Alma rota - Capitulo 21: Encientro.
Actualmente, en la escuela primaria, Margo dibujaba símbolos en el sótano para crear un diagrama, como lo había hecho en todos los demás lugares.
Pasaron por el lago, el ayuntamiento, la comisaría, el instituto de Chris, el hospital, hasta finalmente llegar aquí. Habían recorrido un largo camino, y dejaban un diagrama en cada punto.
Ahora que habían llegado tan lejos, Yenna se veía muy impaciente, al final no pudo contenerse. -¿Cuánto falta todavía? Ya hemos estado en seis ubicaciones diferentes, ¿que clase de matriz de formación estás creando?-
-Algo que nunca has visto- Margo no estaba dispuesta a darle demasiados detalles a Yenna, solo ella sabía las funciones de esta gigantesca matriz.
De repente, una sonrisa traviesa apareció en el rostro de Yenna. -Sabes, ella está aquí ahora mismo-
Yenna dijo eso para provocar una reacción en Margo, enserio odiaba cuando está chica se hacía la sabelotodo. Y al parecer, lo consiguió, ya que Margo se puso rígida al escucharlo. Yenna no fue explícita con sus palabras, pero Margo, instintivamente, sabía de quién hablaba.
-¿Ella…está bien?- Margo no pudo evitar preguntar, incluso dejo de hacer los grabados en el suelo. Con una actitud descuidada, la pequeña Yenna respondió. -Ella lo está haciendo bien, no tiene recuerdos de nada, pero tiene una buena vida. O la tenía, antes de todo esto-
-Entiendo- Con esa simple afirmación, Margo continúo creando los símbolos en el suelo. Su actitud libre luego de escucharla, había sorprendido a Yenna, quien le pregunto desconcertada. -¿No quieres ir a verla?-
-Tal vez, pero luego de terminar el trabajo- Margo le respondió sin darse la vuelta. Inconscientemente, Yenna no pudo evitar admirarla. Ella ya era una maga completa, capaz de pensar en el panorama general.
Muy diferente a aquel entonces…
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Mientras tanto, el camión militar que traía a los profesores y al dúo de Aria había llegado frente a la escuela primaria. Al salir del camión, el grupo camino a la escuela sin pensarlo demasiado.
Luego de entrar en el edificio, pudieron ver sangre en los pasillos que claramente no estaba antes. Era como si alguien hubiera Sido arrastrado por el suelo mientras se desangraba.
Esto volvió a los demás muy impacientes, quisieron acelerar el paso. Pero fueron detenidos por los soldados, ellos tomaron la delantera, y se aseguraron de que los pasillos estuvieran libres, luego de asegurarlos, siguieron avanzando.
Hicieron esto hasta llegar al gimnasio…
Al llegar al gimnasio, notaron que las puertas estaban bloqueadas por dentro. Dylan no se quedó a esperar cuando golpeó las puertas con fuerza mientras gritaba.
-¡Oigan! ¡Somos nosotros! llegamos con refuerzos-
Parecía que habían Sido escuchados, ya que se escuchó movimiento de dentro del gimnasio, como si alguien estuviera quitando lo que bloqueaba la puerta.
Al abrirse la puerta, una Adele con manchas de sangre en el rostro, y mirada asustada apareció frente a todos, junto a ella estaba Henry, el subdirector.
Al entrar inmediatamente se dieron cuenta de la diferencia que tenía el lugar con antes de esto. Las luces estaban apagadas, y había menos niños en el lugar, pero mirándolos detenidamente, notaron que sus rostros estaban llenos de pánico.
-¿Que sucedió aquí?-Pregunto Dylan, algo consternado.
-Un monstruo…un monstruo nos atacó- Respondió Henry, con voz temblorosa.
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-¿Entonces Harrison está…?-Dylan lo sabía, pero aún le resultaba difícil decirlo.
-Sí, se lo llevó esa cosa, fue horrible- Dijo Harrison con miedo persistente, mientras ayudaba a un niño a subirse al camión militar.
Luego del reencuentro con Harrison y los otros, se habían enterado de que un monstruo había atacado el lugar, se había llevado al director y a varios alumnos. Lo peor es que las luces se habían roto dentro del gimnasio, y el monstruo atacaba en medio de la oscuridad, por lo que nadie pudo ver cómo se veía o de donde venía.
Pero el saber que estaba ahí, hacía que se llenarán de desesperación…
-Debieron haberlo pasado horrible, pero ya está bien, saldremos de este lugar- Dándole un ligero abrazo a Adele, Dylan trato de consolarla. Adele se sentía muy débil por lo ocurrido, por lo que no lo apartó. Recostándose en su hombro, ella no pudo evitar decir. -Lo peor es que todavía no encontramos a Axel y Yenna, son solo unos niños, habían estado en mi clase-
-Tranquila, estoy seguro de que los encontraremos- Tratando de animarla, Dylan dijo palabras bonitas pero carentes de seguridad, aunque parecía tener efecto en ella, ya que su expresión se relajó un poco.
-Mira, ahí alguien más allí- Mientras todos estaban ocupados con los niños, Will noto a dos figuras que salían de la escuela. Al mirar con atención, Adele noto que una de ellas era Yenna.
Inmediatamente, Adele salto de dónde estaba y corrió hacia Yenna, no se detuvo hasta darle un gran abrazo. -Yenna, Que bueno que estás bien, ¿No te ha pasado nada? ¿Y dónde estabas?-
Adele tomo a Yenna en sus brazos y no la volvió a soltar, estaba verdaderamente preocupada por ella. Mientras que Margo a un lado, no había dejado de mirar a Yenna ni por un segundo. Sus ojos se habían vuelto borrosos antes de que ella lo notará, Quería decir algo, pero no tenía idea de que.
Adele no había notado la anormalidad de Margo, pero Aria sí. No sabía por qué, pero tenía una sensación de familiaridad, lo que era muy extraño, ya que juraría que nunca la había visto antes.
Pero el rostro antes melancólico de Margo, se puso blanco mientras miraba a un lugar más allá de ellos. Siguiendo su mirada, Aria se dió la vuelta, solo para ver qué alguien estaba parado a pocos metros del camión.
Parecía ser una mujer rubia, muy hermosa, que vestía ropa muy reveladora. Estaba descalza, pero eso no disminuía su belleza.
Los soldados instintivamente levantaron sus armas, pero al momento siguiente, la figura de la mujer desapareció de su lugar, y antes de que se dieran cuenta, las cabezas de dos soldados rodaron por el suelo.
Mientras que la mujer, ahora sostenía a Aria por el cuello. Había una mirada llena de interés en el rostro de la mujer mientras miraba a Aria.
Todo eso había pasado en un segundo…
-Entonces, ¿Tu eres la pequeña perra que mató a mi legión?- Luego de que esas palabras salieran de la boca de la mujer, los gritos de los niños hicieron eco en el lugar.
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Chris estaba sentado en una silla dentro de esa habitación, con nada más que hacer excepto, pensar.
Las demás personas prácticamente se habían olvidado de él, ni siquiera le habían traído algo de comer. Ese debe ser otro de los beneficios de ser el más detestado por todos aquí.
Con ese pensamiento en mente, Chris miro por la ventana que daba a la calle. Curiosamente, esa ventana daba justo en dirección a la escuela primaria.
Sin previo aviso, una explosión de luces se pudo ver por la ventana. Eran como destellos verdes, luego las luces comenzaron titilar por todas partes.
Viendo todo esto, Chris no pudo evitar pensar en Margo, no sabía por qué, pero un nudo apareció en su corazón cuando pensaba en ella. Entonces unas pocas palabras salieron de la boca de Chris.
-Espero que estés bien-