La Sombra de Las Diez Luces: El camino de la Bestia_Capítulo 14 – Nuevo poder, nuevos caminos – Editado

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Capítulo 14: Nuevo poder, nuevos caminos.

 

El golem, habiendo robado el Taok de Jak y haciéndolo suyo, convertido en un amasijo gigante de rocas con forma humana, camina hacia él; quien, transformado en esa bestia despiadada y feroz, había quebrado todo el lugar con solo una patada.

-¿Crees que por romper esta miserable roca me impresionas? Mi cuerpo ahora es indestructible gracias al Taok. A… TU Taok.

Su risa suena como chocar dos piedras, mientras que la de la bestia suena estridente como la de una hiena. Un sonido que marchita el brillo de las raíces que conforman a Shizen.

-Querrás decir el Taok de Jak, no el mío. –Ríe- Solo él puede usarlo, y para mí es un incordio. Cuando lo usa me quita diversión. Pero ahora… -Su risa es hiriente incluso- AHORA. PUEDO. JUGARRR…

Su cuello, tenso como una verdadera roca y alargado a su máxima extensión, facilita la aparición de esa casi irreal sonrisa asesina que deja ver cada uno de sus afilados dientes.

El suelo se partió de nuevo al igual que una pierna del golem, cayendo este sobre sus puños y dejando a la bestia a su espalda.

-¿Cómo…?

-Nada es irrompible… si sabes dónde golpear. –Su ojo rojo prevalece, casi cerrando su izquierdo- Y yo siempre sé dónde golpear. Mira.

Volvió a arrancar, pero se encontró con el puño del golem hacia él; de igual forma pudo desviarlo con su ataque.

-Jak… Para esto. Tú no eres así.

-Ya… Pero yo no soy Jak. –El golem se deshacía para moverse con rapidez lejos de la bestia-

-Entonces, ¿por qué quieres recuperar el Taok? A ti solo te molesta.

-Porque… lo quiera o no… siempre respondo a los instintos de Jak. Eso es lo que soy YO. YO soy el instinto en estado pudo, yo soy lo más parecido a la perfección de Jak, pero… sigo siendo Jak. –Un alarido, doliente y agresivo surge de su pecho- Quiero destrozarlo y conseguir mi poder… quiero. QUIERO. PROTEGER. FAMILIAAA….     

Babas. Sangre. Lágrimas. Todo se junta en el rostro de Jak, o de lo que debería ser Jak, para asemejarle a una verdadera bestia enloquecida sin más motivo que batallar y masacrar.

Repitiendo que se lo devolviera, la bestia intentaba destrozar el golem sin más estrategia que fuerza bruta, pero, a pesar de poder destruirle, él no consigue ningún buen golpe.

El golem se deshacía antes de ser goleado, esquivaba metiéndose bajo la tierra o aguantaba los impactos. Sus rocas no podían romperse, pero sí separarse unas de otras.

-Sigues en la prueba… -Dice el golem mientras soporta una sucesión de golpes a la altura de su rostro- Y no vas nada bien.

Un brillo naranja en sus ojos daña a la bestia, y del cuerpo de rocas nacieron cientos de estacas que intentaron atravesarle y por poco lo logran. Las raíces protegieron a Jak moviéndolo por entre las aperturas.

-Jak… -Dice agotado Shizen, con todo su cuerpo anclado al suelo- Vuelve a la normalidad y termina con esto. Solo el verdadero Jak puede terminarlo.

-Yo… Soy la verdadera forma de Jak. Yo soy “PUÑO DE ROCA”.

Destroza la madera sobre él y se lanza de cabeza contra las piernas de su enemigo.

-DEVUÉLVEMELO.

Aquella bestia no se controlaba en lo más mínimo. Sus pisadas agrietaban la roca, sus impactos sacudían todo el lugar, pero no lograban hacer daños en el golem, que ahora no parece tener la necesidad de cubrirse.

-¿Por qué? –Pregunta la bestia, aferrada con su garra férrea al pecho rocoso- ¿Por qué ahora no haces nada?

-Porque ahora no eres siquiera una amenaza, cachorrito.

Con ese tono humillante, y un golpe desganado, lanza a Jak contra la pared, incrustándole allí.

-Solo puedo perder si pasas la prueba. Cuanto peor lo hagas… más fuerte seré, y tú morirás. No importa la ayuda que tengas del tipo de plantas. ¡Morirás!

La tierra de la pared apresó su débil cuerpo, y del suelo junto al golem emergieron pequeñas estacas. Esos pedazos de piedra se levantan y orbitan en torno al cuerpo de piedras.

-Jak… ¡Maldita sea! ¡Haz algo de una jodida vez, niño de las narices! –Arrancó su máscara del cuerpo y, convirtiéndola en una jabalina, la lanza contra la cara de Jak antes de que el enemigo hiciera su movimiento- Espero poder ayudar.

Esa madera alcanzó su rostro en el momento en que el golem decidió atacar. La máscara le cubrió y la madera se rompió, de nuevo por la mandíbula, aunque esta vez también se consumieron sus ojos en ardientes llamas y dejando abiertos los resplandecientes iris de Jak, rojo y verde.

 

***

 

-¿Shizen? ¿Qué haces aquí? ¿Cómo has llegado tan adentro de mi mente?

El lugar es una triste celda, aislada por gruesas paredes y una pequeña puerta de barrotes, con una mísera cama de hierba seca y un cuenco tan seco como la tierra.

-No pensé que te refugiarías aquí… ¿Te sientes cómodo aquí?

-La verdad… sí. Aquí todavía podía ser yo mismo, ser la bestia que siempre he sido. Mi bestia me ayudaba, trabajábamos unidos por sobrevivir.

-Jak, joven. Ser auténtico no es lo mismo que haber sido siempre de una forma. Y esta bestia solo quiere destruir. Tal vez tú quieras destruir cosas, pero sé de algo que no destruirías nunca. Ese es tu verdadero yo. “Sonrisa de acero”, ¿no? –La expresión alegre regresa a Jak- ¿O debería decir “Corazón ardiente”? -Dice, claramente hablando sobre Kai-

-Shizen… -Dice levantándose con fuerza y una gran sonrisa- Gracias por reducir a polvo mi prisión. Algo tan simple… y que tanto me costaba ver. –Su rostro mostraba agradecimiento, uno que le pone una tímida sonrisa y una mirada torcida- Acabemos con ese tipo. -Su decisión es aplastante-

-Con… “Las llamas del cambio”.

-El fuego destruye… pero este fuego ya no destruirá más. A POR ÉL.

 

***

 

Con la máscara dejando ver los ojos de Jak y el polvo a su alrededor, éste revienta los grilletes y gira su rostro para mostrar a su adversario tan solo su derecho, y su sonrisa invita al desafío que prefiera.

-Con todo entonces… Veo que progresas. –El golem extiende sus brazos, y los echa para atrás con la idea de ganar potencia para lanzar todas sus estacas-

-Nosotros… Siempre sabemos dónde golpear. –Extiende su derecha y, con su índice y corazón, comienzan a rozar las puntas de aquellos punzantes proyectiles para desviarlos y que se clavaran en el muro tras él- Juntos… aun sin Taok podremos ganar. Gracias Shizen… ¿Qué haría yo sin ti?

La última estaca la detuvo con la palma. El chirrido hizo un terrible eco.

Con su mano la apresó, aquel grueso y pesado trozo de roca, y lo lanzó con toda la fuerza que podía acumular en tan poco tiempo. Fuerza suficiente para clavarla en su roca central.

-Buena puntería, Jak.

-Lo sé. –Su sonrisa, ahora, parece demostrar que se divierte en la pelea-

Salta al suelo, sin aparente intención de atacar, no así como el examinador.

-Bien… Parece que vas por el buen camino. Ahora… ¿Podrás contra mí? –Un impulso le deja frente a Jak, y la patada es tan rápida como su acercamiento-

-Claro… -Con un leve salto lateral lo evade, y de otro salto se pone en su hombro- ¿Puedes tú contra eso?

Su mirada es despiadada, su expresión ansiosa de devastación, su cuerpo rígido como un animal.

Posa la punta de su palma izquierda, con su brazo estirado, en el lateral de la cabeza del golem y todo el lugar se sumerge en silencio. Solo una profunda exhalación se escuchó, seguida de un estruendoso impacto que hizo despegar aquella gigantesca roca que era la cabeza.

Jak, aun en el hombro de tierra, con una postura de impacto con su palma vertical y todo su cuerpo puesto para delante, salta buscando a su contrincante. Con el salto todo el golem se desmorona.

-¿Cómo puedes tener todavía tanta fuerza? –El golem está impresionado-

-Gracias a ti y tu consejo. Trabajo en equipo. –Jak se retira la máscara, y ella sola regresa a la normalidad incluyendo los ojos- ¿He pasado la prueba? ¿Puedes darme ya mi poder?

-No. Nunca te lo devolveré, y no; tampoco has pasado la prueba.

-¿Qué? –Su ira se descontrola de nuevo, haciendo aparecer la bestia y su gran apariencia-

 

***

 

Arriba en la superficie Ryu y Yami están expectantes de la puerta, pero Kai está ansiosa. Han sentido las vibraciones de los golpes y el temor les puede.

“Jak puede ser inmensamente poderoso, pero es una prueba antigua y si se escucha más de un golpe puede que Jak esté en apuros”. Eso piensan los usuarios frente a la puerta, asombrados cuando se abre y ven a Jak como si nada hubiera pasado. Una expresión algo más relajada, pero el mismo de siempre. Kai fue la primera en correr a saludarle.

-¿Qué ha pasado? ¿Estás bien? ¿Qué eran los golpes?

-Kai, estoy bien. Tranquila. –Le agarra por los hombros, dulcemente, y la aleja un poco- Tan solo intentaba averiguar si había alguna cámara oculta. Ahí abajo no había nada más que polvo. Volvamos con el anciano.

-Jak, ¿está bien no decirles nada sobre la pelea ni… “eso”?

Él le ignoró y todos regresaron junto con Aru, el chamán, quien les recibe con los brazos abiertos.

-Hola jóvenes. ¿Qué habéis encontrado ahí dentro?

-Tan solo había polvo y unas viejas esculturas. Nada demasiado interesante. –Dice Jak-

-¿Fuiste tú quien entró? –El muchacho asiente- ¿Podéis dejarnos a solas? –Todos se marcharon para dejarles, pero ninguno tenía buena cara- ¿Pasaste la prueba?

-Más o menos. –Desanimado- Pero…

-Perdiste el brillo en tu alma. Una lástima. Ese brillo inspiraba a todos a tu alrededor y, sin él…

-Todos se irán, ¿verdad? Me quedaré solo de nuevo.

-No, Jak. Tan solo preocuparás a todos. ¿Qué ha pasado para que perdieras tanta confianza?

-El guardián de la prueba me arrebató el Taok. Ahora solo cuento con mi fuerza bruta. ¿Qué clase de líder podría ser siendo de los más débiles?

-Líder es quien lleva a todos a la victoria, no quien las gana. Entiendo tu frustración queriendo hacer lo que siempre quisiste y teniendo que resignarte a aquello que te ha tocado. Mi condición de chamán es heredada, y algún día le tocará a Anna; a no ser que alguien más cualificado que ella aparezca y ansíe convertirse en chamán con todo lo que conlleva. Lo que quiero decir es que, dentro de lo malo siempre habrá algo bueno que rescatar. Encuéntralo y atesóralo, porque puede que sea únicamente eso lo que te saque del abismo en que te has metido.

-El golem me dijo que si quería recuperar mi poder… debía ser yo mismo. Pero… pero… -Un grito de rabia contenida, frustración de no ver la respuesta, de ver tan solo un muro- ¿Qué significa? Yo ya soy “yo mismo”. ¿Qué debo cambiar de mí para parecerme a mí?

-Chico… chico. Las respuestas a estos temas son más simples que una pi… que el pan, pero más profundas que el mar. Por eso es difícil responderlas incluso para uno mismo. Debes aceptar todo lo malo de ti, al igual que todo lo bueno. Sé que podrás, lo veo en tu alma.

-Gracias. –Dijo decaído y con semblante serio antes de levantarse- ¿Ves algo más en mi alma?

-Un fuerte conflicto, pero no el que creo que piensas. No es por esa bestia.

-Entiendo… También puedes ver a mi bestia. Gracias. Intentaré encontrar las respuestas y recuperar mi poder. ¿Quién soy realmente? Mi verdadero yo… Es hora de encontrarlo.

Él salió, y con él la sonrisa de todos sus compañeros incluida Yami; sonrisas que decayeron al ver el rostro serio de Jak.

-¿Qué pasa? No tienes buena cara. –Dice Kai con preocupación-

-Tan solo tengo un poco de hambre.

-Él nunca ha tenido hambre con tanta rapidez… -Piensa ella-

-En ese caso vamos a ver qué tiene este pueblo. –Propone Ryu, y todos le siguen-

 

***

 

Fueron a pie, pues no estaba tan lejos. En el camino, Jak, no dijo nada. Él tenía la mirada perdida y sin emoción haciendo pensar a Kai en ideas para nada agradables.

-Jak… -Le susurra apresando su brazo entre los de ella- ¿Qué ha pasado de verdad? ¿Por qué esa cara? ¡! Que collares más bonitos. ¿Ese es el de tu madre? Es realmente precioso.

-Sabes… Creo que contigo estará más seguro. –Se lo quita, deteniéndose y dejando al resto tomar ventaja- Además, quedará genial con esos ojos marrones.

-Gra- Gracias. Supongo. Cuando vayamos a un riachuelo miraré que tal me queda. A ti te quedan muy bien esas escamas. –Queda pensativa- ¿Son de ese escorpión que venciste?

Ya se movían intentando alcanzar al resto.

-Sí. También le hice uno a Naomi. Me habría gustado que vieras su sonrisa.

-No hace falta, me la imagino. Eres una persona tan buena… Me alegra tenerte a mi lado. -Sus sonrisas son sinceras. Tal vez las más cercanas a sus almas-

Una punzada directa al pecho, al alma. Un escalofrío helador le sacudió. El nudo en su garganta solo le dejó asentir, intentado que el gesto pareciera de agradecimiento en vez de dolor. Un dolor que nace de la mentira, de no poder decir lo sucedido debido al miedo.

El poder atrae compañía, eso es cierto, pero no tiene poder en los corazones de los compañeros de verdad. Esa era una lección que Ryu aprendió por las buenas, gracias a ciertas personas que le ayudaron, al igual que le ayudaron a perfeccionar su poder de leer las mentes. Ryu ya sabía todo lo sucedido en la cámara y aun así quiere que Jak siga el camino que quiera. Un buen amigo que juega con Shizen y Sona mientras Yami intenta controlar sus sombras para no golpearlos a todos.

Ahora que Shiro no estaba, ni tampoco el fénix, en cierta forma Shizen estaba triste al igual que Sona, pero conseguían evitar el pensamiento jugando constantemente. Todos estaban completamente separados, no en distancias sino en conexión.

Jak andaba a la par con Kai mientras que Ryu intentaba dar conversación a Yami, y el joven se divertía con la gata.

-Yami… Por favor. Solo quiero ayudar. -El silencio es su respuesta, haciendo suspirar al chico por el cansancio de su insistencia- Al menos… ¿Has notado el estado de Jak?

-Solo está algo débil. Tiene que comer. Solo eso.

-Sé que te has dado cuenta, al menos déjame ayudar con ello.

Un pequeño movimiento de cabeza hace las veces de afirmación, un gesto que alegra, y bastante, a Ryu. No hablaron nada más durante el viaje hasta el pueblo.

Jak y Kai charlaban, en especial, sobre lo que él hizo en la mina de sus padres.

-Tan solo… me gustaría saber cómo era. Sé que un día iremos todos, pero quiero imaginármela.

-No importa cuanto lo haga. Lo sobrepasará. -No podía negarse a ese dulce rostro ni a esa mirada- Pero… La galería principal es enorme. Tiene un techo de cristales que nos deja saber si es día o noche, y brillan con preciosos colores. Las casas están hechas en la misma roca, y hay un pozo que nunca se seca para abastecer a todos. Creo que todavía podría reconocer las galerías de cultivo y ganado. Los guardias creían que no teníamos nada más que lo que nos daban. Recuerdo las risas de algunos adultos.

Ciertamente Jak sentía dolor al decir todo esto, pero la ilusión con la que le miraba Kai hacía que valiera la pena.

 

***

 

Una vez llegados todos al pueblo, todos los del lugar parecían mirarlos raro casi como evitándoles. Pasaron por las calles sin que nada cambiase, o al menos hasta que Ryu explotó.

-BASTA. -Los rayos del muchacho sacudieron tiendas y tenderetes, destrozándolos en el acto- Basta… ¡Todos vosotros!

Su mirada es inquisitorial, amenazante, y señala a todos y cada uno de los pueblerinos presentes. La voz de sus gritos son truenos que aturden las mentes de todos.

-No sois nada más que embusteros. ¿Cómo os atrevéis a pensar tales cosas de la muchacha? ¿A caso la conocéis? ¿Sabéis lo que debe soportar por su condición? BASTA.

Sacudiendo sus brazos para desahogar un poco de su rabia, los rayos cayeron del cielo también. El cráter fue pequeño, pero no así su potencia. El viento levantó todavía más puestos que los destrozados por su explosión de electricidad.

-Antes de hablar de alguien… Hablad con él. Hablad de verdad.

Y se marchó sin usar su poder. Ryu caminó todo lo rápido que pudo con tal de escapar del pueblo. Su mente debía tranquilizarse.

Sus compañeros se preguntan la razón de este arrebato, aunque Jak conoce la habilidad de Ryu. Él es el único que relacionó ambas cosas.

Jak les tranquilizó y pidió ir a buscarlo. Todos fueron a acompañarle, aunque Yami se adelantó con su poder se oscuridad.

-¿Crees que Yami se peleará con Ryu? -Pregunta Shizen-

-No creo. Yami tal vez sea agresiva, pero cuando alguien está así de mal… Hasta ella puede ser amable. -Le contesta Kai con su alentadora sonrisa-

 

***

 

Tras algunos minutos de búsqueda por los márgenes del pueblo vieron a los lejos unos fuertes destellos, y hacia ellos se dirigieron. En efecto; Ryu y Yami combatiendo con ferocidad.

Ninguno podía ver nada con nitidez, tan solo luces y sombras chocando entre sí a todo su alrededor. Las chispas que cada colisión dejaba tras de sí atrapaban las mentes de todos en aquel mágico escenario, que para nada pareciera un campo de batalla.

La magia desapareció del ambiente para regresar a sus dueños, la luz y la oscuridad con forma de brillantes esferas. La tensión se palpaba, y se notaba el desenlace: una última colisión.

Las esferas, conforme se acercaban, iban recuperando su forma humana. Inclinados hacia delante y con sus puños preparados. Al momento del golpe ambos tocaron suelo, sus troncos se retorcieron para acumular un poco más de fuerza, y entonces soltaron sus puños. En el choque saltó un precioso sombreado que les envolvió a todos. Un sombreado que se movía en el viento, luces brillantes y sombras relajantes; todo esto mientras los dos rivales se miraban a los ojos con sus miradas de determinación y sus sonrisas más brabuconas.

Habiendo terminado el encuentro separaron sus puños y con ellos se llevaron aquel precioso ambiente. Ambos, manteniendo visibles unas sonrisas de relajación, volvieron con el grupo. Ryu abrazó a Jak y a Kai, y al abrazo se unió Shizen junto con Sona.

Vamos, Yami. Únete. Es muy agradable. -Le dijo a su mente-

La chica no parecía por la labor, pero con un nuevo gesto de cabeza se decide a ir.

-Así que… así se siente.

Ryu podría ser tan mezquino para espiar sus pensamientos en un momento como este, aunque no lo hizo, pero se le pasó por la cabeza.

-Juntos solucionaremos todo esto. -Dice Ryu con grandes ánimos-

-¿Esto? -Pregunta Jak pensando que se refería a su problema-

-Las Diez Luces. Debemos vencerlas para hacer que el mundo pueda ver la paz, ¿no? Para eso luchas. Se nota que mi maestro es un verdadero héroe. Un verdadero dios.

-Pero… sin el poder no podrá ser el héroe que necesitamos. Tenemos que ayudarle. -Le dice Yami sin palabras-

-Por supuesto. Haremos lo acordado.

Nadie cuestionó al abrazo y todos lo disfrutaron, ese calor que solo el aprecio de tus cercanos puede dar. Al separarse, todos sonreían con tranquilidad.

-Bueno… -Empieza Jak- ¿Qué hacemos ahora?

-¿Volvemos con Aru? Todavía hay una cosa que quiero preguntarle. Así hacemos algo de tiempo hasta cenar. También podríamos pasar la noche en su cabaña y de allí… no sé. ¿Ir al sur? Seguro que hay algún problema en que podamos ayudar.

-Buena idea. Sí. Me gusta. También le preguntaré algunas cosas. -Dice Jak, bastante más animado- Esos brillos… Creo que he entendido un poco el mensaje.

 

***

 

Y regresaron para la cabaña. El sol ya estaría cerca del horizonte; tal vez siete o diez dedos por encima cuando llegaron. Nada más acercarse, Anna les saludó a todos y preguntó por la visita al pueblo, Jak no dio detalles, pero dijo que no fue mal. Ryu fue directo al interior para hablar con el chamán.

-Sé que el Taok proviene del alma, de la unión del mundo con alguien. Pero… ¿Conoce alguna forma certera de restablecer ese vínculo?

-No. Tan solo las leyendas que todos, creo. ¿Conoces la de las montañas de puntas negras? Se dice que su agua cura cualquier aflicción, incluso la de las almas en pena. Pero yo no puedo hacer nada. Solo puedo dar los consejos que las almas necesitan, no tengo entrenamiento más allá de esto.

-¿“Más allá”? ¿Hay alguna forma de que un chamán pudiera devolver el vínculo con un elemento?

-Lo habría, sí. En teoría, pero debería tener un poder superior a los dioses. Debería ser un chamán que comprendiera el alma en toda su extensión, lo cual es completamente imposible… me temo. Jak solo podrá recuperar su poder cuando recupere su unión con la tierra, “el elemento más puro y lleno de imperfecciones”. Eso decía mi maestro.

-Supongo que solo tenemos esa opción. Gracias de todas formas.

El muchacho salió con una sonrisa como si hubiera obtenido una buena noticia, pero Yami podía ver en su corazón. Ambos estaban listos para dar pie a su decisión.

El siguiente en entrar fue Jak. Su rostro cambió completamente al cerrar la puerta; de ese ligeramente animado a un sombrío y decaído semblante.

-¿Qué clase de conflicto ves en mi interior? Si no es con la bestia… ¿Entonces qué?

-Es extraño, porque con tus demás compañeros estaba bastante claro. Yami quiere destruir su pasado, Ryu demostrarse algo, pero tiene miedo de no estar a la altura y Kai… Bueno, supongo que ese tema es mejor que se atreva a hablarlo contigo. Pero tú… no comprendo si es por tu pasado, presente o futuro. Mi única opción es que todavía no sabes quién eres, pero que si sabes lo que quieres. Es una circunstancia extremadamente rara, y que puede dar como lugar disputas internas como las tuyas. Y en tu caso es todavía más peligrosa, porque restringe tu poder. Pero te repito que ser un líder es más que dar golpes a los enemigos.

-“Un líder es aquel capaz de unir corazones”. Sí. Ahora recuerdo que alguien me lo dijo un día, justo antes de no volver a verle.

El chamán asiente, que junto a su mirada la interpretación es extensa, pero Jak lo entiende como que está preparado para proseguir su camino.

 

***

 

En el tiempo que hubo hasta la hora de cenar y el posterior momento de dormir, el grupo pasó el rato por el pueblo; excepto Ryu y Yami que quedaron con Aru. Anna acompañó al resto, y parece que los pueblerinos estaban más amables con ella; incluso ella lo dijo al regresar.

Ya durmiendo, todos estaban recostados en el suelo de la cabaña con algunas pieles a modo de mantas. Entre la oscuridad se veían andar dos sombras que se detuvieron al escuchar la voz del chamán.

­-Puedo leer las almas, es casi como la mente. ¿Por qué os marcháis?

-Calla, o despertarás a Jak. -Dice Yami sin alzar la voz-

-Su mente tardará en regresar. Su sueño es muy placentero. No os preocupéis, pero… Por lo menos decidme el motivo de vuestra marcha.

-Debemos encontrar el modo de recuperar el poder de Jak. -Contesta Ryu con una voz seria y potente- No podemos dejar que pase demasiado tiempo hasta que pueda pelear con todo su poder. Iremos a las montañas de puntas negras. Si eso no resulta… Buscaremos a un chamán capaz de hacerlo.

-Vuestra misión será digna de canción. -Asiente con pesadez- Id con cuidado. Yo me encargo de comunicar vuestra marcha a los demás. “No dejéis que muera un dios”.

Ambos jóvenes se sorprenden de que haya dicho lo que pensaban, pero eso no se interpuso en su partida. La puerta no hizo ruido al abrir y al cerrarse.

 

***

 

Por la mañana, aquellos que todavía quedaban dentro, se despertaron y con rapidez notaron la ausencia de sus dos amigos.

El chamán dio rápidamente una carta a Jak, antes de que él pudiera preguntar nada.

“Siento tener que dejaros. Habéis sido una gran familia, incluso para Yami, pero es hora de que andemos nuestro camino. Jak, me enseñaste mucho en nuestro encuentro y ahora es hora de que te devuelva el favor. Ahora… es tu turno de hacerte más fuerte de nuevo”

Jak lo leyó para sí y lo devolvió al chaman con una sonrisa al borde de las lágrimas.

-También me pareció oír algo cuando se iban. -Dice Aru- “Él es un héroe, y volveremos cuando nosotros estemos a su altura”. O más o menos fue esa la idea de lo que escuché. Estaba algo dormido, así que también puede que lo soñara. Ya sabéis… esto de leer las almas… También se mezclan con los sueños.

-Comeremos algo y nos iremos. -Dice Jak sin ganas de hacer demasiadas cosas-

 

***

 

La comida corrió a cargo de Anna y Aru, y durante la comida en el pueblo no hubo demasiadas palabras. El chamán veía claramente el estado de sus amigos y se vio obligado a interferir.

-Ellos se marcharon con un único objetivo. -Con esto, todos fijaron en él su atención- Crecer, crecer de verdad. Tal como tú, Jak, lo has hecho durante este corto tiempo. ¿O acaso me equivoco? -Su mirada es casi hiriente, aunque sepan que es ciego-

-Ellos… Quieren demostrarme de lo que son capaces. Ellos… -Sus gimoteos y sacudidas parecen las de un niño, y Kai intenta calmarle- Me recuerdan a Hide… no quiero perder a nadie más. Ellos son mis mejores amigos, y no quiero perder a nadie.

-Vosotros sois sus mejores amigos también. Su nueva y amada familia, y no permitirán que su debilidad les impida veros de nuevo. Ellos no perderán, ¿o es que no confías en sus poderes y tus enseñanzas?

-Pero… -Comienza a relajarse- Si yo no pude enseñarles nada. Peleamos una vez y no pude darle ningún consejo.

-Eso mismo pensabas tú de Hide. -La tensión se reflejó en todos- Que él no hacía nada más que molestarte, que no quería aprender, pero… terminaste siendo tú el que aprendió. Para ellos dos fue igual. Solo con estar al lado de alguien se puede aprender, igual que tú aprendiste a sonreír. ¿Verdad?

Jak quedó parado, tal como sí no sintiera nada ni dentro ni fuera de su cuerpo. Una sensación de paz que estremece tanto su cuerpo que no le deja sentir nada y, con esa sonrisa de Aru tan simbólica, se levantó con el plato limpio ya.

-Os agradezco mucho por todo lo que habéis hecho por mi familia, y espero volver a veros pronto. Nos marcharemos para lograr derrotar a esas Luces. -Muchos de la taberna se le giraron, sorprendidos, pero ninguno agresivo-

Los rumores corrieron rápido por el lugar, sin importarle en lo más mínimo a los que quedaban del grupo. Ellos se marcharon usando el coche; ahora son pocos y es la única forma de moverse rápido.

 

***

 

Kai recordaba la primera vez en la moto, al igual que la primera vez que Jak movió las arenas, recordó un poco los tiempos y los mapas. Esa fue la razón de que le resultase raro el tiempo que tardaron hasta detenerse. Pararon en el pueblo del herrero.

Kai miró a su compañero con dudas. Ella pensó que irían directamente al bosque.

-Creo que Shizen debería quedarse un tiempo con Naomi. -Dice Jak- Ahora somos muy pocos y no podríamos cuidarte si nos metemos en problemas. Lo siento.

-Pero… Pero yo soy fuerte. Puedo protegerme yo solo. -Shizen saca su kusarigama, pero al intentar blandirla de alguna forma Jak le interrumpe-

-Sé que eres fuerte, pero no lo suficiente para este viaje. Creo que deberías quedarte y entrenar un poco más. Aquí podrás ser feliz.

Se alejan del coche, con Shizen un poco deprimido, y llegan a la herrería. Durante el trayecto, Shizen no quiso jugar con Sona pese que ella rondaba a su lado. Kai no podía dejar de pensar en la razón de esto si Jak es tan poderoso, pero ella no conocía la verdad.

Al llegar y explicar lo sucedido a la familia no le costó mucho aceptar al pequeño, pero para Shizen esto significaba una derrota. Ni las palabras de su amiga lograban animarle.

-Shizen, ven aquí. -Le dice Kai, arrodillándose- Jak está preocupado por ti, lo sé. Él puede ser muy fuerte, pero está preocupado de que solo él no sea suficiente. Tienes que hacerte muy fuerte para que no tenga que preocuparse. ¿Sí?

La mirada de ilusión del pequeño tranquiliza a ambos, y Shizen fue con Naomi y su padre, a la vez que Jak se marchaba. Kai tardó unos pocos segundos en reaccionar e ir tras él.

-¿Por qué le dejamos aquí? Podríamos protegerle, aunque solo seamos tú y yo. Incluso Shizen podría ayudar.

-Te lo explicaré en el taller. Ahora sube. -Desplegando la moto-

El viaje hasta allí fue extremadamente silencioso e incómodo. Jak podía sentirlo fácilmente en el sentimiento que transmitía el agarre de Kai.

 

***

 

Para cuando llegaron, el sol asomaba por encima de los árboles del claro, de los que quedaban después del ataque.

-¿Puedes decirme que pasó aquí? -Kai está atemorizada, aunque sabe del poder que tiene Jak, el miedo que sintió en el momento del ataque la recorre de nuevo- ¿Cómo pudiste ganar a todos ellos?

-Ya no podría. -Dice él sin mirarla, dándole la espalda-

-Mi bosque… -Dice la máscara antes de caer del hombro- Mi casa… Mis pequeños… No os preocupéis, ya he vuelto. Yo os curaré.

Y con la madera de su rostro cayendo como lágrimas, el espíritu se pierde entre la devastación.

-¿Cómo que ya no podrías? No entiendo.

-Ya no tengo mi poder. Ya no controlo la tierra. Ya no puedo protegeros. Por eso dejé a Shizen con el herrero. Tú… -Su voz no quiere salir, pero la fuerza- Eres lo único que me queda.

-Jak… Tú me diste el colgante de tu madre. Tú confías en mi de verdad, claro que no voy a dejarte. Ahora puedo ser tu heroína. -Dice dándole un abrazo por la espalda, un abrazo que recupera el ánimo de su compañero, al menos, por un momento-

-Pero en este estado no puedo hacer frente a las Luces. No puedo cumplir mis promesas. ¿Qué clase de héroe soy si no lo logro?

-Has logrado cumplir la promesa que hiciste conmigo. Eso te convierte en mi héroe, ¿sí?

Kai refuerza su abrazo, y por un momento siente como el cuerpo de Jak tiembla. ¿Sería por la alegría, por la emoción o por frustración?

-Entrenemos.

Esa palabra fue fría y sin emoción, pero de cambiar la situación se encargaría Kai.

Una vez en el claro, al que la devastación de las máquinas no llegó, ambos se preparan. Kai saca las armas que recibió de Naomi, y Jak busca en su bolsillo para sacar uno de esos aparatos del tamaño de un botón. Lo coloca en su palma y lo activa. Tras el brillo, es una espada de un filo y sin guarda lo que queda.

-Siempre me han gustado más las espadas. -El ánimo parece recobrar fuerzas en él, aunque eso no hace que lo haga en sus movimientos-

Kai lograba encontrar aperturas, aunque Jak seguía ganando en velocidad por poco. Los ruidos a su alrededor son más constantes de lo que eran en sus anteriores entrenamientos, y eso pone algo nerviosa a la joven.

-¿Antes había tantos animales?

-Sí, pero no se me acercaban. Podían notar la fuerza de mi poder. Ahora para ellos no soy más que un simple humano. -Es en este momento, al decirlo, que pierde el ánimo que usaba para pelear- Descansemos un poco.

-Pero ni siquiera se me han calentado las piernas. -Dice con molestia- ¿Por qué no puedes ser como el Jak de después de la pelea contra Úrogan? Espero que no se lo tome a mal.

-No sabía lo que era perder a alguien, y seguía teniendo mi poder. -Intenta ser esquivo-

-Pero tu poder no sirvió de nada en esa pelea. Tuve mucho miedo.

-Pero… yo… si no tengo mi poder… Dependo por completo de mi bestia, y no puedo dejar que se haga más fuerte. Logré controlarla junto con Shizen, pero…

-Tu poder… jamás se irá. -Guarda sus armas mientras se acerca a él, por la espalda- Porque es tuyo, y solo tuyo. Anímate un poco… por favor.

El abrazo vuelve a inundar su cuerpo con esa cálida sensación, pero algo le heló la sangre. Un suave gorgoteo que él podía identificar con facilidad; y actuó sin pensar.

El animal, una especie de cuadrúpedo peludo con apariencia cánida, se abalanza por la espalda de Kai. Ella cayó al suelo por la mano de Jak, y su otra mano quedaba incrustada entre las costillas del animal. Jak tenía un rostro moldeado por la ira y la rabia, y la bestia no podía ausentarse de esta escena. Su ojo rojo estaba desde que escuchó al animal.

Este depredador no tardó siquiera un segundo en morir, las costillas rotas perforaron todos los órganos de su pecho, aunque a Jak le costó mucho más regresar a la normalidad.

-¿Ves? Siempre me salvas. Eres un héroe. -Dice ella mientras Jak intenta domar a su bestia una vez más- ¿?

La duda aparece cuando él no responde, ni siquiera con un aliento o gesto, tan solo jadea y se encorva.

 

***

 

-Ja…k. ¿Por qué estás así? He salvado a tu chica. Deberías estar agradecido. Ahora podrás hacer lo que… siempre has querí…do.

-Nunca te dejaré ponerle un solo dedo a Kai, maldita bestia. En el momento en que sepa cómo deshacerme de ti, date por muerta.

-Y tú dile adiós a tu querida hembra. Sin mí… ya sí que no podrías hacer nada. ¿Qué te quedaría? ¿Volun…tad? Me parece que el golem se la… quedó también. Sin mí solo serías una presa más para el arenero. ¿Recuerdas al escorpión? ¿Qué habría pasado sin mí? Y es cierto… Ahora, sin la tierra, no puedes llamarlo para que acuda a tu rescate. Mira que puedes ser patético. El Taok de la tierra me molestaba, pero me molesta más esta actitud de… “presa”.

 

***

 

Kai, asustada incluso, se había puesto al frente de Jak. Le mira con preocupación, y es que su expresión no dejaría menor reacción. Ojos abiertos y mirando a la nada bajo sus pies, un cuerpo completamente rígido y preparado para la pelea. El blanco de sus ojos es más aterrador incluso que el rojo de su derecho.

-¿Por qué tienes el ojo rojo? -Solo silencio- ¿Tienes ganas de llorar? -Su preocupación le hace reaccionar, o eso piensa-

Las manos de Jak apresaron sus hombros, con una fuerza hiriente, y su mirada se clavó en sus ojos. Una mirada que no se parecía en lo absoluto a una persona. Unos ojos que llegaban a lo más hondo del alma, al miedo puro y la agitaba; la mirada de un verdadero depredador.

No… cálmate. Es él. Jak no me haría daño, ¿sí? -El rostro de su compañero se le acercaba, relamiéndose y dejando ver esos fuertes e intimidantes colmillos. Ya cerca del cuello, la mente de la chica parecía rendirse a la realidad- ¿Esto es la bestia de la que hablaba con Shizen? ¿Por esto no quería tener a nadie cerca?

Todo su cuerpo se heló de terror cuando sintió los dientes de Jak sobre su piel, sobre su desprotegido y vulnerable cuello. Sus dientes se hundían sin desgarrar la piel, casi como tanteando, y haciendo que, de haber sido posible, se orinase. Pero…

Algo cálido sintió Kai, aunque ello no la relajó para nada. La lengua de la bestia acariciaba las marcas de sus dientes sobre el cuello, un suave y cálido estímulo que la hace quedar más estática que antes. La mano izquierda de la bestia se apoderó de la mitad del cuello mientras hincaba los dientes sobre la otra.

Un leve suspiro, aterrado y sin fuerzas, hace vibrar algo dentro de Jak, algo que le da el control por unos momentos.

-Yo… Lo siento. -Su mente volvió e intentaba ubicarse en la situación, una situación que le echa para atrás. Tanto le sorprende que cae de rodillas implorando perdón- Perdóname… Yo… la he mordido… ¿Por qué? ¿Por qué soy tan débil?

Sus dientes castañeteaban con miedo y llanto, sus manos temblaban al igual que sus piernas. Intenta encogerse todo lo que puede, pero sabe que ahora nada en el mundo podría quitarle el miedo, podía sentir el temor que ella tiene porque él mismo lo vio reflejado en los ojos de los otros.

-Yo… -Continúa Jak- ¿Te he hecho daño? -Dice con la cara entre sus manos, pegadas al suelo-

Escucha sus pocos pasos que da para ponerse justo en frente, también cómo sus ropas de cuero se mueven para agacharse. El terror de las palabras que vaya a decir es lo que más anuda su garganta, lo que más rasga su pecho.

-Eres como un gato asustado…

La caricia sobre su cabeza hace que su llanto se escuche, un llanto que espantó a los pájaros de alrededor. Una sensación que, pese a que relaja su cuerpo, le deja tirado en el suelo sin fuerzas para levantarse o moverse.

-Tranquilo, Jak. Estoy bien. No ha sido ni un arañazo. -La felicidad del muchacho no le deja apreciar el temor y temblores de Kai, que intenta levantarle, pero es imposible-

Fueron un puñado de raíces que crecieron bajo él y le pusieron de nuevo en pie las que lo lograron, con sus ojos enrojecidos por el sollozo y la mirada vidriosa.

-Yo… Yo… Entrenaré para controlarlo. No me verás hasta que lo logre, pero siempre te protegeré. Lo juro. -Dice entre lágrimas apresando las manos de Kai entre las suyas, tan cálidas como lo sería un abrazo- Yo… Mantendré mi promesa. Te protegeré, incluso si es de mí mismo.

Y así la bestia, ahora con el corazón de un hombre, dejó a la chica en el claro y se adentró en el bosque en busca de su camino, del camino del héroe.

Kai, sorprendida y asustada, a la par que impresionada, por esas últimas palabras, cae de rodillas. Su respiración intenta relajarse de la tensión acumulada por el terror de esos segundos.

 

***

 

Al día siguiente Kai amanecía en la cama y parecía dolorida de la espalda. Caminó hacia la ventana y apreció el fuego y la comida en la hoguera. Antes de salir buscó por el taller algo muy concreto, una funda o soporte para la espada que Jak dejó ayer en el suelo. Al final lo encontró, un cinturón con un par de amarres directos a la espada; bastante incómodo.

Salió sin muchas ganas, mirando a su alrededor para notar si la espiaba o no, pero no logró nada. Intentó comer, pero no tenía siquiera ganas, y algo llamó su atención. Ella sabía que no era Jak, había aprendido a reconocer sus pisadas; es Shizen, que se sienta a su lado.

-Sé que debes tener miedo. No muchos han visto así a Jak, y los que lo hicieron murieron en el acto. Jak se está esforzando mucho.

-Lo sé, y por eso no tengo miedo. -Una pausa, donde el espíritu puede ver a través de la pequeña mentira de su amiga- Él… ¿puede escucharnos?

-No. Está demasiado alterado para hacerlo. -La sonrisa de Kai le hace preguntar- ¿Qué quieres decirme?

-Solo que… si no hubiera sido la bestia, sino Jak, quien hubiera hecho eso ayer… me habría gustado.

Se vio claramente como los ojos de la máscara se abrían, la madera se dilató y su cara cayó al suelo. Su boca se abrió, se desgarró dejando ver esas negras fauces, y dejó salir una duda ahogada.

-¿Qué? ¿Es en serio? -Dice recogiendo su rostro con lentos y torpes movimientos-

-Sí. Pero no se lo digas. Siempre me ha gustado cuando se atrevía a tocarme. Una caricia, un abrazo… Desde esa noche ya no le tengo miedo, y desde hoy tampoco le tengo miedo a esa bestia. Jak es más fuerte, Jak siempre ganará contra ella, y él nunca me haría daño. Pero, el no poder ayudarle ahora… eso es por lo que peor me siento.

-Kai… Tú… No sé si lo entenderás, pero… ¿tú…? -El gesto que hace con sus manos es fácilmente entendible, y provoca un rostro de pesadez en ella-

-Sí, y, de nuevo, ni una palabra a Jak. Quisiera entrenar un poco, pero sin Jak…

-Habría dos problemas. -Capta toda la atención de Kai- Jak estaría demasiado obsesionado con controlar su bestia y no lograríais nada, y el otro es que seguramente no lograse controlar los sellos.

-También escuché eso antes, pero… ¿Qué son esos sellos?

-Los sellos… -Toma una pausa para pensar, y mueve su extraña mandíbula como si mascullase algo hasta que comienza a hablar- Los humanos son seres extraños, capaces de mucho más de lo que ellos mismos creen. Cuando los humanos sobrepasan los límites de sus mentes, se dice que “tocan” los sellos. Cuando los humanos pueden modificar o amplificar ese poder, o esa habilidad, se dice que los “dominan”. Jak es de los pocos humanos que he conocido que dominan tres sellos, y otros dos que puede tocar.

-¿Cuántos sellos hay? ¿Y de qué tipo?

-Yo he visto siete, pero conozco diez. Esos tres no sé qué efectos tienen, por lo que… El primer sello es el del cuerpo, permitiendo al usuario controlar la energía del mismo, sanarse rápido y, al dominarlo, capaz de aumentar enormemente su masa muscular, o reducirla, conforme quiera. Jak siempre lo usa cuando se convierte en bestia, por eso se hace tan grande e intimidante. El segundo sello sería el de la vista, el tercero el del oído, el cuarto podría llamarse “instinto”, el quinto es el sello del alma, y el sexto el de la destrucción. Creo que los nombres hacen una buena idea de su función.

-Sí, me imagino. ¿Podría yo llegar a dominar alguno? -La emoción se abre paso por el temor-

-Claro, todos podrían llegar, al menos, a tocarlos. Incluso Hide tocó el sello del cuerpo y el instinto en aquel bosque, cuando me dejasteis en la cabaña, solo… sin conversación.

-Ni siquiera sabía que estabas vivo. -Ambos rieron, y Shizen podía mover sus labios torpemente-

La conversación fue relajada, y permitió a Kai seguir el resto del día con un poco de ánimo, aunque, sin poder ver a Jak ni a Sona, se sentía tan sola como en su anterior casa.

 

***

 

Después de la comida, donde no escuchó nada más que el viento y los pájaros, se marchó a su habitación y, sosteniendo el colgante de cuarzo por la cuerda, queda ensimismada en aquella gema.

-Él por lo menos conoció a su madre. Me gustaría haber podido conocerla. Por cómo habla… debió haber sido una mujer fantástica. ¡! Yo… ¿Por qué pienso en estas cosas?

Una madre, ser una madre, una buena. En eso pensaba Kai. Eso mismo la sorprende y la alegra, pero al mismo tiempo la apena.

 

***

 

En la noche, con Kai en la cama, Jak se acercaba al taller con solo su ropa interior, cubierto de heridas y barro.

-No puedo controlarla… después de todo no puedo. Soy demasiado débil. Debería solo rendirme y hacer lo que siempre he querido.

El ojo de la bestia se mostró y su figura se asemejó a una. Empezó a caminar con fuerza hacia la puerta, pero, a los pocos pasos, quedó atado y colgado bocabajo por las raíces. Shizen se mostró al instante bajando del tejado.

-Chico… ¿Dónde queda esa determinación de un dios?

-Yo ya no puedo ser eso. -Su bestia desaparece, pero la tristeza persiste-

-Te diré unas palabras, espero que sepas apreciarlas. -Agarra a Jak por las raíces más próximas a su cuello, y lo deja frente su máscara- A Kai no le provocas miedo, solo lástima y preocupación. Ya sabes lo que pienso de eso. -Su enfado es claro, y Jak asiente- Y… ¿Para qué sirven las manos? ¿Los puños, los brazos o las piernas? Dímelo.

Aunque Jak no comprendiera nada, él respondió lo primero que le vino a la cabeza, tal como Shizen realmente quería.

-Las manos sirven para crear. Los puños para destruir. Los brazos para cargar y las piernas para avanzar.

-Piensa un poco más. ¿Para qué sirven los brazos?

-Para… ¿Abrazar? -Dice, casi como desvelando algo frente a sus ojos-

-Y, los puños. ¿No son acaso lo mismo que las manos?

-Cierto. Muy cierto. -Las raíces le sueltan, ya una vez derecho y con los pies en la tierra- Yo soy las manos, los brazos y las piernas. Mi bestia son solo mis puños.

El golpe que conecta contra su cabeza no es fuerte, solo llama su atención.

-Mal. Jak. Tú eres todo, la bestia no es nada. Debes aprender que, siempre que seas tú, siempre que seas este hombre que solo quiere proteger a su familia y dar una buena sonrisa a todos los que le importan y rodean, entonces, la bestia no será nada más que una herramienta. No intentes encontrar la debilidad de la bestia, intenta encontrar las tuyas.

-Shizen… -Su sonrisa es triste y parece al borde del llanto- Empiezo a pensar en ti como un dios de la sabiduría.

Con un sentido y simple agradecimiento, Shizen, le deja pasar dentro del taller. Jak respiró hondo antes de subir las escaleras y llegar al cuarto de Kai, donde ella estaba recostada en la cama. Estática y con la mirada hacia el techo, completamente dormida.

-¿Lo entiendes? -Dice mirando ese rostro molesto recostado en la cama- Es por este sentimiento que debemos pelear. Por esta debilidad que nos fortalece. Por nuestro instinto más primario y esencial. -Un suspiro de tranquilidad que relaja sus hombros, y con el que después se agacha a la cabeza de la cama- Siempre te protegeré, Kai.

Un delicado beso en su frente alegra el rostro de la joven, y contenta a la gata que observaba desde los pies de la cama.

-Vamos, bestia. Ayúdame a convertirme en un verdadero héroe.

Con esas palabras se marcha para pasar la noche fuera, entrenando, y haciendo que, por la mañana, Kai se despertase con la duda de si ese beso fue un sueño o no.

 

 

 

 

 

***GRACIAS POR LEER***

 

 

 

 

Continuará en:

La Sombra de Las Diez Luces: El sendero del Héroe

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