” dijo Haruhiro.

“Bueno, realmente no me importa de todas formas,” respondió Choco.

“Eso es malvado. Yo siempre escucho las historias sobre tus enamorados.”

“Tonto/Idiota,” ella susurro de forma inaudible.

“¿Huh? ¿Dijiste algo?” preguntó Haruhiro.

“Si, lo hice,” dijo Choco.

“Lo siento, no te escuche…”

Haruhiro no tenía idea sobre que era todo eso, pero sospechaba que Choco lo había notado. No había duda de que ella se había dado cuenta que a él le gustaba. Ella debe haberse dado cuenta. Tal vez. ¿Realmente lo hizo? Repentinamente, Ella se agacho a un lado de él. Su hombro estaba tan cerca, casi lo tocaba. Su mirada estaba fija en el piso delante de ella.

“Si tu alguna vez te enamoras de alguien,” empezó Choco.

“Uh…”

“Dímelo, ¿Bien?”

“Pensé que no estabas interesada.”

“Si, pero dímelo de cualquier forma.”

“Bien, lo hare.”

Choco se volteo para mirarlo, las esquinas de sus labios se doblaron en una pequeña sonrisa mientras sus ojos se estrechaban tan ligeramente.

“Hiro, tu no mentirías, ¿cierto?” Choco preguntó.

“Es posible, dependiendo de la situación,” dijo Haruhiro. “Pero probablemente no a ti, Choco.”

“Sé que no lo harías.”

Aunque él le estaba mintiendo a ella en este momento. Y ella probablemente lo sabía. Porque Choco, yo siempre te he amado. Te he querido a ti y solo a ti desde hace un largo, largo tiempo. No es que él pudiera decírselo. No es que alguna vez sería capaz de decírselo…

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