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MTSR Capítulo 4 Myrd

Modo noche

Cuando estaba por salir de la zona de subasta Laura llamo mi atención, en una jaula cerca de la puerta había una mujer de cabello rojo recostada, cuando Lowe la vio sus ojos se agrandaron, me miró fijamente y dijo:
-Maestro, debes comprar esa mujer, cueste lo que cueste.

Me sorprendió su petición, pero Lowe era un guerrero consumado y sabia identificar fácilmente buenos guerreros. Me acerque al dependiente que me había atendido y le dije:

– Disculpe, sobre esa mujer de cabello rojo que está en aquella jaula ¿Está en venta? ¿Cuánto vale?

– Esa mujer señor – Dijo el dependiente apuntando con su mano, asentí y su cara se puso un poco complicada- Ella es un producto defectuoso, se le compro pensando vender en esta subasta pero el experto detecto que está infectada con la Maldición del Dragón.

La Maldición del Dragón es una rara enfermedad mágica, la única forma de contagiarse de ella es consumiendo raíz de dragón, una droga que pone en frenesí a quien la consuma y es usada principalmente en el coliseo para obligar a los gladiadores a pelear.  Los efectos de la maldición  son horribles, poco a poco quien la padece se convierte en piedra y luego se disuelve en polvo. Hasta el día de hoy la única cura conocida es ingerir pequeñas cantidades de mitril todos los días durante unos cinco años. Puede que diga pequeñas cantidades, pero son al menos una moneda de oro en mitril diario, es decir 356 monedas de oro al año, algo que pocos estarían dispuesto a pagar.

Mire al dependiente, estaba a punto de darme por vencido cuando recordé algo: Yo puedo duplicar el mitril y aun si no pudiera me sobra el dinero gracias a mi habilidad. Así que volví a la carga

– ¿En serio? Creo que a mi maestro eso le podría interesar, ¿Cuál es el valor entonces? – El dependiente me miro extrañado, pero se recuperó rápidamente, llamo a otro dependiente y luego de conversar con él se acercó y dijo:

– Si el señor quiere llevar esa mercadería defectuosa se la podemos vender, el precio será de solo 8 monedas de plata.

Lo mire sorprendido, ocho monedas de plata era el costo de hacer el ritual de esclavitud, así que básicamente me la estaban regalando, acepte tranquilamente y selle el negocio. La dama de cabello rojo era mucho más alta que yo, tendría unos veinte años y poseía un cuerpo agradable a la vista, su piel morena y ojos verdes acompañaban bien a su cabello. Si no tuviese la Maldición del Dragón fácilmente hubiese alcanzado las 50 monedas de oro solo por su físico. Al ver que la compraban me miro extrañada pero cuando sus ojos se cruzaron con los de Lowe pude ver el terror en su rostro, quizás estos dos tienen algún tipo de historia.

Tras realizar el ritual y ojear los papeles descubrí que el nombre de la mujer era Myrd, lo cual era raro ya que ese era nombre de varón. Myrd me miraba como si dijese decir algo, así que le dije:

– Habla, si quieres decir algo solo dilo, no esperes permiso

– Si amo- respondió ella con una voz suave-  es solo que esta quiere saber porque la compra sabiendo que está enferma ¿Planea torturar a esta por lo que le hizo al hombre león?

– Lowe explica- Dije rápidamente, no quería que la situación se enredara más.

– Ella es la culpable de que yo perdiese mis brazos y piernas Joven Amo,  pero no le guardo rencor. Lo más probable es que si yo hubiese ganado ella hubiese terminada muerta. Es una gran guerrera, pero a su amo le gustaba drogarla para volverla una bestia, quizás por ello tiene esa enfermedad.

– Ya lo oíste Myrd, Lowe no te tiene rencor. Y la razón por la que te compre es simple, quiero guerreros fuertes que me protejan.

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– Pero Myrd esta maldita, Myrd se convertirá en piedra y morirá, no podrá protegerte – Dijo casi a punto de llorar la mujer, Laura y Ada se acercaron a consolarla.

– Si es por el mitril que te preocupas, olvídalo. Tengo suficiente como para darte mitril por 100 años, así que no llores, vivirás- Cuando termine de decir esto, Myrd se puso a llorar y siguió llorando incluso cuando viajábamos en el carro hacia mi hogar. Por cierto, el cochero me miro raro cuando hice que mis esclavos subiesen al carro, pero no dijo nada cuando vio que pague en efectivo y sin regatear.

Durante el viaje les explique a mis esclavos cuales serían  sus funciones, por ahora Lowe sería mi consejero militar, Nadja y Myrd  cuidarían la seguridad y Ada  con su hija serían las nanas. Al mismo tiempo les dije mi nombre y les explique que estoy afectado por una ausencia de mana y que debido a eso ellos deberían operar la casa para mí. Cuando supieron que su nuevo hogar seria la casa Guld me miraron sin sorpresas, así que tuve que explicarles que mi casa era una casa de nobles pobres y que técnicamente ellos eran los únicos empleados que habría. Lowe me miro raro cuando dije que era una casa pobre, pero yo me hice el loco.

Cuando finalmente llegue a mi casa me sorprendieron dos cosas, la primera era que había un grupo de personas rodeando un grupo de camas y algunas cajas, lo segundo  era que había dos soldados parados afuera de mi casa vigilando a las personas de las camas. Sonreí y me acerque a los guardias.

– ¿Qué ocurre oficial? – pregunte, el guardia me reconoció de inmediato ya que siempre tiendo ir a pie soy uno de los pocos nobles a los cuales podían mirar directamente.

– Señor Ale Guld, este grupo de personas ingreso al barrio noble y declaran que esta mercancía es para usted. Tenemos sospechas de que es un grupo que o planea ocupar la casa de manera ilegal o planea llevarse las pocas propiedades de la familia Guld

– No se preocupe oficial- suspire, olvide que claramente sería raro que la casa de una familia pobre recibiera grandes entregas – son para mí, un viejo amigo de abuelo me  envió una gran suma de dinero con la cual comprar muebles y esclavos para que cuiden de mí.

– Ya veo, disculpe las molestias señorito Guld- Dijo el oficial.

Hice un gesto con la mano para que no se preocupara y luego de bajar del carruaje les di un par de monedas de plata a los soldados en agradecimiento por cuidar mi casa, ellos se alegraron bastante y muchos prometieron beber en mi nombre cuando se marchaban.

Luego me dirigí a hablar con los cargadores, al verme se asustaron un poco, veo que el monóculo y sombrero de copa hacen su trabajo, sonreí y dije:

– Buenas noches caballeros soy Ale Guld actual patriarca de la familia Guld .

– Buena Eñor, soy Calim el jefe de cargadores. La empresa Midas me envió a dejar estas cosas, pero lo guardia se pusieron pesa. Aquí tan las cosas, compruébela para que me puea ir – Dijo un hombre corpulento de piel morena y barba descuidada.

– Qué extraño, según el comprobante de pago el valor de los productos incluía los trabajos de transporte y ubicación dentro de la casa – Dije mientras tocaba mi barbilla y miraba al cielo, el señor Calim se puso nervioso- Seguramente los de las bodegas no le dieron la información al señor Calim- Dije mientras sonreía y ponía mi cabeza de lado, había aprendido que por mi apariencia este gesto era algo más del tipo terrorífico que del tierno.

– Eh…Sí, fue culpa los de las bodegas, díganos aonde dejar las cosas – Dijo el Hombreton, yo solo sonreí.

– Eres alguien extraño amo – Me dijo Lowe casi susurrando a mi lado – Pero me agradas.

Luego de ubicar las camas y muebles en cada habitación despedí a los cargadores sin darles ni siquiera las gracias, odio a la gente que intenta engañarme. Le mostré la casa a mis esclavos explicando que hacia cada piedra espiritual y las precauciones que había que tener con ellas. Admito que me reí cuando mis esclavos se sorprendieron al saber que dormirían en camas y que cada uno tendría una habitación, la única que no se sorprendió fue Nadja ¿Qué tan relajada puede ser ella?.

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