La Sombra de Las Diez Luces: El camino de la Bestia_Capítulo 13 – Símbolos, pruebas y temor – Editado
Capítulo 13: Símbolos, pruebas y temor.
Todos caminaban hacia aquella montaña roja, donde la chica decía que vivía con su padre. Jak camina a la espalda de todos, comprobando su dolido cuerpo y sorprendiéndose de la falta de heridas.
-Supongo que la luz de Ryu también puede sanar. Qué bueno es eso.
Un pueblo se levantaba a la vez que la montaña, hasta su falda. El vapor se podía contemplar desde la gran lejanía y Anna parecía explicar las acciones del pueblo para usar ese vapor, pero tan solo a Kai y Shizen les parecía interesante y escuchaban.
-Hacemos que el vapor se mueva por el conducto que queramos y así mueva unas palas. Esas palas, al girar, generan la electricidad que necesitamos para ciertas cosas. La usamos en las fraguas y alimentar algunas máquinas que tienen.
Las miradas de esos dos que escuchan resplandecían con la emoción de la novedad, mientras que al resto parecía darles igual.
Shiro, por otro lado, sin estar dentro del grupo de nadie, parecía ausente, moviéndose con el viento que levanta el movimiento de sus compañeros. Sus ojos no tienen brillo y su aliento se escapa sin ganas siquiera.
Llegando ya al lugar, la gente saludaba a la guía y cruzaban algunas palabras. Preguntaban por sus nuevos amigos, también alguno por su padre, otros sobre algún tipo de trabajo especial; pero ella no se desvía del camino a su casa. Su hogar estaba bastante apartado del pueblo. Ellos lo atravesaron y caminaron junto al borde del volcán hasta ver un pequeño terreno de arena blanca, rodeada del rocoso suelo del lugar, donde se erigía una pequeña cabaña de mimbre y hierba seca como techo.
-La casa de mi padre. Vamos a saludar, le damos las cosas y os enseño un poco el pueblo. ¿Vale?
-Preferiríamos volver a nuestra casa y entrenar un poco más. Tenemos que volvernos mucho más fuertes para conseguir lo que queremos. -Dice Ryu, con gran ímpetu-
-Entonces perfecto. Esa será vuestra recompensa, ¿vale? Mi padre es genial dando consejos para que la gente crezca.
Con todos llenos de curiosidad entraron, casi empujando a la chica. La cabaña podía albergarles a todos, pero ciertamente muy pequeña para una vivencia agradable. Las pieles que servirían de abrigo están esparcidas por doquier, especialmente en un montón en una esquina.
-Papá, ya traigo tus cosas. He conocido a unos amigos y quieren consejos. ¡PAPÁ!
Del montón de pieles emerge, lanzando varias de las mantas, una gran cabellera blanca como la ceniza, alborotada y voluminosa. Al girarse este pelo, un rostro se distingue a duras penas. El bigote y barba, con semejante flequillo, solo dejan ver unos labios casi pardos y unos ojos algo hundidos.
-Anny, ¿ya has vuelto? Es mucho más pronto de lo que pensé. –Tantea a sus acompañantes- Aunque es normal si tienes a semejante mago de luz.
La sorpresa sacude todos sus corazones.
El viejo se rasca el pelo, que no deja de quedar en esa especie de bola blanca despeluchada. Mastica algo que tuviera en la boca y se acerca hacia todos ellos. Sus ropas son de las mismas pieles que usa de manta, dejando ver solo su cabeza y el brazo con el que usa un bastón.
-También entiendo perfectamente que necesitéis ayuda, especialmente vosotros tres… ¿cuatro?
Los señalados se lo esperaban, puesto que el poder siempre atenta con desequilibrar la mente. Jak le mira con algo de indiferencia, dada por su experiencia; Ryu con algo de emoción por seguir su crecimiento y Yami… ella le mira con desprecio.
-Señor. –Dice Ryu- Tengo una pregunta que hacerle.
-Pero chico. La mente casi nunca sabe lo que quiere el corazón. Me gustaría hablar con cada uno a solas. Los que no crean que deban hablar conmigo… pueden rechazar la oferta de mis consejos. Pero… lo siento, ¿Qué querías preguntar?
-Puede que no sepa lo que quiere mi corazón, pero quiero ser el primero en hablar.
Con un gesto del bastón, Jak y Anna despejan el lugar.
-¿Quieres hablar sobre la oscuridad que brota en ti?
-¿Tanto se nota? –Dice con un miedo que quiebra su alegre y confiado rostro-
Jak no quería interferir con la charla, ni con nada. Se alejó de todos, al margen de la arena para entrenar su concentración. Todos le miraban sin entender lo que hacía.
-Mi padre es muy sabio. Es el mejor chamán que he conocido en todos mis viajes.
-¿Chamán? –Dice Yami con sorpresa y algo impresionada-
-¿Qué pasa porque sea chamán?
–¿Ni siquiera su hija lo sabe? Un padre que oculta un secreto así… seguro que no es tan horrible como el mío, pero no puede ser bueno.
-Eso Yami. ¿Qué pasa? –Pregunta Kai, junto con la mirada atenta de Shizen-
El espíritu de la máscara habla con Jak, pero él parece ignorarle con la excusa de entrenar.
–¿Has visto como me ha detectado sin casi esfuerzo? Creo que puede ser un buen aliado en esta batalla. Habla con él. Sus palabras te guiarán por el camino correcto.
Shiro no hablaba ni participaba, su atención residía en la puerta de la cabaña y en su ave, la que no se ha alejado casi ni para comer en lo que lleva en el grupo.
-Debo hablar con ese hombre. Puede que me diga algo… cualquier cosa sobre Hide. Debo conseguir al menos una pista sobre qué le pasó. Sé que no está totalmente muerto. Puede que lo de Ryu fuera una mentira, pero él no mentiría sobre la posibilidad de que estuviera vivo… ¿Verdad?
De nuevo, el calor del fénix frenó las lágrimas de la chica, destrozada cada vez que recuerda la escena, el calor y el dolor.
La puerta se abrió y Ryu salió; salió con su típica sonrisa, pero Yami le caló al instante. El mago de luz apestaba a dudas. Jak se acercó rápido a Ryu y le dijo unas palabras para luego juntar sus manos en lo que parecía una despedida; después entró y cerró con delicadeza.
-¿Tienes prisa por escuchar algo que ya sabes, Jak?
-Mi reputación me precede, pues. –El anciano asiente- Adelante, di lo que creas que me pueda sorprender.
-Yo no digo nada para sorprender, solo digo las verdades sobre el alma. Ese es el trabajo de un chamán. Bueno… Empecemos. ¿Qué es lo que más te preocupa?
-Mi bestia cada vez me resulta más dócil, aunque intenta devorar mi alma. Mi fuerza crece con cada día que recuerdo algo, y mi entrenamiento refuerza lo que ya he aprendido. Pero… una vez perdí mi poder, me sentí impotente… y mi bestia no quiso salir.
-Confiar mucho en tu poder es devastador. Algún día perderás mucho por confiar en algo que no debes. Lo único en lo que puedes confiar es en ti mismo y en tu corazón. Si confías en ti… en este mundo habrá pocas cosas que no puedas hacer. Pero, por favor, hablemos de lo que te mata por dentro. Háblame de la chica, pero no de la que te acompaña. Háblame de Sora.
La mirada de Jak se afiló, su instinto despertó bajo el control de su voluntad, pero el ojo y los dientes se hicieron notar.
***
En el desierto, Ryu se hizo el centro de atención por lo sucedido con Jak, esa especie de despedida, pues ambos estaban demasiado serios.
-No ha pasado nada. Solo me ha dicho que seguramente deba marcharse un rato después de hablar con el padre de Anna, por eso me ha dado una especie de llamador. Me ha dicho que cuando nos vayamos tenemos que llamarle. Nada más.
-¿Dijo si tenía que ir solo? –Pregunta Kai-
-Por lo serio que se le veía… -Yami- Yo diría que no querría a nadie cerca.
-Y tú, Yami. ¿De qué hablarás con el anciano? -Pregunta el muchacho-
-HEY. –Dice la chica- Mi padre no es tan viejo. Solo tiene cuarenta. Me tuvo ya algo mayor.
-¿Yo? No pienso hablar con él. Nada que me diga puede ayudarme. Solo “una” cosa puede ayudarme, y no son palabras.
La distancia entre ella y todos los demás pareció hacerse eterna, la frialdad de su voz y rostro, esa mirada distante fijada en la arena… Nadie diría que una vez luchó por ellos.
La charla de Jak fue mucho más breve que la del muchacho de luz, y tal como salió miró al grupo, dijo unas palabras y desapareció.
-Que estupidez. –Con su mirada más bestial y su postura más dolida-
Todos quedaron impactados, no solo por la rapidez de la charla sino por cómo salió. Pero, sin darle importancia, Shiro se levantó y entró en su lugar. Todos quedaron pensando en lo sucedido, asimilando y sin tener nada en claro.
-Jovencita… antes de tus preguntas, me gustaría hacer una. ¿Qué clase de pájaro es ese que llevas? Nunca he visto a uno tan brillante.
-Creo que dijo que era un fénix. –Dice sin mucho ánimo-
-Fe-fen- ¿Fénix?
La voz del anciano se entrecorta con la emoción. Una vez su cuerpo le obedeció, se quitó las pieles y quedó al descubierto un torso algo huesudo, pero con músculo, unos pantalones de cuero holgados y con multitud de brazaletes en sus brazos. Cogió varios de esos brazaletes y los usó como lazos para recoger su pelo y sus barbas. Su rostro parecía enjuto, pero ciertamente fuerte. Ahora parecía un verdadero sabio.
-Un honor estar frente a uno de los dioses en persona… Señor del fuego y la vida. Lamento no haberme dado cuenta antes… -Se postra en el suelo, arrodillado y cabizbajo-
El pájaro bajó de Shiro para ponerse frente a él. El calor que desprendía fue gratificante y con claro mensaje para el hombre.
-Por supuesto, señor. Le daré el mensaje. –Shiro inspiró con fuerza, expectante y muy ansiosa- “El fuego no destruye, solo transforma; pues al quemar la madera, no deja de ser “madera” por llamarla “ceniza”.” Ese es el mensaje del señor del fuego. No creo que podamos comprender ahora el significado en este momento, pero si lo pensamos unos días…
-Lo entiendo. Lo entiendo perfectamente… -La sorpresa del hombre es comparable a la de la chica- Ven aquí… Hide… -Sus lágrimas se las llevaba la brisa que entra por los huecos de la construcción-
Al abrir la puerta solo pudieron ver polvo y escuchar una explosión. Después, vieron al hombre perplejo frente la puerta, quien les explicó lo sucedido sin entender nada.
-Solo le dije unas palabras que me transmitió el alma del fénix. Entonces dijo un nombre y se marchó volando.
-Hide… -Susurra Kai-
-¡Ese!
-¿Ves, Yami? Tenía razón, no había muerto. –Reprocha Ryu-
-Eso me da igual, Ryu. –Grita Kai- Lo importante es saber dónde se ha marchado. Tenemos que buscarla.
-Yo diría que eso sería contraproducente.
Todos miraron al hombre, a esa hundida mirada, y por fin pudieron ver sus ojos, pálidos como si fuera ciego por la edad.
-¿Es usted…?
-Sí, soy ciego. Pero puedo ver el alma de todo lo que me rodea. Por eso puedo dar consejos tan acertados a todas las personas que pidan por ellos, a veces incluso sin pedirlos. Hay gente tan obstinada y orgullosa como esa “princesa”.
El cuerpo de Yami se estremeció y en su mirada podía verse.
-Parece que ahora si quieres hablar. Si solo te he dado un cumplido, eres muy guapa.
Yami no le dejó decir más, le agarró y forzó a entrar. La puerta se cerró con fuerza.
-¿Cómo conoces mi apodo? No me vengas con cuentos. Conozco ese tono a la perfección. Tú sabes quién soy.
-Me sentiría mal si no conociera a la “princesa de un ojo”. Eres alguien que ha causado muchos problemas, y no solo en este mundo. Los espíritus están algo irritables desde que te marchaste de casa. Debiste hacer algo que les alteró.
-A mí no me mires. Debió haber sido mi padre, él es el poderoso y el que manipula las almas. Yo solo soy un estorbo para él.
-Un hijo nunca será un estorbo para un buen padre. ¡NO! –Interrumpe a Yami, que intentaba robar el turno, con un grito tal que suena por fuera de las paredes- No puedo decir que “él” sea bueno. Digo que es un buen padre. Si lo piensas detenidamente… no termina de ser lo mismo. Puede que para él… lo estuviera haciendo bien. Piensa en él, y dale una oportunidad. Incluso puede que él sea lo que necesitas para despertar tu naturaleza.
-¿Mi naturaleza? ESTA-ES. Mi naturaleza. La frialdad de la oscuridad es la misma naturaleza que mi padre y toda mi maldita familia.
-La oscuridad… ¿fría? Nunca lo había pensado así. Tal vez tengas razón. PERO. –Su seriedad se impone sobre la mirada de Yami- Piensa… ¿De dónde viene la sombra, y de qué forma puede ser buena? Tal vez así entiendas mejor la naturaleza de tu fuerza.
Ambos se levantaron y salieron.
Todos los poderosos habían tenido ya sus palabras con el sabio, pero había más dudas que debían ser respondidas.
Kai entró, dejando al pequeño junto a la gata y al cuidado de Ryu. El anciano podía ver fácilmente dentro de su alma.
-No eres tan inútil como te crees. Deja que el tiempo pase y alguien comprenderá tu verdadero valor. ¿Tienes algo más que discutir?
-Sí. –Su mirada perdía la alegría, ese brillo que tantas veces protegió a Jak de él mismo; ahora se desvanecía poco a poco por su propio miedo-
***
Jak, dejado por el polvo, queda frente aquel enorme cristal.
-“La familia se atrae, sus almas están ligadas”. ¿A caso eres el alma de mi madre?
Presionando el collar con su mano izquierda, este brilla con una celestial luz ante la sorpresa de su portador.
Él cree haber hallado la respuesta, pero nunca es todo tan sencillo; ¿o sí?
Un sentimiento, abandono, recorre el cuerpo de Jak. Pero no un abandono hacia él, sino por él. El sentimiento de haber abandonado lo que uno más amaba y deseaba proteger con sus manos, pero que solo su ausencia protegería de verdad. Un dolor que hizo trizas su débil convicción.
-¿Quién eres?
Jak parecía invisible para toda la demás gente que cruzaba a su espalda sin inmutarse, aunque este hiciera aspavientos para llamar la atención de los espíritus.
-No lo entiendo… El anciano me dijo que debía volver donde sentí mi conexión más fuerte con mi verdadero yo. Mi verdadero yo… “Mi juventud”. Tal vez deba regresar a la mina.
Su cuerpo no se movía. No podía. Y no podrá.
Jak queda estático frente al cristal, sin ser visto por los demás, sin sentir la conexión con Shizen; cuya máscara puede notar en su hombro derecho.
Su mente divagó, pero su cuerpo no se mueve por mucho que le intente. Solo una salida se le cruza por la mente.
-Si en verdad eres el alma de alguien… Averigüemos de quién.
Su mente quedó casi en blanco, salpicada por trazos de negro cuya figura se moldeaba en extraños círculos adornados con curvas y finos trazos. Su mente se oscurecía y brillaba a la par, despejando las mayores dudas que él tenía. Era capaz de hacer la primera lección del viejo.
Un fogonazo. Solo eso. Tan solo esa miseria llegó a ver Jak, solo un destello frente a él y después nada.
Tras este extraño suceso, él se cayó por la sorpresa, y todos podían verle ahora, o por lo menos se dieron cuenta. Él solo se levantó y usó su control de la arena para ir a la cueva de su familia, a la mina.
-¿Qué ha pasado ahí, Shizen?
-¿Pasado dónde? Si acabamos de pararnos.
El espíritu no mentía, pero eso no era verdad. De cualquier manera, Jak no quería asustarle más de lo que él ya estaba.
-Es solo que he tenido una visión durante el viaje. Estaba frente al cristal, intenté la técnica que me enseñó el viejo, y vi un fogonazo dentro del cristal. ¿Crees que puede ser algo?
-Puede que no tengas suficiente poder espiritual para entrar del todo dentro del cristal. Sí, Jak. También me di cuenta de que tenía algo extraño. Me parecía sentir a alguien dentro.
-¿Le conocías? ¿Te sonaba su presencia?
Con la negación de su amigo, entraron a la mina en busca de alguna respuesta, pero solo hallaron túneles.
***
Con Shiro desaparecida y Kai dentro con el anciano, solo hay cuatro personas a las afueras de la cabaña, de las que Shizen juega con Sona, y Anna solo observa la puerta esperando la salida de la chica. Ryu y Yami, sin mirarse, sienten el aura inquieta de su contrario.
-¿Qué diantres te sucede? –Escucha Ryu en su mente. La voz de Yami le corta el alma con ese tono hiriente-
Él no da palabras, tan solo le dirige la mirada, y ella también. Sus pensamientos se cruzan, pero ninguno tiene claro la razón. En un solo instante, con un solo vistazo, toman una decisión. Ryu corta la mirada, y se dirige al pequeño, le dice que ellos dos se ausentarán y que se quede con Anna y con Kai cuando salga. El muchacho asiente y con ello ambos magos se marchan.
-¿Por qué le pides permiso al pequeño? Que aguante.
-¿Te gusta que te golpeen sin explicación?
-Si me golpean será por algún motivo, solo sé eso. –Y un golpe le llovió en la nuca- TÚ…
-Eso por inmadura. –Su sonrisa no apacigua la ira de la compañera, y la batalla está servida-
-Lo lamentarás. –Su poder se desmide, aunque Ryu no parece con intención de pelear-
-En estos momentos no es necesario pelar. El resultado es demasiado obvio. No lo hagas. –Su mirada no es la risueña que acostumbra, es apesadumbrada y algo oscura-
-Pero yo quiero escuchar tus gritos.
Y ella se lanzó, directa en un ataque del que no ve el esquive. Ryu, ya a su espalda y esperando por el volteo de Yami, proyecta un gran torrente de luz de su mano que despoja a Yami de su oscuridad. Ella quedó sin un ápice de energía.
-¿Cómo puede ser? ¿Tan fácil? ¿Qué clase de “destructor” soy si no puedo ni dar combate a un “luz”?
-No usas tu poder. No estás cómoda usando esta oscuridad, es igual que yo con los rayos. Solo los uso para una potente ofensiva.
-Pero yo solo tengo la oscuridad. No me cabrees más, imbécil. –Se levanta, intentando matar a Ryu con esa mirada siniestra y arrogante-
Quedaron en silencio unos segundos, hasta que Ryu sobrepasó la tensión.
-¿Qué te dijo el chamán? Puede que con eso te hagas más fuerte. Al final… eso es lo que todos queremos. Más poder. Pero… ¿Qué es el poder en realidad?
-Dijo que hablara con mi padre. Que “descubriría mi naturaleza”. La naturaleza de la oscuridad es destruir y devorarlo todo.
Los ojos de Yami, incluso ese precioso y brillante amarillo, caen en un tenue brillo que muere de a poco. La pena se traspasa a Ryu, doliéndose por no dar una buena batalla y terminar así de rápido.
-Él también me dijo algo similar. Dijo que debía conocer al asesino de mis padres, y que entonces sabría si mi sueño se ha cumplido o no. Parece que tenemos bastante en común, ¿no?
Esa mirada de desprecio y asco es un mensaje transparente para el chico, pero él no se amedrenta. La luz que emana de sus palmas no calma en absoluto a la mujer, pero Ryu persiste en su empeño hasta que lo ve inútil.
-Puede que tengas razón, Yami. Pero yo quiero creer en mis palabras. Ya sabes… solo hay una forma de averiguarlo. –Sus miradas se cruzan, y esta vez son demasiado similares- Cumplir lo que dijo el chamán. Tú debes encontrar a su padre y yo al asesino de mis padres. Nuestros caminos se separarán, pero estoy seguro que volverán a converger.
-¿Por qué querrías volver a verme?
La distancia entre los dos era abismal. La luz de Ryu se apagaba y la oscuridad dentro de Yami solo devoraba más su esperanza.
-Porque es divertido pelear contigo. Por supuesto.
Dice el chico frente a ella, cogiéndola por los hombros y sonriendo con su mejor y más resplandeciente sonrisa. Las lágrimas de Yami por poco salieron, pero antes, el muchacho, se llevó un fuerte golpe que le hizo voltearse, y ella le dio la espalda.
-Que idiotez. A ningún usuario de luz le gusta pelear. Todos sois unos santurrones idiotas que creen que la vida es fácil.
La rabia de esas palabras sembró la cólera en Ryu, pero el chico la controla con facilidad para enviarle una nueva sonrisa.
-Recuerda que no soy solo de luz. –Su lengua asoma por entre sus labios a modo de una torpe burla que, por lo menos, logra relajarla-
-Se nota que eres un crío estúpido.
-Volvamos con el resto, y veamos dónde nos toca ir esta vez.
Y así regresaron, con el poder de la luz. Jak ya había vuelto y estaba silencioso frente a su máscara, ensimismado, abstraído del resto del mundo.
También estaba Kai, pensativa entre sus brazos y piernas, sentada y acurrucada contra la pared de la cabaña.
-Vamos, chicos. Tenemos que volvernos más fuertes para poder salvar a las personas. ¿No es por eso que empezaste todo esto, Jak? Kai, ¿tú no querías volverte más fuerte para ayudar a todos a conseguir sus sueños? Vamos. ¿Qué os pasa todos? Shiro se ha ido. Ella ya se ha puesto en marcha, nosotros también debemos hacerlo.
Un constante pitido les sorprende, pero solo Ryu reacciona a él. Es uno de los comunicadores, y él responde.
//Veo que eres el único con ganas de aventuras. No tengo idea de lo que ha pasado, pero al no escuchar las palabras de Jak me he asustado. Veo que tú eres alguien fuerte, bien, te lo contaré a ti. No puedo encontrar a “Las Diez Luces”, es imposible así sin más. No importa cuánto busque, es como si no existieran. Os pido que viajéis por diversos países para que pueda conectarme de forma remota y robar información. Lo mejor sería que os separaseis, pero veo que Shiro ya ha actuado. Os pido esa ayuda para poder ayudaros. Cambio y corto//
-Espera, tu voz me suena. ¿Cuál es tu nombre?
La comunicación se había cerrado, y nada había cambiado. Todos estaban en sus mundos. Jak con la máscara, Kai hecha un ovillo, Shizen con Sona sin entender nada, Shiro se había marchado, y Yami ni siquiera parecía importarle esto.
-¿Qué le puede pasar a Jak? Él siempre es fuerte. –Dice Yami, con rostro preocupado-
-Debe estar pensando en lo que le dijo el chamán. Creo que todos lo estamos haciendo.
-¡Entonces yo también quiero hablar con él! –Dice con una extraña energía el pequeño Shizen, y fue corriendo al interior de la cabaña- Hola. Todos están raros porque han hablado contigo. ¿Yo también puedo?
-Claro… Que aura más extraña. Es demasiado… perfecta. ¿Y de qué quieres que hablemos?
-¿Usted sabe cómo hacer feliz a la gente? –Los ojos del chamán brillaron de un blanco resplandor, solo un instante-
-Me gusta pensar que sí, chico. Mi nombre es Aru, y puedo ver que tú eres un chico muy bueno.
-Quiero volverme muy fuerte para proteger a mis amigos, porque ellos me protegieron. Ellos me salvaron, y yo quiero que estén tan felices como yo cuando me salvaron. ¿Cómo puedo hacerlo?
El entusiasmo del pequeño le hace precipitarse, acercarse al chamán apoyado en sus pies y manos.
–Impresionante… Es él quien me arrincona con preguntas a las que me cuesta responder… Que alma más noble. Se nota que es un buen niño. Oh, pequeño. La respuesta es más complicada que solo decirte qué hacer. –Su expresión calmada y jovial no contenta al pequeño, que le mira con su rostro hinchado por el aliento- Pero con seguir entrenando duro seguro que lo conseguirás.
-Muchas gracias, Aru. Tú también eres una buena persona, como todos en mi nueva familia. Hasta luego, tengo que animar a todos.
Y se marcha, dejando con la boca abierta al anciano. Shizen, con sus aires de ánimo resoplando por todos sus poros, coge a Sona y la sube en su capucha. La gata no sabe qué hacer, así que se pone cómoda. Sona se recuesta sobre la cabeza, frotándose con el pelo de su amigo, y casi abrazándole la cabellera.
-Y a continuación… -Ryu y Yami le miraban con interés y conteniendo la risa- Para el siguiente número necesitaré un voluntario. –Levanta su mirada, recorre el lugar con ella y decide a Kai como esa persona- Vamos, será divertido. –Corre hacia ella, pero Kai no parece tener los ánimos de él- Vamos, arriba. Quiero hacer un poco de magia.
Con cansancio en sus ojos, ella se pone en pie y sigue a Shizen cogido de su mano hasta donde todos podían verla. Todos excepto Jak, que está mirando al desierto.
-Jak, ¡tonto! Tienes que mirar hacia aquí. No te pierdas mi magia. –Con pesadez, el líder le hace caso- Bien. Con todos aquí, ahora veréis mi gran y poderosa magia. ¿Todos veis el rostro de mi bonita voluntaria? Bien, porque está a punto de cambiar.
Shizen la miró, movió sus manos con amplios movimientos frente a ella que le tapaban de pasada la cara, y se lanzó en un abrazo que , conforme a sus palabras, cambió el rostro de Kai. Los ojos pardos de la chica se abrieron tímidamente, y sus manos acarician la cabeza del niño. Ella mira hacia abajo, viendo la sonrisa de Shizen que suplica, sin palabras y sin parecerlo, para que todos ellos sonrían también. Además, la adorable gata maúlla con alegría y sus rojizos ojos transmiten energía y felicidad.
Kai sonrió de verdad, con tranquilidad y gran felicidad, tanta que casi se le precipitan las lágrimas. Se arrodilló para abrazarle con todo su cuerpo, y una cálida mirada que lanza a Jak.
-Maldita sea… -Dice Jak, con su sonrisa de medio lado y una decidida expresión-
Se levanta colocándose de nuevo la máscara y caminando hacia el muchacho.
-Eres muy testarudo, ¿lo sabías? –Kai se separa del abrazo, mirándolos a ambos- Tal como debe ser un buen héroe. –Su sonrisa y mirada son de elogio, orgullo, felicidad y un aprecio que ni él sabría explicar-
Con sus miradas unidas, Jak le levanta por las axilas y le sienta en su brazo, perfecto para abrazarle con otro brazo.
-¿Soy un héroe? –Pregunta con miedo Shizen-
-Serás el mayor héroe. No cambies nunca, Shizen. –El abrazo fue fuerte, y cálido-
Ya todos algo más animados con la indudable ayuda del infante, se reunieron y pusieron palabras en común.
-Hey, Jak. Tus ropas ya no están rotas. ¿Qué ha pasado? –Pregunta Kai-
-He tenido ayuda, eso es todo.
-De nada. Me debes otra. Por si se te olvidaba lo de la erección.
-Bien, eso nos sirve de mucho. –Dice sarcástica Yami- Pero tenemos que ponernos en marcha para poder vencer a Las Luces, ¿no?
-Sí. Yami tiene toda la razón. –Dice Ryu- Debemos poner en camino nuestro objetivo. ¿Ahora dónde vamos?
-Creo que tengo una ligera idea. –Habla Jak, casi sin ánimo en ello- Volví a donde el cristal, y tuve una especie de visión. Vi esta montaña, y una puerta. También vi una iglesia derruida. No era la de Úrogan.
-Entonces… ¿Buscamos una puerta en esta montaña? –Dice Yami sin mucha ilusión con el plan-
-Puede que yo sea de ayuda. –Sale Aru de su casa, con el bastón y acompañado de su hija- Es cierto que hay una extraña puerta en la cara de la montaña, escondida de todas las miradas. Me pregunto cómo puedes saberlo, aún con una visión. Pero me da igual, llevo mucho con el secreto y me alegra compartirlo. Como compensación, me gustaría que me contaseis qué hay dentro. Nunca he logrado abrir esa dichosa puerta.
-Dalo por hecho. Será nuestro agradecimiento por tus consejos. –Jak se acerca al anciano, le recoge las manos entre las suyas, y agacha su cabeza- Han sido de mucha ayuda, aunque no las comprenda de verdad. –La sonrisa que le dedica es pura, sin más sentimiento que el agradecimiento-
***
Siguieron las indicaciones del mayor y dieron con la puerta. Un gigantesco portón de pierda, decorado con minuciosas esculturas en sus marcos y cercanías; cinceladas que parecían contar una historia desde el suelo a lo alto de la apertura. Una historia de destrucción y renacimiento.
La puerta estaba cerrada, ni la luz ni la oscuridad pudieron entrar aun usando su poder.
–Puedo notar la devoción de la gente en esas esculturas. Por favor… no las rompas.
-Shizen, no iba a hacerlo. No soy tan bárbaro; al menos no ahora.
Jak se acercó y tocó la puerta con su mano izquierda. No pasó nada, ni se abrió ni tuvo una nueva revelación como con el cristal.
-Supongo que estos dibujos serán una pista para abrirla, ¿no? –Propone Ryu-
-Los dibujos…
Jak los mira con interés, captando cada curva de los relieves desde la base hasta el marco superior. Todo era completamente simétrico, pareciera haberse creado hacer pocos días, pero la verdadera edad serían varios milenios. Nadie podría haber notado nada extraño salvo Jak.
-Esta piedra se colocó después de crear el mural. Es de una roca distinta de la montaña. Se siente como la tierra de mi bosque. Qué extraño.
Una pequeña piedra que representaba una estrella de ocho puntas, afiladas ellas como agujas y onduladas como hilos al viento. Él la presionó, pues no lo pensó demasiado, y la puerta crujió. El aire denso y fétido del interior salió a presión, levantando un vendaval junto con una polvareda que molestó a todos.
-Yo no pienso entrar ahí… Qué asco. –Dice Yami-
-Esa oscuridad no me da ninguna confianza… -Las piernas de Ryu temblaban, pero por algo más de lo que dijeron sus palabras-
-Me da miedo… y huele mal… -Gruñe el pequeño de Shizen, poniéndose detrás de Ryu-
-Yo entraré. –Dice Kai con todo su valor, pero Jak, solo con una mirada, la echa para atrás- ¿Por qué?
-Ryu tiene razón. Esto no es ninguna aventura. Esto… parece una prueba. Parece justo lo que el anciano dijo que necesitaba. Las pruebas del viejo… tal vez era ese “mi verdadero yo”.
Él entró por aquella puerta, sumergiéndose en esa oscuridad que le engulle a los pocos pasos. Una oscuridad que ni el poder de Ryu pudo disipar en absoluto. El portón de pierda se cerró por sí solo, asustando y angustiando a todos.
-¿En serio? ¿Solo por esa oscuridad no querías entrar? –Dice Yami al mago de luz-
-¿Por el olor? Se nota que eres una “princesita”. –Contesta Ryu-
-Espero que esté bien. Me pregunto qué prueba puede haber ahí dentro. -Dice Kai para sí-
La aguda visión de Jak no valía en aquel lugar, completamente oscuro, pero el poder de la tierra le servía para orientarse.
-Estamos en una montaña, que antes era un volcán, ¿no?
-Sí. Jak, ¿Qué tienes en la cabeza?
-Los dioses eran muy simbólicos, ¿verdad?
-Sí, sí que lo éramos. O eso me gusta pensar, que después de tanto tiempo me han considerado un dios. Aunque, claro, jamás lo sabré. Nunca llaman a los dioses por sus verdaderos nombres. ¿Conoces las historias de Vulcanos?
-El legendario dios del fuego que se mezclaba con la tierra y creaba enormes explosiones.
-Pues se llamaba Tomas. Un nombre poco imponente para su devastador poder, ¿verdad? Jamás sabré si me consideraron como un dios, pero quiero pensar que sí. ¿Quieres que te cuente otra historia sobre si somos simbolistas?
-Por favor. Así el descenso se me hará más corto. ¿Qué tan largo pueden ser estas escaleras?
-Es la historia sobre el mayor símbolo de los dioses, un medallón de cinco partes. “Cada una simbolizaba algo totalmente distinto, pero que juntas crean lo más similar a la vida. Pero… algo terrible sucedió. Los propios dioses perdieron ante su brutal poder, y esa creación se les puso en contra. Les encerró en carcasas que representaban todo lo contrario, para que, solo así, el que sea igual al que él fue en su día reciba el poder. También cuenta la leyenda que, el que sostenga sus cinco partes y descifre el enigma de su significado, tendrá un poder mayor que cualquier dios conocido”. Símbolos, símbolos y más símbolos. A los dioses nos pirran, nos hacen parecer más sabios de lo que somos. ¿Por qué la pregunta?
-Porque… si estamos en un volcán… Los volcanes tienen fuego, pero este ya no. El fuego significa destrucción, pero este ya no destruye. ¿Qué clase de prueba podría haber en este lugar? ¿Crees que ese cuento podría ser cierto?
-Lo es.
-¿Lo es? ¿Cómo puedes estar seguro?
-Porque es algo que yo mismo vi. Vi como mi maestro perdía sus poderes y se convertía en una abominación, encerrado en lo que quería destruir y sin manera de salir. Ese mismo poder me convirtió en esta máscara. Con el tiempo aprendí a manipularla y andar, pero es más cómodo que alguien me lleve. Aunque… Ya sabes que, al leer la mente de mis portadores, mi personalidad sufrió muchos cambios. Ni sé si ahora soy el verdadero Shizen. ¿Y tú? ¿Estás seguro de que eres el verdadero Jak?
-Eso debo averiguar. Esa es mi prueba, y anhelo que esto sea lo que necesito.
–Creo que no haber escuchado la conversación con el chamán ha resultado ser mala idea. Esto me pasa por no querer cotillear. Eso se terminó.
Las escaleras llegan a su fin junto con una luz. Dos cuencos con lava que iluminan una pequeña sala cuadrada con un pedestal en el centro. Una pequeña columna en el centro, que llega a la altura del pecho, con una extraña oquedad en ella. Diminutas láminas de piedra, casi como fichas de dominó, emergían del nivel o es hundían en él, dando una sensación de esfera.
-Parece una llave. –Dice la máscara-
-¿Y dónde está la otra parte? –Observa la zona- Creo que lo he “visto”.
Camina hasta la parte contraria a la entrada, pasada esta extraña cerradura, hasta la pared y la derriba.
-Oh… una pared hueca. Entiendo… “El fuego destruye”.
-Sí… más o menos. Soy un taok de tierra. Simplemente lo he notado.
-Claro, quítale epicidad al asunto. Venga, camina, señor Taok de la tierra.
Su molestia es claramente fingida, más para incordiarle y sacarle una sonrisa.
El camino es angosto, estrecho y agobiante debido a los canales de lava que fluían a sus laterales, iluminando la estancia y marcando el final. Sus pasos no fueron rápidos, pero tampoco era muy largo el recorrido. La estancia tras esa puerta de piedra, marginada por lava, es un gigantesco cilindro dentro de la montaña decorado con multitud de estatuas en sus paredes, destacando precisamente la que quedaba frente la puerta: un enorme coloso de apariencia flamígera. Las demás esculturas también parecían golems, pero, debido a sus menores dimensiones y apariencias menos amenazantes, era ese el que más impresionaba.
-Este lugar está demasiado trabajado para que los humanos lo hayan hecho. -Dice Jak-
-Te sorprendería ver lo que los humanos son capaces de hacer con tiempo y devoción.
-Pero, mira. Llega demasiado alto y las paredes son perfectamente lisas, y todo dentro de un volcán. Los humanos no somos tan valientes como para esto, creo.
-De cualquier manera… No sé, busca pistas o símbolos extraños.
-Claro. “Símbolos”.
Dieron una vuelta a la cámara, pero todo era extremadamente liso sin contar las esculturas, todo excepto en los pies del gran coloso. Una estrella de ocho puntas idéntica a la de la entrada de la superficie. Jak la presionó, igual que la primera vez, y una voz comenzó a resonar por el lugar.
-Tú… Que anhelas el poder para destruir a tus adversarios, ¿aceptas esta prueba?
–Jak… parece que sí es una prueba. Adelante, ve a por ella.
-NO. ¡NO LA ACEPTO!
-¿Pero qué hacer?
-Yo no quiero el poder para eso. Yo lo quiero para proteger a los que amo, a todo lo que me importa.
-Bien… -Vuelve a decir aquella voz- Tú, que deseas proteger, ¿aceptas la prueba?
-Sí. Quiero todo el poder que pueda para vencer a mis enemigos y, así, salvar a mi familia.
-Pues… Que así sea. Que comience la prueba.
El calor empezó a desprenderse de la pared frente a ellos, del golem. La piedra se fundió y cayó al suelo. Aquella estatua que representaba el fuego se convirtió en eso mismo, un fuego abrasador.
-¿Crees que alguien tan insignificante como tú puede proteger a alguien? No me hagas reír. –Se burla el enemigo-
Sus pies funden el suelo que tocan, pero no más; ya es suficientemente intimidante con esa extraña expresión bajo el mar de llamas.
-Mi poder no es insignificante. Mi poder me permite salvar a la gente. PASARÉ ESTA PRUEBA.
***
Por más ataques que lanzara; piedras, rocas, estacas, rocas explosivas… Nada le hacía daño al golem de fuego. Por otro lado, todos los golpes del rival tenían un nefasto efecto sobre Jak. Daño del impacto, daño en su piel y en sus telas, aunque él las protegía por todos sus medios.
Su cuerpo se recubría de una película de arena lo suficientemente densa para prevenir severas quemaduras o destrozos en su ropa, pero no podría aguantar mucho con ese escudo.
-Jak, chico, tienes que concentrarte más en buscar cómo ganarle, y menos en proteger tu ropa. Eso da igual.
-Esta ropa me la eligió Kai… y me gusta cómo se ve. No quiero destrozarla… -Su mente se resiente. Este constante esfuerzo mengua sus fuerzas considerablemente-
-Humano miserable… -El fuego cada vez se hacía más grande, con más poder- Jamás comprenderás lo que es el poder. Uno solo jamás podrá vencerme, ni siquiera siendo dos podríais contra alguien de mi poder.
-¿Dos? ¿Poder?
-Jak, ¿tienes algo?
-Puedes leer mi mente, idiota.
-La historia de Tomas… ya veo.
Con una idea, y nada más que eso, Jak toma toda la distancia que puede hasta ponerse con la espalda en la pared.
-En ese caso… seremos tres. –Su bestia se mostró en su ojo derecho- Vamos Shizen…
Su musculatura se incrementó. La fuerza de sus piernas quebraba la roca bajo él. El chico se inclinó y apoyó sus manos, preparado para arrancar. Sus dedos también se clavaron en la piedra y, a la hora de acelerar, la pulverizó.
Su potencia fue demencial, y su movimiento peligroso. Arrancó con un salto, y a mitad de este comenzó a girar. El polvo que levantó le seguía de cerca, al igual que las pequeñas piedras. El papel de Shizen fue importante para este golpe, pues recubrió todo el torbellino con hojas.
El golem de fuego estaba confiado, incluso se burló al ver las hojas. Preparó su incendiario puño para calcinarlos a todos, pero su sonrisa desapareció al contacto.
La presión del viento sobre el girante Jak dispersa el fuego y, junto con todo el polvo, hojas y viento, penetró hasta su pecho.
–Ahora. Una buena tormenta.
Resguardándose con el polvo y las hojas haciendo una esfera que continuaba girando, la máscara preparaba el gran final, pero el fuego se hacía cada vez más intenso.
-¿En serio creéis que unas hojas pueden contra mí? Yo soy el fuego que lo destruye todo, y destruiré vuestras esperanzas.
-Shizen… Date prisa. Girar tanto me está cansando. No aguanto más.
-Jak… Son… demasiadas…
La máscara sentía todo el calor de sus extensiones. Comenzaba a quemarse por los laterales; pero su poder demostró ya ser capaz de mucho más.
Esos ojos negros de carbón brillaron, pero del rojo que brotaba de su interior; un rojo que tornó en verde cuando sus fauces se rompieron de nuevo. El verde tomó presencia en el centro del mar de llamas en que estaban, y estalló. Estalló en una tormenta de hojas que desgarra las llamas, las dispersa por todo el lugar, apagándolas.
-Hojas… -Dice con un gran descanso- ¿Sabes lo que cuesta mover tantas unidades? Es como si tú cargaras con mil veces tu peso en una carreta. Te costaría, ¿verdad, pedazo de bestia? –Dice con tono gracioso-
Jak cae desde gran altura sin problemas, respirando con fuerza para intentar refrescarse. Mientras conseguía recuperar sus fuerzas, algo, un sonido, llamó su atención. Fue el de algo cayendo.
-¿Una pelota? –Dice Shizen, adquiriendo forma humana y acercándose a ella sin tocarla- ¿Qué puede ser? ¿Ha caído del techo? Eso parece…
-Puede que sea la otra parte de la llave.
-Pero, Jak… Es una esfera. No puede ser la llave.
-Veamos. –Dice al sostenerla en sus manos- ¿Ehing?
Parece ver algo en su interior, un ínfimo destello que despierta en él un nuevo sentimiento, una culpa y remordimientos extraños. Extraños… por no provenir de ningún lado, simplemente… brotado de lo profundo de su corazón, tal como si los hubiera recordado.
Seguido de la luz, dolor. Una fuerte punzada en sus manos que le hace tirarlo al suelo.
-¿Estás bien, Jak?
-Claro que estoy bien. Soy fuerte, ¿no? … ¿? –Su tono es agresivo y su voz áspera, casi como al conocer a Kai- Que… ¿Por qué he respondido así?
“Delicioso…” se escucha por la caverna, resonando en sus altos muros con la voz de su caído enemigo.
-¿Sigue vivo? –La bestia salta a ponerse alerta-
-Jak… ¿Tan rápidos pierde el control ahora? ¿Qué ha pasado?
-Sí… Sigo vivo… Gracias a ti, EX-taok de tierra.
La duda asaltó a la bestia, pero fue el temor lo que se alojó en el espíritu.
Jak fue a recoger aquella esfera casi cristalina, pero su pierna izquierda se interpuso; no se movía correctamente, ni tampoco su brazo derecho.
-No… No… -Él cae al suelo, gimoteando- Mi poder…
-Exacto… Jak. –La tierra tiembla y se quiebra, y con los escombros comienza a crecer un nuevo golem que se lleva consigo la esfera- Ahora… yo soy el poderoso Taok de la tierra.
-Mi poder… -Las lágrimas mojan la tierra, evocando la risa en su rival- Devuélvemelo. Ahora…
-¿Por qué razón debería hacerte caso?
-Mi poder… sin él… mi familia se irá. No seré más aquel en que puedan confiar, no podré protegerlos… Morirán… igual que ella. No quiero…
Gritando con su corazón desgarrado “no”, una y otra vez. Pateando el suelo y lanzando puñetazos que no hacen otra cosa que rasgar su mano izquierda, solloza casi sin poder respirar.
-Devuélvemelo… Te lo suplico… Por lo que más quieras…
-Lo que quiero… es ver como tu voluntad se rompe.
-¡Jak! –El llanto del muchacho se detiene de inmediato, pero no es ninguno de su alrededor el que habla- Vuelves a ser el patético crió que no podía hacer nada… ¡He dicho…! QUE. SE. LO. DEVUELVAS. AHORAMISMO.
La bestia levanta su mirada roja como la sangre y brillante como el fuego, junto con el negro abismo de su ojo izquierdo. Se levanta con fuerza y decisión, decisión tal que, con un pisotón al frente, quiebra toda la estancia.
-He dicho… ahora. –Repite con delicadeza y una expresión sádica y mórbida que deja escapar un hilo de sangre por la comisura de su abierta sonrisa-
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