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Alma rota - Capitulo 33 : Rios de luz.

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¡El arma mágica!

Al salir de la biblioteca en ese entonces, Chris pensó que, dado que ya no quedaban balas y esta arma era tan especial, no había razón para mantenerla. Lo mejor sería dejársela a su verdadera dueña.

También fue el motivo por el que tomo ese estúpido revolver en primer lugar.

–Espera, ¿Por qué me la estás dando? Esto debe ser muy importante para ti, verdad? No hay necesidad de malgastarla conmigo– La disuadió Chris.

Esa arma era muy potente, le había quedado claro en el momento en que el demonio retrocedió al verla. Si le daban algo tan importante, no sabría qué hacer si la perdía.

–Tu nunca cambias, verdad?– Dándole una mirada irónica, Margo tomo el arma y la empujo en su cuerpo. –Si te digo que la tomes, entonces tómala. ¿Por qué sigues vacilando? Ahora eres uno de los míos y preferiría que los míos pudieran defenderse. Anda, toma esto y has lo que tengas que hacer–

–Está bien, pero luego no me culpes si algo le pasa– Escuchando sus palabras, Chris se sintió cálido por dentro. Pero rápidamente pensó en un problema. –Por cierto, ¿las municiones no se habían acabado? ¿Cómo se supone que la uso?–

–Usando balas normales por supuesto– Tomando una caja de municiones de la mochila, Margo la puso sobre la mesa. –En cuanto a lo de «Si algo sucede´´ Sera mejor que la cuides con tu vida–

Entonces ella mostro una sonrisa que no era una sonrisa.

 

. . . . . . . . . . . . . . . . 

 

Al final, el resto del día concluyo de manera medianamente normal.

Las autoridades lograron restaurar el orden en el pueblo, y cada quien volvió a su hogar. Los soldados lograron ponerse en contacto con el distrito militar recién formado por el ejército en Houston. Les ordenaron permanecer en el pueblo hasta nuevo aviso.

Maya volvió a casa de Archer rápidamente, solo para encontrarse una carta de despedida…

Frank pudo reunirse con sus hijas nuevamente. Estaba tan enfadado que no pudo decir nada, pero al ver el estado de Aria, toda la ira se desvaneció cuando su complejo de padre lo domino.

Luego de una larga conversación, Yenna pudo convencer al intrépido niño de quedarse quieto, Almenos por un tiempo.

Mientras que el joven Chris parecía haber sido olvidado por el resto del mundo. Últimamente se había dado cuenta de lo solo que siempre estuvo en este lugar. Sin embargo, todo eso carecía de importancia, nunca pensó en ello, y ahora que lo hizo, tampoco lo afecto.

En su lugar, leía tranquilamente junto a la ventana, uno de los libros que Margo le había dejado. El aire frio que soplaba de la ventana le transmitía una tranquilidad que hace mucho que no sentía.

Como si el resto del mundo fuera irrelevante…

–Oye–

Una voz fue escuchada a su lado, sacándolo de su aturdimiento. Levantando la cabeza, pudo ver a Margo sonriendo a su lado. Mirándola con cuidado, Chris pudo ver que llevaba puesta la cazadora que le había prestado. Eso sin saberlo, hizo que se sintiera un poco feliz.

–¿Que sucede?– Pregunto Chris.

Margo solo sonrió y le dijo. –Deja eso y ven conmigo, tengo algo que enseñarte–

. . .

Siguiendo a Margo, Chris subió por las escaleras de la biblioteca hasta llegar al tejado. El cielo esta noche estaba repleto de estrellas, y la luz de las mismas iluminaba el mundo. Era una escena conmovedora.

–Dime algo Chris, ¿Que es lo que quieres?–

–¿Eh?– Por un momento, Chris no supo cómo responder a ello.

–Quiero saber qué es lo que quieres en realidad, no es tan difícil, verdad?– Había una mirada seria en su rostro mientras Margo hablaba.

Chris lo pensó por un momento antes de responder. –No lo sé, oh…mejor dicho, no tengo ningún deseo. No hay nada que quiera realmente–

Dándole una mirada compasiva, Margo se dio la vuelta y miro hacia el cielo. Chris pudo escuchar su voz en el aire.

–Todos deseamos algo, aunque no lo sepamos, ese algo siempre esta ahí. Puede que no lo sepas aun, pero algún día lo descubrirás. En ese momento, te ayudare con todas mis fuerzas a conseguirlo. Hasta entonces, espero que me ayudes a cumplir el mío–

–¿Cuál es tu deseo?– Pregunto Chris.

–¿Cuál es mi deseo?– Sonrisa lamentable cubrió el rostro de Margo, ella miro hacia el cielo y dijo. –Yo solo quiero una cosa, poder proteger ese futuro que tanto luchamos por conseguir, por el que tanta gente que me importaba murió. Eso es lo único que quiero–

Sin que ella se diera cuenta, Chris se acercó a su lado y el la tomo de la mano. La cálida sensación de ella hacia que su mano ya rígida del frio, experimentara una gran comodidad. Volteando su rostro, Margo se encontró con la mirada de Chris, el cual la miraba con una sonrisa.

–Si solo es eso entonces, no te preocupes. Estaré contigo durante todo el camino–

Justo en ese momento, algo completamente espectacular sucedió. Desde las afueras del pueblo, una luz glacial comenzó a acumularse, y en poco tiempo, esa luz comenzó fluir como una ola hacia el pueblo, engulléndolo completamente.

Más precisamente, engullendo las formaciones hechas por Margo.

Ellas actuaban como faro que alumbraba el camino, y la luz inundaba las calles en su viaje hacia ellas. Y las personas que se vieron atrapadas en la luz, sintieron como sus cuerpos se elevaban, aunque solo era una sensación.

Por supuesto, nadie logro ver esa hermosa luz…

A excepción de Chris y Margo, Yenna que miraba desde una ventana también pudo verla. Y Maya, quien recién había vuelto de su viaje pudo verla. En ese momento, no sabía cómo sentirse.

–Es…muy hermoso– Esas fueron las únicas palabras que pudo decir Chris.

–Lo es, verdad?– Reflejada con la luz de aquella energía, el rostro de Margo era aún más radiante. –Cada centímetro de esa luz es mana, la energía que usamos. No hay nada más maravilloso que eso, es una fuerza que puede ser usada para casi cualquier cosa, solo hace falta la imaginación para hacerlo–

Respirando profundamente, continuó. –Ahora que tenemos tanto de ella, podemos pasar a la siguiente fase–

–¿Que es lo que sigue?–

–Ven conmigo– Sin responder a su pregunta, Margo tomo su mano y caminó hacia dentro.

. . .

Al volver abajo, Chris y Margo siguieron su camino hasta el sótano, donde encontraron a Yenna haciendo…algo con unas plantas en el lugar. Siendo sincero, Chris no quería saber.

Luego de pasar el área de las hierbas, llegaron al área de las armas. Chris se quedó maravillado por ella de nuevo, pero Margo lo jalo rápidamente y continuaron bajando hacia el tercer piso subterráneo.

«Joder, cuantos pisos tiene este lugar´´ Chris estaba totalmente aturdido en este momento, acababa de descubrir que un lugar que normalmente frecuentaba guardaba un montón de secretos.

Mirando a su alrededor, Había libros y pergaminos por todas partes bien ordenados. Y en el medio, había una mesa con un mapa encima. Curiosamente, había puntos dorados que brillaban con luz intermitentes en todo el mapa.

–¿Qué es esto?– Pregunto Chris confundido.

–Son marcas del alma– Con total seriedad, Margo miro los puntos dorados en el mapa ante ellos. –Cada una de ellas representa a una persona que debo encontrar–

–¿Eso es lo que sigue ahora?–

–De hecho, no– Dándose la vuelta, Margo abandono la habitación mientras decía. –Lo que sigue ahora es entrenarte, en estos momentos eres tan débil que tengo miedo de que mueras a instante en que abandones el pueblo–

Chris no pudo evitar replicar ofendido. –No exageres, estoy seguro de que podría defenderme–

–Si, como no–

 

. . . . . . . . . . . . .

 

«Hugh´´ Abriendo los ojos, lo primero que entro en la visión de Aria fue el rostro preocupado de su hermana. Instantáneamente, la tensión en ella desapareció.

–¡Aria! estas despierta, ¡Qué bueno! no sabes lo preocupada que estaba por ti. Cuando me dijeron lo que te paso yo…no sabía que hacer–

–Más despacio, quieres? La cabeza me está zumbando– Tratando de levantarse, Aria miro a su alrededor confundida. –¿Dónde estamos?–

Inmediatamente Maya entro en pánico y la detuvo. –¡No te levantes! El medico dijo que estas muy grave y necesitas descansar. ¿En dónde te metiste? ¿Y cómo te hiciste eso?–

–¿En dónde estabas tú?– En ese momento, Aria recordó lo sucedido. –Te busque por todas partes y no pude encontrarte. ¿Sabes lo preocupada que estaba por ti?–

Tomada desprevenida, Maya solo pudo disculparse. –Yo…lo lamento, Archer salió a buscar a su madre y yo no podía dejarlo solo. Pero cuando llegamos ella…ella había muerto. Me quede a acompañarlo y al final perdí la noción del tiempo–

Escuchando sus palabras, Aria no pudo culparla por nada. Al fin y al cabo, tenía buena razones para hacer lo que hizo.

En ese momento, la fuerte iluminación de la ventana llamo su atención. –¿Qué es eso?–

–¿También puedes verlas?– Maya parecía emocionada al abrir la ventana. –Pensé que solo yo podía verlas, le pregunte a papa pero él tampoco puede–

Habiendo dicho eso, abrió la ventana y miro la corriente de luz que fluía por las calles.

–¿Dime que es?– Pregunto Aria nuevamente.

Con ojos brillantes, Maya no tardó en responder. –No lo sé, es como un rio de luz que corre por todo el pueblo, es tan hermoso–

En ese momento, Aria desearía poder levantarse de la cama.

 

. . . .  . . . . .  . . . . .

 

Al mismo tiempo, en otro lugar en este pueblo conocido como Grendel. Will, quien no había hecho acto de presencia en todo este tiempo, entro sigilosamente en un almacén abandonado. Cerrando la puerta detrás de él continúo avanzando hasta llegar a una habitación no muy lejos de allí.

Al abrir la puerta de hierro, la vista de una chica amarada y amordazada en una esquina apareció ante sus ojos.

En el momento en que la chica vio a Will, tembló inmediatamente. El miedo se reflejaba en sus ojos con toda claridad.

Con una mirada lamentable en su rostro, Will avanzo mientras decía. –Lo lamento, pero no tengo opción–

Sus ojos se pusieron negros como la brea.

 

Volumen 1: Finalizado.

 

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