La Eterna Cacería Capitulo 7 La villa de los TonS (Parte II)
Ante sus ojos se presentaba un paisaje completamente diferente al oscuro pantano que se encontraban recorriendo hace unos minutos.
Era una hermosa y pequeña pintoresca villa en pleno bosque, sumamente verde y las ramas de los altos árboles que se cernían desde la superficie permitían que tramos de sol llegasen a la villa.
Presentaba pequeñas construcciones simples, pero detalladas y muchos TonS caminan felices cantando por sus caminos. Se podía distinguir sus destinos o profesiones según sus ropas y equipaje, algunos tenían redes y cañas de pescar, otros cierras y tablones, uno que otro tenían canastas llenas de fruta y algunos tomaban el sol recostados en hermosas piedras.
De pronto un Ton se acercó corriendo, era pequeño y llevaba vestimenta para la lluvia, al ver al otro sapo colgando de la mano del anciano exclamó entrando en pánico, «!Unaton¡, ¿qué has hecho? sabes que traer humanos a la villa sin permiso del rey está estrictamente prohibido. ¡Esto es grave, grave grave!, exclamó el pequeño hombre-sapo.
La incredulidad emanaba del rostro de todos menos de la del anciano, quien lanzó a Unaton al aire, que terminó dando unas tres vueltas antes de caer al suelo sentado sin ningún rasguño.
«Díganle a Emyr que tiene visitas, habrán camino.», ordenó el anciano sonriendo.
Los dos TonS se miraron impactados y empezaron a caminar apresuradamente.
El anciano los siguió y el resto de la compañía fue detrás.
Tras un corto recorrido por las hermosas calles de la villa, llegaron a un pequeño castillo construido en la parte más alta, era de piedra blanca reluciente y emanaba una aura de tranquilidad.
De pronto, dos sapos gigantes salieron a recibirlos. Ambos tenían una apariencia matonesca. El primero presentaba una contextura robusta, con espinas en su cabeza y espaldas, llevaba una armadura que cubría la totalidad de su brazo izquierdo, barriga y piernas; y en su mano derecha portaba una espada grande que metía un borde rojo en el centro. El otro era aún más grande, tenía una contextura obesa pero fornida, no llevaba armadura alguna solo un taparrabos que cubría sus partes intimas y dos lazos en sus brazos que portaban unos grandes cascabeles. Su arma era una especie de mazo gigante que levantaba fácilmente con una mano.
El sapo de la armadura miró a los visitantes y exclamó enfurecido, «Unaton, Kuton ¿qué habéis hecho? ¿quienes son estos humanos y por que los habéis traído?»
El Ton ahora conocido como Kuton dijo apresuradamente, «No es mi culpa maestro Runton, Unaton los trajo pero cuando fui a ver que lo que ocurría esté anciano solicitó hablar con su majestad.»
El Ton fornido llamado Runton miro al otro Ton y preguntó ¿tú que crees? ¿deberíamos informar a su majestad de esto?.
El Ton obeso miró a los visitantes y concluyó, «No lo creó Runton, se ven débiles, probablemente engañaron a Unaton y ahora intentar engañar al rey, seguro lograron escuchar las leyendas e intentan obtener tanto Dyton como les sea posible, aprovecharan que el rey tiene una debilidad por los de su clase»
Entonces sin previo aviso el Ton obeso movió su mazo a una rapidez impresionante tratando de golpear a Edwin, quien en por su aspecto físico fue considerado como el más fuerte del grupo. Inmediatamente Edwin activo [Fortaleza impenetrable] y se protegió el golpe.
Ante lo ocurrido el resto de guardias reales y Eyra desenfundaron sus espadas preparándose para pelear. Pero el Ton fornido dijo, «Shuton espera en verdad creó que deberíamos consultarle al rey, si se enterase que algunos humanos llegaron a la villa y terminaron muertos seríamos regañados.», de manera dubitativa.
Al escuchar esto Shuton empezó a pensar y cuando se disponía a responder repentinamente sintió una fuera abrumadora que venía desde el cielo. Él y Runton cayeron de rodillas al suelo sin poder moverse un centímetro, el anciano empezó a flotar y exclamo indiferentemente, «Muchacho, tus modales se han deteriorado, vengo por un poco de Dyton y ¿Es así como me recibes?».
Su voz resonó por toda la villa y le continuo un silenció absoluto.
De repente una figura descendió flotando.
Era otro anciano, vestía ropas muy simples y tenía un morral lleno de frutas. Su aspecto era desaliñado y tenía una extensa barba. Pero la particularidad más curiosa era que en su cabeza estaba sentado un sapo, y esté sapo tenía una corona. Era una situación extraña que nadie pudo haber previsto.
El anciano desaliñado miró con suspicacia al otro anciano y preguntó ¿quién eres?
El otro anciano exclamó sonriendo, «Has envejecido mocoso, aún recuerdo cuando corrías por aquel bosque escapando de las garras de Elena y el viejo Comrith»
El anciano desaliñado palideció al escuchar al anciano. Inmediatamente se arrodillo y inclinando la mirada exclamó, !su excelencia!, tengo ojos pero he sido ciego, ruego me disculpe por lo haberlo reconocido.»
La escena era ridícula de por sí. Edwin y Eyra se preguntaron para si mismos si era coincidencia que todos lo que conociesen al anciano terminaban arrodillándose.
Para Unaton y Kuton la reacción de su rey los hizo palidecer aún más. Inmediatamente también se arrodillaron sin saber muy bien el motivo.
El anciano hizó un ademan de indiferencia y dijo, «No tiene importancia Emyr, levantan té, trae el Dyton y celebremos.
Emyr procedió a levantarse, miró rápidamente a Shuton y Runton y ordenó, llamad a Gunton, que traiga mi reserva personal, preparad un banquete digno de mi cumpleaños inmediatamente. Luego miró al anciano y exclamó muy respetuosamente, «Su excelencia me encargar»e de todo, regresaré apenas terminé, con su permiso». Luego miró a Kuton y ordenó mientras se elevaba en el aire, «Llevad a su excelencia y su compañía al salón del festejo.»
Los rostros de estupefacción de los presentes continuaban y extraña situación pudo recién finalizar cuando el anciano comentó, «El Dyton es la bebida preferida de los Ton, es originaria de ellos y solo ellos pueden prepararla. Si tuviéramos que hacer un listado de las bebidas más deliciosas de esté mundo el Dyton estaría sin cuestión alguna en top diez.», dijo sonriendo.
«Es una bebida alcohólica, por cierto, muero por ver sus rostros», dijo riendo malvadamente el anciano.
Un escalofrío recorrió la espalda de todos los miembros de la compañía.
De repente el Ton pequeño conocido como Kuton se acercó y tímidamente preguntó ¿están listos? debemos partir al salón.
La compañía asintió y siguieron al pequeño Ton a un salón formado por una carpa gigante. Al adentrar observaron varias mesas y un escenario. Poco a poco los TonS llegaban con comida y disfraces y el banquete empezó a formarse.
De repente otro pequeño to Ton se acercó, tenía un cetro y un caldero colgando en su espalda, se acercó y respetuosamente se presentó, «Oí, oí, oí, señores, soy Gunton, he traído a pedido del Rey Emyr el Dyton». Procedió a golpear con su bastón el suelo y del caldero de su espalda empezaron a salir burbujas de humor, dentro de ellas habían botellas con un liquido dorado.
Sacó un total de dieciocho botellas que brillaban como el oro y procedió a retirarse.
El anciano cogió una y la abrió, tomo un vaso y sirvió, procedió a servir un segundo vaso y miró a Edwin y Eyra. Sonriendo les ofreció los dos vasos y exclamó, «Es hora de beber».
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