La Eterna Cacería Capitulo 4 El Contrato (Parte I)
Después de que el ciervo blanco le hablará, Eyra permaneció inmóvil durante casi siete días. Espero y espero, pero nada ocurrió. No dudaba de las artes místicas de los chamanes, pero si de su propia habilidad.
«¿Y si ya ocurrió lo que debía ocurrir? pensó ansiosa. Temía que lo que sea que debiese esperar ya hubiese ocurrido. No quería fallar su misión, el clan contaba con ella.
De pronto su aguda vista divisó a lo lejos, a casi veinte metros de distancia a un anciano que arrastraba un ciervo enorme con una mano.
Eyra quedó horrorizada, aquel ciervo era el que le había hablado hace casi siete días. No era tonta, sabía perfectamente que la bestia tenía un poder abrumador, pero ahora un anciano decrepito arrastraba su cadáver con una mano, como si de un trapo de tratase.
Uruth el Blanco, Guardián del Bosque del Dolor había muerto.
El anciano con sus propias manos empezó a despellejar al ciervo. Retiró cuidadosamente cada uno de los mil ojos y los puso en una olla. Luego separó la carne de los huesos y haciendo un pequeño ademán con su mano, la tierra se abrió y tiró los restos, ordenando al suelo que volviese a cerrarse.
«Un mago», pensó Eyra.
Si este anciano había podido acabar con un guardián del bosque, probablemente era un mago de gran poder, posiblemente, un Archimago. No era sabio actuar sin pensar en tales circunstancias.
El anciano hizo aparecer de la nada un caldero grande, en el cual procedió a echar la carne de Uruth, mientras que movía sus manos como si cogiera algo del vacío. Sin embargo al hacer dichos ademanes en sus manos aparecían vegetales y especies desconocidas para Eyra, y poco a poco empezó a preparar su comida.
Aproximadamente un cuarto de hora después, un joven fornido se acercó a la fogata de manera cautelosa, pero al ver al anciano se mostró relajado. Cruzó unas palabras con el anciano y procedió a retirarse.
Eyra se encontraba atenta a lo que ocurría, su instinto la guiaba, esta era su misión.
De repente al mirar fijamente al anciano e intentar estudiarlo, el viejo volteó en su dirección y unos ojos negros como la noche se cruzaron con los suyos.
Sintió terror, su cuerpo instintivamente quisó salir huyendo, pero sus piernas no respondieron.
El anciano sonrió al verla de una forma escalofriante, y luego lentamente llevó su dedo índice a sus labios y susurró. «Callada pequeño cachorro, hace tiempo que no he jugado con mortales. Si te portas bien, puede que no te mate.»
Un sudor helado recorrió la frente de Eyra, las palabras del anciano se escucharon como si el estuviese a su costado.
De pronto vio cómo trece guerreros y una muchacha se acercaron a la fogata. Intercambiaron unas cuantas palabras y empezaron a comer.
Eyra entonces con el resplandor de la fogata vio el cabello de la joven. Era rojo como el suyo.
Uruth había dicho que esperase a su sangre y ella bien sabía que todos los hijos de Dügmir eran hermanos del fuego.
La revelación la dejó en shock, pero rápidamente comenzó a pensar.
La muchacha era la clave, debía protegerla. Eyra se mordió la lengua y el dolor le hizo recobrar el control de su cuerpo. Lentamente procedió a avanzar hacia la fogata. Pero al estar a unos metros sintió la muerte.
Miedo y terror juntos. Un Aura oscura como ninguna recorrió la zona. Cayo de rodillas y quiso morir.
Pero ella era un Lobo Rojo, clavó sus uñas en sus piernas, y nuevamente se mordió la lengua. Los ojos le sangraron del esfuerzo y apenas podía avanzar, pero prosiguió.
Al entrar a la fogata desenfundó su espada, el conocido Colmillo de Acero, una arma de rango [Épico] que su abuelo Ragnar le había confiado antes de partir.
Observó que el anciano tenía los ojos negros y se acercaba a la muchacha, pero al ver a Eyra se centró en ella y dijo, «En verdad tu gente es resistente, me has impresionado.»
Con todas las fuerzas que aún tenía se interpusó en su camino y gritó lo primero que se le vinó a la cabeza, «!YO SOY EYRA EIRÍKSÓTTIR, HIJA DE ERIK RAGNARSSON, HIJO DE RAGNAR GORMSSON, JEFE DE LA TRIBU DEL LOBO ROJO Y CONQUISTADOR. Y TE DESAFÍO A UN DUELO ESPECTRO!»
Ya que era imposible ganarle a ese monstruo en batalla, Eyra utilizaría su intelecto.
Solo necesitaba que el monstruo mordiese el anzuelo, solo con que aceptase evitaría que muriesen al instante.
El anciano miró a Eyra a los ojos y exclamó risueñamente,» ¿el cachorro aprendió a ladrar? está bien mocosa, aceptó tu desafío, que nadie diga no doy oportunidades. Dime niña, que juego quieres jugar, que deseas ganar y que estás dispuesta a perder.»
El Aura opresora se desvaneció, como si nunca hubiese existido y todos los que aún conservaban su conciencia miraron a Eyra. Sus vidas dependían de ella.
La guerrera meditó un rato antes de responder y lentamente habló, » Si ganó no solo perdonarás nuestras vidas y sus deudas, sino que nos acompañarás en nuestra misión, por razones algunas que aún no puedo explicar esa chica pelirroja y yo tenemos una misión que cumplir. No soy tan tonta para osar intentar convertirlo en un sirviente, bastará que nos mantenga vivas hasta que nuestro destino se cumpla. Nuestras vidas ya las tienes y por eso apuesto mi lealtad. Sé que soy joven e inexperta pero conozco mi potencial, solo el tiempo me separá de llegar al rango Adamantita y es casi seguro que llegaré a ser Jefa del Clan de Las Tribus de Sangre. El Clan y yo te seremos leales por siempre. El juego consistirá en buscar un tesoro, tendremos una hora para hacerlo y usted mismo decidirá el mejor de los dos. Confío en que alguien de su calibre no nos espiara o hará trampa.»
El anciano la miró fijamente y exclamó, «Que curiosa confianza siento en ti, está bien aceptó, amos los retos y más que nada amo aplastar y destruir sueños. Será una pacto con los cielos como testigos.»
De la nada en medio de ellos como si el espacio se estuviera resquebrajado dos pergaminos salieron, eran oscuros con letras rojas y estipulaban los términos acordados.
Eyra nunca había visto un pacto celestial, pero había escuchado de ellos. Si alguna de las partes incumplía lo pactado, los mismos cielos emitirán sentencia y castigo. Lo que básicamente se resumía en muerte.
«Entonces comencemos», dijo el anciano mientras su cuerpo se convertía en una especie de niebla oscura con ojos de fuego y partía con dirección al Oeste del bosque a gran velocidad
Eyra espero a que el anciano hubiera desaparecido de su vista y se derrumbó. Pero en vez de caer al piso fue sostenida por Edwin, que dijo, «Mi señora, no tenemos palabras para agradecerle lo que ha hecho. Nos ha salvado y a la princesa, permítame expresarle en nombre del Rey Monroy y del reino de Lutet nuestras más sinceras gracias.»
Edwin sabía de lo que escucho, que la joven muchacha que tenía al frente no solo era una poderosa guerrera de su mismo nivel, sino también descendiente del Jefe actual Ragnar y probable futura heredera del Clan de Las Tribus de Sangre, por ello aún cuando expresó sus sinceras disculpas lo hizo con respeto.
Eyra se apoyó en Edwin y logró levantarse. Luego miro a todos y descanso su mirada en Emily para decir, «No me deis las gracias aún, esto no ha terminado, tenemos una hora para buscar un tesoro que gané lo que sea que ese monstruo pueda traer. No creo que podamos explorar el bosque, no lo conocemos y no es tiempo de conocerlo, además las bestias de alto nivel deben encontrarse alerta por la presencia de ese monstruo y la muerte del Guardián. Mostrarme todo lo que tenéis debemos encontrar algo.»
La hora acordaba paso volando y el anciano caminaba lentamente al punto de encuentro cuando vio al grupo de personas que lo esperaban. La niña descansaba inconsciente en un lecho de paja, mientras que los guardias mostraban rostros nerviosos. Pero lo peculiar era la cara de la guerrera, emitía una inusual sonrisa lleva de confianza.
«Veo que te sientes segura de tu elección, entonces no perdamos más tiempo,
empecemos», dijo el anciano mientras sacaba de la nada una una piedra verde cristalina.
«Os presentó el corazón del bosque, dijo mientras hacía el ademan burlo de una reverencia. «La cristalización del mana de esta zona en un solo punto que funciona como un corazón, recibiendo y enviando mana a todos lados. Si fuera refinado por algún guerrero o mago es casi seguro que su poder crecería al menos un rango, en especial a los magos. Se le podría llamar un pase libre al nivel de Archimago para cualquier Gran mago.», presentó el anciano.
«Ahora muéstrame tu tesoro muchacha, déjame ver el motivo de tu confianza», dijo el anciano inesperadamente interesado.
Eyra avanzó lentamente hacia en anciano y le entregó un libro. El libro no era especial, no era mágico, no estaba adornado en oro o plata. Era simplemente un libro. Tenía escritura a mano en su interior e incluso algunas paginas evidenciaban partes que fueron mojadas y luego puestas al sol a secar.
El rostro del anciano presentó por primera vez rasgos de incredibilidad, rápidamente paso las hojas de libro leyendo su contenido y lo cerró.
De pronto, una fuerza abrumadora cayó desde el cielo hacía Eyra y los demás.
Todos cayeron de pie. No podían respirar ni moverse.
El anciano, si es que aún así se le podía llamar, había dejado su disfraz. Delante de ellos se alzaba un cadáver que los miraba.
Su cráneo desprendía de sus ojos y boca oscuridad absoluta y un espeluznante niebla verde espectral se acoplaba a su alrededor, como un siervo que acude a su señor.
De pronto, una voz arcaica que parecía atravesar sus mismas almas se escuchó, «¿A que jugáis mortales? ¿ Qué significa esto?
tunovelaligeras.com