Grimgar – Volumen 3 – Capítulo 15
Capitulo 15 – Linea entre la vida y la muerte
Haruhiro recordó todo… o él tenía el sentimiento de que lo hizo. Él repentinamente recordó muchas cosas… o él pensó que lo hizo. Pero el recuerdo se fue tan rápido como regresó. No había duda alguna de que él había sido capaz de tomar el recuerdo por un momento, pero estaba fuera de su alcance de nuevo. Un segundo antes, él había recordado todo. O lo que él había pensado era todo, ya que no podía estar seguro. Pero él no podía recordar nada ahora.
¿Por qué no podía estar seguro? ¿Por qué no lo sabía? Él lo había sabido unos momentos atrás. Este sentimiento era lo única cosa que quedaba. Dentro de sí mismo, algo permanecía. Un sentimiento que alguna vez había estado allí pero ahora se había ido, como si lo que fuera haya sido había sido arranado y dejado un hueco donde había estado una vez. Si él fuera a inspeccionar el hueco, podría de alguna manera hacer una conjetura sobre lo que contenía.
Choco.
El regreso de sus memorias de Choco, se olvidaron una vez más. Él tenía el sentimiento de que los recuerdos tenían algo que ver con Choco. Haruhiro probablemente la conocía. Ellos eran conocidos, tal vez incluso amigos. Pero eso era todo lo que él sabía. Él no podía recordar nada más sobre ella. No quedo nada, ni siquiera la más pequeña pista que pudiera insinuarle que era su relación.
“¡Haruhiro!” Ranta lo golpeo fuerte. “¡Hey! ¡Deja de distraerte en un momento como este!”
“N-no estaba…” Haruhiro grazno. ¿Él no lo estaba? ¿En serio? No, Ranta tenía razón. Él estaba distraído.
El Guardián Zoran Zesshu, su guardia de honor, y los orcos chamanes habían descendido sobre el primer piso de la torre y empezaron una masacre. Casi todos los reservistas que habían estado allí estaban muertos. Choco. Si, Choco también. Ella estaba muerta y también lo estaba su equipo. Todos ellos estaban muertos. El líder, el Guerrero, su Sacerdote, la chica con el cabello corto, y Choco misma. ¿Qué hay sobre el Guerrero tonto? Él estaba echado a un lado de la pared y al menos herido, si no es que muerto. Probablemente fuertemente herido. Todos ellos habían sido asesinados por los orcos.
Choco había sido asesinada.
Su muerte había tomado a Haruhiro por sorpresa y él estaba completamente conmocionado por el giro de los acontecimientos, pero él no estaba afligido, agraviado, o dolido como quizás debería haber estado. Era más como una insatisfacción por la forma en la que las cosas resultaron. ¿Estaba realmente bien que las cosas terminaran de esa forma? Él pensó para sí mismo. Él sintió una clase consternación profunda hacia ello. Después de todo, ambos eran miembros reservistas de Crimson Moon y ella era su junior en la organización. Ellos hablaron en una ocasión y… tal vez ellos se conocían desde antes de que llegaran a este mundo. Y ahora ella estaba muerta.
Haruhiro sintió que algo estaba intrínsecamente mal con su reacción por su muerte. Él debería sentirse más… más… bueno, más de lo que él sentía ahora. Pero él no lo sentía. No era una reacción natural. Era terrible para él el no sentir nada más por su muerte. Aunque no supiera porque era terrible. Ellos deben haberse conocido el uno al otro, pero él no tenía idea que tipo de relación habían tenido. Tal vez ellos habían sido más que conocidos y platicado alguna vez o algo así.
Ahora no era el momento para pensar sobre ello. Ranta tenía razón; su situación actual necesitaba su atención inmediata. Los reservistas restantes, incluido el equipo Renji, estaban ferozmente combatiendo a Zoran como un grupo, aunque ni siquiera el mismo Renji podía tomar ventaja sobre el orco líder.
No, ni pensar de ganar una ventaja; Renji era meramente capaz de mantenerse de los poderosos ataques de Zoran en primer lugar. Renji estaba bloqueando y esquivando desesperadamente, incapaz de contraatacar. Y él estaba cubierto en sangre. No era una herida fatal, pero él había tomado un golpe en la cabeza y estaba sangrando profundamente.
Ron dejo escapar un fuerte grito de guerra, intentando unirse a la pelea, pero Renji grito, “¡Mantente lejos! ¡Tú solo te interpondrás en mi camino! ¡Mantente atrás!”
Haruhiro se dio cuenta que eso probablemente no era sobre tener un duelo varonil uno a uno con su oponente por el bien de su orgullo. Era simplemente muy peligroso para cualquier otro acercarse. El alcance de Zoran, la fuerza bruta de sus brazos, su amplios hombros, y su poderoso pectoral… incluso su movimientos era muy superiores a los de Ishh Dogrann, el ultimo orco del que fue testigo Haruhiro que Renji peleo cuando Altana había sido invadida.
Un golpe. Eso es todo lo que tomaría. Un simple golpe de Zoran podría significar muerte instantánea.
Incluso los miembros de la guardia de honor de Zoran estaban cuidadosamente manteniendo una generosa distancia de Zoran, como si temieran accidentalmente ser atrapados por un golpe desviado. Por lo que era Renji y Zoran peleando uno-a-uno mientras los otros reservistas, incluyendo al Equipo Renji, tomaban a los otros orcos y los orcos chamanes. Y ellos estaban perdiendo. Los reservistas estaban siendo abrumados.
Ron choco espadas con su oponente orco, pero era obvio para Haruhiro que él estaba teniendo un momento duro. Chibi, Sassa, y Adachi habían sido forzados a retirarse hasta que sus espaldas estaban cerca contra la pared. Haruhiro se preguntó cuántos de los reservistas restantes podían mantenerse contra los orcos. Probablemente no muchos. Incluso ahora ellos estaban peleando una batalla perdida y la marea no parecía que fuera a cambiar.
“¡Un Chaman!” chillo Shihoru.
Uno de los chamanes orco se estaba acercando a un punto debajo de la escalera donde Haruhiro y su grupo estaban agachados. Mogzo salto primero para encontrarse al chaman de frente. El chamán interrumpido entonces levanto el gran objeto parecido a un matraz colgando de su cinturón alto. Él jalo fuera el corcho y cosas empezaron a juntarse fuera. Insectos. Una horda masiva de ellos.
“¿¡Qué—!?” Mogzo carraspeo.
El enjambre de insectos fue directo por su cara. Mogzo estaba llevando un casco, pero los insectos eran pequeños y se metían por las brechas. Mogzo dejo salir un chillido agonizante y parecía como si él estuviera a punto de ir abajo. ¡Mierda! Sin Mogzo ellos estarían en problemas.
“¡Mogzo! ¡Mantente de pie!” exclamo Haruhiro. “¡No puedes caerte! ¡No puedes detenerte!”
“¡AAAAAAGH!” grito Mogzo, tambaleándose alrededor y blandiendo su espada salvajemente alrededor.
“¡Maldita Sea!” salto Ranta desde la escalera y corrió hacia el Chaman. Sin embargo, a medio camino, su cuerpo entero repentinamente se puso rígido y detuvo su movimiento. Ranta dejó escapar un rugido gritando pero no podía hacer nada más.
“¿¡Qué demo—s!?” exclamo Haruhiro.
Tenía que ser el chamán orco. Él había aventado sus insectos a Mogzo y ahora tenía su palma levantada hacia Ranta.
“¿¡Es eso a lo que Bri se refería por habilidades psionicas!?” se preguntó Haruhiro.
Yume levanto su arco y disparo una flecha hacia el chamán. Cuando este salto a un lado para evadir ser golpeado, Ranta fue liberado para moverse de nuevo. Pero mientras esto era una cosa buena, la flecha de Yume también fallo por poco la cara de Ron después de que pasara volando al chamán.
“¿¡Qué demonios!?” grito Ron.
“¡L-Lo siento!” se disculpó Yume.
“¡Yume, no puedes usar un arco aquí!” dijo Haruhiro. “¡La pelea es muy caótica!”
“Umm…” Yume pensó sobre ello por un momento, entonces. “¡Bien, lo tengo!”
“¡Oom rel eckt pram das!” Shihoru disparo el hechizo [Shadow Complex] desde su bastón. El elemental voló en una espiral ajustada hacia el chamán, lo golpeo en la cara y se filtró en él a través de su nariz y boca.
¿Era suficiente? El chamán se tambaleo sobre sus pies por un momento, entonces movió su cabeza vigorosamente pero eso fue todo.
“¡El resistió el hechizo!” dijo Shihoru entre dientes.
“¡Yo lo asesinare entonces!” grito Ranta. “¡[Hatred’s Cut]!”
Los movimientos de Ranta eran rápidos pero él chamán había anticipado el ataque. Saltó hacia atrás fácilmente y, al mismo tiempo, el Orco A de la guardia de honor de Zoran piso enfrente para tomar su lugar. El Orco A bloque el ataque de Ranta con su propia espada en un ruido metálico resonando de acero. Ellos casi chocan espadas antes de que Ranta gritara y saltara hacia atrás, tratando de colocar distancia entre ellos con [Expel Frenzy]. Orco A lo siguió sin vacilación, intentando no dejar a Ranta salir de su rango. Él atacó inmediatamente y aplasto la defensa de Ranta.
¡Mierda! Ranta estaba en un gran problema ahora. Ellos tenían que levantarlo o estaría acabado. ¿Pero actualmente puedo hacerlo? Haruhiro susurro para sí mismo. Él no tenía otra opción más que intentarlo. Precisamente como Haruhiro se decidió a unirse a la pelea, otro orco emergió y le corto el camino. El Orco B era también un miembro de la guardia de honor y el aire de intimidación rodeándolo era increíble. A Haruhiro le broto un sudor frio. ¿Realmente tengo que hacer esto? Una parte de él se preguntaba. ¿En serio?
El Orco B ataco en una sucesión rápida mientras Haruhiro lo desviaba con [Swat]. Los ataque del orco eran tan poderosos, la cabeza de Haruhiro palpitaba su brazo se estaba durmiendo. Él era terrorífico. Tenía pánico. De ninguna manera… no había forma alguna en la que él pudiera pelear contra este orco. Era muy fuerte. Él iba a morir.
“¡[SMASH]!”
El ataque de Mary estaba a tiempo impecablemente, pero sin éxito ultimadamente. El orco inmediatamente llevo arriba su escudo para bloquearlo. Volteo su cabeza hacia Mary mientras mantenía su cuerpo encarando a Haruhiro. Tal vez Mary no había fallado completamente. ¡Ahora! Haruhiro se lanzó hacia el orco. Quizás el orco B intentaba golpear a Haruhiro con su escudo, pero Haruhiro piso a un lado y, imitando lo que Sassa había hecho antes, levanto su daga y apunto por la garganta del orco.
Él estaba cerca. Tan cerca. Él jadeo mientras un enjambre de insectos lo agredieron antes de que pudiera llevar su ataque. Él cerró fuerte su boca y ojos y se te tiro abajo al suelo. ¿¡Qué demonios!? Insectos… insectos por doquier. Insectos, insectos, insectos. ¿De donde estaban viniendo? ¿Cuándo ataco el chamán? Insectos. Insectos por todo su cuerpo.
“¡Haru, retrocede!” grito Mary.
Por mucho que él quería retirarse, no tenía idea de en qué dirección ir. Ellos estaban en su boca ahora. Los insectos. Lo hicieron reflexivamente querer escupir, pero si él abría su boca, más insectos podrían meterse. Él tampoco podía abrir sus ojos. ¿Qué estaba pasando? Él no tenía idea. Mierda. Él estaba profundo en la mierda. Él iba a morir. Incluso ahora, el Orco B probablemente se estaba moviendo para terminarlo. En otro instante, él sería cortado. Muerto.
“¡Por aquí, Haru!”
La voz de Yume. Ella agarro su muñeca, jalándolo lejos a algún lugar. Agua, fue el primer pensamiento que llego a su cabeza. Agua. Él se manoseo buscando por su cantimplora, la abrió y lanzo su contenido sobre su cara entonces enjuago su boca, escupiendo los insectos. Él podía ver de nuevo. Él podía respirar sin inhalar insectos.
“¡Estoy bien ahora!” él le dijo a Yume. Aunque él no estaba bien. Nada estaba bien. Todo se estaba yendo al diablo.
Ranta estaba siendo abrumado por el Orco A. Él podía caer en cualquier momento. A pesar de haber sido asaltado por insectos, Mogzo de alguna manera se las había arreglado para atraer la atención del Orco B lejos de Haruhiro. Mary estaba intentando de defender a Shihoru de los ataques del Orco C y tratando de dar la mejor para cubrirse la una a la otra. ¿Estaban aún vivos algunos de los otros reservistas?
Aniquilados.
Esa fue la única palabra que llego a la mente de Haruhiro. Los otros habían sido completa y totalmente aniquilados. De ninguna manera. Esto tenía que ser alguna clase de broma…
“¡Yume, ayuda a Mary!” ordeno Haruhiro mientras el mismo se movía para ayudar a Ranta.
El problema era, ¿Cómo iba él a ayudar? Él no podía colocarse en posición detrás del orco A sin exponer su propia espalda a otro orco. Él repentinamente vio una espada tirada en el suelo. Él no sabía de quien era y no le importaba. Él la levanto y se la arrojó al Orco A en desesperación. El Orco A la bloque con facilidad con su escudo, pero se tambaleo para atrás un poco. Esto le dio un momento temporal a Ranta.
“¡Púdrete!” grito Ranta. “¡Esto es una mierda! En serio, ¡Qué diablos!”
“¿¡Qué le paso a Zodiak!?” dijo Haruhiro.
“¡Se fue! ¡Acabado en un golpe!” respondió Ranta. “¡Estúpido demonio debilucho! ¡[Anger Thrust]!”
Haruhiro tenía que darle el crédito a Ranta por tener el valor de tomar la ofensiva en estas circunstancias. Sin embargo, el orco A estaba preparado y golpeo la espada de Ranta con facilidad. Su contraataque le dio a Ranta en la cabeza.
“¡ARGH!” grito Ranta sin palabras mientras se tambaleaba por el golpe.
Él estaba llevando un casco, pero un golpe como ese en la cabeza era aún devastador.
“¡No te dejare!” Haruhiro tacleo al Orco A sin tener en cuenta su propia seguridad—o más bien, lo hizo parecer como si él fuera a taclearlo.
El orco mordió el anzuelo y volvió su atención completa hacia Haruhiro ahora. Él ataco, y Haruhiro lo desvió con [Swat], [Swat], [Swat].
“¡Levántate, Ranta!” grito Haruhiro.
“¡No necesitas decírmelo!” grito Ranta en respuesta. “¡[Cientos de Cortes del Arrepentimiento]!”
¿Era siquiera esa una habilidad legítima? Ranta estaba inventando estupideces de nuevo. Él lanzó un vendaval de golpes en una sucesión rápida al Orco A, de los cuales todos fueron bloqueados por el orco. Pero al menos el orco ahora estaba a la defensiva. Ahora era el momento de presionar el ataque. Incluso si era en una desesperación, incluso si solo era un simple orco, ellos tenían que reducir el número de enemigos.
Haruhiro tenía que ponerse en posición detrás del Orco A para [Apuñalarlo]. Él debía terminarlo en un golpe. Él tenía. Y en el momento que él se preparó mentalmente… el grito repentino de Yume pasó por sus oídos. Ella había sido enviada a volar sobre sus talones por el Orco C. Una tira profunda de sangre corría desde su hombro hasta el frente de su pecho. El Orco C empezó a acechar a Yume para terminarla, pero Mary se interpuso en su camino.
Ella llevo su bastón alrededor en un arco amplio hacia el orco, pero él hábilmente atrapo el ataque con su escudo y la lanzó a un lado.
“¡No!” Haruhiro corrió hacia el Orco C, pero él no iba a lograrlo.
Sin embargo, Yume aún no se había dado por vencida. Ella saco un cuchillo arrojadizo y, jadeando lanzó “¡[Star Pierce]!” hacia el orco. El Orco C piso a un lado y el cuchillo voló pasando inofensivamente, pero esto les compro otros breves momentos. Gracias a esto, Haruhiro llego allí a tiempo. Para este entonces, él no podía cuidar menos de su propia seguridad. Él iba a taclear completamente al orco y lo que sea que le pasara después pasaría.
Esta era su intención, pero algo en la esquina de sus ojos atrapo su atención. Algo a su izquierda. Haruhiro no quería ver, pero fue afortunado de que lo hiciera. Un chamán orco estaba tomando un respiro profundo y se preparaba para exhalar. ¿¡Qué estaba haciendo!? Él abrió su boca y… ¡Fuego!
Haruhiro se lanzó al suelo y por poco evadió el ser envuelto por la marea de fuego que salió desde la boca del chamán. ¡Caliente! ¡Caliente, caliente, caliente! Su capa atrapo un poco de fuego. Pero él no se preocupaba por esto, él tenía que llegar a Yume.
Pero se había acabado. El Orco C estaba parado sobre ella, blandiendo el golpe final. Yume estaba acabada. Muerta.
O no. No estaba acabada aun. Ellos tenían a Mogzo. Por alguna fortuita oportunidad providencial, el Equipo Haruhiro tenía a Mogzo. Mogzo choco su cuerpo en el Orco C y lo envió tambaleándose lejos de Yume. Pero el orco chamán llego de nuevo. Él escupió otro flujo de fuego blanco caliente que parecía engullir por completo a Mogzo, Sin embargo Mogzo nunca se detuvo. Él blandió su espada alrededor con una determinación terrorífica y el chamán, intimidador por la fuerza de voluntad de Mogzo, rápidamente se retiró apresuradamente.
“¡Retrocedan!” grito Haruhiro, dándose cuenta que era lo único que podían hacer ahora. “¡Retirada!”
Esta no era una pelea que ellos pudieran ganar. Si ellos intentaban pelear, todos ellos morirían. Si ellos se mantenían peleando, el equipo completo seria arrasado. No era su propia renuencia a morir. Él estaba menos preocupado por su muerte que por sus compañeros muriendo. Él no quería los otros murieran aquí. Él se negaba a dejarlos morir aquí.
“¡A la torre de vigilancia! ¡Retrocedan a la torre de vigilancia ahora!” él dijo de nuevo.
Pero ¿serian ellos capaces de retirarse exitosamente?
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