Alma rota - Capitulo 23: La arpia. la bruja. y la renia de hielo.
-Aria, ¿dónde estás? Oye, ¿Has visto a mi hija Aria? ¿Tú la has visto?- Con una expresión desesperada, Frank le preguntaba a todos los que pasaban junto a él por su hija.
¡BAM! ¡Bam! ¡BAM!
Las explosiones de la batalla se podían escuchar en toda la ciudad, y Aria no estaba en ninguna parte. Frank no pudo evitar sentirse increíblemente nervioso.
Dejando de lado a Aria, Frank empezó a buscar a Maya, y termino por encontrarla ayudando en la cocina.
-Maya, ¿Has visto a tu hermana?- Le pregunto con preocupación.
-La vi salir del refugio hace unas horas- Respondió Maya distraídamente.
-Está bien, gracias- Con esas palabras, Frank salió corriendo de la cocina hacia la salida.
. . .
-¿Has visto a mi hija? Tiene ojos azules y cabello castaño- Pregunto Frank.
-No, lo siento, no la he visto- Respondió el soldado frente a él, antes de volver a trabajar.
Frank se sentía frustrado, le había preguntado a todo el mundo, pero nadie podía decirle donde estaba su hija. Llegó a la conclusión de que tal vez estaba ahí afuera, si, conociéndola, es algo que ella haría.
Frank estaba a punto de coger una patrulla cuando, desde la entrada del ayuntamiento, vió un camión militar entrando.
Pero lo que llamo su atención eran los niños en la parte de atrás, se percató de que debían de ser los niños de la escuela primaria.
. . .
Poco después de que el camión parase, los profesores comenzaron a bajar a los niños del vehículo. Todos los niños tenían expresiones muertas, como si hubieran visto algo aterrador.
En poco tiempo, fue el turno de Aria, ella estaba por ayudar a bajar a los niños con los demás cuando.
-¡Aria!-El grito de su padre llamo su atención.
Tomándola del brazo, Frank la interrogó con fiereza. -¿En dónde estabas? ¿Sabes lo preocupado que estaba por ti? Pensé que te había pasado algo-
-Estaba ayudando a traer a los niños de la escuela- Aria trato de sacarse del agarre de su padre, pero no lo consiguió.
-¿Crees que es tu trabajo hacer eso? Tú única labor es mantenerte a salvo, me entiendes?-Frank no estaba dispuesto a ceder por las palabras de Aria, solo se enojó todavía más.
-¿Y qué esperabas que hiciera? ¿Qué me quedara sentada sin hacer nada? No me puedes pedir que haga eso- Había determinación en la mirada de Aria cuando hablaba. Frank solo pudo empujarla a la puerta mientras decía. -Solo entra de una vez, pero esto no ha terminado, hablaremos cuando todo haya terminado, escuchaste?- mientras Frank seguía gritándole, Maya camino hacia adentro ignorando completamente a su padre.
Luego de terminar con su hija, Frank soltó una respiración exacerbada.
En ese momento, el capitán Gordon había caminado junto a él hacia el camión. Frank lo siguió dentro de poco.
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Mientras corrían hacia el centro de la ciudad, Yenna no pudo evitar gritar con algo de ansiedad. -Custos no podrá aguantar por mucho tiempo, ¿Estas segura de que este es el último?-
-No te preocupes, este será el último, lo prometo- Margo le respondió con seriedad, pero no pudo evitar sentirse nerviosa por dentro. Se iban a enfrentar a un monstruo que no habían visto antes, y cualquier error que cometieran podría matarlos a todos.
Mientras pensaba en esto, Margo notó que Yenna había dejado de correr. Ella se dió la vuelta y la miro confundida. -¿Qué pasa?- Pregunto.
-Custos….está muerto-
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Luego de jugar al gato y al ratón por tanto tiempo, el ciervo yacía en el suelo con una respiración lenta. Su cuerpo estaba lleno de heridas y laceraciones.
Un momento después, La arpía que lo había está persiguiendo desde el principio, apareció frente a él. No había simpatía en su mirada, solo una fuerte burla con una pizca de odió.
Con una mirada de ternura en su rostro, la mujer acaricio la cabeza del ciervo suavemente. -¿Qué pasa? ¿Ya te cansaste pequeño ciervo? No te preocupes, no dejaré que sufras-
Al momento siguiente…lo decapitó…
Dándole una mirada a su obra finalmente hecha, había una expresión de satisfacción en el rostro de la arpía. Mientras miraba el cadáver del ciervo en el suelo, no pudo evitar lamerse los labios.
-Nunca antes había probado la carne de un trono, espera aquí, cuando termine con unos Asuntos, me encargaré de ti apropiadamente- Con eso dicho, la arpía dejo el cuerpo del ciervo en el suelo y se marchó volando.
No había notado que…del cuerpo del ciervo, unas raíces que brillaban con luz verdosa había penetrado en el suelo…
Mientras volaba por el cielo, la arpía miraba por todos lados buscando a esa chica, a la chica que había matado a su legión. No porque le importara ese demonio inútil, solo lo hacía porque, de esa chica, podía notar algo especial, algo muy especial, quería saber que era, por eso la estaba casando.
-Te encontré- Murmuro ella mientras miraba hacia el ayuntamiento, directamente al rostro de Aria que ahora hablaba con su hermana, estaba apunto de volar hacia allá a toda velocidad cuando.
-Servent- Ella no sabía por qué, pero alguien comenzó a llamarla por su nombre.
-Servent- Esa llamada continuó en su cabeza sin detenerse, inconscientemente, tuvo la necesidad de correr hacia el origen.
-Servent- Al final, Ella no pudo soportarlo más, vatio sus alas y voló hacia el origen de la llamada.
. . .
Yenna estaba sentada en el suelo, con el frasco de sangre frente a ella. De repente, levantó la cabeza y miro frente a ella, con una mirada serena en su rostro dijo.
-Te eh estado esperando, Servent-
-¿Cómo sabes mi nombre, bruja?- Pregunto la arpía Servent, intrigada. Cuando miraba a esta niña, no podía sentir demasiada magia, solo al mirar el anillo en su dedo, pudo localizar la fuente de su poder.
-¿Quieres saber cómo lo sé? es por esto- Cogiendo la botella frente a su rostro, Yenna dibujo una media sonrisa. Pero la expresión calmada en el rostro de Servent desapareció en cuanto vio el frasco. -¿¡Mi sangre!? ¿Cómo la obtuviste?-
-Eso no es importante, lo importante es que una bruja tiene tu nombre y tu sangre- Con un movimiento de su mano, Yenna vacío el frasco en su palma, la sangre fluyo entre sus dedos cuando Yenna la acaricio con cuidado.
-Eso no importa, tú no eres lo bastante fuerte- Servent dijo con firmeza, pero aun así se volvió más alerta.
Mientras que Yenna, solo la miro divertida y pregunto. -¿De verdad?-
¡AAARGH!
Antes de que Servent pudiera reaccionar, sintió como su sangre comenzaba a hervir, no, más bien, su sangre se estaba quemando. -¿C-cómo? ¡No puede ser posible! No deberías tener ese poder, Amenos que…-
-Sí, Perra maldita- Yenna interrumpió sus palabras con una maldición, mientras dibujaba en su mano, continuó. -Estoy usando los fuegos de la vida-
-¡¡MORIRÁS…TAMBIÉN!!- grito Servent con dificultad.
Pero solo recibió una respuesta indiferente de Yenna. -Puede ser, pero eso no importa, me quitaste lo más valioso que tenía. Te mataré así sea lo último que haga-
¡¡ARGH!!
Con un gesto de la mano de la niña, Servent comenzó retorcerse, como si estuviera sufriendo un gran dolor, se podía ver cómo sus venas se retorcían como serpientes en su piel.
Al mismo tiempo, el viento a su alrededor comenzó a cambiar, los alrededores se volvieron más calientes, y el aire ondeaba como un remolino. Hasta que de pronto, un circulo de fuego apareció en el suelo.
El fuego comenzó a crecer y crecer hasta que se convirtió en un remolino que engulló a Servent. Pero no sé detuvo ahí, el remolino de fuego siguió creciendo sin límites hasta convertirse en un gigantesco tornado de fuego.
Incluso Yenna, la creadora de tal monstruosidad, tuvo que alejarse de las llamas.
Ella quiso pararlo, pero el crecimiento del fuego aumentaba sin control, hasta convertirse en un pilar de fuego que se elevaba al cielo.
Desde todos los rincones de la ciudad, el pilar de fuego podía ser observado…
. . .
Observando el pilar de fuego, Frank, el alcalde, Gordon y los soldados, todos sintieron como el calor aumentaba drásticamente. Cuando vieron el imponente pilar de fuego elevándose al cielo.
El miedo comenzó a crecer dentro de ellos…
No solo ellos, todas las personas que veían el pilar lo sentían, que el fin estaba cerca.
. . .
Mirando el pilar de llamas, Yenna se había dado cuenta, alguien había tomado el control de su magia y lo había puesto en su contra.
Desde el pilar de llamas, Una silueta comenzó a aparecer. Al mirarla con cuidado, Yenna noto que esa persona era Servent. No entendía por qué, ella debía haberse consumido por las llamas. Pero ahora, ahí estaba, flotando en las llamas como la señora del fuego.
Con una expresión calmada en su rostro, Servent miro a Yenna de manera condescendiente. -Diste una buena pelea, te concedo eso, pero al final, nunca estarás a mi altura- Con eso dicho, Servent estaba a punto de atacar a Yenna, pero algo más llamo su atención.
El flujo de poder mágico a su alrededor comenzó a cambiar…
Antes solo flotaba en el espacio de manera lenta y desordenada, pero ahora, comenzó a condensarse, y a fluir como un río en una dirección.
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Al ver que el tornado de fuego comenzaba a crecer más allá del control humano, Frank se determinó, miro a todo a su alrededor y grito. -¡Deprisa, tenemos que evacuar la ciudad!-
Había una mirada difícil en el rostro de Dominic, pero aun así tomo una decisión. Corrió hacia el ayuntamiento, y Gordon junto con otros policías lo siguieron. Los soldados corrieron a los vehículos a preparar el transporte.
En el lugar, solo quedaron Frank y Remy, ambos seguían observando el tornado de fuego con una expresión grave.
-La temperatura ya ha alcanzado los 50° grados, no podremos salvar a todo el mundo- Dijo Remy con seriedad, el problema había escapado más allá de su capacidad
-¿Estás diciendo que decidamos quien vive y quién muere?-Pregunto Frank con seriedad.
A su pregunta, Remy no se atrevió a contestarla…
En ese momento, ambos sintieron algo inusual, la temperatura, Que ya había alcanzado los 60° grados, comenzaba a bajar a una velocidad vertiginosa.
Estaban confundidos por lo que pasaba, y antes de que pudieran asimilar el cambio, otra cosa increíble sucedió. Varios pilares de luz blanca se encendieron de diferentes lugares de la ciudad, y uno de ellos venía de detrás del ayuntamiento.
Ambos se voltearon para ver, y se encontraron con que, de aquel pilar de luz, salieron pequeñas luciérnagas blancas. Flotaron en el aire frente a todo el mundo y volaron en la distancia.
Pronto, esas luciérnagas aumentaron en número, de decenas a centenas, y de centenas a millares. Todas volaban a la misma dirección.
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No fue solo el pilar de luz en el ayuntamiento, también los demás pilares empezaron a crear luciérnagas. Desde la comisaría, El instituto, el hospital, la primaria, el bosque, la biblioteca, el lago.
Todos los pilares de luz en esas ubicaciones expulsaban luciérnagas que volaban al mismo punto.
El pilar de luz en el centro de la ciudad…
Si se mirara la ciudad desde el cielo, se notaría un diagrama de las ocho direcciones, muy parecido al Bagua, o los nueve palacios.
De repente, una cúpula azul brillante cubrió la ciudad, cortando el tornado de fuego que había crecido a una altura increíble, haciendo que la parte superior se dispersara sin que nadie lo controlara.
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Mientras tanto, junto a la mitad del pilar de fuego dentro de la cúpula, Servent miraba frente a ella con una expresión desconcertada.
Ahí había una mujer, muy hermosa, de ojos y cabellos negros, pero con una piel blanca como la nieve. Ella la miraba con esos ojos tan fríos como el hielo, que sentía como su cuerpo, golpeado por la maldición de la sangre ardiente, comenzaba a enfriarse.
Entonces, esa mujer de hielo abrió su boca y dijo.
-Has hecho mucho daño a mi ciudad, es tiempo de que te marches-