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Alma rota - Capitulo 31 : Combate a muerte.

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«¡Jadeo! ¡Jadeo!´´ La respiración pesada de Aria podía escucharse por todo el pasillo. Pero a ella no parecía importarle, solo seguía avanzando mientras se arrastraba por las paredes. Un dolor palpitante y agudo la atacaba con cada paso que daba, haciendo que su expresión se retorciera de dolor.

No entendía lo que estaba pasando, no sabía cómo había sobrevivido al ataque del demonio ni como tenía las fuerzas para levantarse. Pero eso carecía de importancia, en lo único que podía pensar es en cómo salir de esta situación.

Si miraba hacia atrás, podía ver la sombra del demonio acercandose a ella lentamente, como si no tuviera prisa por encontrarla. Eso la estaba volviendo loca, hasta el punto en que no veia hacia donde caminaba.

 

Ella solo siguió avanzando, cruzando pasillos con todas las fuerzas que le quedaban, soportando el agudo dolor que le transmitían sus entrañas. Para cuando se dio cuenta, ya había llegado al sótano de la escuela.

Y ahora estaba…completamente…sin salida…

Y entonces, la desesperación la envolvió por completo…

Al final, solo podía dar vueltas donde estaba sin parar. El demonio bloqueaba su camino de retirada, mientras que hacia delante solo había concreto.

Efectivamente, contra la espada y la pared…

Aria comenzó a estrujarse la cabeza mientras se recriminaba el haber tomado este camino. ¿Porque fue estúpidamente hacia el sótano? Solo tenía que pensar por un momento que estaría encerrada con ese demonio. ¿Porque tuvo que entrar en este maldito sitio en primer lugar? Ah estas alturas, parecía obvio el hecho de que su hermana no estaba aquí. Por lo que su acción no era más que una tontería.

¿Y ahora que voy a hacer?

Cuando se hizo esta pregunta, su mente se puso en blanco…

¡Pisadas!

Pero entonces, los pasos del demonio resonaron tras su espalda, devolviéndola rápidamente a la realidad. Se dio cuenta de que el problema no desaparecería solo porque así lo quisiera. Tenía que hacer algo, cualquier cosa, oh solo podría esperar morir.

Cuando eso sucedió, toda la vacilación dentro de ella fue ferozmente reprimida. Sabía que si no hacía algo ahora mismo, moriría. No podía huir, por lo que solo quedaba una cosa por hacer.

Eso era pelear o morir…

Con la determinación ya nublando su juicio, Aria miro rápidamente a su alrededor. Estaba buscando algo con lo que defenderse, o Almenos detener al demonio. Recogió una escoba, pero luego de pensarlo la volvió a tirar.

Mientras tanto, los pasos seguían acercándose…

Cada segundo que pasaba solo hacía que el nerviosismo de Aria aumentara más y más. Pero todo lo que veía a su alrededor era basura inservible que no podía usar para defenderse. Justo cuando volvía a sentirse desesperada, sus ojos brillaron al mirar una caja de herramienta.

. . .

 

Este juego del gato y el ratón se había prolongado lo suficiente, pero ya estaba por terminar. El demonio miro la puerta que bloqueaba su camino por un momento, y dándole una fuerte patada a la puerta, esta se derrumbó a sus pies. Y la imagen del sótano fue totalmente clara para el demonio.

Pero antes de que pudiera reaccionar, un líquido pegajoso cayó sobre él, empapándolo por completo. Cuando el demonio logro reaccionar, pudo ver a Aria tratando de prender un encendedor. Instantáneamente, sus pupilas se encogieron.

¡Era gasolina!

Sin perder otro valioso segundo, el demonio deslizo su mano hacia su espalda y saco un cuchillo. Antes de que Aria pudiera reaccionar, el cuchillo golpeo su mano.

«¡Argh!´´ La cuchilla corto la muñeca de Aria en el camino, haciéndola soltar el encendedor. Ella quiso recogerlo, pero el demonio se abalanzó sobre ella con una espada levantada. Aria se dejó caer en el suelo y solo así logro esquivar el corte del acero, mientras que la espada del demonio quedo clavada en una columna.

En el leve instante de distracción, Aria tomo unas tijeras de jardinería y apuñalo la pierna del demonio, haciéndolo rugir de ira. Para cuando este pudo reaccionar, Aria ya estaba junto a la puerta. Y una pequeña luz incandescente flotaba hacia él, al momento siguiente, la visión del demonio so volvió totalmente roja.

 

¡¡¡AAAAARRRRGGGGHHHH!!!

Escuchando el estridente grito de dolor y viendo al demonio envuelto en llamas, Aria no perdió el tiempo y huyo a toda prisa.

. . .

Todo lo que había hecho era algo que Aria no se imaginaba capaz de hacer. Realmente elaboro un plan tan complicado en medio minuto. Almenos ella lo pensaba complicado, pero la verdad es que era algo simple.

Aprovechando la clara subestimación del enemigo, Aria tomo unas grandes tijeras de jardinería y recorto la boca de un galón de gasolina. Por gracia divina encontró un conveniente encendedor en el suelo y, bueno, el resto puede ser imaginado con facilidad.

¡¡Grooarr!!

Fue entonces cuando el grito del demonio la devolvió a la realidad…

Mirando hacia atrás, Aria se horrorizo al ver al demonio correr hacia ella envuelto en llamas. La mirada en su rostro era tan aterradora que hizo que Aria acelerara el paso. Pero el demonio solo se enfureció todavía más. Tambaleándose por las paredes, corrió hacia ella con un salvaje abandono.

Aria ya comenzaba a sentirse desanimada, había peleado tan fuerte y tan duro, pero sus fuerzas poco a poco la abandonaban. El subidón de adrenalina que la mantenía despierta empezaba a desaparecer. Y el desgarrador dolor que sentía por todo su cuerpo le nublaba los ojos.

Parecía que nada de lo que hiciera la salvaría…

Entonces, las ganas de vivir poco a poco se hicieron más delgadas…

¡¡NO!!

«No puedo rendirme aquí, no ahora, no todavía´´ Los ojos de Aria se inyectaron de sangre por la desesperación. Pero ella fue capaz de suprimir todas esas emociones desastrosas dentro de ella. Y en lugar de perder la cordura, su mente se volvió tan clara como el agua.

Vio un camino para vivir…

Así que siguió corriendo, avanzando por los pasillos de la escuela sin atreverse a parar. Pues el demonio enloquecido acortaba la distancia entre ellos a cualquier oportunidad.

En esos ojos azules rodeados de un mar de oscuridad, se podía ver una locura casi desgarradora. Quedaba claro que el demonio no descansaría hasta despedazarla por completo.

 

El demonio se sorprendió al notar que ella no corría hacia la salida, en su lugar, había entrado directamente al gimnasio. 

Viendo esto, la crueldad se profundizó en los ojos del demonio todavía más. Y unos segundos después de Aria, derribo las puertas y corrió hacia adentro.

 

Las llamas todavía ardían ferozmente en el cuerpo del demonio, haciendo que su ya macabra apariencia de vuelva más aterradora.

Pero en sus ojos, la figura de Aria, que parecía haberse arrodillado en el suelo a mitad del gimnasio era lo único que existía en el mundo.

Sin perder más tiempo, el demonio corrió hacia ella como alma que lleva el diablo.

Rápidamente, la distancia entre ellos se fue acortando. Pero Aria no parecía notarlo en absoluto, solo se quedó dónde estaba, arrodillada en el suelo.

Cuando el demonio estuvo a dos metros de Aria, ella se levantó de repente, y con una carpa en la mano, la lanzó decididamente al demonio antes de apartarse a un lado.

Atrapado desprevenido, el demonio quedó enredado en la carpa. Pero su fuerza era más de lo que algo tan simple pudiera soportar. Agarrándola con ambas manos, comenzó a rasgarla en dos.

Mientras el demonio se esforzaba por escapar de la carpa, Aria recogía un hacha para incendios en el suelo.

Todo lo que había ocurrido aquí ya había pasado varias veces por su mente. Desde el momento que supo que no podría escapar, ya había hecho plan para sobrevivir. 

Vagamente recordó que alguien había dejado tirada un hacha para incendios junto a una lona cuando supo que los soldados habían llegado para rescatarlos. Tal vez había pensado que ya no la necesitaba más. Pero ese pensamiento fue el que salvó la vida de Aria.

Ya tenía un arma, pero eso no significaba que podría luchar de frente contra ese demonio. Necesitaba una ventaja, así que diseñó un plan bastante arriesgado.

Se arrodilló junto a una carpa que fue tirada junto al hacha, y espero a que el demonio estuviera a una distancia de la que no podría escapar.

Sonaba fácil, pero el coraje necesario para llevarlo a cabo era inhumano. Era prácticamente entregarse a morir.

Afortunadamente, Aria nunca fue una persona normal…

 

Lo siguiente sería la parte más importante. Mientras el demonio perdía el tiempo con la tela, Aria levantó el hacha y la dejó caer sobre la rodilla del demonio, enterrándola profundamente.

El demonio grito de dolor, pero Aria no se detuvo y volvió a enterrarla en su pierna, cortando un tercio de sus ligamentos.

Justo cuando estaba por cortar de nuevo, fue embestida por el demonio enloquecido, volando un par de metros atrás.

Aria apretó los dientes y volvió a levantarse, justo a tiempo para ver como el demonio se liberaba de la carpa. Esos escalofriantes ojos azules la miraban con el odio de su peor enemigo.

Aria levantó el hacha y observo al demonio con cautela. Ya se había creado una ventaja al destrozarle la pierna, pero eso no significaba que la pelea estuviera ganada.

Ahora es cuando comienza la parte difícil…

Ahora es cuando comienza la batalla de frente…

 

Curiosamente, en ningún momento paso por la cabeza de Aria el retirarse. Es como si la idea en si fuera cortada de su cabeza.

Lo único en su mente era matar a ese demonio…

 

El demonio ya no perdió el tiempo, cojeando con una pierna, se arrastró hacia Aria con una fría intención asesina. Aria tampoco retrocedió un paso.

Al llegar frente a la chica, el demonio derribo su espada en su cabeza. Aria esquivo rápidamente a un lado a la vez que barría con su hacha al costado del demonio. Pero antes de que pudiera tocar carne, el hacha se detuvo.

El demonio había detenido el hacha con su otra mano…

Antes de que Aria pudiera reaccionar, el demonio golpeó su rostro con el mango de su espada, destrozándola en el acto.

El golpe fue tan fuerte que Aria perdió la noción del mundo por un instante. Y al darle la espalda al demonio, su espalda fue lacerada por un corte de espada. El dolor agudo y estremecedor termino por despertarla nuevamente.

Aria herida y aturdida, dio varios pasos con la cabeza gacha, alejándose del demonio. 

La crueldad cubrió los ojos del demonio cuando esté avanzó implacablemente. Pero justo antes de que levantará su arma, Aria se dió la vuelta de repente y agitó su hacha hacia la cara del demonio.

Este no pudo esquivar a tiempo, por lo que quedó desfigurado. Intentó retirarse, pero solo dio dos pasos antes de que Aria lo persiguiera con un grito.

Apretando los dientes, la chica valiente derribo el hacha sobre el demonio.

Mirando el hacha que volaba hacia su cara, el demonio esquivo hacia un lado, evitando que el hacha golpeara su rostro, pero recibiendo un profundo corte en el hombro.

No dispuesto a ceder, el demonio arremetió con su espada al estómago de Aria. Pero ella logró desviarla a su costado con dificultad. Y con la misma ferocidad, saco el hacha de su hombro y la enterró en su cuello.

La volvió a sacar, y la enterró de nuevo…

Y otra vez…

Y otra…

 

Cuando había terminado, el demonio yacía en el suelo con media cabeza cortada, gorgoteando sangre en medio de su muerte.

Soltando el hacha en el suelo, Aria respiro profundamente antes de suspirar. Entonces, toda la adrenalina que llenaba su cuerpo se calmó, y la debilidad la cubrió en su totalidad.

Al final, la visión de Aria se nublo y perdió el conocimiento…

…

 

Apenas unos segundos después de que Aria perdiera el conocimiento, una figura apareció junto a ella de la nada.

Mirándola con cuidado, era una mujer esbelta, de cabello negro y vestido con una armadura etérea. La cabeza de esa mujer estaba inclinada hacia Aria y parecía mirarla fijamente.

Entonces una voz femenina hizo eco en el lugar.

 

–Bien hecho, no me decepcionaste en absoluto. Creo que te mereces una recompensa–

 

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