Alma rota - Capitulo 4: Amigo.
–¡Sofíe! ¿Dónde estás? Margo, has visto a Sofíe?–
–No mama, puedo salir? mis amigos me están esperando– Le dijo la niña a su madre.
–Ya te dije que no, ayúdame a buscar a tu hermana– La madre no le prestó mucha atención a su hija, siguió llamando a Sofíe con nerviosismo.
–Pero madre…–
–¡Sin peros!–
. . . . . . . . . . . . .
Mientras las gotas de agua caían, Margo se puso bajó la regadera, esperando que el agua cayera sobre ella. No sabía por qué, pero sentía como si fuera lo mejor del mundo.
Esa frialdad que llegaba a su cabeza, y Luego se difundía por todo su cuerpo, lograba aliviarla de la tensión que sentía.
Antes, frente a la tienda de ropa, una serie de recuerdos empezaron a llegar a su cabeza. Lo que veía en esos recuerdos la confundía todavía más, pero vagamente sintió que el estar aquí y ahora no fue una casualidad.
También recordó su verdadero nombre…
Luego de media hora bajo la ducha, Ella cerró la llave y salió del baño. Había encontrado una toalla limpia, como no había nada más, solo podía tomarla prestado.
Al mirar junto al pasillo, vio una habitación, no lo pensó mucho antes de entrar.
Cuando lo hizo, lo impensable sucedió, se topó con Chris saliendo del baño del cuarto, semidesnudo, secándose el pelo descuidadamente.
Ella no pudo evitar quedarse boquiabierta.
Al momento en que Chris la notó, también se quedó paralizado, eso marco el inicio de un incómodo silencio.
–Yo…lo siento, ya me voy– Margo fue la primera en reaccionar, un poco nerviosa, empezó a retirarse a la puerta.
–No, no, no, tu quédate, ya me voy yo–Chris rápidamente se adelantó y tomo la iniciativa de abandonar la habitación. Cuando estuvo frente a Margo, se detuvo por un momento.
–Apropósito, no te preocupes por la ropa, ahora mismo te buscaré algo–Mientras hablaba, no pudo evitar echarle una mirada a los pechos de la chica, que sobresalían un poco de la toalla, eran bastante regordetes, no pudo evitar elogiarla internamente.
Notando su indecencia, Margo se cubrió el pecho con una mirada de disgusto.
Avergonzado, Chris se retiró con una sonrisa nerviosa. Estuvo a punto de decir «Esa es mi toalla» Pero sintió que sería peligroso continuar.
Dando un suspiro, Margo cerró la puerta suavemente, necesitaba organizar sus pensamientos. Aún no sabía que era lo que debía hacer.
Luego de unos minutos, Chris llamo a la puerta con una muda de ropa…
. . .
Mientras pasaba el tiempo, Chris empezaba a sentir impaciencia. Veía por la ventana, y solo veía caos, en todas sus formas. Temía por Maya, tenía miedo de que, todo esto empezará a afectar al hospital.
¿Y si le habrá pasado algo?
Solo quería salir y ver que estaba bien, pero no podía abandonar a esta chica, ella…bueno, al menos quisiera estar seguro de que todo estaba bien.
Solo media hora después, Margo salió de la habitación y entró a la sala, vestía una blusa negra con una chaqueta de cuero de color marrón a la moda junto con unos jeans.
Se podía ver una sonrisa en su rostro encantador cuando lo miro y dijo. –¿Cómo me veo?–
Chris había quedado aturdido por lo bien que le quedaba ese estilo. Pero luego pensó en algo y, el aturdimiento se convirtió en una triste sonrisa.
–Te queda muy bien–Le dijo a la ligera.
Margo parecía notar la amargura en su rostro, suavizando su mirada, puso su mano en su hombro.
–¿Que sucede? ¿Hay algo que te preocupe?–Pregunto ella con un tono reconfortante.
–No, no es nada, es solo que…»suspiro»– Chris hizo una pausa antes de continuar sin ganas. –Esa chaqueta la compré para una amiga, siempre le habían gustado, pero nunca se atrevió a pedírsela a sus padres. Quería dársela como regalo pero, nunca fue el momento correcto. Al final terminamos alejándonos y…ya no importa–
–¡Nunca es el momento correcto–Margo lo miro con firmeza y le dijo –Debes aprovechar cada oportunidad que tengas de luchar por lo que quieres, si no lo haces, al final te quedaras sin nada, y nunca sabrás lo que ella piensa. Mira, me quitare la chaqueta y tú…–
–No te la quites, ya te la di a ti, todo eso quedó en el pasado, además– hablando hasta aquí, Chris la miro con una sonrisa mientras decía–Te queda hermosa, debieron haberla hecho para ti–
Luego se dió la vuelta y comenzó a caminar a la sastrería. Margo se miró en un espejo en la sala, se aliso el pelo detrás de la oreja con una sonrisa, y lo siguió afuera.
–¿Que vas a hacer ahora? ¿Ya recordaste por que estabas allí?–Al salir de la sastrería, Chris mira a Margo y le pregunta.
–No del todo, pero se lo que debo hacer ahora–Margo no parecía segura al principio, pero dijo todo con firmeza.
–Bien, espero que encuentres lo que buscas–Dijo Chris antes de caminar a las calles. Margo fue tomada por sorpresa, pero se adelantó y lo persiguió.
–Espera, espera un momento, ¿No vas a venir conmigo?–Pregunto ella confundida.
–No, lo siento, tengo algo que hacer primero–
–Bien, entonces te acompañare–
–¿No dijiste que tenías un lugar al que ir?–Pregunto Chris confundido.
–Cierto, pero puede esperar, no me importaría ayudar a un amigo primero–Dijo Margo con una sonrisa de suficiencia.
Chris la miro en agradecimiento, antes de que ambos continuarán caminando.
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Luego de su conversación anterior, Maya perdió el valor de hablar, estaba completamente aterrada. Esta mujer frente a ella no tenía ojos, como si se los hubieran arrancado, a pesar de eso, no había rastros de sangre en ellos, parecía haber sido hace mucho tiempo.
–Esa…esa persona te hizo esto?–Pregunto maya con dificultad.
–Sí, él era…horrible, yo me espante de solo verlo, eso debió haberlo enfadado. El…me dijo que y no necesitaba mis ojos, y entonces…entonces–Mientras hablaba, más aterrada parecía la pobre mujer.
–¿Sabes cuándo volverá?–
–No lo sé, no me lo dijo–
–Bien, entonces hay que irnos–Dijo Maya con decisión, caminando hacia la puerta.
–Espera, él dijo que no podíamos irnos– Dijo la enfermera apresuradamente.
–¿Te vas a quedar a esperar a que vuelva?– Maya la miro fijamente, la enfermera solo pudo cerrar la boca y seguirla.
Al salir de la habitación, Maya había notado que las luces estaban apagadas, no había rastro alguno de sonido, como si el tiempo estuviera congelado.
Caminando por el pasillo, Maya no se encontró con nadie más, parecía que ella y la enfermera eran las únicas en este lugar.
Pero una cosa era obvia, algo horrible debe haber pasado en este lugar. Había muchas cosas tiradas en el suelo, y sangre, la sangre manchaba las paredes.
Mientras avanzaba, Maya dirigía su mirada hacia las puertas entrecerrados de las habitaciones. Lo poco que lograba ver en las pequeñas aperturas, hacían que su determinación de salir de este lugar fuera más fuerte.
Mirando hacia atrás, Maya logro ver a la enfermera que la seguía, al ver sus cuencas vacías, mientras caminaba paso a paso detrás de ella, Maya sintió como los pelos de su cuello se erizaban.
–O-oye, No…Dijiste…que no podías…ver–A pesar de lo asustada que estaba, Maya encontró el valor de preguntar.
–No querida, dije que ya no necesitaba mis ojos, no que ya no pudiera ver–El pálido rostro de la enfermera no mostró expresión alguna mientras hablaba, pero el cambio en su voz fue percibido por Maya. Si no lo había imaginado, su voz parecía algo…un poco más alegre.
–S-seguro, lo que tú digas–con su voz temblorosa, Maya volteó rígidamente su mirada hacia el frente, hacia el pasillo desolado.
Cada paso que daba, lo hacía llena de inseguridad, no sabía que estaba pasando, pero el suspenso de no saber qué pasará después la estaba matando.
Al llegar al final del pasillo, Maya vio unas escaleras que llevaban al piso inferior. No sabía que la estaba esperando, pero no podía ser peor que estar aquí sola, con esta encantadora enfermera.
Bajando por la escalera, paso a paso, Maya descendió lentamente. Cuando estuvo a mitad de la escalera, se detuvo por un momento, no sabía por qué, pero algo le decía que no bajará, que había algo malo esperándola.
Pero ella siguió descendiendo…
Mientras más descendía, podía ver cómo las paredes se oscurecían como si devorarán la luz. Cuando estuvo a un escalón del primer piso, miro hacia atrás y vio que la enfermera no la seguía.
Esa fue la primera vez que la había extrañado.
Tragando inadvertidamente, Maya puso su mano en la pared, y deslizó lentamente la cabeza para mirar al segundo piso.
Cuando sus ojos se fijaron en el segundo piso, ella no logro ver nada, tan solo un mar de oscuridad. Las cosas empezaban a ponerse más y más extrañas.
De pronto, un trozo de esa oscuridad pareció moverse, y antes de que Maya lo notara, un par de ojos blancos empezaron a mirarla fijamente.
¡Correr! ese fue el primer pensamiento que pasó por la mente de la chica al verlos. Cruzó las escaleras en un pizpas hasta llegar al primer piso, donde la esperaba la enfermera.
Por su pánico, maya no pudo ver bien el segundo piso, pero lo que vio la asustó de su ingenio. La oscura silueta de un hombre de más de dos metros de alto. Era como una sombra en medio de la oscura, de la que sólo se podía ver un par de ojos, de un gris pálido como la muerte.
–¿Que viste allá abajo?–Le pregunto la enfermera.
–Nada bueno–
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Ya había pasado un buen rato desde que habían escapado de la escuela. Aria y Archer, quienes se habían vuelto a encontrar, se escondían detrás de un auto volcado.
Frente a ellos había un grupo de vándalos, rompían ventanas y quemaban edificios, también se llevaban todo lo que pudieran. Lo extraño es que no había rastro de la policía, como si se hubieran esfumado.
–Aria, creo que deberíamos volver y, buscar otro camino–Archer no tenía ganas de buscar problemas con esa gente, era mejor que no los vieran.
Aria asintió y estaba a punto de hablar cuando, sitio que alguien tocaba su hombro. Espantada se dió la vuelta solo para ver a un chico, inconscientemente le dió un derechazo en la mandíbula haciéndolo retroceder.
–¡Auh! oye ¿Así es como le agradeces a alguien que te había salvado?–Escuchando el grito del chico, Aria se dió cuenta de su error, al mirar el rostro del chico, inmediatamente lo reconoció como el que había evitado que cayera en el pasillo.
–¡Eres tú!–Dijo ella consternada.
–No soy tu, me llamo Will, escuché lo que dijiste, y no es necesario que vuelvan, ya vienen los refuerzos–Dijo el con una sonrisa.
–¿Que refuerzos?–Pregunto Aria.
Antes de que Will respondiera, un gran convoy militar apareció en la distancia, y se acercaba rápidamente hacia ellos.
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–¿Que está pasando?–
–Amor, no te preocupes, Quédate dónde estás y no te muevas, está bien?–
–Tengo miedo, porque no vienes con nosotros?–
–Iré en cuanto pueda, ya pedí el traslado así que…–
–¡Capitán!–La voz del teniente interrumpió la conversación del capitán.
–Te llamo luego, si? te quiero–Colgando el teléfono, el capitán mira al soldado en el asiento delantero y pregunta. –¿Qué pasa, teniente?–
–Hay disturbios frente a nosotros–
–y la policía– Pregunto el capitán.
–No está en ningún lado, damos la vuelta?–
–No, sigue adelante–
Cuando los vándalos vieron que los vehículos militares se acercaban, inmediatamente echaron a correr, a excepción de uno. Ese tenía una bomba Molotov encendida, estaba a punto de lanzarla al convoy, pero fue interceptado por disparos.
Al pasar junto a Aria y los chicos, un Jeep militar se detuvo, el capitán salió del Jeep y miro al trío con un ceño fruncido.
–¿Que hacen aquí? ¿No deberían estar en un lugar seguro?–